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El fin del trabajo y la Renta Básica Universal: ¿utopía o realidad? (II)
La Renta Básica Universal, la semana laboral de 15 horas y un mundo sin fronteras según Rutger Bregman.

Rutger Bregman autor del libro “Utopía para realistas” propone medidas radicales y un nuevo modelo social para solucionar los problemas de los mercados laborales en el mundo, básicamente de un lado, el desempleo y la distribución del trabajo y de otro, la acumulación de la riqueza y la desigualdad. Bregman propone repartir dinero gratis a través del concepto de la renta básica universal y reducir el tiempo de trabajo con la implantación de una jornada laboral de 15 horas.

Según su visión del futuro del trabajo, la renta básica universal seria un complemento esencial de la sociedad del bienestar que se uniría a la salud y la educación pública y reemplazaría a los subsidios de paro que considera obsoletos e ineficientes en la mayoría de los Estados por su configuración como un sistema burocrático y paternalista que no funciona. La radicalidad de la renta básica universal es que la obtendrían todos, ricos y pobres, y reemplazaría algunas partidas del Estado de bienestar una vez se defiende que la pobreza es enormemente cara: genera más delincuencia, peores resultados académicos, enfermedades mentales, etc. Para Bregman tiene más sentido económico erradicar la pobreza que combatir los síntomas que provoca. Además, añade que el círculo perverso entre trabajo y consumo genera graves desequilibrios e ineficiencias una vez cada vez en el mundo hay más desempleo y más trabajo informal y precario y un consumo de servicios y productos excesivo e irreflexivo que no necesitamos. También advierte que el valor del trabajo por su impacto social no está relacionado con los salarios. Hay trabajos increíblemente inútiles muy bien pagados y trabajos muy útiles como el cuidado de niños o ancianos o el voluntariado que no tienen un salario digno.

La renta básica universal, en su opinión, permitiría a los ciudadanos tener una mayor libertad de elección para trabajar en categorías de empleo que les resulten útiles y avanzar en una mayor valorización de la economía social. En el fondo, el ideario de Bregman no es el antisistema porque defiende el capitalismo al que define como “motor de prosperidad” aunque señala la necesidad de que se limite la capacidad del capitalismo para generar nuevos trabajos inútiles y se redefina el concepto y el valor del trabajo. Desde esta perspectiva, considera la renta básica universal una plataforma de ingresos mínimos que permitirían a los ciudadanos asumir riesgos y emprender. Por ello, considera la renta básica universal una oportunidad para millones de personas que están atrapados en la pobreza o en trabajos inútiles. Además Bregman apuesta por la radicalidad de la apertura de fronteras (frente al proteccionismo) para facilitar la movilidad global y la igualdad de oportunidades.


Retos en la distribución de la renta y del trabajo: ¿un nuevo contrato social entre los Gobiernos y ciudadanos?
 

La renta básica universal es, por tanto, un concepto radical en términos de redistribución de la renta y de reducción de la desigualdad y esta asociado a un contrato social implícito que define la relación entre el Gobierno y los ciudadanos, entre las empresas y los trabajadores y entre los diferentes grupos de población pero su viabilidad económica es muy incierta. Algunos analistas han recomendado el derecho a unos ingresos básicos como una contramedida política no solo para garantizar estándares de vida mínimos para todos independientemente del trabajo sino para mantener la demanda de consumo que es fundamental para el crecimiento económico sostenido.

Sin embargo, también es cierto que hay alternativas como son el fortalecimiento o en caso necesario la creación de modelos de protección social para alcanzar los mismos objetivos: avanzar en la calidad de los empleos; garantizar la igualdad de oportunidades en el empleo como garantía para el crecimiento económica y la prosperidad global; y promover mayores coberturas de protección social que reduzcan los umbrales de pobreza social. El dilema esta servido: ¿instauramos un nuevo modelo de redistribución de ingresos con la renta básica universal o reformulamos el modelo conocido de protección social?.
 
