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Fide celebra su Claustro de Fin de Curso esperando crecer el año que viene


La 'conversación' entre los grupos sociales y la necesidad de comprender los cambios tecnológicos son dos de las características más destacadas de la sociedad actual, a juicio de los expertos reunidos para celebrar el Claustro de Fin de Curso de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa, Fide, celebrada el 6 de julio pasado. Cristina Jiménez Savurido, presidente de Fide, destacó el éxito de las jornadas y grupos de trabajo organizados este año, y prometió crecer el curso que viene.



De izquierda a derecha: García Barreno, Lobato, Pérez-Díaz y Garrigues Walker
De izquierda a derecha: García Barreno, Lobato, Pérez-Díaz y Garrigues Walker
La Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa celebró el miércoles 6 de julio su Claustro de Fin de Curso, con el que prácticamente se cierra el año en cuanto a jornadas de análisis y debate (la última antes de las vacaciones estivales será el día 19, sobre las consecuencias del Brexit en los mercados financieros).

Cristina Jiménez Savurido, presidente de Fide y magistrada en excedencia, agradeció a todos los asistentes así como a despachos de profesionales e instituciones, su participación en los eventos este año. “Fide cumple 9 años que han transcurrido rápido. Hemos hecho muchísimas cosas, y cada dia hay más cosas que debatir, cada día tenemos un reto más importante”.

“Lo que nos propusimos desde el principio era proponer ideas, soluciones eficaces y prácticas, y lo hemos conseguido. El objetivo es propiciar una reflexión sosegada sobre muchas cuestiones, no solo el Derecho, sino sobre la posición de todos nosotros en el mundo actual. Y el nivel de asistencia y de satisfacción nos dice que lo estamos haciendo bien. Las cifras son impresionantes”.

Fide organiza sesiones, grupos de debate, incluso ciclos de sesiones y congresos. “Se están preparando informes, libros y publicaciones, algunos de los cuales verán la luz en 2017. Además, hemos empezado con grupos de trabajo que pretendemos que se reúnan de manera regular, con los mismos asistentes, con pluralidad en la formación, en las perspectivas, que alcancen conclusiones para que puedan ir haciendo determinadas propuestas”

Jiménez Savurido destacó el grupo de diálogos científico-jurídicos, organizado con la Fundación Garrigues, “y en especial el empuje de Antonio Garrigues Walker, y de Pedro García Barreno, ambos presentes en el Claustro.

“Hemos lanzado una nueva web para que se vea mejor lo que hacemos, y hemos abierto un conjunto de blogs, con contenido  casi nada jurídico: temas científicos, pensamientos iconoclastas”. Asimismo, Fide ha abierto un blog  en El Confidencial, abierto a los miembros de la Fundación.

También se han organizado este año exposiciones de arte, “que han funcionado muy bien, y así nos culturizamos y tenemos una sede preciosa”. Recordó, asimismo, la publicación del libro Pintar la justicia, con entrevistas de Alfredo Urdaci y pinturas de Javier Montesol. Adelantó Jiménez Savurido que, para este año, como hace dos, pretenden publicar otro libro de relatos escritos por miembros de Fide.

“Los retos para 2016-17 son: continuar con el nivel de excelencia, profundizando en las ideas y en los grupos de trabajo. Ahora que todavía no hay gobierno, es un buen momento para generar ideas”. Asimismo,  Fide prepara un congreso jurídico en La Habana, en diciembre, con el Instituto Iberoamericano de Derecho y Finanzas.

A continuación se celebró un coloquio sobre la sociedad española, sobre las tendencias y perspectivas que presenta. Álvaro Lobato, abogado socio de DLA Piper y patrono de Fide, apuntó tres ideas: “El relevo generacional es una de las características fundamentales de nuestro tiempo y sociedad, cuya singularidad es una profunda transformación económica y tecnológica, con las tecnologías de la información, que suponen un nuevo modo de producción”.

“La generación que debe pilotar ese cambio es la nacida después de 1975: es una generación más ambiciosa que la del baby boom, más propensa al pensamiento abstracto, con más cualidades relacionales, aunque puntúa menos en las tablas de liderazgo tradicional. Son ajenos a los iconos de la generación anterior, a la cultura de la transición. Están educados en la era de Internet.

