Menu

Blockchain, ¿oportunidad o burbuja?, por Ignacio González Royo.


El “Blockchain” o cadena de bloques es una de las tendencias que prometen revolucionar algunos conceptos como los contratos, los registros (de la propiedad, etc.) o el fintech. Pero, ¿cuál es la función de esa cadena de bloques? ¿Tiene aplicaciones más allá de las criptomonedas?



Introducción

Desde hace algún tiempo, el mercado financiero-tecnológico se encuentra agitado por la irrupción de las criptomonedas, como el Bitcoin, o las monedas electrónicas. Estos nuevos sistemas y mecanismos, que han provocado diversas reacciones, se han seguido implantando en el ámbito digital. No obstante, numerosos expertos entienden que la verdadera revolución no radica tanto en la propia existencia de dichas monedas, sino en el sistema de blockchain en el que se basan.


Pero, ¿qué es el blockchain y cómo surge?

El concepto blockchain o cadena de bloques fue inicialmente creado por el desarrollador de Bitcoin –Satoshi Nakamoto- en el código fuente de esta moneda [1] .

La idea que subyace en bitcoin es crear una moneda electrónica P2P “peer to peer” que permita efectuar pagos entre distintos individuos sin tener que recurrir a intermediarios. En la actualidad los pagos que efectuamos por internet se hacen a través de intermediarios que se encargan de asegurar en sus registros que tenemos saldo suficiente en la cuenta de origen y que éste se transmite a la cuenta de destino. En este sentido, en el ámbito internacional, existe una organización que asegura las transferencias de dinero interbancarias llamada SWIFT [2].

Una moneda P2P no necesita intermediarios, sino que las transacciones se producen directamente entre pares (peer to peer). Sin embargo, en el caso de una moneda P2P como el bitcoin se produce un problema, y es que un usuario malicioso podría llevar a cabo un doble pago: pagando a dos sujetos a la vez la misma cantidad sin tener dinero suficiente en su cuenta. Operando en dinero normal eso no es posible, puesto que el registro del banco lo impide. En la vida real, de la misma forma, no tendríamos físicamente efectivo para llevar a cabo dobles pagos. Sin embargo en el caso del bitcoin sí podría ocurrir, dado que la moneda es “virtual” y “digital”. La solución que su desarrollador propuso para evitar este problema es la cadena de bloques o blockchain [3] .

La cadena de bloques es una especie de registro, o de libro de cuentas, que deja constancia de todas las transacciones. Es decir, un gran libro de contabilidad donde todas las transacciones quedan reflejadas y donde el intermediario ya no es necesario, porque la comunidad subyacente al blockchain puede llegar a ser capaz de acreditar la existencia, la autenticidad y la integridad de la transacción mejor que el propio intermediario. En el caso del bitcoin, el blockchain refleja todas las transacciones llevadas a cabo en esta moneda y, por tanto, todo lo que se deduce de ello (quién tiene bitcoins y quién no, la solvencia en bitcoins de un sujeto, etc.). Se trata de un registro perfectamente transparente, que se puede consultar y controlar, y que prácticamente refleja la situación en tiempo real.

Sin entrar demasiado en su funcionamiento técnico, este sistema de blockchain se compone de una serie de bloques unidos por nodos: los bloques reflejan todas las transacciones y los nodos comprueban la validez de las mismas. Para el caso del bitcoin, una persona que transfiere moneda a otra realiza una transacción y esa transacción se lleva a cabo incluyendo una firma digital formada por un hash de la transacción previa y una clave pública del siguiente propietario [4].

¿Cómo se verifica la validez de la transacción?

En lugar de acudir a una autoridad central, como podría ser el banco, que tiene conocimiento acerca de la prioridad y existencia de las transacciones, éstas se hacen públicas en blockchain y el resto de usuarios (nodos) resuelven un conjunto de problemas matemáticos –actividad denominada minería- que inequívocamente determinan la existencia y validez de la operación. Este proceso lleva un tiempo de entre 7 y 11 minutos y está recompensado. El nodo (usuario) que resuelva el problema es remunerado con bitcoins, de forma que existen incentivos para ser honesto. Cuando se verifica la validez de la transacción, se puede realizar otra transacción uniéndose al bloque siguiente.