La proyección en el futuro de la renta básica universal en los próximos años parece reservada a países con un nivel muy avanzando de protección social y estructuras de gasto público elevado y, quizás, pueda avanzar también en entornos regionales que busquen la promoción de mayor cohesión social y la redistribución de las rentas ¿por qué no en Europa? El reto es hacer viable económicamente este nuevo esquema de protección social para incrementar los niveles de bienestar e igualdad en las sociedades y probablemente diseñar unas condiciones de implantación más realistas (¿eliminando el carácter universal y vinculando dicha renta a la acreditación de insuficiencia de ingresos?) y eliminar o reducir sus debilidades vinculados con su coste económico  o con los desincentivos que pueda crear en las decisiones de las personas para estudiar, trabajar o ahorrar que, en último término, puedan limitar el crecimiento y la prosperidad económica.
 
 

 




Viernes, 12 de Mayo 2017

El crecimiento económico mundial sigue con buenos pronósticos. El FMI señala que en 2017 el crecimiento económico global alcanzará el 3,5% (3,1% en 2016) pero tanto la OIT como la OCDE nos advierten de la existencia de una desigualdad creciente y del auge de formas atípicas de trabajo de mayor vulnerabilidad: (i) el trabajo temporal; (ii) el trabajo a tiempo parcial; (iii) el trabajo a través de agencia; (iv) y los trabajos casuales o esporádicos en la nueva economía de ocupaciones transitorias que ahora proliferan en las plataformas digitales -las factorías del siglo XXI-.


El fin del trabajo y la Renta Básica Universal: ¿utopía o realidad? (I).
Hay autores (Guy Standing) que han acuñado un nuevo término para los titulares de los nuevos empleos: el precariado asociado a un fenómeno histórico único: la migración del empleo tradicional al empleo en plataformas digitales cuyo auge se anuncia que conllevará que en 2020 una de cada tres transacciones laborales se pasen a hacer on line mediante apps.  La brecha social esta avanzando y todavía más si además de la transformación de la relación típica de empleo que ha predominado en el modelo fordista (tiempo indefinido y a jornada completa) contemplamos el ascenso del trabajo autónomo (que sustituye al trabajo por cuenta ajena) y el mantenimiento de umbrales muy elevados de trabajo informal y de economía sumergida en muchos mercados laborales. Además, la transformación digital, la robótica y la inteligencia artificial está destruyendo y transformando empleos y conduciendo también a una polarización de los empleos de cualificación media que tienen un mayor riesgo de desaparición. ¿Cuál es la solución ante la reducción de empleos y la creciente desigualdad? ¿Y ante la amenaza de un futuro sin un volumen suficiente de empleos?. La garantía de un ingreso mínimo universal se abre paso en el debate para intentar solucionar la brecha social y la falta de cohesión social en los mercados laborales. 

Una Renta Básica Universal en España: ¿una nueva frontera del Estado del Bienestar?
 
La posible implantación de una renta básica universal sin vinculación al trabajo efectivo es, en efecto, un debate emergente en muchos países como posible solución a la perdida de empleos, la desigualdad, la transformación digital y la globalización. Se trata de una medida radical de gran sencillez: la transferencia monetaria a cada ciudadano sin condiciones de renta. La Renta Básica Universal ha sido equiparada por su importancia futura a otros avances sociales como la abolición de la esclavitud o la introducción del sufragio universal. Una solución fácil de diseñar, fácil de administrar que asigna una renta a los ciudadanos sólo por existir pero…¿difícil de financiar?.  En el entorno académico y económico hay  bastantes autores que vienen defendiendo la renta básica universal como una necesidad y como un derecho universal, entre otros, Thomas Paine, Milton Friedman, Jeremy Rifkin, Philipe Van Parjis, Tomas Ford o Rutger Bregman.  En el entorno internacional, la renta básica universal se ha implantado en comunidades pequeñas como Alaska que mantiene un pago de 1.022 dólares USA al mes por residente y está en fase experimental en sociedades dónde tienen un Estado del bienestar muy desarrollado como Finlandia, aunque limitada a personas vulnerables, Holanda cuyo proyecto piloto alcanza ya a 20 ciudades y, más recientemente, hay experiencias en Canadá, Brasil, Uruguay e India lo que, en este último caso, abre un horizonte de aplicación de la renta basica universal a 1200 millones de personas. Sin embargo, en Suiza mediante referéndum los ciudadanos han decidido no implantar una renta básica universal equivalente a 2500 francos suizos al mes para los adultos y de 625 francos suizos para los menores de edad
http://www.economist.com/news/briefing/21699910-arguments-state-stipend-payable-all-citizens-are-being-heard-more-widely-sighing
 
