Menu

Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa




Conclusiones de los #JóvenesFide sobre Design Thinking.


A continuación recogemos las conclusiones de la sesión de #JóvenesFide celebrada el 25 de noviembre de 2016. Aprovecha para reflexionar sobre todas las cuestiones que se plantean.





Este texto ha sido elaborado por Saúl Loriente. Accede a todas las conclusiones 2016-2017 de los #JóvenesFide aquí.


Estos temas serán abordardos en el Curso de Experto en Sociedad Digital que Fide y la UFV desarrollarán de enero a diciembre de 2018.





El Design Thinking siempre se enmarca en un contexto de reto y de solución.  Yo no escapé de eso cuando tuve la oportunidad de presentar esta metodología a profesionales del mundo del derecho. Tampoco pude huir de la incertidumbre, dado que nunca antes me había visto ante esa situación. Y mi punto de partida, como en todo proceso de Design Thinking, estaba en entender cuáles eran las necesidades y deseos de mi público para aportarle valor.

En mi propio proceso de diseño de la experiencia, aposté por un proceso veloz y vivencial para los asistentes. El objetivo es que aprendiesen haciendo. El famoso Learning by doing. Se divirtiesen, sintiesen la incomodidad de la incertidumbre y se expusiesen ante los demás en un contexto distinto al que estaban acostumbrados a hacerlo.

Mientras eso sucedía, yo pensaba en las dificultades de implementación del Design Thinking en un campo como el derecho. Pero también en su colosal potencial. En mi propia reflexión, suponía que en un mundo en el que los cambios se suceden tan rápidamente, las leyes deberían poder adaptarse a esta nueva realidad. De conseguirse, estaríamos dando solución a uno de los retos más importantes de este nuevo paradigma.

La sesión continuaba y los asistentes ya habían tomado contacto con dos ejercicios para estimular su creatividad. En el primero de ellos habían utilizado diez post-its para tratar de hacer la torre más alta. En el segundo, habían encontrado múltiples usos para una silla. Nuestro día a día puede estar lleno de sorpresas si miramos con gafas diferentes a las que siempre nos acompañan.
Se buscó de ese modo fomentar en los abogados la capacidad para relacionarse con el derecho (su sentido de ser abogados) desde una nueva realidad. El objetivo de la sesión pasaba también por demostrar que las metodologías que contribuyen a generar innovación en tantos otros sectores de nuestro tejido socio-económico, también pueden aplicarse en la práctica jurídica.
Dentro de las limitaciones del contexto, se pidió a los participantes que hiciesen un volcado de información (aplicando el pensamiento divergente) con post-its en torno al marco que se les había planteado: “Robots y leyes”. Después, agruparon los post-its por distintas temáticas (técnica que en innovación se denomina “clusterizar”) para acabar generando insights concretos sobre los que trabajar. Habían recorrido las dos primeras fases del proceso: empatizar y definir.

Por grupos, se les pidió que trabajasen sobre el reto que habían definido: “cómo podríamos dar la bienvenida a los robots”. Sentados en las mesas, escribían y dibujaban en sus flipcharts formas de hacerlo. Estaban pasando así por la tercera parte del proceso. La fase de idear, tocando entonces converger desde el acúmulo de información previamente generada.

De nuevo adaptando la sesión al contexto, se les pidió que experimentasen la fase de prototipado. Con legos, se les instó a que diseñasen un proceso judicial en el que los robots fuesen protagonistas. Después lo presentarían a sus compañeros, buscando así simular la última de todas las fases sobre las que se construye el Design Thinking: la validación del producto, con la singularidad que supone que el producto en derecho es algo tan intangible como la representación de un juicio, es decir, la conjunción de hechos, pruebas y sentencia .

Una vez terminado el proceso, tomaron contacto con uno de los ejercicios fundamentales del Design Thinking: la reflexión sobre lo vivido. Distintas personas se fueron animando y contaron también sus percepciones sobre las dificultades de implementar un proceso de innovación en el ámbito del derecho. Sin embargo, los presentes coincidieron en que casi sin saberlo, de manera muy natural y, lo que quizá resulta más interesante, sin abandonar su condición de juristas, habían sido capaces de desenvolverse con cierta solvencia en la aplicación de técnicas y metodologías de innovación.
 
A modo de conclusión, los miembros de #JóvenesFide que participamos en la sesión coincidimos en que si bien el sector legal presenta algunos inconvenientes para incorporar determinadas dinámicas de innovación (por ejemplo, en los departamentos jurídicos de las empresas, donde las funciones están perfectamente delimitadas, o en la elaboración de normas de alcance general, cuya estructura y contenido generalmente responde a un patrón pre-establecido), de entrada no es descartable aplicar la innovación a los despachos de abogados en su dimensión de “producto” o marca (con las particularidades del servicio que prestan), o incluso a comunidades reales o virtuales que se autorregulan en un ámbito más concreto y acotado (por ejemplo, comunidades de vecinos) a la hora de buscar soluciones a las cuestiones particulares que se planteen.
 
 














Semblanzas Fide

Síguenos en redes sociales
Facebook
Twitter
LinkedIn
YouTube Channel
Rss



¿Quieres recibir nuestras comunicaciones?