Menu

Gonzalo Jiménez-Blanco, abogado y experto en arbitraje: “Todavía hay quien piensa que el árbitro elegido por las partes está a su servicio en un arbitraje”


Presenta el próximo jueves 4 de febrero en FIDE su obra “ El arbitraje en 55 lecciones prácticas”; una obra, a caballo entre la pedagogía y el rigor por una jurisdicción cada vez más en boga
Hay dos tipos de libros jurídicos: aquellos que se hacen al amparo de leyes y reglamento y llegan a ser tan complejos como aquellas, y otras publicaciones de un corte más pedagógico sobre una materia o actividad. En el caso de “El arbitraje en 55 lecciones prácticas”, obra de Gonzalo Jiménez-Blanco, abogado, árbitro de las principales cortes de arbitrales del momento y Head of Spain de Ashurst en España, su objetivo es acercarse a la práctica arbitral de forma sencilla sin que por ello no sea rigurosa. Esta publicación que tiene su formato electrónico ideado desde Thonson Reuters Proview será presentado en Fide el próximo jueves cuatro de febrero en un evento que ha despertado gran expectación. “ Al final lo que hemos conseguido es una obra divulgativa donde están recopilados los artículos que están en mi blog en El Confidencial.com. Para los no introducidos a la materia es una buena aproximación al mundo arbitral, y para los expertos una forma de refrescar conocimiento nueva”, señala nuestro interlocutor y padre de la obra. Un profesional que ya cuenta con su web propia http://www.gonzalojimenezblanco.com/ así como un APP de arbitraje que este último verano fue diseñando gracias a su paciencia y a los consejos de Google.



Pequeñas píldoras prácticas que durante 55 capítulos analizan lo que es el arbitraje desde diez grandes temas o manera de aproximarse a esta nueva jurisdicción. Ese ha sido el trabajo de los últimos meses de Gonzalo Jiménez-Blanco, estudioso de la práctica y abogado y árbitro en ejercicio después de veinte años.  “Cuando entregas el último capítulo te das cuenta que has hecho una especie de manual de arbitraje, un libro en el que una personalidad como Bernardo Cremades, uno de nuestros árbitros pioneros en esta materia ha tenido a bien hacer el prólogo de la obra. Se lo agradezco de veras, demuestra su calidad humana y profesional siempre”. A lo largo de esta publicación se observa el avance que ha habido en el arbitraje internacional, donde esta práctica es muy utilizada a nivel de gran empresa y cómo, de manera paulatina, también va calando en nuestro mercado interior.
Jiménez-Blanco que,  entró en el mundo del arbitraje desde la actividad deportiva, reconoce que aún falta cultura arbitral en nuestro país. “Todavía las partes prefieren ver canas en los árbitros, parece sinónimo de experiencia y sensatez,  que caras jóvenes en sus asuntos donde es posible que les falte experiencia en estos tipos de temas”; apunta.  Hemos logrado que nos haga un hueco tras el seminario organizado por Forest Partners donde se ha hablado de corrupción y arbitraje, cuestión que curiosamente también aborda en el capítulo 45 de su libro sobre esta materia: “ésta es una práctica escasa en esta actividad, aunque los casos que se han detectado se han resuelto de forma favorable sin perjudicar la práctica arbitral”. A su juicio es mejor hablar de corruptelas que de corrupción. “aunque la ley establece la responsabilidad de los árbitros y que exista un seguro de responsabilidad civil, éste no ha cristalizado por no tener esta iniciativa su desarrollo reglamentario”, subraya.

Diez meses lleva nuestro protagonista alimentando su Blog en “El Confidencial Digital”, con artículos de toda índole sobre arbitraje, uno de ellos “ Quince ideas falsas sobre Arbitraje”, intentaba salir al paso de diferentes tópicos asimilados a esta práctica, desde que el arbitraje no es una solución salomónica como piensan algunos, hasta que el árbitro que eligen las partes es su árbitro y apoyo, nada más lejos de la realidad, en el asunto :” Es cierto, como me comentaba algún colega que el vértigo de la página en blanco está ahí, sin embargo, quizás sea por mi carácter de opositor, disciplinado, durante el verano pude adelantar trabajo y tener material para ese otoño”, señala Gonzalo.  La obra se organiza en bloques; la primera: “Ideas Generales” formada por veintiún artículos, pretende analizar las cuestiones más esenciales del arbitraje en relación con otras realidades.  “Creo que es bueno conocer todos estos conceptos antes de entrar en cuestiones más particulares como son los árbitros o la carga de la prueba. Con esta entrada, el lector se situará de forma adecuada en lo que es la práctica arbitral”, comenta.  “También la obra ayuda a conocer mejor cierta jerga anglosajona que ha entrado en esta actividad y que no siempre se justifica su presencia en este mundo”.
Cuidado con las componendas
Gonzalo Jiménez-Blanco reconoce que siempre se sintió atraído por el arbitraje pese a las advertencias de su padre “un abogado de raza de toda la vida que pensaba que esto de la práctica arbitral era una componenda. Siempre le decía que no iba a repartir, que le daría la razón a quien la tuviera, pero esa aúrea del fifty-fifty aún se confunde en muchas esferas”, apunta en esta conversación. Le preguntamos sobre su primer arbitraje, y nos sitúa en el mundo del fútbol “cada vez más profesionalizado: hubo un conflicto entre el At de Madrid y la marca de ropa deportiva Adidas sobre 1995. En aquel momento la Liga de Fútbol creo una Comisión de Expertos en Derecho Deportivo y de ahí nació el Tribunal Arbitral del Fútbol donde surgieron los primeros arbitrajes, éste fue el primero, luego otro entre el Real Madrid y el Mérida o Barcelona y Español. Todos eran temas de gran atractivo social”; recuerda.  Para este experto jurista es notable la evolución que ha tenido el mundo del fútbol, ahora mucho más profesionalizado y solvente económicamente que antes.

