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BLOG DE LA FUNDACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL DERECHO Y LA EMPRESA




Las crisis bancarias sistémicas son un fenómeno extraordinariamente  frecuente y sus costes son altísimos. Esto explica el resurgimiento de las  propuestas de sustituir el dinero frágil del sistema bancario por un dinero seguro.
Por ello es muy positivo que, con motivo del aniversario de la caída de Lehman Brothers, se hayan publicado una serie de artículos y documentos que muestran  los ingentes daños de las crisis bancarias y su carácter endémico.

Un buen resumen de los costes económicos de las crisis bancarias se puede encontrar en un reciente post de Gonzalo García en el interesante blog New Deal. También comenta los últimos estudios sobre la cantidad  de crisis bancarias sistémicas como el del Fondo Monetario Internacional que encuentra más de 150 episodios en el período 1970-2017 o el del Banco Central europeo y el Consejo Europeo de Riesgo Sistémico que detecta 50 crisis bancarias sistémicas en la Unión Europea y Noruega en el periodo 1970-2016.

Las crisis bancarias sistémicas han sido siempre un fenómeno “normal”  que por su incesante reiteración se ha llegado a considerar como algo  “natural”. También fueron consideradas como “naturales” las pestes y la viruela y la humanidad consiguió deshacerse de todo esto que parecía natural e imposible de vencer. Pero en el caso de las crisis bancarias  se puede ser más optimista  que con las enfermedades en cuanto a acabar con estas plagas pues no existe ninguna relación con lo” natural” ya  que el sistema monetario es una obra de exclusiva responsabilidad nuestra, de  los humanos.

La posibilidad de acabar con las crisis bancarias es lo que hace atractivo el estudio de las reformas de Dinero Seguro que empezaron a idearse  después de la Gran Depresión de los años 30 y que han vuelto a plantearse durante  la reciente crisis. Ahora, además de deseable, el Dinero Seguro se ha convertido en algo posible gracias a que las nuevas tecnologías permiten que sea técnicamente muy  fácil el establecimiento de cuentas corrientes para todos en los bancos centrales.





Separar el dinero de la banca es más fácil ahora que en el pasado.


 Thomas Hale ha publicado un artículo en Financial Times en el que explica como separar la creación de  dinero de la actividad de prestar  es más fácil ahora que en el pasado.

Su título hace referencia al Plan que despues de la Gran Depresion propusieron algunos economistas de Chicago a Rooselvet para evitar que sucediera otra vez una catástrofe como aquella. Ese "Chicago Plan" puede verse como el antecedente analógico de las propuestas de Dinero digital Seguro que se han hecho durante la actual Gran Recesión para evitar que pueda producirse otra catastrofe parecida.

Además de explicar que ahora es mas fácil separar los depósitos de las otras actividades que  prestan los bancos, Thomas Hale sugiere otras cosas interesantes:
  • Que el solo hecho de dar servicios de pago y de comparación de precios de otros servicios  puede tener  una rentabilidad interesante sin necesidad de tener que dar préstamos.
  • Que los depósitos han perdido importancia como fuente de financiación de los bancos.
  • Que la función de crear liquidez es menos importante hoy que en el pasado
  • Que la separación de actividades  puede acabar produciéndose de forma no planeada,como resultado de  accidentes históricos.

El articulo refuerza la idea de aquellos  que piensan  que es imparable la entrada en la banca de empresas como Amazon y similares. Una de las vías posibles  sería copiar el modelo de Monzo, el banco que ha provocado las reflexiones de  Hale.
Por ello, tiene sentido separar cuanto antes el dinero de las demas actividades de la banca  porque, si  Amazon entrara antes de que se separaran estas actividades, podríamos ver como irrisorios los riesgos sistémicos que plantean actualmente  los grandes bancos   al lado de los que podrían crear megaempresas  como Amazon y similares.





El Banco Central Europeo contesta a un parlamentario europeo sobre la posible emisión de un euro digital.


El parlamentario español, Jonás Fernández, preguntaba sobre la idea de algunos economistas de emitir una versión digital del euro a través de la apertura de cuentas corrientes en los bancos centrales nacionales.