Recientemente, un estudio de BBVA Research elaborado por Rafael Domenech ha cuantificado el coste neto total de la renta básica universal en España en una cifra anual de 187.870 millones de euros equivalente al 17,4% del PIB aunque sustituiría a las prestaciones y subsidios (pensiones, desempleo, familia, vivienda, etc.).  Por su parte, Raymond Torres de FUNCAS ha cuantificado en 365 euros mensuales la renta básica universal en España si sustituyera a toda la protección social actual (pensiones, paro, contingencias familiares, etc.) que estaría por debajo del nivel de pobreza lo que obligaría a aumentar significativamente las dotaciones presupuestarias y la presión fiscal lo que incrementaría sensiblemente el déficit público y podría condicionar el crecimiento económico.

Ventajas e inconvenientes de la Renta Básica Universal.

Entre las ventajas que los defensores de la renta básica universal han señalado destacan las siguientes:
  1.  es una respuesta adecuada a los problemas crecientes de escasez de empleo y de  desigualdad en los mercados laborales;
  2. es una medida sin costes administrativos de control de idoneidad al ser incondicional y universal;
  3. es una solución inmediata al riesgo de pobreza absoluta ya que la renta básica es, por definición, de un importe igual o superior a un umbral de pobreza;
  4. aumenta el salario de reserva y el poder de negociación de todos los ciudadanos y aumenta la libertad e igualdad de oportunidades.
 
Sin embargo, los detractores de la renta básica universal han identificado, también, serios inconvenientes, entre otros:
 
  1. el coste económico es elevado y dependiendo del nivel mínimo de renta garantizada puede provocar un incremento de la presión fiscal que va más allá de una mera redistribución del gasto público ;
  2. puede tener efectos negativos sobre el empleo al reducir la oferta y la demanda de empleo y, por tanto convertirse en un factor de ineficiencia del mercado laboral que podría penalizar las transiciones entre empleos
  3. puede crear fuertes desincentivos en los comportamientos y decisiones de las personas relativas a la educación, el ahorro o el empleo e ,incluso, ser un factor negativo en el crecimiento económico;
  4. puede crear un “efecto llamada” y ser un factor nuevo de generación de migraciones desde países en vías de desarrollo hacía países desarrollados.



Viernes, 12 de Mayo 2017

Los cambios tecnológicos y la extensión de la robótica y la inteligencia artificial tendrán un impacto evidente en el crecimiento económico de las economías (Solow) y, también, en la cantidad y la calidad de los empleos del futuro y será necesario debatir los desafíos políticos para desarrollar una fuerza de trabajo capacitada, evitar la polarización del empleo una vez la tecnología puede provocar una erosión de los empleos de cualificación media con salarios medios.


El futuro del trabajo (III). El trabajo 4.0 y la tecnología; el cambio climático; los tratados de libre comercio; las cadenas de suministro;  las nuevas plataformas digitales.
Por supuesto, nadie duda que la tecnología conlleva un efecto de destrucción de puestos de trabajo (¿desempleo tecnológico?); un efecto de creación de nuevos puestos de trabajo; y un efecto de transformación de puestos existentes principalmente en lo que se refiere a la organización del trabajo (¿trabajar menos para trabajar todos?) aunque no existe evidencia empírica ni predicciones fiables sobre si será posible en el futuro una economía digital con una alta cuota de empleos. Incluso en el mercado legal se anuncia que el robot Watson desarrollado por IBM puede convertirse a largo plazo en sustituto de los abogados y a corto plazo en un instrumento poderoso de razonamiento jurídico. Una pregunta importante es cómo lograr que la tecnología beneficie a todos por lo que habrá que pensar como redistribuir las ganancias en productividad derivadas de la tecnología y el efecto distributivo de la innovación y cómo y quién debe abonar el "dividendo digital".
 
