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BLOG DE LA FUNDACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL DERECHO Y LA EMPRESA




Cristina Jiménez Savurido y Ángel Carracedo
Cristina Jiménez Savurido y Ángel Carracedo
El pasado 16 de enero de 2017 la Fundación Garrigues y Fide organizaron la sesión: Diálogos Ciencia-Derecho: ¿Qué validez tienen las pruebas forenses?, dentro del marco de los Diálogos Ciencia-Derecho que ambas fundaciones llevan celebrando desde hace tres años. Tuvimos el placer de contar con Ángel Carracedo, Catedrático de Medicina Legal en la Universidad de Santiago de Compostela, Director de la Fundación Pública Gallega de Medicina Genómica y del Centro Nacional de Genotipado (nodo USC) y Vicepresidente de la Academia Internacional de Medicina Legal. Presentó la sesión Cristina Jiménez Savurido, Presidente de Fide.

La intervención de Ángel Carracedo se estructuró en dos partes: la primera estuvo dedicada a repasar las conclusiones del informe publicado en septiembre de 2016 por el Comité de Asesores en Ciencia y Tecnología del Presidente de los Estados Unidos ("PCAST") sobre la validez científica de los métodos forenses utilizados en los tribunales penales. La Casa Blanca solicitó la emisión de este informe ante el cuestionamiento generalizado observado sobre la validez jurídica de las pruebas forenses. Se destacó que el uso de las pruebas forenses es distinto según el contexto: en la investigación policial, no se exige que las pruebas tengan necesariamente estándares científicos altos; pueden ser indicadores que orienten y pueden estar basados en criterios de coste-eficacia. Por el contrario, en el marco de un proceso judicial las pruebas requieren estándares científicos muy altos, y el testimonio de un perito ha de estar basado en métodos fiables, aceptados y científicamente válidos. Son los jueces los que tienen que determinar la validez científica del testimonio pericial o de la metodología utilizada en cualquier prueba. Así, durante la primera parte de la sesión se estableció la clara distinción entre la investigación policial y las pruebas judiciales, las cuales tienen distintos estándares científicos y conllevan a diferente validez científica. También se hizo énfasis en la utilidad de las pruebas subjetivas y el gran avance que ha sido introducir las pruebas objetivas y las diferencias entre validez científica y validez fundacional de un método forense. Finalmente, durante la segunda parte se repasaron los principios de la genética forense y su aplicación para la resolución de conflictos judiciales, destacando la importancia de avanzar en los métodos científicos y su interpretación para conseguir reconstruir retratos completos de los individuos.
 

Pincha aquí para consultar el resumen completo de la sesión.




Viernes, 24 de Febrero 2017 | Comentarios

Pedro García Barreno: Doctor en Medicina. Catedrático emérito de la Universidad Complutense.


Pedro García Barreno
Pedro García Barreno
¿Qué es lo que existe y de qué modo lo conocemos? ¿Qué es lo real, y cuál es el fundamento de tal realidad? Estas cuestiones sencillas y perennes constituyen uno de los problemas fundamentales de la filosofía. ¿Qué es lo real? La evidencia de los sentidos ¿es suficiente para determinar la realidad? Para William Blake, pintor y poeta visionario, nada es real más allá de las figuraciones imaginativas que los hombres se hacen de la realidad. La realidad es, en todo caso, una noción complicada. La mayoría de las personas no niega la realidad; la vida es real y no un sueño y los objetos que les rodean, sus pensamientos y sentimientos son reales todos ellos. Hay una realidad objetiva y hay otra realidad subjetiva. La posibilidad misma de lograr acuerdos universales conduce a la conclusión de que existe ahí fuera un mundo objetivo, independiente de la existencia o la observación humana. Lo privado y particular es realidad subjetiva.
 
Myron W. Krueger, que acuñó el término realidad artificial, señaló que «el propósito de las realidades artificiales no es reproducir la realidad convencional o actuar en el mundo real, sino la oportunidad de crear realidades sintéticas para las que no existen antecedentes reales». Jaron Z. Lanier, a partir del término de Krueger, adoptó el de realidad virtual. Tal realidad virtual crea un espacio mágico ─el ciberespacio de Neuromancer de William F. Gibson─ donde es posible interaccionar con cualquiera y con cualquier cosa en un mundo virtual. Las leyes convencionales del espacio y del tiempo no son operativas en esos mundos de ensueño donde todo puede simularse. La realidad virtual es la gran idea de los noventa. Tecnología al servicio del arte; al servicio del placer. Placer al servicio del arte; tecnoplacer, teledildónica. La mezcla de todo ello conduce a un lugar diferente a los que hoy visitamos en nuestras visiones de futuro. Griogore C. Burdea definió la realidad virtual como «una interfase que implica simulación e interacción en tiempo real mediante múltiples canales sensoriales»; y John C.  Thomas, director de NYNEX Artificial Intelligence Laboratory, señaló que, «a lo mejor, la realidad virtual no sólo afectará al mundo en que vivimos, sino que nos ayudará a entender que tenemos un mundo para vivir». En cualquier caso, no cabe duda de que la realidad virtual influirá ─lo está haciendo─ de manera decisiva en nuestra sociedad.
 
