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BLOG DE LA FUNDACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL DERECHO Y LA EMPRESA




Luis Fernández Antelo
Luis Fernández Antelo
"El futuro ya está aquí" hace mucho que dejó de ser una línea de la canción más fresca de Radio Futura para convertirse en una suerte de advertencia que, por desgracia, muchos ignoraron, escondiendo la cabeza en el suelo pensando que ese futuro desaparecería si se ignoraba con la suficiente vehemencia. Por el contrario, lejos de desaparecer, este futuro redobló su velocidad hasta desbocarse y atropellar a un buen número de actores de la sociedad. Entre ellos, a muchos profesionales jurídicos y, quizás, al Derecho mismo. De tal modo, materias como la bioética, la genética, la inversión bursátil  o la Inteligencia Artificial irrumpieron con tanta fuerza -para quedarse- que la única línea de contención resultó ser la necesidad de una rápida aprehensión por parte de los profesionales, habiendo de recurrirse en muchos casos a la renovación de principios y teorías clásicas. 

Este es el caso de la Inteligencia Artificial y su impacto en el ámbito jurídico, sobre todo, en lo atinente a las categorías de responsabilidad. El encargo de una ponencia jurídica impartida hace poco en el Fablab de Burgos, a un público en su mayoría integrado por makers, programadores y beta testers, fue la excusa perfecta para ordenar una serie de ideas que rondaban hace bastante en mi cabeza, todas relativas a la exigencia de responsabilidad derivada de daños causadas por máquinas. No el deus ex machina, sino la Machina ex Deus. En principio, parecería que la introducción de pautas normativas de responsabilidad objetiva para determinados supuestos (al modo del art. 10 del Real Decreto 1090/201 , de 4 de diciembre, por el que se regulan los ensayos clínicos con medicamentos) podría ser una respuesta eficiente ex ante, a modo de prevención general. Pero, al final, siempre termina surgiendo el problema de la responsabilidad subjetiva. Una subjetividad que, empero, la técnica ha diluido tanto que hace imprescindible acuñar nuevas categorías jurídicas para dar respuesta a los interrogantes que surgirán ante daños causados por mecanismos guiados, inter alia, por la inteligencia artificial.

Nuevas categorías o, quizás, vuelvan a bastar las antiguas.

El ejercicio de la jurisdicción enseña que los supuestos más técnicamente complejos sometidos a los Tribunales requieren, para su satisfactoria resolución, de un proceso trifásico de intelección, identificación de responsabilidades y aplicación de principios generales que, en el mundo tecnológico, se da en una relación de proporcionalidad directa. Así, cuanto más compleja es la cuestión fáctica, más probable es que su solución resida en la aplicación de los principios generales del Derecho más esenciales. 

Imaginemos un accidente causado por un avión que aterriza autónomamente mediante inteligencia artificial (o un tren, o un coche… hipótesis que hace mucho dejaron de serlo).

Sigamos imaginando, en paralelo, la enfermedad surgida en un adolescente posiblemente consecuencia de una mutación genética operada en su ADN por un genetista que optó por editar el genoma en un momento en que la técnica y los ensayos no habían arrojado resultados concluyentes al respecto.

Terminemos de imaginar, en fin, el fallo de una Agencia de Rating provocado por defectos en la programación de los algoritmos destinados a gestionar la entropía de unos activos financieros especialmente inestables, que ha llevado a todo un sector de inversores a la ruina.

Todas estas hipótesis coinciden en dos factores: uno, la existencia de un daño real que no puede ser imputado directamente a un actor volitivo concreto, y dos, la coincidencia no solo de distintas causas, sino de distintos actores en la producción del resultado.
 
La puesta en marcha de una concreta inteligencia Artificial no es el resultado de una sola mente, sino de varias: los programadores, los suministradores de información en el aprendizaje digital, los beta testers, los titulares del software, distribuidores y retailers… incluso los órganos públicos encargados de aprobar el mismo pueden coincidir como posibles concausantes del resultado dañoso que una Inteligencia Artificial pueda provocar, lo cual se acentúa en lo atinente a materiales y software de doble uso, civil y militar. Un robot cirujano, un vehículo autónomo, ciertos drones… deciden en base a la información que les ha sido previamente introducida por alguien y con sustento en complejísimos algoritmos diseñados por personas.

Es en este estadio donde debieran revitalizarse las categorías de dolo y la figura del garante propia de los ilícitos (no solo penales) cometidos por omisión, para ser actualizadas y dar respuesta a la exigencia de identificación, individualización, concreción, distribución y exacción de responsabilidades, erigiendo a determinado actores esenciales de la Inteligencia Artificial en garantes de las consecuencias nocivas de la misma o, cuando menos, estableciendo categorías de dolo especiales, propias y adecuadas a los nuevos estadios de las nuevas tecnologías. 