Otro debate emergente se relaciona con el transito de una economía de carbono a una economía verde derivado no solo del agotamiento de los combustibles fósiles sino también del nuevo dinamismo y patrones de consumo que precisará una transición justa y la migración de empleos de sectores más tradicionales (industriales o de servicios) o nuevos yacimientos de empleos.

También se abordo la conexión de los tratados de libre comercio o en los acuerdos comerciales o de inversión entre regiones o países con las cláusulas laborales y de protección de los derechos humanos lo que conllevará también la oportunidad de regular la cooperación económica y laboral en las cadenas globales de producción y suministro y a exportar condiciones de trabajo de economías desarrolladas a países menos avanzados y con niveles más bajos de salarios y bienestar. En ese objetivo, será decisivo una mayor involucración de las multinacionales en la calidad de los empleos locales y en una redefinición del rol de los intermediarios que median en la interacción entre oferta y demanda de empleos que demandará una mayor cooperación entre multinacionales globales y proveedores o compañías locales. Hoy en día la tecnología permite realizar el control de las cadenas de suministro sin relación personal o física pero el binomio control y responsabilidad debe permitir que las multinacionales no solo vigilen la calidad del producto final sino también el desempeño laboral de sus proveedores en la cadena de suministro. Hay que mantener seguridad jurídica en el cumplimiento normativo y en la exigencia de responsabilidades.
 
La proliferación y auge de freelance y la economía de ocupaciones transitorias o por encargo asociados a la expansión del trabajo organizado mediante plataformas virtuales y aplicaciones de dispositivos móviles que proliferan en base a un algoritmo y una marca y operan en el mercado como intermediadores que conectan a proveedores y consumidores en una relación comercial efímera sin las cargas laborales de plantillas fijas por cuenta ajena lo que va a conllevar problemas clásicos y nuevos de calificación jurídica de las relaciones entre empleadores y trabajadores o entre empresas y contratistas de modo que se aclaren las nuevas zonas grises y la proliferación en muchos mercados laborales de formas atípicas de trabajo y se intente buscar un nexo común que permita limitar o reducir las desigualdades tanto en salarios, estabilidad en el empleo y protección social. En un contexto internacional se habla de "trabajo decente para todos". En algunos mercados laborales nacionales se habla, incluso, de "modern slavery" o esclavitud moderna que supone el predominio del empleo informal o el formalizado pero en condiciones precarias e incluso con incumplimiento de los derechos laborales en algunos países según están recogidos en los convenios fundamentales de la OIT.
 
 

Un último apunte: sobre la arquitectura futura de la gobernanza mundial del trabajo y un nuevo contrato social ¿Más allá de las reglas del juego?
 
Sobre todo ello será importante una redefinición de la arquitectura de la gobernanza mundial del trabajo y de las políticas públicas que puedan configurar un nuevo contrato social. El rol de la propia OIT y su papel en el futuro del trabajo está por definir y también su relación con otros Organismos Internacionales financieros con gran influencia en el desarrollo de políticas nacionales y regionales.

Algunos interrogantes ya están sobre la mesa para cuya resolución seguirá siendo importante el dialogo social y tripartito y la negociación colectiva: ¿es necesario un nuevo contrato de trabajo único que elimine la distinción entre fijos y temporales? ¿habrá que evolucionar hacia una regulación nueva que regule una seguridad en los ingresos para las personas vulnerables que no tengan trabajo en forma de renta pública mínima universal? ¿podrán existir cooperativas de trabajadores independientes para la mejor defensa de sus derechos laborales y de protección social? ¿cómo debe evolucionar la regulación pública y privada de las relaciones de trabajo para representar a todos los nuevos actores? ¿son necesarias nuevas formas de participación social y de negociación colectiva o individual de acuerdos? ¿existirá una transición a una negociación colectiva global y no por país? ¿vamos a una mayor involucración de los ciudadanos y de la sociedad civil en la determinación del trabajo decente? ¿cuáles son las buenas prácticas de fortalecimiento institucional de instituciones públicas de control en mercados laborales muy polarizados - Inspección de Trabajo y Tribunales laborales -? ¿es necesario un mayor peso internacional y nacional a instituciones de mediación o arbitraje laboral en caso de disputas? ¿se necesitan certificados internacional de justicia social o equidad salarial? ¿habrá fondos internacionales, regionales o nacionales de redistribución de la renta en mercados laborales con porcentajes elevados de desempleo estructural? ¿son necesarios nuevos impuestos que compensen la perdida de cotizantes en los sistemas nacionales de Seguridad Social?.
 
