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Necesitamos “poesía”

Reflexiones Sociedad Civil. Segovia, 26/3/ 2020.-


Es interesante tener en cuenta la necesidad de combinar las manifestaciones con los silencios, como nos enseña desde sus orígenes la palabra poética.



El contexto cambia, cambian nuestras reflexiones. Se hace crucial tener en cuenta las fechas de nuestros comentarios. No significan lo mismo las palabras emitidas el primer día de la crisis, hoy, ni las de hoy significarán lo mismo dentro de un tiempo, cuando nuestras incertidumbres sean otras.
 
Hace unas semanas, en mi entorno, las cifras sobre el avance del coronavirus eran números abstractos, representaciones imprecisas en los mapas de las noticias. Ahora, algunos de ellos son conocidos, caras amigas que hacen sentir el peso de la realidad con más fuerza y tristeza. Es momento de sentirnos unidos, alentar, intentar resolver y esperar. En palabras de Flaubert: “Hay que esperar cuando se está desesperado, y andar cuando se espera”. Son muchos los profesionales que estos días, más que andar, corren infatigables para atender con ternura las necesidades vitales de la población. La ternura es una forma poética. Nuestro agradecimiento es infinito.
 
Los mayores son una escuela viva. Mi padre tiene 88 años. Ha decido plantar un frutal en el jardín que le recuerde los días de encierro. Hacer algo que sea provechoso en un futuro. Cada día me da lecciones prácticas de cómo no escatimar energías y luchar por todo aquello que queremos conseguir o no queremos perder.
 
Elisabeth Bishop nos habla de afrontar las pérdidas en su poema “un arte”. “El arte de perder se domina fácilmente”, dice el primer verso. Mi padre también me enseñó que había que dominar el arte de perder, fue hace años, cuando estábamos diciendo adiós a lo que él más quería: mi madre. Es en las experiencias compartidas cuando las palabras “poéticas” se vuelven más operativas. La palabra cargada de emociones y silencios nos ayuda a acercarnos al misterio de la realidad, a “convertir el delirio en razón sin abolirlo”, como decía María Zambrano.
 
Delirantes están siendo estos días de tantas pérdidas: humanas, económicas, de estilos de vida…. Es nuestro gran reto transformarlo en “razón” y, en este caso, abolirlo en lo posible y lo antes posible.
 
Centrarnos, tener en cuenta el contexto en nuestras comunicaciones, no siempre es fácil en esta sociedad donde limitamos por norma los caracteres del mensaje, o saltan los correos de una persona a otra sin la suficiente prudencia o comprobación. Espero que aprendamos a usar mejor las redes y a limitar la invasión del espacio del otro. La semana pasada, excesivas noticias falsas y desmentidos posteriores nos sacaban a algunos de quicio, mientras a otros parecían hacerles más llevadero el confinamiento. Cada uno tramitamos las preocupaciones a nuestra manera.
 
La saturación de mensajería y exhibiciones de asuntos domésticos y balbuceos artísticos en las redes los días de reclusión llevará a los más sensatos a comprender que todo, como en la vida misma, para ser efectivo, requiere un número limitado de veces. No todo funciona igual que la publicidad. Es interesante tener en cuenta la necesidad de combinar las manifestaciones con los silencios, como nos enseña desde sus orígenes la palabra poética.
 
Quizá esta crisis nos ayude a saber ponernos en marcha o parar cuando sea oportuno en los distintos campos. La poética del engranaje social. Saber cuándo quedarnos en casa o cuándo actuar según en qué y cómo. Ayudar todos de la mejor manera a combatir la fragilidad del mundo. Desde salvar una vida a plantar un árbol. La poesía en los pequeños y los grandes detalles. Ritmo.
 


Segovia, 26/3/ 2020.-

Maribel Gilsanz

Escritora y artista plástica.

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