Menu

La Vida de los Otros

Reflexiones Sociedad Civil. Madrid, 8/4/2020.-


Todo estado tiende al autoritarismo y con un empujón en forma de crisis grave o de amenaza externa puede llegar a iniciar un descenso vertiginoso por la peligrosa pendiente del totalitarismo.



En 2006 se estrenó la película "La Vida de los Otros" dirigida por el alemán Florian Henckel, que recrea el Berlín de 1984. El Ministerio para la Seguridad del Estado ("Stasi"), estructurado a partir de la NKVD, precursora del KGB soviético, controlaba la vida de los ciudadanos de la RDA por medio de cien mil agentes y una legión de informantes que algunos medios cifraban en quinientos mil. Un agente de la Stasi, que firma sus informes como HGW XX/7, recibe el encargo de vigilar a la pareja formada por un conocido escritor y una destacada actriz a la que pretende un poderoso apparatchik, el Ministro de Cultura de la RDA, que quiere apartarla del escritor.

Se decía que el KGB era brutal pero que la Stasi era "simplemente perfecta". Sin embargo, esa perfección no hubiera sido posible sin el apoyo de unos informantes que vigilaban en silencio y que podían habitar tras la sonrisa amable del vendedor, en la mirada dulce de una profesora de kindergarten o, incluso, sentarse a la misma mesa en una celebración familiar o cobijarse bajo las mismas sábanas en las frías noches de Pankow.

Tuve ocasión de conocer brevemente a Markus Wolf de paso por Madrid. Markus Wolf –Misha- era jefe del servicio de inteligencia exterior de la RDA. En su autobiografía, "El Hombre sin Rostro" cuenta que el éxito de la Stasi se basaba en gran medida en sus amplias redes de informantes. Los Romeos de la RDA fueron eficaces a la hora de seducir a las secretarias de máximos dirigentes de la RFA y algunos curas, que no lo eran, llegaron a oír en confesión a otros próceres atribulados. Markus Wolf abjuraba de la tortura porque –decía- el torturado tiene una irresistible inclinación a contar lo que cree que el torturador quiere escuchar y a firmar confesiones prefabricadas sin anclaje alguno en la verdad.

En las sociedades autoritarias –recuerda Geraldine Schwarz en Los Amnésicos- hay muchas maneras de adaptarse, desde el silencio hasta el servilismo. Y aunque la colaboración con los instrumentos de represión era en algunos casos más o menos obligada (un ascenso, las fotos furtivas de un encuentro sexual también furtivo o, como le ocurre a la actriz Christa Maria Sieland en La Vida de los Otros, unas medicinas para la madre) en muchos otros casos esa colaboración, que llega a la conversión de un ciudadano de apariencia normal en un delator, no estaba exenta de entusiasmo.

Hay quien en estos días de confinamiento habla ya de "la Gestapo de los balcones". Un ejército voluntario que se aposta tras las ventanas se agazapa en los cierros, se asoma a los balcones para señalar con el dedo al caminante transgresor y retirar certificados ideales de buena ciudadanía. En estos días las ventanas de las casas de España se antojan "ventanas indiscretas" con un James Stewart prostrado dispuesto a escudriñar la vida de los otros.

No me cuesta trabajo imaginar que un estado totalitario que se asentara en España contaría con un número suficiente de informantes voluntarios. Todo estado tiende al autoritarismo y con un empujón en forma de crisis grave o de amenaza externa puede llegar a iniciar un descenso vertiginoso por la peligrosa pendiente del totalitarismo. Por eso son necesarios los pesos y contrapesos y por eso mismo, también, las medidas excepcionales –alarma, excepción y sitio- están constitucionalmente acotadas en el tiempo.
El aparato del estado sabe muy bien que siempre podrá contar con delatores espontáneos bien dispuestos a complacer al que manda. La denuncia anónima –esa moda miserable del "whistleblowing"- que ampara envidias y alimenta bajas pasiones está –como ha estado siempre- a la vuelta de la esquina.  


Madrid, 8/4/2020.-

Hermenegildo Altozano

Socio responsable del área de energía y recursos naturales de Bird&Bird.

Nota



En la misma Sección
< >

Martes, 25 de Agosto 2020 - 16:25 Despedida
















Semblanzas Fide

Síguenos en redes sociales
Facebook
Twitter
LinkedIn
YouTube Channel
Rss