Y finalmente, será necesario acertar con las políticas publicas internacionales y nacionales tanto las propias de mercado laboral como las fiscales, industriales, educativas y presupuestarias que no solo sean reactivas ante las nuevas realidades y desafíos sino proactivas o deterministas sobre el futuro del trabajo que se desea crear e incentivar y redefinir el contrato social implícito entre los distintos actores (Gobiernos, patronal, sindicatos y trabajadores) para mantener niveles crecientes en los próximos años de equidad, bienestar y prosperidad económica en el mundo y en los distintos mercados laborales nacionales.
 



Jueves, 27 de Abril 2017
El futuro del trabajo (II) 10 Temas clave de las relaciones laborales. Formas atípicas de trabajo. Nueva seguridad en los ingresos. Nuevas formas de organización de la producción.
En los siguientes paneles en esta reunión internacional en Ginebra se ha abordado un dialogo global con representantes de distintos países tanto de los Gobiernos, patronal y sindicatos globales o nacionales sobre los enormes retos derivados de la transformación del trabajo que queremos. Este enfoque determinista coloca a los principales protagonistas o agentes en actores y no a meros espectadores lo que obligará a reflexionar sobre las nuevas realidades emergentes en el mundo del trabajo y a la toma de decisiones concertadas con objeto de predeterminar y crear el futuro.  En este debate,  va a existir una importancia creciente del rol de la sociedad civil y de los consumidores una vez hay un vínculo indisociable entre el volumen y tipo de empleos y las necesidades de producción y consumo de bienes y servicios. Sobre la importancia de la sociedad civil y sobre la radicalidad de los cambios derivados del futuro del trabajo es especialmente interesante el libro de Ryan Avent "La riqueza de los humanos" que sostiene que en el trabajo del siglo XXI la riqueza no es de las naciones (o los patrones) propia del enfoque de Adam Smith sino de los humanos.  En el mundo de hoy en día, la riqueza es social. Y como expone Avent nadie merece ser pobre como nadie merece ser desproporcionadamente rico lo que abre un debate sobre un posible derecho a una renta básica de ingresos mínimos para los más vulnerables que no cuentan con un trabajo. http://www.fidefundacion.es/agenda/Renta-basica-universal_ae474369.html

 

En el debate del trabajo del siglo XXI en Ginebra se han identificado los siguientes 10 temas clave que abren nuevos desafíos:
 
  1. las relaciones no standard de trabajo y las nuevas zonas grises de relación entre empleadores y empleados o contratistas en un contexto emergente de huida del Derecho del Trabajo;
  2. la gig economy y la transformación del trabajo en las plataformas digitales y los crowdworkers;
  3.  los acuerdos globales internacionales y la interlocución y gestión de reclamaciones laborales locales con sindicatos globales;
  4. las cadenas globales de suministros y la protección universal de los derechos humanos y las implicaciones legales de orden laboral para las redes empresariales en un contexto de fragmentación empresarial y de los centros de trabajo y externalización extrema de la producción (lean production) y de una posible nueva ordenación jurídica de la categoría funcional y no solo laboral de empleador y de la aplicación práctica del binomio control-responsabilidad;
  5. la configuración de programas emergentes globales y locales de HR Compliance para la gestión de riesgos en el ámbito del trabajo;
  6. el impacto de la tecnología y la robótica e inteligencia artificial en la destrucción y creación de empleos y el control y utilización de los datos (Big Data) y su relevancia en el consumo de bienes y servicios y en los empleos y la nueva tendencia del botsourcing;
  7. la necesidad de configuración de nuevos esquemas de protección social –renta básica universal  o ingresos mínimos garantizados para personas vulnerables- y de empleos subsidiados o colaborativos;
  8.  las tendencias de desglobalización y proteccionismo laboral y el estatuto jurídico de los trabajadores migrantes como oferta de mano de obra "en movimiento" en un contexto en el que pueden emerger en algunas economías dominantes políticas migratorias restrictivas de entrada de no nacionales en algunos mercados (señaladamente Estados Unidos y Reino Unido tras las consecuencias derivadas de la activación del Brexit);
  9.  la calidad en los empleos decentes en todos los países y jurisdicciones y la resolución de los problemas derivados del trabajo no remunerado como garantía de reducción de las desigualdades salariales y de rentas entre países, individuos y mercados laborales y la vinculación emergente del consumo responsable con la calidad de los empleos;
  10.  las arquitecturas institucionales de gobernanza del trabajo y también de protección social en un contexto de envejecimiento gradual de las sociedades que precisan, de un lado, el fortalecimiento de controles por parte de la Administración y los Tribunales laborales como elemento de contrapeso para avanzar en niveles de equidad, justicia social y prosperidad y, de otro, la extensión en muchos países de las redes publicas de protección social incluida la renta pública universal cuando se pierden los empleos o se alcanzan edades de jubilación.

