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Innovación en el sector legal: estado de la cuestión y propuestas para fomentarla, por María Jesús González-Espejo.


Uno de los conceptos básicos de branding (la ciencia que se dedica a la construcción y el posicionamiento de una marca) es, el de que no son lo mismo la imagen que proyectamos de una realidad, que la percepción que los demás tienen de ella. Eso es exactamente lo que pasa con la realidad de la innovación y la percepción que en general tienen los profesionales del sector legal y la propia sociedad sobre el mismo. Pero ¿es realmente cierto que los abogados, jueces, procuradores, notarios, registradores y demás profesionales del sector están tan reacios a abrazar lo nuevo? En este artículo hacemos algunas reflexiones el estado de la innovación en el sector legal. Nuestro objetivo es despertar el interés de las corporaciones profesionales que representan a los diferentes colectivos, así como el de las principales empresas y el de sus profesionales, para que conciban la innovación como una política que deben promover desde sus organizaciones, de forma activa, definiendo estrategias para ello y dedicándole recursos suficientes.



Comencemos hablando del concepto de innovación. Como todos sabemos, Innovar no es lo mismo que inventar. Todos podemos innovar, pero no todos podemos inventar. Innovar en una empresa o institución, conlleva utilizar el conocimiento de una organización para mejorar procesos o servicios. También innova quien entra en nuevos mercados. En suma, quien se atreve a hacer las cosas de forma diferente logrando un beneficio para su empresa u organización.
 
En los últimos 5 años se han producido en el sector legal más cambios que posiblemente en los 50 anteriores.  Entre otros factores, los han provocado, una crisis económica que ha movido los cimientos de profesión; un fenómeno ya imparable de globalización económica; la famosa “motorización legislativa” que nos ha hecho despertarnos cada día con el desayuno de una norma nueva con impacto directo en algún ámbito de nuestro negocio o del de nuestros clientes y la digitalización, cuyas consecuencias darían para dos o tres artículos adicionales a éste. Ante semejante contexto, pocos se han quedado de brazos cruzados. Unos han pedido ayuda a consultores expertos en estrategia, desarrollo de negocio, comunicación, tecnología o recursos humanos para que les asesorarán y ayudaran a buscar soluciones novedosas. Otros, han ampliado equipo profesional. Otros han creado redes y asociaciones buscando ampliar sus ámbitos de actividad. Otros se han volcado en la tecnología y han invertido en el desarrollo de apps, sitios webs o en la adquisición de software o hardware.
 
 
Lo que está claro es que algo está cambiando y que cada vez son más las iniciativas empresariales innovadoras (no siempre promovidas por juristas, sino que con frecuencia son tecnólogos quienes están detrás de ellas) que de una u otra forma tienen como mercado objetivo el sector legal. Veamos, sin ánimo exhaustivo algunas de ellas.
 
  1. Nuevas formas de ofrecer servicios jurídicos: como las de la plataforma Testamenta o la de Tellmybye ; Formadocs o Legaliboo.
  2. Nuevas formas de promocionar los servicios de los abogados, como las que están ofreciendo, entre otros (y que me perdonen aquellas plataformas que no cito o me escriban a través de mi web: Emprendelaw para informarme de sus iniciativas, que quizás yo aún no conozca), Tuappabogado ; Contratarabogados ; Lexdir ; Postiggo o Quieroabogado.
  3. Nuevas herramientas que le facilitan la vida al abogado como Entreletrados ; Libreborme ; Rightsguardian ; Lextools ; AprevenirTEvicertia ; Coloriuris ; Logalty, Lexpire, Herramienta del CGPJ para el cálculo de la pensión alimenticia, Directorio de órganos judiciales, Terminis, Lexplorer, etc.
 
Pero, ¿Por qué al sector legal parece costarle tanto innovar? durante el año 2015, con ocasión del proyecto que promovimos desde Emprendelaw, al que llamamos JustiApps, y al que dio su apoyo desde el principio FIDE, hemos tenido ocasión de realizar varios tipos de actividades, (con resultados tangibles, dirigidas a lograr un mayor acercamiento entre tecnólogos y juristas con el fin de que ambos trabajasen juntos y desarrollasen aplicaciones móviles útiles para el sector legal) y hemos comprendido algunas de las razones por las que el sector legal abraza con dificultad la innovación. En este artículo las analizamos y además proponemos algunas medidas que podrían ayudar a promover el espíritu innovador en el sector legal. Estas son algunas de las que en nuestra experiencia, explican la renuencia del sector a abrazar los cambios:
 