En la medida en que real y virtual son términos antagónicos, parece un contrasentido que la tecnología de vanguardia nos hable ahora de realidad virtual. Sin embargo, la ciencia del último siglo, con la física a la cabeza, se ha dedicado con especial empeño a cuestionar las más antiguas y firmemente asentadas dicotomías: espacio y tiempo, materia y energía, movimiento y reposo y las penúltimas fronteras: cuerpo y mente y forma y función. Y ahora la ciencia y la tecnología, con la informática a la cabeza, parecen dispuestas a cruzar, a abolir, la última frontera, la que separa lo real de lo irreal.
 
En 1956, Morton L. Heilig inventó Sensorama ®, un viaje imaginario a través del tráfico de Manhattan inmerso en un ambiente artificial de sonidos, luces y olores. En los años sesenta, Ivan E. Sutherland, de la mano de Boeing Corporation, sentó las bases del grafismo computacional e interactivo; dos de sus obras son clásicos de la realidad virtual: The Ultimate Display y A Head-mounted Three Dimensional Display. Los setenta fueron fructíferos en la mejora del software para el diseño cornputacional y el desarrollo de manipuladores mecánicos para controlar ambientes virtuales; los primeros guantes de control virtual compitieron con los joystick. Los comienzos de los años ochenta dejaron claro que la realidad virtual era una tecnología viable; se construyó la primera cabina de vuelo virtual, Myron W.   Krueger publicó Artificial Reality, William F. Gibson escribió Neuromante y M. McGreevy y J.  Humphries desarrollaron el sistema VIVED (Virtual Environment Display Sustem) para los futuros cosmonautas de la NASA. Los noventa representan la consolidación de una realidad virtual todavía en sus inicios: la serie Sense 8 de los hermanos Lana y Andy Wachowski o Divison System entraron en el mercado con la venta de los primeros sistemas de realidad virtual, fundamentalmente en la esfera del ocio; sin embargo, Richard M. Satava anunciaba el comienzo de una era de simulación por computadora en cirugía.
 
Entre los extremos de la vida real ─aquello que supone el día a día─ y la realidad virtual ─el mundo matemáticamente simulado en la computadora─ se extiende el espectro de la realidad mixta, un continuo realidad-virtualidad, donde el mundo real se combina, en menor o en mayor parte, con experiencias de un ambiente virtual. Se denomina realidad aumentada, reforzada o potenciada (augmented reality ─algunos la denominan hiperrealidad)  a aquella representación del mundo real a la que se añaden elementos de un ambiente virtual. Por su parte, virtualidad aumentada, reforzada o potenciada (augmented virtuality) describe aquellos dispositivos que ensalzan la experiencia virtual añadiendo elementos del ambiente real
 
La historia recuerda que hay un tiempo y un lugar para que cada cosa suceda; e independientemente de lo útil, atractivo o revolucionario de la cosa, ésta no sucederá hasta que se den las condiciones adecuadas. El éxito de la invención es, ante todo, su oportunidad; esto es, cuando un producto encaja con una necesidad específica. También es importante el marketing, su difusión, que venza la rutina y la sensación de lo superfluo. Por supuesto que el éxito inventivo también va de la mano del índice de ventas, del beneficio económico y-de las actitudes sociales. Los sistemas de realidad virtual no se desarrollaron para dar respuesta a una necesidad específica; se desarrollaron, simplemente, porque eran posibles.
 




Martes, 21 de Febrero 2017 | Comentarios

La comisión Ciencia-Derecho que constituyen la Fundación Fide y la Fundación Garrigues está formada por un grupo de profesionales multidisciplinares con formación científica, jurídica, económica, etc que pretenden dialogar, promover y definir el entendimiento de profesionales y entidades de la ciencia y el derecho. Esta comisión también tiene el fin de poner en valor el importante nexo entre los dos ámbitos en la sociedad y proveer de consejos científicos, técnicos y de actualidad, a la sociedad.
Comisiones con estas características son imprescindibles en la sociedad actual para la conformación de la voluntad política democrática materializada en la legislación.

Los miembros de la comisión se reunirán periódicamente para identificar las necesidades de ambas partes para resolver conflictos complejos, proporcionar un lugar de acercamiento a los respectivos ámbitos y generar propuestas legislativas concretas.

Tiene la misión de crear una estructura institucionalizada que convenga a todos los integrantes para asegurar que el conocimiento científico es utilizado en su integridad para que las leyes estén basadas en evidencias científicas.  Esto permitirá que los cambios no solo sean de interés económico y político sino de interés a la sociedad. A través de esta comisión la ciencia podrá ser comunicada de manera clara a los juristas y viceversa, lo cual fortalecerá las decisiones tomadas. El entendimiento de los científicos de las complejidades legislativas y reguladoras es tan importante como que los juristas/abogados/economistas conozcan los procesos científicos, y es en esta comisión donde se encontrará un entendimiento mutuo.




Viernes, 17 de Febrero 2017 | Comentarios

Blog de la Fundación Fide y la Fundación Garrigues
Fide
La Comisión Ciencia y Derecho está dirigida por Antonio Garrigues Walker, Presidente de la Fundación Garrigues, Cristina Jiménez Savurido, Presidente de Fide, y Pedro García Barreno, Doctor en Medicina y catedrático emérito de la Universidad Complutense.


Introducción del Blog

Este blog recoge la opinión de los profesionales que participan con regularidad en los diálogos Ciencia-Derecho. En ningún caso representa la opinión de la Fundación Fide, la Fundación Garrigues ó de la Comisión Ciencia y Derecho.