La segunda idea, dijo, es “el atractivo, el inmenso poder, de la identidad, que se manifiesta también en fenómenos políticos identitarios. La gente quiere expresar su identidad cultural y étnica”.

La tercera y última, terminó, es la “emergencia de nuevas formas sociales: la hegemonía de la sociedad civil y el retorno del individualismo. Las tecnologías de la información han acrecentado el poder de decisión de los individuos. Lo colectivo está en franco declive. Creo”, dijo Lobato, “que el altruismo recíproco es una estrategia evolutiva exitosa, y que en los próximos años la solidaridad funcionará con métodos nuevos y distintos”.

El catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Medicina Pedro García Barreno, señaló que lo que caracteriza a nuestra situación es “la contradicción y el desengaño. Para mí la ética es llegar al final de las cosas, y nos caracterizamos por no llegar al final de las cosas: se dice que vamos a vivir 120 años, y nadie discute lo que eso significa. Otro dice que dentro de 1.000 años habrá que irse a Marte, lo apuntamos, y nos vamos. Nos quedamos en lo superficial”.

Por las mañanas, dijo, se dedica a dos cosas: “Una, en la Facultad de Físicas, con Alberto Galindo, estudio puertas lógicas cuánticas. Otra, voy a centros de mayores, donde la realidad es distinta de lo que aquí hablamos. Les recomiendo que salgan de sus despachos y de sus cátedras y se pasen, nos pasemos, por estos sitios”.

Pérez-Díaz (izq) y Garrigues Walker
Pérez-Díaz (izq) y Garrigues Walker
Conversación

El doctor en Sociología por la Universidad de Harvard (EE.UU.) y doctor en Derecho y en Ciencias Políticas por la Complutense Víctor Pérez-Díaz, señaló que hay en la sociedad un diálogo entre “la gente que vota a los partidos tradicionales, que están en medio; gentes poderosísimas, que están por encima, que les dicen que si no se portan bien, les reajustan; y gentes por debajo, que les dicen que les quitarán los votos.”

“Por arriba hay unas voces potentes actuando de forma más o menos coordinada, por abajo una voz entusiasta demoledora. En medio una sociedad indecisa, que tantea, que piensa que la vida es así, que las cosas han funcionado así hasta ahora”.

Hay que crear, dijo, “una comunidad de conversación, que puede darnos unas bases de amistad. Nos aguza la inteligencia. No puedes aprender si no experimentas, si no corriges el tiro de lo que vas pensando”.

Sobre el individualismo, recordó el sociólogo “que no eres individuo si no eres con otros, los otros que ponen una resistencia a tus fantasías, pero que también te dan oportunidades”.

En cuanto a las tecnologías futuras, hay “un potencial de crecimiento inmenso de ciencias naturales y tecnológicas que merece apoyo, aunque ese potencial se da en una medida mucho más problemática en las ciencias humanas”. Ese apoyo, dijo, “debe hacerse con discernimiento, teniendo en cuenta sus efectos tanto positivos como negativos”.

Otro aspecto importante, a juicio de Pérez-Díaz, es si seremos capaces “de entender y dar sentido a la información”, si la tecnología, junto con la filosofía, las artes y las tradiciones religiosas, “nos ayudará a facilitar el espacio de conversación”.

El cambio

Antonio Garrigues Walker, presidente de la Fundación Garrigues, describió la “convulsión política y sociológica” que afecta a los países democráticos. En un encuentro reciente en Roma, dijo, “un congresista estadounidense del Partido Republicano, y otra del Demócrata, empezaron pidiendo disculpas por el éxito de Trump. “No logramos entenderlo, somos un pueblo pragmático”. Otro representante francés mostraba su aflicción por el crecimiento de Le Pen en su país; y así sucesivamente, con el Brexit -y su división intergeneracional-, los nuevos partidos en Italia, elecciones repetidas en Austria, etc.

“Llegamos a la conclusión de que nuestra situación era bastante aceptable, diría que gloriosa: rica en intensidad, pero controlada, hasta llena de racionalidad”. En todo caso, dijo, la cuestión es que “la descalificación de los populismos es muy agradable y fácil, pero antes de descalificar a Trump o el Brexit hay que entender el por qué”

El geopolitólogo Joseph Nye “dice que la gente que vota a Trump sabe que no va a ser tan rica como él, pero le está diciendo al establishment que no le va a votar, porque gana menos, o considerablemente menos dinero que hace 8 o 10 años. No se cree que vayan a arreglarle los problemas haciendo lo mismo. “¿Que Trump está loco? Bendita locura”, piensan”.

