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Reflexión en y tras la pandemia

Reflexiones Sociedad Civil. Madrid, 16/4/2020.-


Empieza a remitir poco a poco la pandemia, pero se han producido escenas dantescas que deben pervivir en nuestras retinas y en nuestra memoria si pretendemos que algo así no vuelva a suceder.



Empieza a remitir poco a poco la pandemia, pero se han producido escenas dantescas que deben pervivir en nuestras retinas y en nuestra memoria si pretendemos que algo así no vuelva a suceder. Nos hemos despertado de un sueño en el que nuestros políticos, fundamentalmente, no se cansaban de decir que teníamos una de las mejores sanidades del mundo. Eso tenemos que reconocerlo es cierto, pero lo es fundamentalmente en la dimensión humana de nuestro personal sanitario. En cuestión de camas hospitalizas disponibles y camas de UCI, de respiradores, e incluso de reservas de medicación no se puede decir lo mismo. La asistencia primaria también parece haber sido desbordada con suma facilidad.
 
Hemos asistido impávidos a una lucha por disponer de material de seguridad para nuestros sanitarios, hemos visto como el ingenio patrio suplía lo que la falta de recursos demandaba para que el sistema no colapsara llegando a 26.000 sanitarios afectados. Las medidas draconianas de restricción de libertad deambulatoria, en parte, estaban justificadas por la escasez de recursos materiales disponibles, entre ellos test eficientes capaces de identificar a las personas infectadas y poder así conocer la difusión real de la enfermedad en la sociedad. A día de hoy, tras más de un mes desde su comienzo, carecemos de ese significativo dato.
 
Hemos observado como las residencias de la tercera edad se han convertido, muchas de ellas, en centros de abandono donde la enfermedad ha encontrado fácil privarnos de miles de ancianos inermes frente a ella. Hemos asistido a una cadena de fallos, unos sistémicos y otros no, que quizá nos dejen unas cifras en torno a los 27.000 muertos en junio.
 
Hemos observado la importancia vital de la ciencia para mitigar, en alguna medida relevante, el tratamiento de la enfermedad con drogas antiguas como la cloroquina cuyo origen remoto lo encontramos en el Perú y que en 1934 el equipo de Hans Andersag la descubrieron en los laboratorios Bayer de Elberfeld en Alemania o el antiviral japonés favipiravir, entre otras moléculas antivirales en ensayo. Ninguna de estas moléculas se ha desarrollado en España y tenemos que intentar adquirirlas en mercados como la India en el caso de la cloroquina que han cerrado sus fronteras dedicando prácticamente toda su producción al tratamiento de su población. Quien domina un recurso estratégico puede restringirlo total o parcialmente a los demás consumidores, singularmente, en tiempos de crisis sanitarias.
 
Hemos observado en esta crisis como los respiradores han sido un gran problema al que se ha respondido de forma lenta e imprecisa y esa circunstancia ha costado vidas. Ya que la intubación y la selección de pacientes frente a la escasez de estos dispositivos de rescate ha sido una situación dramática de asignación para la que se han improvisado protocolos ad hoc.
 
Seguramente muchas de las circunstancias enumeradas tenían antes de la crisis una difícil solución incluso preventiva, pero ahora, en ella y tras ella se deben tomar medidas tanto en la Unión Europea como en los Estados miembros.
 
El número de camas hospitalarias y camas de UCI, deben adecuarse a la media europea siempre en la media alta. España tiene 3 camas por cada 1.000 habitantes, lo mismo que Nepal. Alemania tiene 8,3 camas por cada 1.000 habitantes. Francia 6,5; Mónaco 13,8; Japón 13,4; Rusia 8,2; Austria 7,6. Parece claro que convendría disponer de un número de camas al menos como el francés, es decir, duplicar el actual número. Es muy probable que con un número de camas así y para nuestra población, el estrés sanitario de nuestro país hubiese sido sensiblemente inferior seguramente preservando vidas.

La asistencia primaría parece que ha sido desbordada y no ha podido operar como el eslabón llamado a ser el primer frente contra la epidemia, un sistema capaz de dar servicio a esa primera oleada de demanda sanitaria que acude a los hospitales por la falta de respuesta eficaz frente a las demandas básicas. Que carezcan en muchos centros de salud de una máquina de rayos X para un diagnóstico de neumonía y que sea preciso derivar a los pacientes a los hospitales para esas sencillas pruebas parece un defecto grave que debería ser rápidamente resuelto por las autoridades sanitarias con competencias. Que los inexistentes test para el diagnóstico de la enfermedad no se hayan desplegado en la asistencia primaria parece haber sido otro importante error del sistema.
 
La falta hospitalaria de equipos de protección individual supone todavía un grave problema para la realización de un trabajo de alto riesgo en condiciones de seguridad. Es claro que el sistema en su conjunto carecía de reservas estratégicas para afrontar una pandemia de estas características y hemos de diseñar protocolos de inventario de material que permitan operar durante semanas en condiciones equivalentes a las sufridas, con mercados saturados incapaces de adaptarse a demandas muy acentuadas. Donde no hay planificación hay precipitación y vidas en peligro.
 
Con las medicaciones disponibles hemos observado como nuestra capacidad de fabricación, pero sobre todo, la dependencia de la globalización en terceros países puede ser un trampa mortal para la que es preciso reaccionar recentralizando la fabricación de las mismas, bien en nuestras fronteras o en las de Europa, impidiendo que cuestiones políticas locales estratégicas -pensamos singularmente en India con la cloroquina- pongan en riesgo a nuestras poblaciones mediante el dominio de los recursos. Algo análogo ha sucedido con los respiradores, pieza clave, para los enfermos con mayor afectación pulmonar y que exigirá disponer de una reserva estratégica de estos dispositivos para lo que el diseño de una política de reindustrialización nacional de infraestructuras sanitarias críticas debería dedicar sus esfuerzos a poner solución, pro futuro, a las enseñanzas que debemos extraer de algunos de los temas que hemos señalado junto con otros que puede advertir el lector con la finalidad de que la imprevisión no vuelva a costar vidas. Lo que incluye una revisión en profundidad de la sanidad en los centros residenciales de la tercera edad.
 


Madrid, 16/4/2020.-

Dr. Luis Miguel González de la Garza

Reflexión en y tras la pandemia
Director adjunto del Programa Modular Ciencia y Derecho de la UNED.

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