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Algunas reflexiones sobre la pandemia viral 2020

Fide: Reflexiones Sociedad Civil


Lo cierto es que la respuesta va por detrás de los acontecimientos y es reactiva frente al impacto sanitario. Hay que extraer conclusiones para construir una Unión mucho más eficaz y eficiente, no lo ha sido.



Ludovic Marin/AFP via Getty Images
Ludovic Marin/AFP via Getty Images
Ciertamente nos hallamos en una emergencia internacional en la que estamos asistiendo a circunstancias personales y sociales, que nunca antes habíamos vivido ninguno de nosotros. Una de las grandes evidencias de esta crisis es la inmensa importancia de la investigación científica en microbiología, en la investigación de antivirales eficaces y en la elaboración de vacunas capaces de prevenir nuevas pandemias. En pleno siglo XXI advertimos la baja eficacia de los antivirales que nutren nuestro arsenal terapéutico y eso ha de hacernos reflexionar sobre qué áreas deben recibir mayor financiación y reconocimiento social en un futuro próximo.

Hemos asistido a la descoordinación que los diversos Estados de la Unión Europea han desplegado en el desarrollo de políticas autárquicas poco justificables en una Unión Europea con vocación de ser eficaz en el futuro. Indudablemente esa descoordinación va a representar una crisis social y económica y, desde luego, y seguramente la pérdida de vidas humanas que tal vez pudiesen haberse evitado de ofrecer desde el primer momento una estrategia común y operativa a escala europea de cómo haber reaccionado frente a la pandemia. Lo cierto es que la respuesta va por detrás de los acontecimientos y es reactiva frente al impacto sanitario. Hay que extraer conclusiones para construir una Unión mucho más eficaz y eficiente, no lo ha sido.

A nivel interno la respuesta ha sido lenta y descoordinada, los mensajes que los medios de comunicación han transmitido a la sociedad han sido, en muchos casos, confusos, mezclando sentimientos de optimismo personal con la hipótesis de cómo se iba a desarrollar en términos reales la pandemia. Los medios de comunicación deben reflexionar sobre el papel que han jugado y que deberán jugar en el futuro. Quizá los comités editoriales deben reflexionar sobre las pautas prudenciales que se debe adoptar en situaciones de crisis para que la información que se dé, desde el primer momento, sea prudente y bajo la regla estratégica militar “prepararse para lo peor y esperar lo mejor”.

En esta crisis la salud es y ha sido lo primero, pero sin empleo y sin medidas de ayuda social efectiva y eficiente nos podemos dirigir a otra clase de epidemia que es la del hambre y la miseria. Por ello, parece de la máxima urgencia pensar en medidas rápidas que pongan soluciones inmediatas sobre la mesa. Si en algún momento el “salario social” o la “procura existencial” han tenido sentido y justificación, en la actualidad es una necesidad próxima a la salud y por ello todos deberíamos exigir esa inmediata inyección de liquidez para el sostenimiento de los gastos básicos de las personas y de las familias. Si se rescató a la Banca hoy es necesario rescatar a los ciudadanos en quiebra por causas no imputables a ellos mismos. El Gobierno debe ser rápido, las medidas serias y bien diseñadas y aplicarse con urgencia y generosidad. Decenas de miles de familia han dejado de percibir rentas, el paro, tras la crisis está siendo proyectado en tres o cuatro millones de personas lo que supondrá una destrucción de tejido productivo de proporciones extraordinarias.

Disponemos, por último, de tecnologías poderosas para coordinar y sincronizar nuestra acción y respuesta social individual y colectiva pero en esta crisis a diferencia de otros países como Corea no se ha utilizado adecuadamente para reducir costos de información que hubiesen jugado un papel muy relevante desde el principio. Me refiero a los teléfonos móviles inteligentes que quizá y en muchos casos –sobre todo en el ámbito de algunos grupos de jóvenes- la inteligencia del dispositivo supera con creces a la del usuario, sumergido en redes de infantilización social colectiva que en periodos de crisis se deberían seguramente limitar para que la red de datos no sufra un colapso y estos, estén disponibles para actividades de utilidad.


Madrid, 17/3/2020.-

Este artículo forma parte de una serie de publicaciones bajo el nombre:
Reflexiones de la sociedad civil: Entrega  I

Entrega II

Dr. Luis Miguel González de la Garza

Algunas reflexiones sobre la pandemia viral 2020
Doctor en Derecho acreditado por la ANECA y Profesor Ayte Doctor de Derecho Constitucional y Teoría del Estado de la UNED, ha sido profesor visitante de la Scuola Superiore di Studi Giuridici, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Bolonia (Italia), profesor del Centro de Estudios Garrigues en el área de protección de datos y profesor ordinario en la UNIR, en las áreas de propiedad industrial, protección de datos y nuevas tecnologías.

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