Menu

Cultura en tiempo de pandemia

Reflexiones Sociedad Civil. Madrid, Madrid, 28/3/2020.-


Me permito recordar que el confinamiento y la pandemia pasarán y que, tanto creadores como espectadores, tendremos oportunidad de volver a encontrarnos en directo con la obra artística.



Edmundo Calva
Edmundo Calva
La Cultura ha sido siempre un refugio para los espíritus inquietos, una evasión para las mentes atosigadas y un disfrute para los sentidos. Tanto la persona que crea, como aquella que se acerca a la obra creada del género que más le place, experimenta en el encuentro íntimo con el elemento cultural una reacción física e intelectual que no le resulta indiferente y que, en muchos casos, querrá volver a sentir, generando en algunos, incluso, una inevitable adicción.
 
El ser humano realiza una permanente búsqueda de la Felicidad y, uno de los caminos que indaga atraviesa los paisajes y tierras de la Cultura y de las Artes, porque allí encuentra satisfacción, sensaciones y aprendizaje. Estos elementos le aproximan a ese estado feliz que anhela, aunque con ellos no alcanzará la Felicidad. Las Artes, al menos, le permitirán estar más cerca.
 
En estos días de lucha contra la pandemia y de encierro colectivo, la Cultura sigue ejerciendo ese papel que permite sacar de cada uno lo mejor que llevamos dentro y evadirnos de una realidad que nos puede hacer caer en la frustración.
 
Cuando la prioridad vital es la supervivencia y la defensa frente a un virus maligno y letal, ya no es sólo Felicidad lo que buscamos en la Cultura, sino distancia y esperanza, porque las Artes nos aportan algo que existe por encima de lo terrenal y que perdura incluso más allá de la muerte.
 
En un pasaje de la película “Cadena perpetua” (1994), que he tenido ocasión de ver en familia estos días, se refleja muy bien esa idea. Andrew Dufresne (Tim Robbins) habla de la Música a sus compañeros de la prisión y entre ellos a Red (Morgan Freeman) y les dice que la lleva en la cabeza y en el corazón:
 
- “Esa es la belleza de la música. Eso no te lo pueden quitar nunca.” “Aquí es donde más sentido tiene. La necesitas para no olvidar.” “Hay algo dentro que no te pueden quitar, que es tuyo. Estoy hablando de esperanza.”
 
Hoy nuestros artistas crean desde sus casas y difunden su obra desde las azoteas y a través de Internet. Hoy somos espectadores desde balcones y mediante pantallas de aparatos electrónicos, donde contemplamos esas obras nuevas e incluso las antiguas, que se difunden gratuitamente gracias a actos de generosidad a los que comenzamos a acostumbrarnos. La generosidad está formando parte del nuevo panorama humano que la pandemia ha provocado.
 
Me permito recordar que el confinamiento y la pandemia pasarán y que, tanto creadores como espectadores, tendremos oportunidad de volver a encontrarnos en directo con la obra artística. La conexión íntima, personal y auténtica de ese encuentro volverá a producirse y recuperará su puesto en nuestras vidas. El puesto que ahora ocupan el conocimiento y el contacto virtual.
 
Es cierto que en estos días, en los que nuestra obligación es quedarnos en casa, las fórmulas digitales pueden servirnos como evasión y, aunque con ellas no podemos admirar en directo una obra de teatro o los movimientos de los bailarines con todos sus matices y detalles, sí son sistemas sustitutivos válidos.
 
Las circunstancias de estas semanas ofrecen a muchos la oportunidad y el tiempo, de los que carecían, para dedicarse a la lectura, en formato digital o papel, en extenso o en corto. Aquí el encuentro íntimo con el pensamiento y la creación está garantizado -si el entorno lo permite- porque la escritura llega íntegra, sin transformaciones, y ha sido ese, y no otro, el medio empleado por el autor para transmitir su obra al lector.
 
También estos días de confinamiento podemos escuchar buena música sin salir de casa. La Música, como todas las Artes, era para el filósofo Schopenhauer –recordado recientemente por Rafael Narbona y reeditado por Carlos Javier González Serrano con el título Parábolas y aforismos (Alianza, 2018)- la representación más elevada de la voluntad de vivir, que es imperecedera. Consideraba la Música como el arte supremo porque se caracteriza por su radical independencia del mundo físico “y podría de algún modo seguir existiendo, aun cuando el universo no existiera”. “Escucharla es una forma de comunión con el todo que nos ayuda a superar el insensato apego al yo. Es un consuelo provisional, pero hondamente purificado.”
 
Nuestro momento actual es especialmente sensible porque en la lucha contra la enfermedad hemos descubierto nuestra fragilidad como especie y también nuestra grandeza como ser que es capaz de ayudar y de comunicarse con sus semejantes.
 
Pronto viviremos otro momento sensible, que se producirá cuando el confinamiento termine, porque el duelo por las pérdidas humanas y el impacto de los efectos económicos nos tendrán atenazados. Sin embargo, volveremos a salir a la calle y eso es una buena noticia. Y, por muchos motivos y motivaciones, volveremos a los museos, a los teatros y a los auditorios, aunque sea con precauciones en las primeras semanas. Sin duda se repensará una nueva manera de acceder a la Cultura evitando grandes aglomeraciones de público porque el miedo al contagio perdurará. Pero la realidad de las Artes y lo que nos ofrecen, en el contacto directo y auténtico, ejercerán su atracción y embrujo.
 
Ya existían, antes de esta pandemia, otras maneras de encontrar la Belleza y las Artes que permitían un acercamiento exclusivo a pequeños museos, salas de ensayos y espectáculos en horarios especiales o en visitas para grupos reducidos. En el futuro aún se articularán otras fórmulas que nos garantizarán la intimidad del encuentro con la obra artística. Muchas cosas van a cambiar tras la pandemia. También la forma de acceder a museos y teatros y el recurso que suponen las nuevas tecnologías.
 
La buena noticia es que la Cultura ha creado mucho que aún nos es desconocido, también que tendremos oportunidades para disfrutar de lo que conocemos y, además… ¡se sigue creando! Todavía nos queda mucho por descubrir y disfrutar.
 
Entre tanto… GRACIAS, a cuantos están trabajando para salvar vidas y mantener la esperanza en el día después de la curación. Y… GRACIAS, a los creadores y los amantes de la Belleza por seguir alimentando a los seres humanos con la fuerza y la vocación necesarias para continuar existiendo.
 
 


Madrid, 28/3/2020.-

Miguel Ángel Recio Crespo

Gestor cultural y mediador.
Administrador Civil del Estado




L M M J V S D
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          












Semblanzas Fide

Síguenos en redes sociales
Facebook
Twitter
LinkedIn
YouTube Channel
Rss