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Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa





"La burocracia estatal es el mayor problema de la economía española", según Daniel Lacalle


Los problemas y los retos de la economía española de cara a 2020 protagonizaron el 18 de abril una sesión en la Fundación de Investigación sobre Derecho y Empresa, Fide. El economista Daniel Lacalle considera que la burocracia estatal es el principal freno para la iniciativa privada, y que ésta ha crecido precisamente durante la crisis y la caída de las subvenciones.



Álvaro Lobato, y a la derecha, Daniel Lacalle.
Álvaro Lobato, y a la derecha, Daniel Lacalle.
Álvaro Lobato, abogado socio de DLA Piper, introdujo la ponencia de Lacalle, señalando que la crisis ha permitido que nos familiaricemos con conceptos económicos, y que hay mayor consenso sobre el diagnóstico que sobre las soluciones.

A su juicio, hay varios problemas principales, que se han agudizado: el primero de ellos, el empleo. “El sector privado y el público se han convertido en trituradoras de empleo. Incluso con un 4,5% de crecimiento del empleo no recuperaremos los niveles anteriores a la crisis hasta 2019. Arrastramos un problema crónico: los salarios deben ajustarse a la productividad, y hay que hacer reformas en relación a la temporalidad”.

El segundo gran problema es el tamaño de las empresas. “El 61% del empleo lo crean las pequeñas empresas, frente al 46% de los principales países de la UE. Las empresas grandes aprovechan las economías de escala, invierten en I+D, contratan trabajadores con mayor cualificación. Hay que cambiar la estructura productiva”.

El tercer bloque engloba la “sostenibilidad del Estado del bienestar y la calidad de las instituciones”, entre otros temas. “La calidad de la justicia, las facilidades para crear empresas… si nos comparamos con los competidores inmediatos hay largo trecho que recorrer. Es imprescindible una reforma en profundidad de nuestra estructura institucional”.

El cuarto problema es el capital humano, puesto que en España el número de años de escolarización sigue siendo menor -9,7- que en los grandes países de Europa -12,5- y EE.UU. -13-. “No es un problema de dinero, aunque también, sino de organización”.

De las posibles soluciones se encargó Daniel Lacalle, director de inversiones de Tressis Gestión SGIIC y profesor en la London School of Economics. “Si nos vamos a cualquier momento de los últimos 40 años, los retos no han cambiado drásticamente. Ya antes de entrar en el euro, había un 17% de desempleo. Desde 1980 solo ha habido tres años en los España no ha sido deficitaria”.

Pero hay motivos para el optimismo: “España ha pasado de ser una economía en la que la mayoría del valor añadido era interno y en sectores de baja productividad, a exportar el 33% del PIB, y no solo del volumen, sino de cuota de mercado. Además, estos últimos años hemos mejorado la cuota en un entorno en el que el comercio mundial ha estado cayendo”.

Sin embargo, como cada vez que se sale de un ciclo económico, “hemos dejado en el camino un número adicional de desempleados. La mitad de ellos, 2 millones, no tienen ningún tipo de formación. El abandono escolar, la burbuja inmobiliaria, la tendencia a crecer desde la construcción, crea una subclase de trabajadores que se acomodan en los periodos de bonanza y se quedan atrás en los de depresión.”

En opinión de Lacalle, “cambiar las cosas que nos cuesta mucho querer cambiar tiene enormes desincentivos”, debido a que la economía está “extremadamente intervenida. Cuando nos planteamos cosas cuasiesotéricas como cambiar el patrón de crecimiento, una razón es que muchos sectores se benefician de ello”.

“¿Cuál es el problema de las economías que han salido de un modelo agrícola a otro con sectores de renta de posición (a otros les gusta llamarles 'rentistas')? Que son seguridades sociales encubiertas. No es una casualidad que tengamos un bajo nivel de emprendimiento en la universidad. Está orientada a que los universitarios desarrollen carreras en bancos, grandes conglomerados industriales privatizados o semiprivatizados, o en el Estado. Se desincentiva el crecimiento”.

“Venimos”, continuó, “arrastrando desde hace décadas una percepción de la creación de valor y de la creación industrial de que sin el Estado no va a ocurrir. El 73% de la población quiere tener un puesto en la Administración pública, uno de los porcentajes más alto del mundo, incluida Francia.”

“¿Cómo se sale de ese bucle? Porque la única manera de perpetuar los desequilibrios estructurales es una economía autárquica, que es prácticamente imposible, por el envejecimiento de la población”.

Los problemas de España son, a juicio de Lacalle: la pequeña y mediana empresa tiene enormes desincentivos para crecer, y la transición a gran empresa es menor que en otros países, cuando no somos ni más tontos, ni menos trabajadores que portugueses o franceses; la burocracia, y la fiscalidad”.