  • La dispersión de competencias en materia de Justicia, repartidas entre el Ministerio de Justicia, las Comunidades Autónomas y el CGPJ, que dificulta por ejemplo, el conocimiento del estado real en materia de innovación en el sector; el establecimiento de un plan nacional de innovación para el sector; la identificación de buenas prácticas y el fomento de programas que incentiven la implantación de las mejores o la creación de programas de ayudas a los emprendedores de base tecnológica que enfoquen su actividad al sector legal.
  • Por otra parte, las instituciones que promueven la innovación en nuestro país: CSIC, COTEC, Cámaras de Comercio, ICEX, Universidades, etc., no tienen incluida en su agenda,  salvo excepciones, actividades cuyo colectivo beneficiario sea el sector legal, pues tradicionalmente su misión se ha centrado en dar apoyo a sectores industriales o a otros más.  En este sentido, FIDE ha demostrado en este sentido su visión rupturista y desde sus inicios se ha preocupado por el tema fomentando el debate y el diálogo sobre toda nueva materia de interés para los juristas.
  • A diferencia de otros sectores económicos, el sector legal está conformado por una variedad de profesionales con funciones e intereses diversos: abogados, procuradores, jueces, notarios, registradores,  abogados del Estado, etc. Cada uno de ellos, es representado en el ámbito institucional por entidades que defienden intereses diversos e incluso a veces, contrapuestos. Además, muchas de estas entidades están teniendo que concentrar gran parte de su energía en defender la propia supervivencia de su colectivo y de las reglas bajo las que tradicionalmente ha funcionado éste y en consecuencia, la innovación no siempre ocupa una posición privilegiada de sus agendas. 
  • La preocupación por parte de algunos profesionales del sector de perder todo o parte de sus monopolios de conocimiento (pues ellos justifican la existencia y continuidad de ciertos privilegios) y que podrían peligrar en alguna medida a través del uso por ejemplo de nuevas tecnologías, de la implantación de nuevos procesos o de otra forma de hacer las cosas.
  • La desinformación y el desconocimiento sobre la ciencia de la innovación de un importante porcentaje de los profesionales que deberían liderar el cambio y que no tienen la preparación necesaria para ser protagonistas del mismo, pues carecen de los conocimientos metodológicos, tecnológicos, de la habilidades digitales, de la red de contactos, etc. necesarios para ser protagonistas del cambio.
  • El sistema educativo actual, que sigue por razones varias, bastante anclado en el pasado, basado fundamentalmente en la transmisión al alumno de conocimientos teóricos, exigiéndole sobre todo el ejercicio de la memoria (y no como deberían, del desarrollo de las habilidades investigadora, de síntesis, del espíritu crítico y el emprendedor o de la capacidad de redactar un plan de negocios y exponerlo para convencer a un inversor).
 
Pero las cosas pueden cambiar y para ello proponemos algunas acciones que creemos coadyuvarían de forma clara a la generación de más innovación en el sector legal:
 
  • Fomentar la creatividad y el emprendimiento entre los diversos colectivos del sector legal: abogados, jueces, notarios, registradores, etc. Y para ello habrá que mejorar la educación actual: modificando los planes de enseñanza para fomentar una mayor interdisciplinariedad: una educación basada menos en la adquisición de conocimientos teóricos y más prácticos, persiguiendo la adquisición de las habilidades necesarias para dar solución a los  retos jurídicos que tiene la sociedad.
  • Apoyar el establecimiento de más lugares para el encuentro de profesionales de diferentes disciplinas: en la multidisciplinariedad nace con más facilidad la innovación. Es necesario que existan más espacios físicos o virtuales de encuentro con profesionales de otros sectores, como por ejemplo hacemos en  los encuentros del grupo Meetup Legal Tech y Legal Hackers.
  • Promover de forma firme la creación de repositorios de datos abiertos (open data): Fomentar que la administración organice y ponga a disposición de infomediarios especializados en el sector legal, todos los datos que ya deberían estar en abierto. Cuantos más datos estén a disposición de las empresas capaces de diseñar herramientas
  • Mayor conocimiento sobre el Estado de la Técnica: parece relevante que existan inventarios sobre el estado de la innovación. Esta información debería estar accesible y ser comprensible. Si se conoce
  • Establecimiento de instituciones o departamentos dentro de las existentes (asociaciones, fundaciones, departamentos en Colegios profesionales) que tengan por misión la de fomentar la innovación.
  • Realización de concursos y competiciones que premien a quien asume el reto de innovar en el sector legal, algo similar a lo que  hace en Holanda, la Fundación Hill Innovation Justice en los Innovating Justice Awards.
 
En conclusión, aunque la innovación comienza ser algo más habitual en el sector legal, queda un largo camino por recorrer y el momento es adecuado para hacerlo. Es responsabilidad de todos nosotros, juristas y tecnólogos, trabajar juntos y entendernos. Iniciativas como Justiapps, LegalHackers y la que en este momento estamos promoviendo varios profesionales con la creación del Instituto de Innovación Legal (IIL) -dirigidas a fomentar el emprendimiento de base tecnológica legal- pueden ayudar, pero necesitamos unir fuerzas y dirigir más recursos hacia la innovación.
 
¿Te sumas al reto? nos haces falta.
 
María Jesús González-Espejo, Socia Directora de Emprendelaw. Promotora de JustiApps. Miembro del Consejo Académico de Fide.




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