Como argumento a favor de esta idea mencionaba que se podría inyectar liquidez directamente en la economía sin necesidad de hacerlo a través de instituciones financieras pues esto no asegura que la política monetaria se transmita de forma efectiva. El parlamentario planteaba también una cuestión jurídica muy importante, concretamente preguntaba si hay alguna restricción en el Estatuto del BCE que impida ofrecer a los ciudadanos la apertura de cuentas corrientes en el Eurosistema.

La respuesta del BCE tiene interés porque reconoce la aportación que un euro digital podría suponer para la estabilidad y digitalización de la economía. También acepta que un euro digital permitiría a la política monetaria llegar a un amplio rango de actores económicos más directamente que lo que sucede actualmente. Por otro lado, señala que este tipo de monedas puede tener efectos sobre el sistema bancario y la financiación de la economía.

Estas observaciones son ampliamente compartidas. Lo que sorprende de la contestación son los dos argumentos que proporciona para justificar que la emisión de esta moneda no debe ser una opción en el corto plazo. El primer argumento es que las tecnologías tipo DLT (o blockchain”)  no han sido todavía probadas y requieren más desarrollos antes de que puedan ser usadas por los bancos centrales. El segundo argumento es que el hecho de que los bancos centrales administren cuentas individuales para familias y empresas implicaría que el Banco Central entraría en competencia por los depósitos en el sector bancario y plantearía costes y riesgos sustanciales.

Ciertamente estos argumentos podrían ser razonables pero solamente en el caso que el diseño de un sistema de dinero digital emitido por los bancos centrales usara tecnologías tipo blockchain y en el caso en que, además del dinero digital emitido por el Banco Central, se emitiera dinero digital por los bancos privados.

Pero estos argumentos no sirven para descalificar las versiones del nuevo sistema que no utilizan para el registro de los depósitos las tecnologías DLT sino que utilizan las tecnologías convencionales que son las que emplean hoy todos los bancos privados. Igualmente hay versiones del nuevo sistema en las que no habría competencia entre depósitos privados y depósitos en el banco central y por tanto tampoco tendría sentido el segundo argumento.

La utilización –innecesaria- de estos dos argumentos indica que este asunto todavía no ha sido estudiado a fondo por el BCE tal como recomendaba el informe del BIS. Y justamente un estudio en profundidad de este asunto es muy necesario por lo que el propio BCE dice atinadamente en su contestación al parlamentario: “la valoración de costes y beneficios del nuevo sistema depende de las características específicas de la versión que se elija de dinero digital emitido por los bancos centrales”.





El promotor del banco acusa a la FED de restringir la competencia



Septiembre ha comenzado con este provocativo titular en Bloomberg: “ Fed Rejects Bank for Being Too Safe ”. Parecería una broma pero no lo es. Matt Levine lo cuenta muy bien y John Cochrane,en su blog  “The Grumpy Economist”, critica la decisión del Banco Central norteamericano.

La idea de “Narrow Banking”   es una  antigua  propuesta de reforma  para conseguir un dinero seguro frente a la fragilidad actual del dinero depositado en bancos comerciales. La única actividad de estos ”narrow banks” es depositar el dinero de sus clientes en el Banco Central y por tanto son bancos que no pueden tener problemas de solvencia porque no invierten el dinero de sus clientes en nada que suponga un riesgo. Ni siquiera pueden tener problema de liquidez

Lo curioso es que  hasta ahora a nadie se le había ocurrido crear uno. Después  de un larguísimo procedimiento,  James McAndrews, un antiguo empleado de la Reserva Federal de Nueva York consiguió una licencia bancaria pero ahora  la FED no le autoriza operar. A la vista de esta denegación ha presentado una reclamación a la justicia. La reclamación puede leerse  aquí.

El caso es fascinante y el desarrollo de esta causa no interesará solo a los juristas sino a todos los atraídos por las reformas de dinero seguro. Hasta ahora el dinero seguro aparecía como el resultado de una reforma, como un objetivo que solo se podría conseguir con cambios legales. Lo peculiar de este caso es que McAndrews no pide que se cambie la ley sino que se aplique. Pide solo, como  reza el titular del New York Times , que la Reserva Federal cumpla la ley y no limite la competencia.





Lecturas para el verano
Una de las satisfacciones del verano es dar con un buen clásico. Mi recomendación para los interesados en los sistemas monetarios y bancarios es el libro de Charles P. Kindleberger “Manias, Panics and Crashes” Es un libro relativamente breve y muy entretenido.
 
