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La estrategia de Japón sobre el tratado de libre comercio: ¿trabajar como una conexión entre dos grandes potencias?


El papel de Japón, cuarto mayor exportador e importador del mundo, puede llegar a ser crucial en un contexto de guerras comerciales continuas



Takemasa Sekine, Ana Mª Goy Yamamoto y José Maria Viñals.
Takemasa Sekine, Ana Mª Goy Yamamoto y José Maria Viñals.
El 31 de enero (2020) tuvimos el placer de organizar esta sesión en Fide, en la que pudimos contar con ponentes tales como Takemasa Sekine, Profesor de management en la Nagoya University of Commerce & Business (NUCB) (*), y  José Maria Viñals, PSocio, Squire Patton Boggs (UK) LLP. Como moderadora de la sesión, Ana Mª Goy Yamamoto, Profesora en el Centro de Estudios de Asia del Este, de la Universidad Autónoma de Madrid, especialista en mercadotecnia y comportamiento del consumidor asiático.

 Como es sabido, en los últimos años se ha desencadenado una “guerra comercial” a nivel mundial. En este contexto, las tensiones entre Estados Unidos, China y la Unión Europea han ido aumentando considerablemente en los últimos tiempos. Tensiones derivadas, entre otras, por la salida de EEUU del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC o JCPOA) acompañado por la reimposición de sanciones a la República Islámica de Irán y el levantamiento de la suspensión del Título III de la Ley Helms-Burton, además de la imposición de aranceles a determinados productos europeos por parte de Estados Unidos. De este modo, resulta importante el papel de Japón, quien ha suscrito con ambas partes acuerdos de libre comercio. En consecuencia, y unido a los problemas que afectan a la OMC (“WTO”), se plantea la posibilidad de que Japón haga de “puente” y medie entre dos de las principales potencias mundiales, así como impulse la ansiada y necesaria reforma en la OMC.
 
En primer lugar, la reputación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha sido cuestionada en los últimos tiempos, concretamente por la eficacia de su mecanismo de resolución de disputas llevado a cabo por su órgano comúnmente conocido como Apellate Body. Muchas son las naciones que han mostrado su descontento y es que, la situación de bloqueo comercial y la necesidad de una reforma es real. Al respecto, el papel de Estados Unidos ha sido determinante ya que ha ejercido su derecho de veto en dos ocasiones clave, en primer lugar, ha vetado la incorporación de nuevos Miembros desde 2017 y, en segundo lugar, ha vetado reiteradamente la designación de los jueces con conforman el Apellate Body. Por tanto, nos encontramos ante una situación de parálisis total en cuanto a lo que por resolución de disputas se refiere ya que órgano precisa del consenso de todos los Miembros.
 
Estados Unidos ha señalado en numerosas ocasiones que uno de los grandes problemas que presenta el sistema es el denominado “Obiter Dicta”. A su parecer, las decisiones del Apellate Body van más allá de la cuestión objeto de disputa, por ende, sobrepasado el alcance de la cuestión planteada.
 
Fruto de esta crisis, muchas naciones han buscado alternativas para la resolución de sus eventuales disputas comerciales. Es el caso, por ejemplo, de la Unión Europea y Canadá que han tomado la iniciativa de diseñar un sistema de arbitraje provisional dentro de la OMC, siguiendo los mismos principios, reglas y métodos que el Apellate Body para, de esta manera, poder superar la situación de bloqueo de los mecanismos de resolución de disputas manteniendo la esencia del mismo. Dicho sistema, que según las partes busca promover la seguridad y resolución disputas teniendo como fin la estabilidad del comercio internacional, ha recibido buenas críticas y algunos países como Noruega se han unido al acuerdo.
 
En segundo lugar, desde febrero de 2019 la Unión Europea y Japón tienen firmado un Acuerdo de Asociación Económica (EPA, por sus siglas en inglés), uno de los más ambiciosos negociados hasta el momento. Se trata de un acuerdo moderno, amplio y profundo. Entre otras medidas, destaca la eliminación de prácticamente el total de los aranceles. Siendo el sector del vino, del cuero y del calzado los más beneficiados.
 
Por su parte, Estados Unidos tras abandonar el Trans-Pacific Partnership (TPP) hizo lo propio y también suscribió, el pasado mes de enero, un acuerdo de libre comercio con Japón. No obstante, dicho acuerdo presenta mayores limitaciones que el EPA.
 
En este contexto, el papel de Japón, cuarto mayor exportador e importador del mundo, puede llegar a ser crucial en un contexto de guerras comerciales continuas. Todo ello, unido a que en los últimos años ha suscrito numerosos acuerdos como el EPA, Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP) o Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Trade (CPTTP) u otros tratados de libre comercio con países como Australia, haciendo que se convierta en un socio estratégico fundamental para erradicar las tensiones comerciales latentes en la zona (i.e. China-EEUU). Tanto es así, que podría llegar a considerarse como un auténtico “mediador global” que, mediante su intervención en las operaciones internacionales bajo los términos de los diversos tratados de comercio, permita generar la anhelada estabilidad comercial.
 

Imagen tomada durante la sesión
Imagen tomada durante la sesión

Nota

















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