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Una música y una letra


Es necesario lograr algún día un relato común aceptable para el otro, que reconozca y acepte las emociones, para así lograr la convivencia pacífica.



La canción “Resistiré” del Dúo Dinámico se convirtió, en los momentos más oscuros y tristes de esta pandemia, en un símbolo de la unidad de todos los españoles, a los que se les imponía un confinamiento por un virus destructivo que causaba cientos de muertos y enfermos graves. Todos sentimos miedos ante la adversidad y temimos -y seguimos temiendo- por la salud de nuestros familiares y especialmente de nuestros mayores. Todos nos sentimos unidos, ante el ataque devastador del Covid-19, a través de una música que nos alentó a sentir esperanza y resistir el envite responsablemente en casa, mientras los médicos atendían a las personas más graves.
 
De este modo, una canción nos unía con su mensaje que se escuchaba por las ventanas y balcones de toda la península y de las islas, gracias a la colaboración de vecinos anónimos que colocaron los altavoces de sus aparatos de música en el exterior de sus viviendas. La famosa Wikipedia dice, textualmente, que “fue elegida como himno popular en España durante la cuarentena”. Resulta curioso que un país que no tiene letra en su himno oficial adoptara el estribillo de “Resistiré” como “himno popular”. Afortunadamente se encontró una música que reflejaba la unidad de la sociedad entera bajo confinamiento; una unidad que no podía aportar el himno institucional.
 
Nos adentramos ya en la fase de intentar olvidar, porque el ser humano se repone así para seguir avanzando. El avance de algunos influye en todos los demás. Atrás van quedando angustias como las que provocaron las dudas de la propia supervivencia. Para quienes hemos tenido la suerte de no ser atacados mortalmente por el virus, este tiempo es importante. Otros se encuentran en otro momento vital, especialmente aquellos afectados por alguna de las 28.000 muertes de nuestro país. Ellos viven un momento de duelo que necesitará algún día un reconocimiento a través de un homenaje institucional.
 
Algunos fallecidos recibieron un homenaje breve al abandonar el Palacio del Hielo de Madrid convertido en gran tanatorio. Lo llevaron a cabo los militares que les custodiaron con una de las marchas más impresionantes que existen y cuyo título es “la muerte no es el final”. Interpretaron para ellos este himno militar a los caídos que finaliza con salvas de honor. Otro himno con validez en todo el territorio español resultó coherente para expresar el sentimiento generalizado de tristeza por la muerte.
 
De aquel “Resistiré” popular inicial estamos pasando a otra canción que se ha extendido por las redes sociales y que lleva el mismo título, pero muy diferente letra. Se trata de “Resistiré” del grupo de rock “Barón Rojo” cuya letra de protesta dice: “Nos habláis de sumisión. Nos pedís resignación. Pero no me dejaré engañar. Resistiré. Resistiré hasta el fin.”
 
Este “Resistiré” coincide con el momento actual en el que muchos españoles expresan su protesta frente a un gobierno que parece extralimitarse en sus funciones y prolonga un estado de alarma como cobertura legal para adoptar decisiones poco transparentes.
Aunque hemos visto en las imágenes difundidas en redes y televisión algunas protestas, hay que decir que han sido muy pacíficas. Por lo general la gente viene acatando y obedeciendo las directrices sanitarias. Otra canción parece muy apropiada para este cumplimiento: “Libertad sin ira” del grupo Jarcha.

No obstante, el malestar se generaliza en la población y quienes lo expresan desde sus casas y en la calle, utilizan como bandera que les une contra la ineficacia y la falta de transparencia del gobierno, la bandera de España. De esta manera, junto al rechazo a la gestión gubernamental, se incorpora el mensaje de que no defienden España como se debe.
 
El Partido Socialista Obrero Español utilizó la bandera española en sus mítines y en el fondo de las imágenes de sus líderes subidos a tribunas mientras anunciaban su programa electoral. Estaba de moda usar la bandera y así lo hicieron todos los partidos. Dudo que aquellos lo vuelvan a hacer y lo digo con pena, porque deberían seguir usándola.
 
