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Un mundo sin mente, un mundo sin opciones. Por Enrique Titos


¿Sabemos que el 65% de los norteamericanos se informan de lo que pasa en su país y en el mundo a través de Facebook?
¿Sabemos que los algoritmos que producen nuestros datos y likes nos ofrecen información contextual ligada a lo que ya opinamos o preferimos?
¿Sabemos que Google, seguramente la compañía que más datos tiene de personas y empresas en todo el mundo puede hundir o encumbrar cualquier tema a través de su buscador?



¿Sabemos que el 65% de los norteamericanos se informan de lo que pasa en su país y en el mundo a través de Facebook? 
¿Sabemos que los algoritmos que producen nuestros datos y likes nos ofrecen información contextual ligada a lo que ya opinamos o preferimos? 
¿Sabemos que Google, seguramente la compañía que más datos tiene de personas y empresas en todo el mundo, puede hundir o encumbrar cualquier tema a través de su buscador? 
 
Sí sabemos que Amazon ya es la tienda líder del mundo, en ventas y en valor de mercado, habiendo revolucionado la logística, la forma de comprar y además, y que además Amazon es el mayor proveedor de información en la nube del mundo. 
 
... Y podríamos seguir con Apple, casi el mayor vendedor de dispositivos móviles del mundo con su sistema operativo propietario, o con Netflix que está destrozando la producción y divulgación audiovisual como la conocemos. O con los gigantes tecnológicos chinos, de los que aún poco se habla en Occidente, pero que cada vez estarán más presentes. China está construyendo un "social score"  con datos para decirles a sus ciudadanos lo que pueden y no pueden hacer. 
 
Esto y más, de forma detallada y rigurosa, es lo que nos cuenta Franklin Foer, el autor de "Un mundo sin ideas", aunque la traducción original "A world without mind" hace más justicia a lo que posiblemente el autor quiere contarnos: las personas estamos "externalizando" nuestro razonamiento a lo que nos sugieren las webs o apps de grandes empresas tecnológicas que consultamos varias horas al día, sea por nuestro trabajo, ocio o información. Ciertamente, si nuestra mente "no procesa", "nuestras ideas" ya no son las nuestras, sino que son las de otros. ¿De quién? Pregúntaselo a Cambridge Analytica, por ejemplo. 

Un mundo sin mente, un mundo sin opciones. Por Enrique Titos
Esta es la tesis principal de este magnífico libro cuya lectura, informada y reflexiva, recomiendo para cualquiera que quiera comprender qué está pasando con el mundo de la información online. Franklin Foer fué editor de New Republic, una revista icónica norteamericana que fue adquirida por Chris Hughes, compañero de habitación de Mark Zuckenberg en Harvard. Hughes despidió a Foer "porque la revista no vendía lo suficiente", mientras que Foer se negaba a la publicación de artículos "elaborados" para consumo rápido que propulsaran las ventas y las visitas de los clientes. Franklin Foer es un defensor del "periodismo de largo aliento", ese periodismo cada vez más escaso en los medios generalistas, cada vez más confinado en el mundo de los think tanks (curiosamente, el otro día el director de uno de ellos confesaba que los think tanks rellenan quizá el hueco de pensamiento que dejan los centro de educación, aún prisioneros de la rigidez de sus curriculums). Pero ojo, ¿no es el buen periodismo también educación más allá de los libros de texto? Por supuesto. 
 
Las dos partes del libro, los monopolistas de las ideas (imagínese quienes son) y un mundo sin ideas están maravillosamente relatados con un tecnicismo brillante "para todos los públicos". Se ve que Foer ha querido hacer un libro casi para todos los públicos más que para élites lectoras o de la reflexión. Capítulos como "la muerte del autor", "en busca del ángel de los datos" o "la rebelión del papel" delatan su profesión sin quitarle ni un ápice de rigor y valor a sus puntos de vista. 
 
