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Política europea, por Susana del Río


Comenzamos el curso europeo en Fide con la publicación este jueves del artículo de Susana del Río “Política europea” para El Confidencial.



Comenzamos un nuevo curso político europeo. Llegan las elecciones europeas 2019. Este curso 2018-2019 es decisivo, marcará la política en la Unión Europea y en el día a día de sus ciudadanos los próximos cinco años. Estos meses hasta las elecciones van a hacer visible un nuevo cambio de ciclo en el proceso de integración europea.

La democracia supranacional europea la tocamos los ciudadanos a través de los eurodiputados que modelan la democracia representativa de la UE en el Parlamento Europeo. Un Parlamento en el que las voces que se escuchan en su mayoría son europeístas pero al que han llegado políticos que desvían la atención de los ciudadanos hacia los populismos, los nacionalismos y los extremismos. También hacia el euroescepticismo marcado de los que no creen ni quieren a la Unión Europea. Estos políticos, que están en la política europea pero que no la hacen sino que la deshacen, son los cómplices del Brexit, del independentismo que se autodenomina europeo pero que, en su propia esencia, es antieuropeo porque ir en contra de la ley, de la Constitución de un Estado miembro y querer fragmentarlo es ir en contra de los principios de la UE, del sistema político europeo y de sus valores.

Durante cinco años, nuestros eurodiputados han trabajado para hacer política y, con el poder que les han dado los ciudadanos que fueron a votar en las elecciones europeas 2014, han tenido más o menos capacidad para crear, desarrollar e implementar las políticas que influyen directamente en la vida de más de 500 millones de ciudadanos.

Podemos hacer balance de lo que ha conseguido impulsar y a veces consolidar en y desde el Parlamento Europeo cada eurodiputado. El despliegue de la acción política europea tiene una doble vertiente: la visible en el nivel europeo que hace y reafirma la democracia supranacional y la que aterriza en cada Estado miembro de la UE. Esta doble vertiente, este camino de ida y vuelta, se despliega a su vez en y desde la esfera de la política nacional. En este nivel, son también los eurodiputados los que realizan mayor esfuerzo para comunicar Europa en su país y llevar las prioridades del Estado miembro al que pertenecen al Parlamento Europeo. Una acción política interesante, compleja y muy rica ya que su sincronización, así como su reflejo, es multinivel. Es una política con un engranaje de muchas combinaciones, muy viva, y que, al mismo tiempo, tiene que ser ordenada.

Es esta característica multinivel de la política europea sobre la que quiero dar luz en este artículo. Creo que si la política tiene el rango de ser multinivel, los políticos que la trabajan, tienen que ser políticos capaces para mirar tanto al nivel europeo, como al nacional. Tanto al bien del proyecto común europeo como al bien de su propio Estado miembro, tanto al color político de su grupo parlamentario transnacional, como a su lugar de origen; a los ciudadanos de su país, a los votantes que han confiado en su trabajo como eurodiputado y a los ciudadanos europeos. Las combinaciones de por qué, cómo y a quiénes dirige un eurodiputado su acción política son variadas y de gran impacto y magnitud.

Ha quedado atrás la percepción de que nuestros eurodiputados están ahí en Bruselas y que importa poco su trabajo de dimensión europea. Ahora, los ciudadanos europeos saben, conocen, tocan, el trabajo de los eurodiputados, de los políticos europeos en el Parlamento supranacional que es el Parlamento Europeo. Los jóvenes de la Unión Europea miran de manera atenta a la política europea y conocen a sus eurodiputados muchas veces mejor que a los políticos nacionales. Porque la juventud europea, sabe que su futuro está en la UE, es la UE. Por todo esto, un eurodiputado tiene que llevar en sí mismo, haber aprendido, conocer y haber trabajado a fondo esa vertiente europea cada vez más importante y con más peso en la política de nuestro tiempo.

Si nos situamos frente a un tablero de ajedrez y pensamos en Europa cada pieza tiene un papel, un trabajo que desarrollar. También dependiendo de la pieza, tiene una capacidad de movimiento diferente a las otras. En el tablero político nacional las piezas pueden moverse de una manera, en el tablero europeo, las piezas tienen que saber moverse, situarse y establecer alianzas entre ellas. En la política en general la visión, la agilidad, la concentración, la medición de los tiempos políticos, es fundamental. En el tablero europeo estas características y virtudes del buen político que cree en su trabajo, tienen que darse de manera más entrelazada, con ritmos diferentes pero sincronizados. En la política europea, nuestros representantes, los eurodiputados, tienen que ser cada pieza y también tienen que poder ser varias a la vez. Hay que saber trascender en muchas ocasiones el interés de un grupo político para establecer alianzas a favor de Europa. Un eurodiputado sabe muy bien la importancia que tiene para su propio país establecer acuerdos con otros grupos políticos de su país. Otras veces, el acuerdo, la negociación será entre los eurodiputados de su color político de varios Estados miembros. La política europea se modela en gran medida a través del consenso y entiende mejor la fuerza del debate para encontrar soluciones de avance que la política nacional.

Llegan en mayo del 2019 las elecciones europeas. Hay que convencer a los ciudadanos de lo importante que es que vayan a votar y hay que conseguir el compromiso de los ciudadanos para continuar trabajando en el proyecto europeo. La UE tiene que dar respuesta a los desafíos y retos que imponen temas graves y urgentes como son conseguir una política común europea y humanitaria de inmigración y una solución común solidaria y efectiva para las personas refugiadas; el Brexit, combatir los nacionalismos y los populismos que quieren fracturar lo que la UE es, un proyecto de integración o luchar contra el terrorismo fortaleciendo la seguridad y la UE en el marco global. Estos retos necesitan que los enfrenten de cara políticos de rango europeo, valientes, que eleven su mensaje de forma clara y rotunda, de envergadura nacional y supranacional, como la democracia que se construye cada día en el Parlamento Europeo y que alcanza a cada Estado miembro, a cada región, a cada ciudad. A cada ciudadano.

Susana del Río Villar

Doctora en Ciencias Políticas; profesora del Máster Unión Europea del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales; miembro del Comité de expertos de la Unión Europea en ciudadanos y gobernanza.





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