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Al son de la política europea


La Conferencia sobre el futuro de la UE debe avanzar hacia una Sanidad comunitaria que pueda actuar de forma coordinada en crisis como la del Covid



Hacer política al son de la política europea debería ser la norma en este tiempo de descarrilamiento de los cánones de la doctrina y la práctica política. Nos fuimos de vacaciones con la esperanza de que a la vuelta los rebrotes no fuesen tan fuertes y también que los partidos nacionales hubiesen replegado las velas de la confrontación y elevado las del acuerdo fruto de la mirada y el trabajo de altura. Volvemos y el virus sigue extendiéndose. Tanto el coronavirus en nuestra geografía como el de la discordia entre los partidos que no buscan lo común y destapan su estrategia partidista.
 
Los políticos de diferentes colores en el Parlamento Europeo trabajan a favor de España en el marco del Plan de recuperación. En la política europea, PP, PSOE y Ciudadanos saben redactar con matices, palabras, puntos y comas los textos para resoluciones urgentes, casi diría humanitarias, en el tiempo en el que estamos. Buscan el consenso y lo tejen. Ahí está la verdadera política, el honor de ser político.

El Parlamento supranacional sigue buscando pactos tanto en el seno de su propio hemiciclo como en las negociaciones con la Comisión Europea y el Consejo Europeo. Las instituciones hablan, escriben, proponen, negocian, deciden y consiguen acuerdos. A veces, el Consejo Europeo no sabe y no quiere ponerse en el lugar parlamentario y da un giro para no respetar, por ejemplo, al candidato principal elegido en las elecciones europeas, el Spitzenkandidat. El Parlamento muestra su disconformidad de manera clara en sesión plenaria pero sabe mirar por el bien común de la democracia, no se permite a sí mismo provocar un bloqueo interinstitucional y da la bienvenida a la primera mujer presidenta de la Comisión Europea: Ursula von der Leyen.

Cuento todo esto porque se va a convocar la Conferencia sobre el futuro de Europa y las instituciones están trabajando en su agenda, estructura y contenidos. Creo firmemente que el modelo debe tomar como base sólida las dos Convenciones europeas. Debe haber una parte de temas de debate sobre asuntos como el avance hacia una Sanidad europea que pueda afrontar de manera coordinada y con reacción rápida crisis como la que estamos viviendo. También temas prioritarios como el Pacto Verde, la inmigración o la globalización. En otro apartado, los asuntos de política de fondo que probablemente conllevarán una reforma del Tratado. En este bloque estarían el sistema de los Spitzenkandidaten, las listas transnacionales y la recuperación de una Constitución europea. De gran calado es la unión fiscal, sin duda el Plan de recuperación constituye un catalizador hacia esa unión. Es un asunto que conlleva una profundización en el proceso de integración y en la politización de la UE. Invadiendo todo: el necesario paso de la unanimidad a la mayoría cualificada.

Durante dos años la Conferencia puede marcar el son de la política. La gobernanza multinivel, políticos, instituciones, gobiernos, escuchando a la sociedad civil. Espero con ilusión la Conferencia, pongo esperanza en su modelo tanto de logística y coordenadas como en la elección de temas y grupos de trabajo. Espero que todo lo que pueda ser presencial lo sea. Analicé las cientos de contribuciones para el Proyecto de Constitución europea elaborado por la segunda Convención. El espacio de interfaz digital fue fundamental, tanto para agilizar y aumentar la participación, como para analizar textos de manera detallada; pero los debates presenciales, fueron las que mostraron la envergadura real del órgano innovador de la Convención, su potencial y riqueza democrática.

La democracia representativa complementada por la participativa, en ese orden, escrito y dicho así (no es lo mismo al revés), es lo que hace funcionar una democracia de calidad.

Les pido, casi exijo, a los “líderes” del Gobierno y de los partidos nacionales, a todos, que aprendan de los líderes europeos (aquí escribo sin comillas la palabra líderes). Los partidos deben salir del laberinto de la discordia y volver su mirada a la Transición. La política europea se parece más a la forma de buscar acuerdos que guió a la Transición que a lo que vemos en la política nacional.

Los ciudadanos se están dando cuenta de dónde pueden encontrar el lugar de escucha, representación y avance en el que se construyen soluciones transversales. En las próximas elecciones europeas irán a votar convencidos de la relevancia de su voto. La proyección política europea se está desplegando, tendrá más visibilidad en la Conferencia sobre el futuro de Europa. El Parlamento Europeo es la institución por naturaleza de este gran debate. Hacer política al son de la política europea significa hacer política.

Susana del Río Villar

Doctora en Ciencias Políticas, experta en UE. Miembro del Consejo Académico de Fide.
(Ver CV Completo)

Artículo publicado previamente en El Correo

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