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El futuro del dinero y el papel de los bancos centrales


El dinero es una convención social para las comunidades que forman los países y su funcionamiento se asienta sobre la vigilancia institucional que realizan los bancos centrales como órganos que emanan de las leyes y estados soberanos que velan por el interés público.



Bank of International Settlements headquarters in Basel
Bank of International Settlements headquarters in Basel
 

Ante el intento de Facebook de lanzar la primera global stablecoin (GSC)  con Libra, los bancos centrales están maniobrando para evitar el desorden monetario que puede crear el vacío regulatorio y al tiempo cortocircuit ar los riesgos que conlleva para la estabilidad financiera, para la competencia y para el funcionamiento mismo del sistema económico.

Desconocidos para el público general por la complejidad de sus actividades, nunca hasta ahora los bancos centrales han sido tan comunicativos en sus posicionamientos y explicaciones sobre su rol en la sociedad y especialmente en el funcionamiento de los pagos. Hay tres líneas de actuación que los bancos centrales están desarrollando:

  • Cómo regular las nuevas actividades y participantes
  • Cómo mejorar los actuales sistemas de pagos minoristas
  • Explorando el lanzamiento de Central Bank Digital Currencies (CBDC)
 

Los CBDC representan dinero digital emitido directamente por un banco central sin la mediación de los bancos comerciales, cuando son estos los que precisamente crean el dinero bancario a través del crédito. Los CBDC son la respuesta más contundente de los bancos centrales ante la llegada de la tecnología al estratégico y sensible mundo del dinero.

Precisamente el Bank of International Settlements (BIS), el banco de los bancos centrales del mundo anunció la creación de su propio Innovation Hub y ha nombrado responsable a Benoit Couré, un peso pesado en el sector y miembro del consejo ejecutivo del ECB. El propio Couré ha denominado a Libra como “el elefante en el sandbox”.

El tema central del BIS en sus numerosos análisis sobre las nuevas monedas digitales y modernos medios de pago, y que justifica que la intervención temprana de los reguladores monetarios es precisamente que el dinero es un bien público (public good) y que no puede ser acaparado por las iniciativas privadas de GSCs. Especialmente cuando monedas como Libra las lanza Facebook con más de 2400 millones de usuarios en todo el mundo.

El dinero es una convención social para las comunidades que forman los países y su funcionamiento se asienta sobre la vigilancia institucional que realizan los bancos centrales como órganos que emanan de las leyes y estados soberanos que velan por el interés público.

El papel de los bancos centrales evita conflictos de interés como puede suceder con emisores de dinero privado como Libra. La Asociación Libra pretende gobernar desde la emisión y retirada de moneda, el control de parte de la infraestructura de pagos y almacenamiento de dinero que resultaría de la circulación de Libra a través de redes tecnológicas fuera del control de los bancos centrales y de sus supervisados, los bancos comerciales. La Asociación Libra podría perseguir un interés comercial de forma directa o indirecta para sus asociados.
 

El dinero entendido como medio de pago legal masivo es por tanto un bien público que necesita de una infraestructura que sólo los bancos centrales pueden y tienen legitimidad para proveer.


Los bancos centrales son una pieza central del entramado del dinero actual pero su existencia es relativamente reciente y su mérito ha consistido en evolucionar desde el dinero token (objetos con los que se paga al portador) hacia el dinero account based (que se paga a quien se identifica como titular). Este segundo dinero, también llamado claim based, da origen a la expansión de la confianza en un dinero cada vez más global llegando hasta el dólar y las monedas fiat de la actualidad.

El germen de lo que pudo haber sido el primer banco central del mundo que usó un el concepto de stablecoin fue el Amsterdamsche Wisselbank (Bank of Amsterdam)  hace solo tres siglos. El Bank of Amsterdam emitía certificados de depósito respaldados por metales preciosos y el tránsito de certificados comenzó a permitir pagos y crédito sobre las cuentas en el Bank of Amsterdam, dando lugar a una floreciente economía bancaria y comercial. Sin embargo, éste acabó quebrando por la financiación a la Dutch East India Company en 1795, y por ello hoy el banco central más antiguo en activo es el Riskbank sueco en lugar del banco central holandés.

