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El “retorno” a un mundo distinto

Reflexiones Sociedad Civil. Madrid, 04/05/2020.-


Mucho se ha escrito y hablado sobre cómo se adaptarán las organizaciones (empresas, despachos de abogados, instituciones y organismos) a la nueva forma de trabajar. La mayoría, de hecho, ya ha tenido que adaptarse casi de un día para otro a raíz del confinamiento en marzo.



Ahora que nos han anunciado la “desescalada” hacia la vida que dejamos fuera de casa en marzo, se me agolpan las preguntas, me llegan los miedos y se me amontonan los propósitos.

Todos hablan de “el retorno” o “la salida”. Yo pienso en un no-retorno, porque imagino que la vida que me voy a encontrar no va a ser igual que como la dejamos antes de la declaración del Estado de Alarma. Para mí no es una salida, sino una entrada a lo que era nuestra vida antes del confinamiento. Me pregunto cómo se sentiría Alicia al salir del árbol en el que encontró el País de las Maravillas, y regresar al mundo del que había salido. La comparación no me surge por las Maravillas, evidentemente, sino por el mundo inesperado que la fantasía puede construir. En nuestro caso, no fue un mundo construido por la fantasía, pero creo que la mayoría de los ciudadanos tratamos de imaginar cómo sería el periodo de confinamiento, y probablemente, la mayoría no acertamos. Lo que ha quedado bastante claro es que la vida que dejamos fuera del árbol no será igual que la que encontremos, y que no nos quedará otro remedio que adaptarnos a ella, y a lo que venga después.

Mucho se ha escrito y hablado sobre cómo se adaptarán las organizaciones (empresas, despachos de abogados, instituciones y organismos) a la nueva forma de trabajar. La mayoría, de hecho, ya ha tenido que adaptarse casi de un día para otro a raíz del confinamiento en marzo. Además, casi todas están ya diseñando el regreso a la oficina o, cuando menos, un regreso parcial. Parece que el aumento del teletrabajo, eso sí, bien entendido, con las condiciones necesarias para rendir y organizarse de forma eficiente, ha venido para quedarse. Pero ¿cómo nos relacionaremos con nuestros compañeros de oficina, con nuestros clientes, con proveedores y demás colaboradores? ¿Cómo nos miraremos, si utilizamos mascarillas? ¿Aprenderemos a entender mejor la comunicación no verbal? ¿Habremos aprendido a entender mejor las necesidades nuestras y las del otro para mejorar nuestra comunicación? ¿Habremos aprendido a escuchar a los demás y a escucharnos a nosotros mismos?

Todo depende de lo que queramos aprender de este periodo de confinamiento y de la situación que nos golpeó como una bofetada en la cara. También depende de si decidimos (y lo hacemos) poner en práctica esos aprendizajes, con nuestro equipo, con nuestros compañeros, con los demás interlocutores en el entorno profesional, y, cómo no, con nuestra familia y con nuestros amigos, e, incluso, con desconocidos. Será importante, además, de qué forma hemos decidido vivir el confinamiento, y con qué propósito, tanto profesional como personal.

Además de la consolidación del teletrabajo y del incremento exponencial de las nuevas tecnologías en el ámbito profesional, tendremos que afrontar la comunicación con personas que hayan sufrido situaciones imprevisibles, dolorosas, que habrán marcado sus vidas. Sería deseable atender a ese estado emocional de los demás sin enjuiciarles, para poder comprenderles y reflexionar antes de actuar o hablar. No olvidemos que trabajamos con personas, que lideramos personas iguales que nosotros. El líder que salga del árbol tendrá que estar, más que nunca, al servicio de su equipo y de su organización, en el camino a nuestras nuevas vidas.
 


Madrid, 04/05/2020.-

Silvia Pérez-Navarro

Head hunter, coach y abogado.

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