Algunos expertos señalan que es prácticamente imposible que se den fallos, errores o fraudes en blockchain.
Si, llegados a este punto, el lector tiene la impresión de que  no comprende bien qué es el blockchain, que no se preocupe. El propio autor reconoce que comprender el funcionamiento no es cosa sencilla. Sin embargo, lo que verdaderamente nos interesa aquí son las aplicaciones y usos del blockchain, más allá de los bitcoins, y que podrían impactar determinadas realidades jurídicas y económicas que nos rodean [5].

Algunos usos y aplicaciones del blockchain
 
  • Fintech
Este sistema de cadena de bloques, implementado en la moneda bitcoin, tiene aplicaciones más allá de ésta, eminentemente en el ámbito de las finanzas, al ofrecer un sistema de registro de transacciones altamente fiable e inalterable, pero que tiene unos reducidos costes de transacción. Su aplicación serviría para realizar cualquier transacción que tenga por objeto acciones, títulos o instrumentos representativos del capital de una empresa o sujeto, o bien pagos y transferencias, en sustitución de los tradicionales sistemas de anotación en cuenta y compensación que se vienen usando [6] . En este sentido, NASDAQ Private Markets anunció en mayo de 2015 que se plantea comenzar a implementar este sistema en su mercado de valores para inversores privado [7].
Además, la cadena de bloques podría ser un sistema idóneo para la lucha contra el blanqueo de capitales y el fraude.
 
  • Registros públicos
Pero la cadena de bloques no sólo se limita a las finanzas, sino que potencialmente puede suponer un revulsivo para transformar registros y servicios públicos – piénsese en el registro de la propiedad o en los sistemas de recaudación de impuestos-.
Una cadena de bloques en la que a cada activo (inmuebles, vehículos o activos intangibles, etc.), le fuese asignada una identidad virtual sería muy fiable a la hora de registrar la existencia, titularidad y transacciones de los bienes y reforzar los derechos de propiedad, aspecto clave para la seguridad jurídica. Al mismo tiempo, produciría una sensible reducción de los costes de funcionamiento de la Administración estatal [8].

Países como Honduras ya han planteado la introducción de este tipo de registros [9] y su Gobierno anunció en abril de 2015 un acuerdo con Factom Inc., una compañía tejana de blockchain, para mejorar el registro de la propiedad hondureño.
 
  • Notariado
Incluso la fe pública notarial acerca de un determinado documento se podría ver afectada por la irrupción de esta nueva tecnología, dado que basta con que exista una cadena de bloques para que se verifique la autenticidad de una transacción o un documento de forma automática. Una start-up tecnológica, denominada Stampery [10] (precisamente fundada por un español), se encarga de validar la integridad, la autoría, la autenticidad y la recepción de documentos enviados o creados por sus usuarios, al modo de un notario.

Algunas voces [11] señalan que la labor del notario podría dejar de ser necesaria o, incluso, que el blockchain podría erigirse en una especie de “notario internacional”, algo que hasta la fecha no existe, puesto que los notarios tienen limitadas sus funciones al territorio de un país (a salvo, claro está, de la figura de la apostilla).

Otro uso posible de Stampery es garantizar la existencia de contratos realizados por vía telefónica. En caso de cancelación unilateral del cliente, Stampery puede verificar la transacción y despejar dudas sobre si sucedió o no sucedió [12]. 
 
  • Smart-contracts
Se trata de contratos inteligentes, que son acuerdos de voluntades cuya perfección es automática y se supedita a la verificación de la existencia de un hecho o de una transacción. Su uso puede evitar malas prácticas por parte de uno de los contratantes, puesto que una vez que son suscritos, su cumplimiento no depende de la voluntad de las partes.

Un ejemplo no tan lejano en el tiempo puede ser el contrato con la compañía de seguros [13]. Una vez que nuestro coche inteligente sufra o produzca un siniestro causante de un daño, la cadena de bloques verifica la realidad del hecho y ordena la ejecución del contrato de seguro, produciéndose automáticamente una transferencia de dinero en concepto de indemnización. Empresas como Ethereum permiten diseñar este tipo de contratos [14].
 