El trabajo del futuro no será, lógicamente, solamente trabajo físico sino también trabajo cognitivo. Un debate trasversal especialmente para los trabajadores del conocimiento (Knowmads) viene referido a la necesaria flexibilidad de lugares y horarios y a la estructura productiva y de horas de trabajo y productividad. Así por ejemplo, una clave de futuro será la flexibilidad y la velocidad de los cambios lo que obligará a redefinir el lugar de trabajo (y, por tanto, el puesto de trabajo) en actividades no necesariamente presenciales y reorganizar el tiempo de trabajo y, también, será necesario entender la necesidad del aprendizaje permanente y de la adaptación al cambio para garantizar la empleabilidad. Entre los datos compartidos a nivel internacional se ha expuesto que el binomio trabajo - consumo domina la estructura social en todos los países aunque con diversos componentes en cada geografía y que en un futuro aunque no lleguemos a las visiones apocalípticas del fin del trabajo según han escrito Jeremy Rifkin o Tom Ford es muy probable que habrá menos trabajo y se puedan confirmar las predicciones de Keynes de una sociedad en la que la jornada laboral no alcance más allá de las 15 horas semanales en 2030.  
 
Las relaciones laborales son en gran medida relaciones de poder entre empresas y trabajadores y ese poder esta desigualmente repartido entre economías dominantes con salarios medios y afiliación sindical y economías no desarrolladas con salarios bajos y escasa o nula intervención de los sindicatos.  En un contexto global, se ha compartido como ha crecido la desigualdad en muchos territorios (salvo en América Latina) y como la calidad de empleo ha sido comprometido por la polarización del empleo, la disminución de la relación de trabajo típica a tiempo completo e indefinida y la proliferación de cuatro modalidades atípicas de trabajo en la terminología de la OIT: (i) el empleo temporal; (ii) el trabajo temporal a través de agencia; (iii) el trabajo a tiempo parcial; y (iv) las relaciones de trabajo ambiguas dónde se incluyen trabajadores autónomos, trabajos discontinuos o empleos casuales en formatos cada vez mas novedosos (empleados compartidos por varios empleadores; trabajo ocasional sin obligaciones regulares; trabajo móvil; programas de vales comprados a una organización autorizada que ofrece servicios a terceros; etc.). En un futuro es muy posible el inicio de una nueva fase en la que el trabajo sea cada vez más flexible, a corto plazo y efímero con un aumento de la movilidad espacial y funcional de los trabajadores lo que también abre riesgos y amenazas sobre la seguridad de los empleos y el nivel mínimo de los ingresos y para la propia cohesión social de los países. Por ejemplo , en el Reino Unido hay 12 millones de trabajadores por debajo de la línea de pobreza. Igualmente las nuevas realidades vinculadas a las plataformas digitales o el debate de la renta pública universal están mas presentes en países desarrollados y mercados laborales maduros con un régimen de derechos laborales consolidados mientras que países menos desarrollados de África, Asia o América Latina no pueden permitirse en términos económicos explorar mecanismos de renta básica universal teniendo en cuento el volumen tan alto de informalidad y la ausencia de protección social básica en muchos  de sus mercados laborales.