Algunos piensan que el gobierno de coalición actual está planeando, frente al desacuerdo legítimo de una parte de la población contra su gestión y su estrategia, alentar la polaridad de las diferencias de pensamiento de la derecha y la izquierda, que en realidad es provocar el enfrentamiento sentimental de las dos Españas. Es de suponer que ello puede tener un rédito electoral igual que lo buscó el Sr. Rodríguez Zapatero durante su presidencia. Sin embargo, es algo muy peligroso.
 
Una mediadora de conflictos internacionales de origen tunecino me decía hace unos días que en España no se ha logrado superar el conflicto social que supuso la Guerra Civil. Muchos países que viven conflictos internos buscan en sus procesos de paz restaurar la convivencia social rota. A veces no se logran acuerdos, pero el esfuerzo de comprender y escuchar al otro permite un acercamiento muy importante.
 
En España la Transición permitió un cambio institucional pacífico, en el que participaron representantes políticos de todo el espectro ideológico, que aceptaron las reglas del juego y se alternaron en el gobierno durante años. Pero en el trasfondo seguía sin resolverse la controversia derivada del pasado. Podía hablarse de ideas, de diferencias en la forma de alcanzar el progreso económico y el reparto de la riqueza, pero si se rascaba seguían y siguen vigentes las emociones y el rechazo a los otros. Una nueva generación de jóvenes, que recientemente ha alcanzado la mayoría de edad y que ha estudiado la historia del siglo pasado de España, ha acabado decantándose por uno u otro bando, porque se han transmitido emociones y no sólo informaciones.
 
Los gobiernos democráticos de derechas en España han vivido acomplejados por la identificación que la oposición les hacía con la dictadura y de esta manera no entraron a reconocer ni legitimar a las personas de uno u otro bando. Los gobiernos de izquierda sólo legitimaron a los agraviados de una parte y no de las dos.
 
Es necesario lograr algún día un relato común aceptable para el otro, que reconozca y acepte las emociones, para así lograr la convivencia pacífica. No se trata de constituir tribunales de la verdad, ni de volver a revivir las tragedias, entendiendo que los duelos personales ya han sido superados. Se trata de entenderse al conocer las sensaciones de los otros y así, desde el respeto, lograr la convivencia social. 
 
Esta tarea pendiente -y que me temo seguirá pendiente durante mucho tiempo- podría hacerse utilizando como excusa, de nuevo, la música. España necesita una letra para su himno y necesita que todos la acepten. Esta aceptación se produciría tras un proceso de diálogo y de entendimiento con el otro bando. Hubo ya una letra establecida por el bando de los vencedores y la dictadura, descartada desde la Democracia, pero no olvidada.
 
La mesa que negociara una letra para el himno de España podría ser la mesa de negociación de una transición emocional en nuestro país. Posiblemente quienes se sienten más cercanos al bando de los vencidos y de quienes padecieron la dictadura no se conformarán con consensuar una nueva letra, sino que pueden desear también tener una música nueva. No me parece algo difícil de conceder. Existen grandes compositores en nuestro país.
 
Si entre todos logramos hacernos con un himno oficial que represente a todos los españoles y que podamos cantar en tiempos negros como los actuales y en los tiempos de éxitos que vendrán, no tardaremos en hacerlo propio de cada uno. De esta manera se convertirá en un elemento de unión entre todos los españoles. La unión de la música con la bandera centenaria que casi todos hemos enarbolado alguna vez, nos permitirá construir un país más unido. Ya sé que se trata de símbolos y que seguirán existiendo opiniones políticas diferentes, pero cuando éstas se ejercen desde una base sentimental y cultural común no generan ruptura ni odios, sino tan sólo expresiones de distintas formas de hacer las cosas.
 
Ojalá se impusiera una mayor altura de miras en nuestros dirigentes políticos que les permita utilizar esta oportunidad histórica, no sólo para trabajar juntos en la reconstrucción del país, sino también para superar viejas discordias de una vez por todas, mediante un esfuerzo conjunto y bajo un himno con una música y una letra común.
 
 
 

Madrid, 20/05/2020.-

​Miguel Ángel Recio Crespo


Gestor cultural y escritor.




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