Es “Una historia de las crisis financieras”,  el menos aburrido de los asuntos económicos . No entra en el detalle de ninguna de las crisis pero da pistas de sus rasgos comunes lo que va en contra de la visión todavía mayoritaria de que la última crisis tiene una explicación específica y distinta de las anteriores. Visión tranquilizadora como pocas, porque lleva a creer que si resolvemos los problemas específicos que fueron la causa de la crisis, no volveremos a sufrir otra crisis. Muchos piensan que con la Supervisión Macroprudencial y Basilea III podemos dormir tranquilos aunque dejemos a los bancos comerciales seguir creando deuda y esos activos frágiles que utilizamos como si fueran dinero.
 
Sorprende la frescura de pensamiento de Kindleberger porque, en unos años en  que se enseñaban unos modelos que ignoraban los problemas estructurales de nuestro sistema monetario y bancario, decidió tomar como modelo para su libro la visión de Minsky, un economista heterodoxo y arrinconado por el resto de la academia, que no se cansaba de repetir que el sistema monetario y bancario era frágil, inestable e inevitablemente abocado a las crisis.
 
Nada más estallar la actual crisis hubo un momento de reconocimiento del trabajo de Minsky, admitiendo que tanto keynesianos como monetaristas habían ignorado los problemas de un sistema que estimula la deuda y que, cuando estalla la burbuja, paraliza la concesión de créditos. Pero diez años después de Lehman todo el mundo se ha olvidado de Minsky. Se ha vuelto a pensar en los problemas del sistema bancario pero se habla poco de que el sistema es el problema. Y por eso el sistema sigue siendo el mismo que antes de la crisis. Tenemos más regulaciones y más supervisores pero el dinero sigue siendo frágil.
 
Cuando hace cuarenta años Kindleberger escribió su libro no pudo imaginar un dinero distinto del creado por los bancos privados. La posibilidad de que todos los ciudadanos y empresas puedan tener cuentas corrientes en los bancos centrales hoy no tiene problemas técnicos gracias a los progresos en la capacidad de computación y almacenamiento que se ha desarrollado en las últimas décadas. Entonces la única alternativa al dinero creado por las entidades de depósito era  el “patrón oro”, sistema desacreditado por su inflexibilidad en la oferta monetaria y  que Kindleberger menciona en su libro.
 
Pero hoy , cuando el dinero seguro es políticamente complicado pero técnicamente sencillo, es interesante leer los episodios de crisis imaginando que hubiera pasado si entonces el dinero hubiera sido seguro, creado por los bancos centrales. Obviamente no habrían dejado de producirse algunas de las crisis financieras descritas en el libro. Las manías, el comportamiento de rebaño y otros mecanismos sicológicos habrían producido burbujas especulativas. Solo habrían dejado de producirse las corridas de depósitos y las crisis de solvencia de los bancos .
 
Lo que no es poco.





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Miguel A. Fernández Ordóñez
Miguel Ángel Fernández Ordóñez
Eduardo Martínez de la Fe
Miguel A. Fernández Ordóñez es Licenciado en Derecho y Economista del Estado. Ha sido Secretario de Estado de Economía, de Comercio y de Hacienda y Presupuestos, Presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia y de la Comisión Eléctrica (CSEN). Entre 2006 y 2012, período en el que se produjo la mayor crisis económica y financiera desde la Gran Depresión, fue Gobernador del Banco de España y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (ECB). Desde entonces imparte Seminarios sobre Política Monetaria y Regulación Financiera en la IEUniversity.


Objetivo del Blog

La Gran Crisis ha acarreado un aumento extraordinario de la regulación bancaria pero no ha modificado el sistema de creación de dinero. Algunos estudiosos, muy minoritarios, han propuesto pasar del sistema actual de creación de dinero frágil por parte de los bancos comerciales a un sistema de dinero seguro emitido por los bancos centrales, lo que, además, permitiría la liberalización de la actividad bancaria. El objetivo de este Blog es proporcionar información sobre estas reformas monetarias y financieras.

En el enlace superior se accede al apartado en la web de Fide donde recogemos los artículos y referencias que el Autor utiliza en este blog.


Mail: mangel.fernandez@fidefundacion.es