Los bancos centrales hoy han aprendido que una buena gobernanza, consistente en evitar conflictos de intereses (independencia) y tener objetivos claros es fundamental para fomentar la confianza en la moneda. Los bancos centrales hoy:

  1. Proveen de unidad de cuenta del sistema monetario de un país. Así, un billete de un dólar representa una promesa de pago por parte de la Reserva Federal de EEUU. Partiendo de esta promesa básica se construyen el resto de las promesas que hacen funcionar el dinero como lubricante en la economía. Los bancos centrales emiten analogic token money.
  2. Hacen que todos los pagos que se realizan en la economía se finalicen en sus cuentas. En la situación actual el dinero funciona en un sistema con dos niveles. En el primer nivel, los bancos centrales abren cuentas a favor de los bancos comerciales (account based wholesale money). En estas cuentas los sistemas mayoristas de pagos de los bancos centrales asientan las liquidaciones de los cobros y pagos de los bancos comerciales. En el segundo nivel los bancos comerciales abren cuentas a favor de sus clientes (account based retail money) que mueven el dinero entre bancos, pero a través de las cuentas de estos en el banco central.
  3. Proveen de liquidez de última instancia, ya que los saldos de las cuentas de los bancos comerciales en los bancos centrales son muy inferiores al tamaño de los pagos en los que intervienen y aunque se liquidan en el propio día existe un alto volumen de riesgo intradiario que se controla con garantías colaterales que los bancos depositan en el banco central.
  4. Supervisan los sistemas de pagos privados para que funcionen apropiadamente.
 
La cuestión es que a) en países subdesarrollados los pagos transfronterizos son caros y la banca no es eficiente o no ofrece servicios bancarios (razón argumentada por Facebook para lanzar su propuesta Libra), o b) que en los países desarrollados las grandes tecnológicas y los emisores de tarjetas se han introducido de forma decisiva en los pagos online y en punto de venta.


Pese a la evolución de los sistemas de pagos mayoristas (RTGS) los bancos comerciales han sido más lentos en el desarrollo de los pagos minoristas y sus soluciones en cualquier caso son nacionales, por lo que poco pueden hacer para competir en igualdad frente a las empresas tecnológica globales.

 

 


El BIS argumenta que los CBDCs son los mejores stablecoins posibles ya que se pueden convertir en dinero del banco central del país. El resto de stablecoins del sector privado pueden generar pérdidas para los poseedores por la variación del precio cuando convierten de vuelta al dinero del banco central. Aunque también es cierto que la continua expansión monetaria   global en algo se parece a la degradación del valor de las monedas antiguas cuando los metales preciosos engarzados en ellas empezaron a escasear aunque su valor monetario seguía siendo el mismo (currency debasement).

La forma de solucionar estos problemas pasa por usar la tecnología como palanca para mejorar los pagos, en particular las soluciones basadas en blockchain o en general decentralized finance (DeFi). Si bien un CBDC mayorista (digital wholesale money) puede sustituir la cuenta de un banco comercial en el banco central y por tanto representa un paso más natural e inocuo (muchos bancos centrales están explorando proyectos de CBDC mayoristas como el Banco de Canada y Monetary Authority of Singapore, o la Banque de France que acaba de anunciar que explorará un e-euro mayorista para los bancos franceses), un paso más crítico consistiría en que los bancos centrales se decidieran a lanzar un CBDC minorista (digital retail money) dirigido al público en general.

