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Ideas para la acción


Lanzamos "Ideas para la acción". Una sección para compartir aportaciones con el objetivo de proponer ideas de mejora, individual o colectiva, durante esta etapa tan incierta. Pongamos todo nuestro talento a trabajar en pro del bien común. Aportemos toda nuestra experiencia pública y privada al servicio de nuestra sociedad.

¡Envíanos tu idea!

A: carmen.hermida@fidefundacion.es o a cristina.jimenez@fidefundacion.es



Empieza el cuarto trimestre del año y hemos pasado ya, desde marzo, por varias fases emocionales. Ha terminado el verano, durante el cual muchos creían que desaparecería el mal sueño que hemos vivido durante la primavera. Leíamos, oíamos, sabíamos en definitiva que el Covid19 había venido para quedarse entre nosotros por mucho tiempo y que el retorno a la vida normal, de ser posible, no lo sería de inmediato. Sin embargo, el cerebro humano imagina mal el futuro y especialmente si este es sombrío, si no se ajusta a sus deseos. Ello, unido al acostumbrado ritmo de las sociedades occidentales y especialmente las mediterráneas que tienen su mayoritario descanso laboral en verano, se había creado una inexplicable sensación de que el retorno de las vacaciones coincidiría con una especie de acontecimiento mágico por el cual todos nuestros problemas como sociedad, como individuos, como empresas, habrían desaparecido o cuando menos se habrían mitigado. Que aparecerían nuevas luces en el horizonte que nos devolverían la esperanza en una normalidad relativa, aunque sabiendo que lo íbamos a tener que luchar.

Y decía antes inexplicable sensación, porque si miramos atrás no estamos sino viviendo la crónica de una situación anunciada. El panorama lo habían descrito bien los científicos y existían abundantes datos que confirmaban los peores augurios y, lo que es más llamativo, eran comprensibles para todos.

Creo que hemos sustituido la incertidumbre por el desconcierto. Y este se manifiesta fundamentalmente por la incapacidad del país de analizar objetivamente lo que ha sucedido, los errores y aciertos cometidos, las mejores experiencias nacionales e internacionales, públicas y privadas, y con todo ello, movilizar los recursos disponibles, adoptar las decisiones adecuadas, y llamar a la acción a todos los ciudadanos, instituciones, empresas, etc.

En algún sentido estamos como al principio, pero peor. Seguimos teniendo una situación sanitaria muy complicada, el retorno de las vacaciones evidenciará que la actividad laboral no puede recuperar el desarrollo que hasta ahora habíamos considerado normal y no todas las empresas han tomado las medidas adecuadas, la dificultad del inicio del periodo escolar afectará decisivamente en la organización de las familias, los trabajadores, las empresas, y, finalmente, la crisis económica es devastadora y los pronósticos no son positivos.

Por todo ello, una vez más creo que la sociedad civil sigue teniendo mucho por hacer. No fue suficiente el durísimo periodo vivido entre marzo y julio para que la sociedad en su conjunto tomara conciencia de la relevancia de la acción individual, de que los colectivos, las empresas, y las instituciones tienen que liderar aquellos movimientos que, excediendo al individuo, exigen una mayor eficiencia en los recursos y una mayor eficacia en los resultados. Tampoco parece que los datos actuales determinen a los responsables políticos a realizar un plan de acción conjunto y coordinado.

Al igual que, desde mediados de marzo hasta casi final de junio, en Fide iniciamos una serie de Reflexiones desde la sociedad civil que se reveló enormemente útil para compartir ideas, emociones, vivencias que nos ayudaron a sobrellevar el confinamiento ahora os proponemos el reto de compartir aportaciones con ideas para la acción. Individual o colectiva. Experiencias de éxito llevadas a cabo en diferentes lugares del país o fuera de él. Ideas que han sido aplicadas con éxito en empresas, instituciones, colectivos, etc. Buenas prácticas testadas que podamos de manera individual o colectiva aplicar en nuestro día a día y que con ello contribuyamos a mejorar en alguno de los ámbitos o de los retos que tenemos por delante.

Pongamos todo nuestro talento a trabajar en pro del bien común. Aportemos toda nuestra experiencia pública y privada al servicio de nuestra sociedad.

Compartiremos todas aquellas aportaciones que respondan a este fin y estamos seguros de que, al igual que las reflexiones anteriores, tendrán la máxima difusión y serán de gran utilidad y eficacia. Sigue siendo labor de todos superar esta crisis sanitaria, jurídica, económica y social.

Cristina Jiménez Savurido
Presidente de Fide

Envíanos tus propuestas

Envíanos tus ideas a la siguiente dirección de correo:

carmen.hermida@fidefundacion.es o a cristina.jimenez@fidefundacion.es

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