Menu

Definir la política, por Susana del Río Villar


Los ciudadanos también debemos vigilar y ayudar a que se cumpla de definición de la política, a que en nuestra Comunidad Autónoma, en nuestro país, en nuestra Unión Europea, se cumpla una política definida.



En tiempos de indefinición política hay que recuperar el ejercicio de definir la política. En algunos debates se está perdiendo el verdadero significado de lo que es la política y de lo que es hacerla. Hay conceptos en la definición de cada palabra que forman parte de la propia palabra. Aquí está el secreto del mensaje político construido con el anclaje de la buena política.

Una definición conlleva aceptar parámetros básicos y esenciales a la hora de explicar un concepto. Cada vez que pienso en el Brexit veo que la definición de política, de la seria, de la que debería ser, ha tornado en otra definición muy indefinida. Y no digamos cuando observo las votaciones sucesivas en el Parlamento de Westminster, en la política que se desarrolla en un modelo parlamentario; entonces, los resortes definidos en el poder parlamentario británico y en la política que este poder está mostrando, empiezan a derrapar.

Una política indefinida tiene mucho de política derrapada. La Unión Europea, también el mundo, en este tiempo de Brexit continuo, necesita una política nítida y unos políticos que la definan. Y ¿Por qué no?, de unos políticos “definidos”.

En esa definición necesaria caben márgenes para sumar algunos matices al modelo. Están establecidos unos rasgos esenciales a los que se pueden ensamblar detalles para adaptarse a la andadura política que corresponda. Esta elasticidad permite que, sin perder los valores de referencia básicos de la propia definición, la política pueda mejorar, progresar y hacerse más atractiva y atrayente a los ojos de los ciudadanos.

Una persona, un político, un profesional “definido” es el que es capaz de hacer su trabajo con rigor, coherencia, valores y ética; con saber sobre el tema específico del trabajo que desempeña; con transmitir con claridad un mensaje. Es la persona que pone su fuerza y empeño en levantarse de nuevo ante una injusticia porque sabe que lo que hace es importante para la sociedad, para los ciudadanos. Tiene vocación política.

Todos sabemos quiénes son los políticos que necesitamos. Todos sabemos quiénes son los políticos definidos que dan sentido y validez a la política. Los políticos de verdad, saben definir y dar honor a la confianza de sus ciudadanos.

Elevando la política a la política europea, un eurodiputado debe saber tejer alianzas, pelear en las negociaciones, trascender los intereses de partidos y de Estados ante asuntos solidarios y humanitarios que están por encima de ideologías.

La Unión Europea debe hacer certezas. El tiempo que le toca vivir ahora a la UE y a nosotros ciudadanos europeos es un tiempo que a veces puede parecer incierto. Ante la incertidumbre del Brexit continuo, en junio hará tres años del referéndum británico, la UE mantiene el timón frente a los desatinos de los políticos británicos y su desorden.

Un Parlamento como el de Westminster nunca imaginamos que podría votar, y volver a votar, un Acuerdo o enmiendas sin alcanzar mayorías y consensos ante una decisión histórica. En un dominó, las piezas no encontrarían su encaje porque los jugadores no elegirían las fichas adecuadas y no sabrían resolver una partida iniciada de manera irresponsable en la que, en realidad, no se quería participar. Es una partida demasiado trascendente para jugarla en un tablero desordenado e indefinido.

La política europea en el lado de los Estados miembros orgullosos de pertenecer a la Unión Europea sigue dando ejemplo. Escribo antes del Consejo Europeo extraordinario centrado en el Brexit, en la extensión del Artículo 50. Una vez más, los gobiernos y las instituciones europeas vuelven a poner sobre la mesa cómo seguir conduciendo el Brexit. En el caso británico, quizá deberíamos decir cómo empezar a conducirlo, con qué volante y conductor. La UE está mostrando de manera constante que las respuestas fijadas en relación al Brexit son: la protección de los derechos de los ciudadanos, los ciudadanos lo primero en la negociación, Irlanda y que el Acuerdo de salida es el Acuerdo.

La Unión Europea siempre ha querido que el Reino Unido se quede con nosotros. Lo sigue queriendo y los ciudadanos europeos en su gran mayoría también. Lo que sucede es que el trayecto del Brexit no está canalizado desde la parte británica con una hoja de ruta definida ni con una meta establecida. En esta etapa del proceso, la UE debe mirarse a sí misma, pensar en los ciudadanos europeos y en los Estados miembros que se quedan. Tenemos unas elecciones europeas en el mes de mayo y los ciudadanos deben conocer las razones por las que deben ir a votar.

Los logros de la integración europea no son inmutables, los populismos y los nacionalismos están a las puertas del hemiciclo del Parlamento Europeo para fragmentar a nuestra Unión Europea desde dentro. Debemos seguir avanzando. El Reino Unido puede irse, con Acuerdo o sin Acuerdo, con  prórroga corta, larga, extensión flexible, convocar elecciones o un nuevo referéndum; también puede revocar de manera unilateral el artículo 50 y quedarse en la UE. Llegados a este punto, el Reino Unido sigue enrocado en micropolíticas que no permiten conseguir una política definida sobre si quieren quedarse o si quieren irse, y cómo, de la UE.

Es importante entender que la Unión Europea siempre es potencia porque es un proyecto dinámico, integrador, con futuro. El proceso de integración europea es imparable. Le dan vida los Estados miembros y los ciudadanos; lo tejen los políticos y las instituciones europeas; le dan voz y representación nuestros eurodiputados en una democracia con un Parlamento Europeo supranacional.

Los ciudadanos también debemos vigilar y ayudar a que se cumpla de definición de la política, a que en nuestra Comunidad Autónoma, en nuestro país, en nuestra Unión Europea, se cumpla una política definida.

Un político de verdad concuerda con la definición de política y también define la política.

Susana del Río Villar

Directora de los proyectos Upgrading Europe y Erasmus+ Campus EU. Experta para la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo desde el 2004, en la actualidad hacia las elecciones europeas 2019. Es Profesora en el Máster UE del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Académica de la Academia Europea de Ciencias y Artes, Salzburgo. Licenciada en Geografía e Historia; Doctora, Cum Laude por unanimidad, PhD en Ciencias Políticas y Sociología; Premio Extraordinario de Doctorado en Ciencias Sociales y Jurídicas; Miembro del Comité de expertos independientes de la Comisión Europea en en Citizens and governance y en Democracy in a supranational context. Autora de numerosos artículos y de tres libros sobre la Unión Europea, el más reciente Europe: Project and Process. Citizens, Democracy, Participation, Brussels, Peter Lang 2014. Miembro del Consejo Académico de Fide.




L M M J V S D
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          











Semblanzas Fide

Síguenos en redes sociales
Facebook
Twitter
LinkedIn
YouTube Channel
Rss