Martes, 11 de Abril 2017

Las cuatro conversaciones impulsadas por la OIT: (i) Trabajo y sociedad; (ii) Trabajo decente; (iii) Nuevas formas de organización y producción; y (iv) La Gobernanza del trabajo.

Los pasados 6 y 7 de abril se ha celebrado una reunión programada por la OIT en Ginebra sobre la iniciativa del futuro del trabajo con presencia de 700 economistas, laboralistas, representantes de gobiernos, patronales y sindicatos y académicos de más de 167 Estados. Se trata de un proceso de reflexión que ha sido seguido por miles de participantes a través de internet y las redes sociales que ha lanzado la OIT sus 187 Estados Miembros.


El futuro del trabajo (I): reflexiones desde Ginebra sobre el futuro del trabajo que todos queremos.
Esta iniciativa va abrir de aquí al 2019 (año del centenario de la OIT) una etapa de reflexión con reuniones internacionales y nacionales sobre cuatro conversaciones o ejes temáticos relacionados con el futuro del trabajo que queremos: (i) Trabajo y sociedad; (ii) Trabajo decente para todos; (iii) Nuevas formas de organización y producción y (iv) Gobernanza en el trabajo. Hay muchos temas que van a ser analizados y debatidos a nivel global y en cada país. Se ha formado ya un Comité Ejecutivo en España coordinado por la Oficina de la OIT en Madrid sobre el futuro del trabajo al que asistimos el pasado 28 de marzo en Madrid.
 
Esta reunión ha contado con la apertura del Director General de la OIT Guy Ryder que ha señalado que "el futuro del trabajo es un desafío global que merece una respuesta global aunque también resulte necesario tomar en cuenta las circunstancias singulares de nuestros 187 Estados Miembros" y ha alertado sobre el nivel de desempleo global en el mundo con más de 200 millones de desempleados (30 millones más que en 2008) y las tendencias demográficas que muestran la incorporación al mercado de trabajo de 40 millones de personas cada año lo que implica que en 2030 la economía mundial deberá crear más de 600 millones de puestos nuevos de trabajo. La calidad del trabajo también viene siendo cuestionada por la OIT al existir 2,3 millones de trabajadores que pierden la vida cada año; 21 millones de personas se mantienen en trabajo forzoso; 158 millones de niños que trabajan en el mundo; más del 50% de los trabajadores no tienen protección social; y las diferencias de genero se mantienen en torno al 20% a nivel mundial. Este escenario global del trabajo se complica con los motores del cambio, entre otros, la globalización, el cambio climático, la migración, la demografía y la digitalización del trabajo y la robótica y la inteligencia artificial que va a traer la amortización de millones de empleos y cuyos efectos se combinan con el auge de la economía colaborativa ("gig economy") que está llevando una profunda transformación de los modelos de negocio y de empleo y que también abre enormes incertidumbres sobre la posible mercantilización de las relaciones laborales. La OIT ha anunciado también que el mundo del trabajo está generando cada vez más desigualdades sociales lo que es un obstáculo claro para el crecimiento económico y que es necesario que los lideres del mundo configuren un futuro del trabajo inspirado en consideraciones de humanidad, justicia social, prosperidad económica y paz.
 
Este contexto tan complejo sobre el futuro del trabajo que acompaña una profunda y severa transformación del trabajo por los nuevos procesos productivos y de gestión de los empleos abre un abismo de amenazas y debilidades en muchos mercados laborales pero también un horizonte de  oportunidades que precisa un esfuerzo intelectual de altura a nivel microeconómico (individual y familiar); a nivel intermedio (empresas y comunidades) y a nivel macroeconómico (políticas gubernamentales y de instituciones supranacionales) para un correcto entendimiento de los desafíos y nuevas realidades y una definición adecuada de propuestas y soluciones tanto a nivel global como local.
 

Reflexiones de Lord Robert Skidelsky: Definición de un nuevo escenario ¿hacia un nuevo paradigma económico y laboral?.
 