Y ahora qué? Hemos llegado a un punto donde las grandes tecnológicas, sean las FANG (acrónimo de Facebook, Amazon, Netflix, Google) de occidente o las BAT (Baidu, Alibaba, Tencent) de oriente son demasiado grandes, influyen demasiado, ganan demasiado, y no se han regulado prácticamente nada. Me gusta la sintética propuesta que realiza Michael J. Boskin  en The Guardian, porque algo habrá que hacer:
  1. Regular la privacidad de los datos de las personas. La UE lanza el Reglamento General de Protección de Datos el 25 de Mayo, que sólo afecta a la UE y a "actores" que usen datos que procedan de la UE. No hay nada de eso en resto de America, Asia o Africa. 
  2. las grandes tecnológicas han alcanzado un poder de mercado monopolista excesivo, como refleja el hecho de que son las compañías más valiosas en cualquier ranking bursátil. 
  3. Estas compañías controlan la información, y cada vez más. Poco que añadir a lo ya dicho arriba. 
  4. Estas compañías están acentuando la brecha de desigualdad, ganan demasiado, y como ejemplo Jeff Bezos es ya la persona más rica del mundo. No es de extrañar que algunos gobiernos estén pensando en imponer impuestos a ventas digitales a residentes nacionales, o de impuestos a los robots que cada vez más succionan el trabajo de las personas (y esto será imparable). 
  5. ¿Cual es el balance entre seguridad nacional e interés económico? Los gigantes tecnológicos tienen datos que pueden desestabilizar países, y aunque ellos no los usen porque pueden ser hackeados. Al tiempo, estas compañías son residentes en países cuyos intereses económicos pueden ser priorizados por encima de los de otros. ¿Donde está el equilibrio?

Un mundo sin mente, un mundo sin opciones. Por Enrique Titos
"Hillbilly, una elegía rural" es la historia de JD Vance, un norteamericano que consigue escapar de la desesperación de muchos ciudadanos de los estados del centro de Estados Unidos, granero de voto populista pro Trump que ven como su modelo de vida se ha perdido con la globalización y la salida de empresas norteamericanas que fabrican más eficientemente en otras partes del mundo. Los "hillbillies" son los "bills" de las montañas, generaciones enteras de personas que hoy seguramente se informan a través de Facebook y los tweets de Donald Trump. Posiblemente cada país o nación está empezando a tener sus propios "hillbillies". 

Un mundo sin mente, un mundo sin opciones. Por Enrique Titos
"O estás en la mesa o en el menú". Son reflexiones que me surgen leyendo el libro "Así se domina el mundo", excelente libro del coronel Pedro Baños Bajo, una sorpresa editorial para un libro inicialmente no de gran consumo. Mucho podemos aprender de la estrategia militar, y bien haríamos reflexionando sobre nuestros intereses geoestratégicos a nivel país o incluso como empresa. Sólo el comprender y reflexionar sobre las motivaciones de nuestros partners políticos o comerciales puede hacernos comprender cómo maximizar nuestras opciones de acción. En un mundo hoy dominado por empresas y países que están liderando el pensamiento y la tecnología en el siglo XXI, al menos hemos de tratar de mitigar nuestra relevancia relativa.



(*) "Un mundo sin ideas" y "Hillbilly, una elegía rural" y "Así se domina el mundo" fueron tres de los libros de un total de 76 que se presentaron a los Premios Know Square 2017
 

Enrique Titos

Consejero, consultor e inversor en proyectos de transformación digital. Procede del sector financiero, donde trabajó como responsable europeo en Barclays de tesorería, mercado de capitales, seguros y pensiones. Anteriormente ha estado vinculado a otros proyectos bancarios en distintos bancos nacionales e internacionales, siempre ligado a la actividad en mercados financieros. Graduado en Económicas por la UAM, PDG en IESE y Executive Education en Kellogg Business University (EEUU). Jurado de premios literarios en Knowsquare S.L. Profesor en The Valley Digital Business School. Miembro del Consejo Académico de Fide.




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