La gente, dijo Garrigues, “no es tonta. Siente la necesidad de un cambio, y tenemos que detectar esa necesidad.” Los diálogos científico-jurídicos que organiza en Fide “abordan problemas que no son simples. La complejidad está aumentando”.

En torno a los cambios científicos, “las sociedades no son conscientes de la profundidad de sus efectos sobre la sociedad. El derecho a la privacidad o la intimidad, por ejemplo, prácticamente ha desaparecido. Hay que explicar que los cambios pueden afectar de manera sustancial a su manera de vivir”.

“La mente jurídica”, añadió, “no es capaz de entender sola toda esta complejidad: nanotecnología, longevidad, inteligencia artificial, trasplantes. Teníamos que hablar con físicos, médicos, sociólogos, filósofos… que tienen que aportar algo que no están aportando, con excepciones como Víctor [Pérez Díaz]. Ortega decía que la técnica estaba bien, pero al final “tajaba” la última cuestión”.

Estos diálogos “demuestran la importancia del diálogo multidisciplinar y la profundidad que pueden tener los cambios. Vamos a tener que navegar muy cercanos a la duda metódica, muy cercanos a la incertidumbre. No podemos aspirar a la posesión de dogmas: se puede convivir con la incertidumbre”. La importancia del mundo jurídico, añadió, es que un juez “no puede decir que le han planteado una situación demasiado compleja que le impide emitir una sentencia”.

Matizó Garrigues que todos estos cambios “no afectan a nuestra esencia de seres humanos. Si me dicen hace 50 años lo que iba a pasar habría dicho: “Están ustedes locos”. Pero aquí estoy, sigo siendo yo, con mis defectos y virtudes. No ha cambiado nada. Los sentimientos básicos no han cambiado nada. Si el ser humano ha sido capaz de soportar un proceso de cambio fabuloso, seremos capaces de hacerlo en el futuro”.

Tras mencionar la tragedia de los refugiados, terminó el ponente afirmando “que si no valoramos la condición humana, la caridad humana, la obligación de respetar a los seres humanos, avanzaremos muy poco”.

En el debate, Víctor Pérez-Díaz señaló que la conversación tiene un límite: “La propia supervivencia. En último término hay que comprender que en determinadas ocasiones los humanos se comportan como egoístas supervivientes. La idea de conversación debe estar en un marco más amplio, el de las realidades extremas. De ahí surgen los compromisos a largo plazo, no se queda la cosa en posiciones narcisistas, del selfie. Se trata de encontrar una manera propia de estar en el mundo, y de compartirla con gentes en las que resuena tu preocupación”.

Entrevistas

En el ambigú posterior, Lobato comentó que el Derecho “es un instrumento de regulación social muy importante. En Fide se debaten cuestiones de carácter general, en las que se observa que el Derecho es crítico, que modifica las conductas. La sociedad puede aprender cosas del Derecho, y viceversa. Es una palanca de acción del cambio, y en Fide tratamos de hacer eso”.

Además de las jornadas científico-técnicas, en Fide hay, como destacó Lobato, “un foro económico, de orientación más sociológica y política, donde caben otro tipo de temas. Las jornadas y foros no se ciñen exclusivamente a ámbitos jurídicos o profesionales, sino que intentamos que tengan mayor apertura, un horizonte más amplio. Sobre el mundo laboral hay un estudio para evaluar las reformas del sector, por ejemplo”.

El sociólogo Pérez-Díaz, por su parte, explicó que el Derecho “hace una aportación fundamental, tanto en el sentido de dar normas y por lo tanto de dar asiento a la conducta humana, como en el de dar sentido a la realidad. Es normativo y realista”.

Sobre cómo ven a España en EE.UU., adonde va regularmente, señaló que la ven “como un elemento dentro del conjunto de Europa, y ven a una Unión Europea que no acaba de encontrar su rumbo, pero que lo está buscando. Están profundamente intrigados por la manera de resolver algo que ven imposible, como es el Brexit. Esperan que haya una recuperación generalizada en toda Europa, que es crucial para lo que pueda ocurrir en el mundo. Es un foco cultural muy importante para ellos”.




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