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España -Estado social y democrático de derecho- contra el coronavirus

Reflexiones Sociedad Civil. Madrid, 23/3/2020.-


La Constitución pues, una vez más, nos muestra el camino a seguir, desde el compromiso de la entera Nación frente a la crisis más grave que estamos pasando desde hace décadas.



Sede de la Fiscalía General del Estado.EUROPA PRESS
Sede de la Fiscalía General del Estado.EUROPA PRESS
El artículo 1º de la Constitución, comienza, como es de sobra conocido –o debería serlo- proclamando que “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho”. Esta frase, que no llega a la docena de palabras, es sin duda una de las declaraciones más relevantes de ese gran texto, verdadera norma jurídica, que rige nuestra convivencia desde hace más de 40 años. Y es la declaración constitucional que nos va a llevar a vencer al coronavirus. Veámoslo.

El primer concepto, la primera palabra, la idea que abre la entera Constitución es España. España en su conjunto: los ciudadanos, los poderes públicos, el sector privado, las ONGs, las confesiones religiosas, las corporaciones públicas y privadas, el tejido empresarial, los sindicatos, todos, debemos concienciaros sin pensar sólo en el ámbito de responsabilidad que a cada uno nos corresponde, sino en el compromiso que cada uno puede y debe asumir para combatir el coronavirus.

España, Estado. El Estado en su conjunto, como tal, no las partes en que el Estado se divide (aun siendo partes del propio Estado), es quien debe asumir las riendas en la batalla contra el virus. Es una obligación del Estado y una garantía para los ciudadanos. El Gobierno es quien debe fijar las líneas de actuación, y ha de hacerlo incluso ante las Comunidades Autónomas. Sin duda ha de reconocerse la labor y el compromiso de éstas, y de las entidades locales, pero el interés que ahora ha de prevalecer es el del Estado, del que por lo demás forman parte las propias Comunidades Autónomas. El Estado pues, y todo su aparato, funciones y competencias, luchando con perspectiva estatal contra la crisis que nos atenaza. Sin olvidar el papel que ha de jugar la Corona, pues no en vano el Rey es el Jefe del Estado.

España, Estado social. Seguramente una de las enseñanzas más relevantes que hemos de sacar estos días es que, frente a quienes con tanto ímpetu han abogado por la reducción cuando no desaparición del Estado social, debe reconocerse que éste se ha convertido en la tabla de salvación de cientos de miles de personas, incluso de la sociedad en su conjunto. Seguramente un análisis económico podría demostrar lo rentable que es mantener un estado social fuerte, que preste servicio a los ciudadanos, que permita hacer frente a retos como el del Covid-19. El sistema público de salud que tenemos es ejemplar, con profesionales de enorme calidad técnica, científica y humana, y con medios muy relevantes, pese a que se han mostrado insuficientes ante esta situación de fuerza mayor. Sin olvidar, por supuesto, la colaboración del sector privado: el Estado social, como ha dicho en alguna ocasión el propio Tribunal Constitucional, no impide, sino que fomenta, la interacción Estado-sociedad. Y sin olvidar tampoco que la Constitución recoge la eficacia, no la eficiencia, como principio de actuación de los poderes públicos (art. 103.1).

España, Estado social y democrático. Lo que exige garantizar la participación y la transparencia. Decía Westin que las dictaduras quieren una Administración opaca y las democracias una de cristal. Los poderes públicos tienen obligación de informar cabal y certeramente a los ciudadanos y rendir cuentas. Deben poner a disposición de los ciudadanos y de la comunidad científica la información de que dispongan. Y deben asumir en su caso las responsabilidades que sea posible exigir.

España, Estado social y democrático de derecho. En fin, la batalla contra el coronavirus se ganará también con la fuerza del Derecho, de la seguridad jurídica, del sometimiento pleno a la ley y al Derecho. Aplicando, como se ha hecho, el artículo 116.2 de la Constitución, al declarar el estado de alarma, que, de acuerdo con el artículo 55.1 del mismo texto, no puede implicar en ningún caso suspensión de derechos sino a lo sumo limitación en su ejercicio. La batería normativa que está aprobándose con ocasión de la crisis del coronavirus es una prueba del cumplimiento del Estado de derecho. Las drásticas medidas que es posible aplicar son medidas excepcionales, pero acordes con la ley, que por cierto no modifican el principio de responsabilidad del Gobierno y de sus agentes reconocido en la Constitución y en las leyes (art. 116.6 de la Constitución).

La Constitución pues, una vez más, nos muestra el camino a seguir, desde el compromiso de la entera Nación frente a la crisis más grave que estamos pasando desde hace décadas. Crisis en la que más que nunca es esencial tener muy claras las reglas del juego y las armas que desde el derecho y con toda contundencia han de asumirse. Es la grandeza de que el nuestro sea un Estado social y democrático de derecho.
 

Madrid, 23/3/2020.-

José Luis Piñar Mañas

Catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad CEU San Pablo de Madrid.
Of Counsel de CMS Albiñana&Suárez de Lezo.
Miembro del Consejo Académico de FIDE.




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