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DISTOPIAS


Tal vez vivamos un presente sin pasado que lo anticipara ni futuro que nos diga lo que nos espera.



Paseo de La Concha en San Sebastián sin apenas transeúntes el pasado 13 de marzo. JAVIER HERNÁNDEZ
Paseo de La Concha en San Sebastián sin apenas transeúntes el pasado 13 de marzo. JAVIER HERNÁNDEZ
Si hace apenas un par de semanas nos hubiéramos travestido de escritores de ficción para intentar, perfumados de diletantismo, una aproximación a la distopía no hubiéramos sido capaces de imaginar lo que nos ha sobrevenido. Si nos hubieran preguntado entonces por la posibilidad de que el Gobierno y el Parlamento decretaran el confinamiento masivo, prohibieran el comercio, restringieran la libertad de movimientos y resucitaran barreras proteccionistas para los inversores extranjeros la respuesta negativa se hubiera cotizado en cualquier casa de apuestas por debajo de un euro por cada euro apostado. En la España de 2020 nadie hubiera imaginado que pasear por la playa o sentarse en un banco de la calle mereciera una sanción. Ni que la policía patrullara para que los parques permanecieran vacíos. Como si Orwell, en lugar de "Homenaje a Cataluña", hubiera dedicado sus días en España a la escritura de "1984". Tampoco yo hubiera imaginado que la cláusula "rebus sic stantibus" abandonaría los estantes polvorientos de las bibliotecas doctrinales ni que terminaría por comprar en Amazon una bicicleta estática.
 
En estos días, en los intervalos lúcidos que permite la compra del pan o de unas naranjas, se camina deprisa, sin detener la mirada en los escaparates. Con recelo. He sentido en estos días la mirada de los otros como si vieran en mí a Jack Nicholson en ¨El Resplandor". El miedo es quizá el estímulo más poderosos para inhibir, como la vanidad y la codicia lo son para que movamos el culo del asiento.
 
Dicen que en los regímenes comunistas no se sabía cuál era el pasado que te esperaba. Ni tampoco el futuro. Tal vez vivamos un presente sin pasado que lo anticipara ni futuro que nos diga lo que nos espera. Mientras tanto, desde el enclaustramiento, revisaremos las convicciones, alteraremos los consensos, someteremos a una prolongada cuarentena las predicciones. Y escribiremos. Porque siempre pudo más la pluma que la espada.
 

Madrid, 18/3/2020.-

Hermenegildo Altozano

Socio responsable de la práctica de energía y recursos naturales de la oficina de Madrid de Bird&Bird. Anteriormente ha sido socio en Hogan Lovells y en Eversheds Lupicinio. Entre 1994 y 1996 trabajó la firma de abogados de Houston (Texas) Bracewell & Patterson. Participa habitualmente en el programa "Capital" de Intereconomía TV. Miembro del Consejo Académico de FIDE.




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