De este modo, ya no se hablará solo de dolo eventual, culpa consciente, responsabilidad in eligendo o in vigilando, sino que habrán de crearse nuevas categorías de culpa y dolo: in secuenciando o in editando (genéticamente); in experimentando, in programando, in testeando… incluso categorías de responsabilidad adaptadas a las herramientas sociales y uso de programas de subida (uploading), alojamiento y compartición de archivos e información, todas  necesarias ya. Sin dilación, a riesgo de quedar, si cabe, más rezagados todavía en esta esencial carrera por el mantenimiento de la soberanía del Derecho, esta vez en una sociedad más global que nunca, cual es la sociedad digital.

Cabe concluir del mismo modo que se comenzó. El futuro ya está aquí, y solo se puede gestionar jurídicamente recreando categorías e instituciones que siempre han estado aquí, mucho antes que ese futuro que se nos ha impuesto por imprevisión. Solo así se podrá mantener la posibilidad de vigencia del Derecho en un mundo en que la nueva aristocracia del poder estará formada de makers, freaks del MIT y beta testers.




Lunes, 29 de Mayo 2017 | Comentarios

Ignacio Ayerdi, Ex-Presidente Philips Iberica.
Ignacio Ayerdi, Ex-Presidente Philips Iberica.
A pesar de los fantásticos logros conseguidos, en el último siglo, por los Sistemas Sanitarios, hay una preocupación global sobre su sostenibilidad. El Sistema Sanitario de un país es uno de sus Activos más importantes por el impacto que tiene en la salud de la población, su efecto en la reducción de desigualdades y en definitiva por su contribución al bienestar social y económico de sus ciudadanos. 

El futuro de la sanidad es uno de los temas más candentes en nuestra sociedad. Los sistemas sanitarios y su ecosistema (industria farmacéutica, tecnología médica, etc.) han dado lugar a crear el sector más relevante del mundo de los Servicios, no sólo por la valoración de los ciudadanos sino  por su contribución al PIB de los países. Es un sector muy innovador, que genera muchos puestos de trabajo y muy cualificados. Preservarlo es una tarea que nos concierne a todos.

A pesar de las bondades de los actuales sistemas, el modelo sanitario tradicional está en cuestión; se enfrenta a retos formidables: un radical cambio epidemiológico, una explosión de innovaciones científicas y tecnológicas sin parangón y a una sociedad/ciudadanía más exigente. La actual estructura del gasto sanitario, no parece la más idónea; está muy sesgada hacia los pacientes crónicos, especialmente los pluripatológicos y con muy poca inversión en prevención. En España, acaba de publicarse, que las enfermedades crónicas que padecen el 50% de los mayores de 65 años copan el 75% del gasto sanitario, en los países de nuestro entorno la foto es similar. El sistema está fragmentado, tiene un foco demasiado orientado a lo episódico y poco a la continuidad asistencial, incentiva más la actividad que el valor de las actuaciones.

El gasto sanitario viene creciendo en las últimas décadas 2 puntos por encima del PIB en los países de la OECD, tendencia que pone en cuestión la sostenibilidad del sistema. La crisis económica ha impulsado medidas cortoplacistas de reducción del gasto sanitario que ha logrado contenerlo pero a expensas de una pérdida de calidad-excluyendo acciones positivas de eliminar actuaciones innecesarias-. El aumento constante de la esperanza de vida y el éxito en el tratamiento de los episodios agudos de salud prolonga la vida de las personas pero con frecuencia transforma la enfermedad  en crónica, va a magnificar el problema. Además una parte importante del gasto (algunas estimaciones lo sitúan en un 30%) se dedica a procedimientos diagnósticos y terapéuticos de poco valor o innecesarios.
La sanidad está muy regulada y la Política Sanitaria de un país tiene un papel clave que cumplir en su transformación.

El mantra global es que hay que moverse  hacia una medicina basada en el Valor que aporta al paciente, donde las tres Ps  son claves: Prevención, Precisión y Personalización. Las últimas innovaciones disruptivas en las tecnologías TIC´s: Big Data, Análisis de Datos, Sensores llevables, Internet de las Cosas, Realidad Virtual y la Inteligencia Artificial  tienen la potencialidad de abordar con éxito estos desafíos.

Quiero destacar varias iniciativas recientes que apuntan en esta línea:

•    Kayser Permanente, que no es una organización virtual como Uber, Amazon o Airbnb, porque tiene 38 hospitales y 700 clínicas, está explorando nuevas formas de relación  con sus pacientes, recientemente la cifra de sus pacientes que interactúan con los médicos por vía digital ha sobrepasado (52%) a los que utilizan la vía  presencial. Esta tendencia además de disminuir costes del sistema refuerza la responsabilidad del ciudadano con su salud.