Le preguntamos a este jurista, que ha intervenido como árbitro y abogado de parte en diferentes arbitrajes en CIMA, Corte de Arbitraje de Madrid, Corte del Colegio de Abogados de Madrid; Tribunal Español de Arbitraje Deportivo; en la Internacional Chamber of Commerce de París o en la London Court, que desde el 2009 forma parte de la Junta Directiva del Club Español del Arbitraje  y que hace un año se incorporó  al Grupo Latinoamericano de Arbitraje de la CCI si hay tantas diferencias entre las instituciones arbitrales españolas y las del resto del mundo .”A nivel nacional se ha profesionalizado mucho la actividad. Se ve en el trabajo de CIMA y la Corte de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Madrid o el Tribunal Arbitral de Barcelona. Junto a ellas muchas entidades arbitrales sectoriales y provinciales. Hay que darse cuenta que London Court y CCI de París llevan mucho más tiempo en el mercado y eso se nota”.
De todas formas, aún salvo  en cursos como los que organiza el IE bajo la batuta de Miguel Angel Fernández Ballesteros, el propio grupo de Arbitraje que gestiona Ignacio Diez Picazo en la propia Fundacion Fide  o el que impulsan Universidad Rey Juan Carlos y CIMA, ya en su duodécima edición, poca formación estable hay para aquellos que quieren prepararse en esta nueva jurisdicción “Al final te formas trabajando, bien de árbitro o de abogado de parte y leyendo mucho. Ahí Google ayuda mucho porque deja que el conocimiento esté abierto en muchos de estos temas. Parte de la bibliografía que cito en este libro está al alcance de todos en Internet”, subraya nuestro interlocutor.   Desde su punto de vista, las diferencias que hay entre el arbitraje de inversiones CIADI, donde suele participar un Estado como parte y el arbitraje internacional convencional, son notables, especialmente en temas de confidencialidad “es curioso, pero le pongo el caso concreto de la Corte de Arbitraje de Madrid que tiene dictados cincuenta laudos como swaps pero yo como árbitro no puede consultarlos, tal y como explico en un capítulo de este libro. De hecho si lo haces podrías estar vulnerando el concepto de confidencialidad del que hablamos”.

Los árbitros, más vigilados por las instituciones arbitrales
Desde el 2012 que CCI modificara su Reglamento estableciendo diferentes medidas, entre las que se pueden citar los árbitros de emergencia y otras iniciativas para que el proceso arbitral fuera más ágil y, por ende más económico, esos cambios han situado en primer plano de la polémica a los árbitros, hasta entonces figuras indiscutibles y casi por encima del bien y del mal:”Es posible que así fuera y que se necesitase algo más que los árbitros, además de su independencia. De hecho la propia figura del árbitro de parte aún se entiende mal. Se piensa que está al servicio de la parte que la eligió, cuando no es más que un trámite formal. Los árbitros, una vez nombrados son independiente e imparciales.   Ahora, con estos cambios de Reglamento, en varias entidades arbitrales  a los árbitros, también se les pide disponibilidad, que tengan tiempo razonable para llevar ese asunto que se les encomienda. En España hay un tiempo en el que deben dictar el laudo, en otras entidades no hay ese límite aún.”
 
SUMARIO
“Cuando entregas el último capítulo te das cuenta que has hecho una especie de manual de arbitraje, un libro en el que una personalidad como Bernardo Cremades, uno de nuestros árbitros pioneros en esta materia ha tenido a bien hacer el prólogo de la obra. Se lo agradezco de veras, demuestra su calidad humana y profesional siempre”



Entrevista realizada por Luisja Sánchez, 29 de enero de 2016. 




L M M J V S D
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30    












Semblanzas Fide

Síguenos en redes sociales
Facebook
Twitter
LinkedIn
YouTube Channel
Rss