“El problema es la burocracia, y que la gente no se queja de la burocracia. La UE también se ha convertido en una máquina de burocracia”. En cuanto a la fiscalidad, “está orientada a sostener los sectores que que se pierden en las crisis: les aumentamos los impuestos a los que se quedan. El tsunami que recibe cualquier empresa cuando empieza a facturar tres millones de euros es absolutamente demoledor. Además, las pequeñas y medianas empresas “no quieren estar en el radar”.

Soluciones

“Como no vamos a arreglar los problemas es con lo que hemos hecho todos estos años: gastando en planes de empleo que no sirven absolutamente para nada. ¿A nadie se le habrá ocurrido, en vez de gastar en planes de empleo, darlo en reducción de impuestos?”

En España, dijo, “tenemos un problema de percepción sobre el I+D. Pensamos en gasto, no en patentes ni en empresas. Tenemos que pensar en patentes, y en empresas creadas con esas patentes. El I+D no va a venir de sistemas orientados al rentismo, de las grandes empresas conglomeradas: tiene que venir de las pymes”. Para ello, dijo, “hay que dar las condiciones para que surja el próximo Inditex, el próximo Grifols, y todos los que van a fracasar, que son muchos”.

De las pymes es de donde va a venir la productividad, aseguró. “No hay nada malo en las finanzas, en las telecomunicaciones, pero son sectores orientados a subsistir, no generan aumentos de productividad”.

El problema “no lo va a arreglar el próximo presidente del Gobierno, no por falta de interés, sino porque no puede. La solución tiene que venir de la sociedad civil. Y la parte positiva es que está en nuestro ADN, que cuando los españoles salen fuera se les valora de manera muy especial, a las empresas se las valora de manera que francamente sorprende”.

España, en estos últimos años, “ha reducido el déficit tecnológico a la mitad. Cuando se nos quitan los desincentivos, las subvenciones, nos salimos, exportamos más, lo hacemos mejor, reducimos nuestra factura tecnológica. Tenemos todos los ingredientes”.

En esta crisis, “empezamos por echar la culpa al exterior, después reconocimos nuestros errores, y ahora ya nos empezamos a preocupar cuando vemos que la construcción está en el 6% del PIB, cuando llegamos a estar en el 13%. Hemos aprendido. Para salir de las crisis ya no podemos contar con el endeudamiento ni con la devaluación interna, con la ayuda de la UE o con los países emergentes.”

De cara a 2020 tenemos cosas “muy positivas: tenemos una dependencia de la demanda interna mucho menor, no tenemos la brutal carga del déficit comercial, tenemos una mayor exposición al exterior sin que eso suponga dependencia, y el endeudamiento privado ha hecho un esfuerzo draconiano, reduciendo salarios y beneficios. Tenemos las herramientas para salir reforzados, sobre todo para salir mejor diversificados y acometer cualquier reto en un entorno de crecimiento mucho más pobre. Volverá a haber una crisis, en cinco años, y el que piense que no, tiene un problema con las estadísticas. Pero que la crisis no deje de ser lo que es, una oportunidad”.

Preguntas

En el turno de preguntas, se planteó la cuestión del middle market, las que están en la brecha entre las pymes y las grandes empresas. “En España”, dijo Lacalle, “hay desincentivos para estar ahí. En EE.UU. O Reino Unido el que ha montado una empresa quiere salir a Bolsa, se convierte en multimillonario. En la sociedad civil se valora. En España, la principal preocupación de los directivos cuando van a sacar a Bolsa su pequeña empresa es que van a salir en los periódicos, que les va a venir una inspección de trabajo. Pero dejemos que pase, si pasa: no vayamos a crear otro observatorio, del middle market, en este caso”.

También, dijo, “hay que hacer políticas en lo que somos y no en lo que queremos ser. Me parece alucinante que se demonice el turismo, o el modelo Las Vegas. Ojalá seamos como Las Vegas, con su 5% de paro, con sus salarios. Y hay que dejar de demonizar el emprendimiento.

Uno de los problemas, dijo Lobato, es la “falta de vertebración de la sociedad civil, aunque hay motivos para la esperanza. Se ha producido un desprestigio de las oposiciones. Hay mucha gente que no aspira a ser funcionario, que quiere emprender, tener un trabajo más dinámico. Me parece una muy buena noticia”.

Para Lacalle, eso es “verdad y es positivo”, aunque matizó que un partido político ha prometido colocar a técnicos con el estatus de funcionarios sin pasar por oposición. Y añadió que es fundamental que los niños, “cuando oigan en la universidad que montar una empresa no vale la pena”, como le ocurrió a él, “tengan claro que no es cierto”.


 




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