•    Google maps for Health,  está lanzando el Proyecto Baseline, un estudio longitudinal de Salud, de 4 años, diseñado con las Universidades de Duke y Stanford, en el que han enrolado 10,000 pacientes para comprender mejor cómo se produce la transición  de estar sano a enfermo. Los participantes, a quienes se secuenciará su genoma, llevarán unos “sensores llevables” que registrarán a diario múltiples señales fisiológicas y ambientales. Los investigadores esperan que esa información ayude a identificar signos precoces de enfermedad. Este proyecto impulsará una medicina más predictiva y preventiva 

•   Lancet, Planetary Health, Proyecto que quiere eliminar las barreras existentes entre las disciplinas de Ciencias de la Salud, Ciencias de la Naturaleza y la Física para asegurar un futuro más saludable y sostenible. La ciencia médica está basada en comprender lo sistemas dentro del cuerpo humano, esta iniciativa ensancha la visión al incluir sistemas externos que amenazan o sostienen la salud humana; potencia en definitiva la Inteligencia Colectiva

Implementar estas innovaciones en los Sistemas Sanitarios puede hacer que la experiencia del paciente sea radicalmente distinta, con más prevención, con un diagnóstico y tratamiento más rápido, con una estancia hospitalaria más corta y una vida independiente más larga. Si el paciente retorna al hospital, llevará consigo la evolución de sus datos vitales, captados por los “sensores llevables”. Los datos se integrarán en la historia clínica que dará una visión de largo recorrido de su salud en vez de una información episódica del día que visita al médico.

No podemos olvidar que estas innovaciones tienen por delante retos como su interoperabilidad, la protección de la privacidad, la seguridad; ni tampoco ignorar que si bien los profesionales sanitarios adoptan rápidamente las innovaciones verticales (aplican a su área de competencia: fármacos, equipos de imagen…) son mucho más reticentes con las innovaciones horizontales (aplican a todos los sectores: rueda, máquina de vapor, internet…).

Las organizaciones sanitarias tienen un gran reto por delante para innovar en su organización, formar a sus profesionales sanitarios en estas tecnologías e incorporar profesionales de las TIC's al sector sanitario. 

La tarea es ingente y requiere la colaboración de los distintos agentes del Sistema para que la transición se gestione adecuadamente y poder construir un sistema sanitario y social más proactivo, integrado e innovador, centrado realmente en las necesidades de los ciudadanos. Más resolutivo desde  los primeros niveles, con la ambición de la triple meta: 
Aumentar la calidad/ Mejorar la experiencia del paciente/ Reducir costes




Jueves, 18 de Mayo 2017 | Comentarios

España e Israel anuncian el lanzamiento conjunto de la novena convocatoria para la concesión de ayudas públicas a proyectos internacionales EUREKA de I+D.
La convocatoria, promovida por el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) español y la Israel Innovation Authority (IAA), ambos dependientes de sus respectivos Ministerios de Economía, está prevista para conceder ayudas públicas a determinados proyectos presentados conjuntamente por empresas españolas e israelíes.
 
Todos los proyectos en todos los campos son bienvenidos, pero los relacionados con agrotecnología, biotecnología, life sciences, cleantech, ICT, y nanotecnología, parecen recibir un especial interés en esta ocasión.
 
El plazo para la presentación de propuestas se cierra el 15 de junio de 2017 y las bases legales pueden consultarse aquí

Este tipo de iniciativas contribuyen, sin duda, no sólo a reforzar las relaciones comerciales entre España y el país hebreo, sino que suponen también una excelente oportunidad para intercambiar conocimientos y avanzar en ciencia y tecnología.
 
La IIA es una entidad clave para el desarrollo y el fortalecimiento de la economía Israelí y la responsable de guiar al país en materia de innovación. Más información sobre sus funciones se pueden leer aquí y los casos de éxito y determinadas ayudas concedidas se pueden consultar aquí.
 
Por su parte, el CDTI promueve la innovación y el desarrollo tecnológico para empresas españolas y canaliza las solicitudes de ayudas públicas y apoyo a los proyectos de I+D de tanto en ámbitos nacionales como internacionales. Más detalles sobre CDTI pueden leerse aquí y las ayudas públicas concedidas pueden consultarse en el Portal de Transparencia disponible aquí   (en Administración del Estado se deberá seleccionar “Ministerio de Economía, Industria y Competitividad” y como órgano “CDTI”).
 
Por último, para los interesados en conocer más sobre EUREKA, pueden familiarizarse con sus loables funciones en el siguiente enlace http://www.eurekanetwork.org/.

Difundido por Ignacio González Royo, Senior associate at Meitar Liquornik Geva Leshem Tal's Technology and Intellectual Property Group. Currently based in Tel Aviv, Israel.  Prior to joining Meitar, he was a senior associate at J&A Garrigues S.L.P, in the Intellectual Property Department and the Telecom & Media and Sports & Entertainment industries. Degree in Law from Universidad Complutense de Madrid. Degree in Architecture from Universidad Politécnica de Madrid. Postgraduate studies in business law and business intelligence and security. Member of FIDE's Academic Council.




Martes, 16 de Mayo 2017 | Comentarios

Blog de la Fundación Fide y la Fundación Garrigues
Fide
La Comisión Ciencia y Derecho está dirigida por Antonio Garrigues Walker, Presidente de la Fundación Garrigues, Cristina Jiménez Savurido, Presidente de Fide, y Pedro García Barreno, Doctor en Medicina y catedrático emérito de la Universidad Complutense.


Introducción del Blog

Este blog recoge la opinión de los profesionales que participan con regularidad en los diálogos Ciencia-Derecho. En ningún caso representa la opinión de la Fundación Fide, la Fundación Garrigues ó de la Comisión Ciencia y Derecho.