Es muy probable que la tecnología blockchain continue mejorando para permitir albergar el número de operaciones (escalabilidad) que hoy se realizan a través de sistemas de pagos centralizados. En particular es posible que se solucionen uno de sus problemas fundamentales hoy: implantar algoritmos de consenso y validación de las operaciones (minado) suficientemente robustos y al tiempo económicos en las blockchains públicas. Una de las principales críticas a los sistemas de blockchain no públicos es que son similares a los sistemas tradicionales de pagos en tanto existe una autoridad de control. Sin embargo la posibilidad de encadenar eventos automáticos asociados a través de contratos inteligentes otorga a las blockchains una ventaja sin parangón. Incluso podría permitir la liquidación en las cuentas de los bancos centrales con mucha menor necesidad de préstamo intradiario, liberando una enorme cantidad de recursos en los bancos comerciales. Por tanto, los pagos podrían ser finalistas dentro de la blockchain esté o no controlada por el banco central. La confianza que hoy existe en las instituciones que hoy son los bancos centrales se reforzaría y haría más eficiente a través de la tecnología.

Claramente la preferencia de los bancos centrales es la continuidad al menos en el corto plazo del sistema actual de dos niveles porque es el conocido y porque su desaparición sería muy traumática no sólo para el sector bancario sino por la continuación de actividades como la creación del dinero que hoy realizan los bancos y que habría de orquestarse en torno a los bancos centrales. Habría que ver quien realiza la identificación de los clientes (KYC), los controles anti lavado de dinero (AML), el perfilamiento de riesgos e idoneidad, tareas que hoy realizan los bancos. Hoy los clientes son indirectamente anónimos salvo en las transacciones con billetes y monedas, porque en la práctica cualquier banco central puede pedir los datos a sus bancos comerciales supervisados. Pero está claro que si los clientes tuvieran cuentas directas en el banco central, el control de los estados sería más sencillo.

Este sistema de dos niveles es el que parece que puede mantenerse con el lanzamiento de la próxima moneda digital que presumiblemente emitirá el banco central chino. Los bancos comerciales chinos distribuirán un CBDC minorista a través de un sistema estatal de liquidación de pagos minoristas especialmente dedicado y creado denominado NetsUnion Clearing. Algo similar parece que sucede con la iniciativa del banco central sueco Riskbank de lanzar un CBDC minorista apoyado en iniciativas privadas como Swish para mejorar la experiencia de cliente minorista en monederos digitales o e-wallets, un área hasta ahora exclusiva de la banca comercial. Un grupo de 20 bancos europeos está trabajando en una iniciativa de pagos retail (Paneuropean Payment System Initiative - PEPSI) que permita tener una opción paneuropea frente al dominio creciente de las tarjetas norteamericanas y las grandes tecnológicas.

El reto de los bancos centrales es por tanto múltiple:

  • Entender los nuevos modelos y los riesgos que plantean para el sistema y para su propia función.
  • Asegurar que modelos como las GSCs no se expanden sin control disminuyendo la efectividad de la política monetaria y la funcionalidad del sector bancario de forma descontrolada.
  • Proporcionar soluciones en base a los desarrollos de las CBDC y blockchain para que el sector privado pueda gestionar los pagos minoristas de forma más efectiva.
  • Evitar los riesgos sistémicos derivados de la transición hacia un modelo de sistema financiero futuro que aún no se divisa claro en el horizonte.
 
Finalmente, vale la pena seguir el posicionamiento del IMF analizando los CBDCs y la importancia del momento actual en los pagos globales. El papel del IMF en esta materia es clave como organización internacional donde están presentes los países, bancos centrales, reguladores, académicos y sector privado.

Enrique Titos

Consejero independiente. Procede del sector financiero, donde trabajó como responsable europeo en Barclays de tesorería, mercado de capitales, seguros y pensiones. Anteriormente ha estado vinculado a otros proyectos bancarios en distintos bancos nacionales e internacionales, siempre ligado a la actividad en mercados financieros. Actualmente desarrolla proyectos enfocados a la transformación del modelo de negocio empresarial como consecuencia de la tecnología, incluyendo actividades como consejero independiente, asesor, o inversor en proyectos con alto componente de tecnología. Graduado en Económicas por la UAM, PDG en IESE y Executive Education en Kellogg Business University (EEUU). Certificado por el MIT en Fintech: Future Commerce. Miembro de la Escuela de Consejeros (ADE, KPMG, IESE). Jurado de premios literarios en Knowsquare S.L. Profesor en The Valley Digital Business School. Miembro del Consejo Académico de Fide.





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