  • Gestión de derechos de propiedad intelectual
Este es uno de los campos más prometedores del sistema, que podría ayudar enormemente a los titulares de derechos de autor a defenderse frente a la tan temida “piratería”. El blockchain puede servir para demostrar que una obra ha sido creada por un autor en un momento determinado, así como para dejar constancia de todas las transacciones que se realicen con ella. De este modo, el autor conseguiría controlar el uso de su obra en formato digital y garantizar que se le renumere adecuadamente [15] .

Ascribe, por ejemplo, es un servicio que permite a los titulares de derechos monitorear los usos que se hagan de sus obras [16].
 
  • Democracia digital
Puede parecer chocante, pero hipotéticamente una cadena de bloques podría servir para que nos olvidásemos de las papeletas y las urnas electorales, con todo el coste que conlleva. En aquellas sociedades con internet, el blockchain podría utilizarse para validar que cada persona emite digitalmente un voto y evitar fraudes o errores en el recuento. Empresas como SCYTL [17] vienen implantando desde hace tiempo modernos métodos de voto y recuento electrónicos en este sentido.

Es bien sabido que no hay mejor forma de hacerse una idea del avance en un determinado campo que el observar las solicitudes públicas de patentes que se presentan. Por tanto, la pregunta es obligada: ¿Qué patentes se están solicitando sobre el blockchain? ¿Quién las solicita y para qué? La respuesta, por el momento, parece clara. La mayor parte de patentes se están solicitando en Estados Unidos y por parte de bancos para el sector financiero.
 
  • Bank of America
El banco ha solicitado unas 20 patentes ante la Oficina estadounidense de patentes (USPTO) relacionadas con la cadena de bloques [18]. Diez solicitudes de patentes fueron publicadas en diciembre de 2015, entre las cuales destacamos:
  • Cryptocurrency Offline Vault Storage System [19]. Solicitud de Patente nº US 2015/0365283, de 17 de diciembre de 2015.
  • Cryptocurrency Transformation System [20]. Solicitud de Patente nº US 20150363876, de 17 de diciembre de 2015.
  • Cryptocurrency Transaction Validation System. Solicitud de Patente nº US 20150363782, de 17 de diciembre de 2015.
  • Cryptocurrency Electronic Payment System [21]. Solicitud de Patente nº US 20150363778, de 17 de diciembre de 2015.
  • Cryptocurrency Suspicious User Alert System [22]. Solicitud de Patente nº US 20150363773, de 17 de diciembre de 2015.
  • Cryptocurrency Offline Vault Storage System [23]. Solicitud de Patente nº US 20150365283, de 17 de diciembre de 2015.
  • Goldman Sachs
Ha desarrollado SETLcoin y solicitado una patente sobre la misma en diciembre de 2015.
  • JPMorgan Chase
Solicitó una patente en diciembre de 2013 sobre su propia criptomoneda “web cash”, que fue rechazada por la USPTO en su totalidad.

Sin embargo, otras solicitudes –menores en número- también nos dan pistas. Se refieren a invenciones basadas en blockchain para sistemas de votación electrónica (por ejemplo, la patente US2016027229 (A1) “system and method for securely receiving and counting votes in an election” o para aplicaciones sanitarias (US2015332283 (A1)) “healthcare transaction validation via blockchain proof-of-work, systems and methods”.

Estas solicitudes de patente nos permiten extraer varias conclusiones. Por un lado, que esta tecnología despierta interés y que se están tratando de patentar soluciones y aplicaciones prácticas. Por otro, que este artículo no se queda en el mero plano teórico de lo que puede llegar a pasar, sino de lo que ya está pasando.

El tiempo dirá si el blockchain es una oportunidad o una burbuja.

Ignacio González Royo, Asociado senior del departamento de propiedad intelectual e industrial de Garrigues. Miembro del Consejo Académico de Fide.

 
 




L M M J V S D
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30












Semblanzas Fide

Síguenos en redes sociales
Facebook
Twitter
LinkedIn
YouTube Channel
Rss