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La Ciencia y las Letras en un mundo de solitarios solidarios ante la adversidad


Nada como una crisis de proporciones insólitas para colocar al ser humano ante la medida de sus limitaciones y de sus grandezas.



Una persona protegida durante una desinfección del coronavirus | Europa Press
Una persona protegida durante una desinfección del coronavirus | Europa Press
Decía Albert Camus, escritor que padeció en vida no pocos de los males que aquejaron a la sociedad de su tiempo (la guerra, la enfermedad, el exilio interior), que el hombre que espera algo de la condición humana es un loco, pero el que desespera de los acontecimientos es un cobarde. Nada como una crisis de proporciones insólitas para colocar al ser humano ante la medida de sus limitaciones y de sus grandezas.
 
Aunque es pronto para decirlo, porque las consecuencias del Coronavirus no podrán medirse hasta dentro de un año, son tres cuando menos, las enseñanzas que empiezan a vislumbrarse.
 
La primera, que el hombre sigue siendo una especie vulnerable, por más que presuma de acercarse a los dioses con sus progresos en Inteligencia Artificial. Un simple agente biológico de tamaño microscópico revela que toda una revolución digital no sirve para evitar que el mundo retroceda a escenarios propios de la Edad Media.
 
La segunda, por paradójico que resulte con respecto a lo anterior, que en estas pandemias universales a las que nuestra civilización sigue expuesta cobran una importancia excepcional las tecnologías de la comunicación. Sólo el flujo de información en un ecosistema globalizado hace posible la reacción colectiva, la sensibilización masiva y la relación personal a distancia.
 
La tercera, que para hacer frente a calamidades tan extremas no bastan la Ciencia médica ni la tecnología. Es imprescindible poseer un espíritu transido de valores culturales. ¿Cómo podríamos soportar semejantes situaciones de aislamiento y dolor sin el soporte de la música, la poesía, el cine o el arte? Una buena canción, transmitida por las redes sociales, no acabará con el virus lo mismo que una vacuna, pero sí con las desdichas que la enfermedad lleva consigo.
 
El reto para el futuro bien pudiera estar en la necesidad de conciliar, en un panorama complejo de prioridades, aspectos tan aparentemente antagónicos como la apuesta por la biología en la investigación médica, el desarrollo de las tecnologías propias de la Sociedad de la Información y el cultivo de las letras.

Madrid, 18/3/2020.-
 

​Antonio Castán

Abogado-Socio de Elzaburu SLP. Colegiado desde 1985. Profesor de Derecho Procesal en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Ha publicado los libros "El plagio y otros estudios sobre derechos de autor" (2009) y “Propiedad intelectual y también, Poesía” (2017).Ha escrito recientemente sobre el procedimiento de salvaguarda de derechos en  la sociedad de la información, las acciones judiciales en Competencia desleal o la nueva Ley de patentes. Miembro del Consejo Académico de Fide. 

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