En la ponencia inaugural Lord Robert Skidelsky de la Universidad de Warwick señalo que "no podemos depender solamente de las fuerzas del mercado y aunque no podemos detener la innovación sí podemos dirigirla". Entre otras reflexiones señaló que los ciudadanos siguen buscando el trabajo como una fuente de ingresos y de satisfacción personal y contribuye de manera decisiva a la dignidad humana, el bienestar social y al sentimiento de justicia de modo que la ausencia de trabajo le priva al individuo de un vinculo esencial con la realidad. También advirtió de los riesgos de la insuficiencia del volumen de empleos y la necesidad de mantener ingresos para el consumo de bienes y servicios lo que obligara a medio plazo a redefinir los espacios de trabajo y ocio y a transitar por la reducción de los horarios laborales y a buscar alternativas al trabajo ya sea en formato de renta pública universal o de empleos subsidiados colaborativos que compensen el coste anual de un desempleado de larga duración que estima en economías desarrolladas en torno a 15.000 euros anuales. En su intervención, alertó sobre la transformación digital y su impacto en la destrucción de empleos lo que obligará a diseñar medidas de intervención en los mercados laborales como pueden ser los impuestos a los robots, la creación de un Fondo para capacitar a los trabajadores que pierdan sus puestos de trabajo tras la automatización de los procesos industriales, la instauración de una renta mínima universal o de dividendos sociales a aplicar a las empresas en función de los beneficios declarados.
 
Asimismo, señaló la relevancia de las modificaciones en la naturaleza del trabajo y su impacto en la polarización de los empleos y en la emergencia de nuevas realidades que conviven ya en una nueva zona gris con los trabajos por cuenta ajena y con los trabajos por cuenta propia y que abren incógnitas sobre la necesidad de nuevas regulaciones para una nueva tercera categoría de trabajos que proporcionen seguridad jurídica a trabajos ocasionales (microwork) tanto para empleadores tradicionales como para plataformas digitales con objeto de evitar una nueva precarización y la existencia potencial de un nuevo nicho de trabajo informal. Sobre ello, un posible horizonte de futuro es mantener un esquema común de normas laborales con independencia del estatuto laboral del trabajador y su mayor o menor nivel de dependencia o ajenidad y mantener umbrales adecuados de salario vital que ponga también el acento en la calidad de vida y no solo en la calidad de los empleos. En ese reto, será importante mantener claridad sobre la aplicación del binomio poder/control y responsabilidades y evitar zonas de desregulación, competencia desleal y dumping social teniendo en cuenta también la fragmentación de la producción y la globalización de las actividades y su impacto en el empleo tanto a nivel global como local en las cadenas de suministro.   
 




Martes, 11 de Abril 2017
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CARLOS DE LA TORRE GARCÍA
Ardiel Martinez
Ardiel Martinez
Abogado Of Counsel del Departamento Laboral de Baker&Mckenzie. Especialista en asesoramiento laboral y de Seguridad Social de clientes nacionales e internacionales. Comenzó su carrera profesional como Inspector de Trabajo (ahora en excedencia) y ha sido Director de RRHH del Instituto de Crédito Oficial y Consejero de Fomento de la Embajada de España en Londres y desempeñado cargos internacionales como Representante Permanente de España en la OMI y en el FIDAC y Consejero de CECA. Ha sido profesor asociado de Derecho del Trabajo de la Universidad Carlos III de Madrid y cursado programas de postgrado en el Instituto de Empresa y en IESE. Asesora a empresas multinacionales en España y coordina el asesoramiento laboral en otros países o jurisdicciones en contratos de trabajo, negociación colectiva de convenios y/o acuerdos de empresa, periodos de consulta en reestructuraciones de empresas. Es mediador en conflictos laborales. En la actualidad es codirector de los Foros de FIDE "Actualidad Laboral" y "La RSE y el Derecho". Es Vicepresidente de la Asociación de Directivos de Relaciones Laborales (ADIRELAB) y miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Abogados Laboralistas (AIAL). Es coautor de los siguientes libros: "Mercado laboral sostenible 2020: estrategias públicas y empresariales" (2012, Ed Wolters Kluwer) ,"Innovación y Responsabilidad social: tándem de la competitividad" (2013, Ed. Wolters Kluwer) y "Reestructuraciones de empresas y planes sociales de acompañamiento (2010, Ed. Cinca).