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BLOG DE LA FUNDACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL DERECHO Y LA EMPRESA




Guión en español de la conferencia en Monetative.


                                  INTRODUCCION
Este es un momento interesante. Nunca pensé que pudiera llegar tan pronto.
 
La mayoría de los bancos centrales está estudiando la introducción de dinero digital público. En la Unión Europea, el BCE ha expuesto a consulta pública un buen informe sobre el euro digital y el Eurogrupo ha programado una primera discusión sobre el euro digital para marzo de 2021.
 
La explosión de informes, documentos, conferencias, la extensa e intensa labor de entidades públicas y privadas, es una revolución. Ahora es una revolución en las ideas, pero acabará teniendo efectos sobre la realidad. Terminará transformando el dinero y el sistema financiero.
 
 Este interés en el dinero público digital (el acrónimo en inglés de “Central Bank Digital Currency” ) aparece ahora cuando, hace apenas dos años, la mayoría de los banqueros centrales, los ministros de finanzas y la mayoría de los economistas académicos ignoraban la idea de que el dinero público pudiera ser accesible a todos los ciudadanos.
 
Por ello, antes de abordar el debate actual sobre CBDC, compararé la visión convencional de nuestro sistema monetario con la visión de quienes proponen reemplazar el actual dinero privado y frágil por un dinero público y seguro que permitiría la plena liberalización de las actividades bancarias.
 
                                      (PROBLEMAS)
 
Los problemas más graves de nuestro sistema actual son la falta de estabilidad, una política monetaria indirecta y la falta de innovación y competencia en el mercado de pagos. Hay otros problemas, pero estos 3 son los más importantes.
 
La mayoría de los economistas creen que estos problemas podrían mitigarse aumentando la regulación y la protección estatal de los bancos. Esto explica porqué, después de cada crisis bancaria, la reacción de las autoridades ha sido siempre la de aprobar más regulación y más protección para los bancos.
 
Esto es lo que pasó después de la gran crisis de 2008. La mayoría de los economistas y responsables de gobiernos, bancos centrales y organismos internacionales coincidieron en el diagnóstico de la crisis. "El mercado ha fallado", dijimos todos. No solo los economistas de izquierda, sino incluso los conservadores como Alan Greenspan confesaron el error de haber creído demasiado en el mercado.
 
El resultado de este diagnóstico fue incrementar el intervencionismo y proteccionismo estatal. El volumen de regulaciones se multiplicó con Basilea III. Se crearon nuevos órganos de control. Se ampliaron las garantías de depósitos. Y los bancos centrales aumentaron el volumen y variedad de sus intervenciones, alcanzando niveles de interferencia en los mercados que años atrás hubieran sido inconcebibles.
 
 
                     (LA SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS)
 
Pero en esos años surgió también una minoría de pensadores que propusieron una solución diferente: reemplazar el frágil dinero de los depósitos bancarios por un Dinero Público y Seguro emitido por los bancos centrales.
 
La causa de los problemas del sistema actual es que el dinero privado no es un dinero seguro. Si tuviéramos dinero seguro, no necesitaríamos todas las protecciones y privilegios que tienen los bancos, y también podríamos eliminar la regulación prudencial con la que los reguladores creen que pueden prevenir las quiebras bancarias.
 
Desde este punto de vista, el diagnóstico de que el mercado era el culpable de la Gran Crisis fue erróneo. Es lo contrario, los problemas son consecuencia de un sistema en el que el Estado, durante muchos años, décadas, incluso siglos, y para evitar quiebras y corridas de depósitos, ha protegido cada vez más a los bancos con todo tipo de privilegios y regulaciones para que los ciudadanos puedan utilizar sin miedo los depósitos bancarios como si fueran un dinero seguro.
 
 
                                 (Una CBDC "LIMITADA")
 
Hasta hace muy poco, esta idea de introducir dinero público y seguro (lo que ahora llamamos CBDC) era una idea casi clandestina, discutida en pequeños círculos. ¿Por qué, de repente, el debate sobre la introducción de un dinero público y seguro ha abandonado la clandestinidad?
 
En primer lugar, es curioso que la idea de introducir dinero público no haya pasado de la teoría a la realidad porque las autoridades públicas hubieran querido solucionar los problemas de estabilidad de nuestro sistema, sino que ha surgido por la ineficiencia en los pagos.
 
Ha sido la lentitud, el costo de los servicios de pago, las exorbitantes comisiones cobradas en los pagos transfronterizos, la exclusión de millones de personas que no tienen cuenta bancaria y la falta de innovación en estos servicios lo que ha llevado a la idea del dinero público a saltar de la teoría a la práctica.
 
No han sido las autoridades, ha sido la iniciativa privada, la que está obligando a las autoridades a considerar la necesidad de tal reforma. La iniciativa de Facebook para lanzar Libra ha sido un importante impulsor de este debate y también podríamos mencionar el proyecto del Banco Central de China e incluso el Coronavirus.
 
Sea lo que sea lo que nos haya llevado a plantearnos la introducción de CBDC, ¿cómo la valoramos?
 
Conocemos los beneficios de un dinero público que reemplazara por completo al frágil dinero privado. Esto es lo que podríamos llamar un "CBDC completo". Pero esto no es lo que se está discutiendo ahora, sino la introducción de una "CBDC limitada" para evitar que perjudique a los bancos privados.
 
    ¿Cómo evaluamos este "CBDC limitado" desde un punto de interés público?
 
Ciertamente, la introducción de un CBDC limitado no implicará un cambio de sistema en su primera fase. La visión convencional seguirá predominando. El acceso de todos los ciudadanos al dinero público se limitará para evitar su impacto negativo en los bancos comerciales. Los depósitos bancarios, esos activos frágiles, seguirán existiendo. Los problemas de inestabilidad sistémica e ineficacia de la política monetaria subsistirán.
 
Todo esto es cierto, pero el trabajo que se está haciendo ahora para introducir un "CBDC limitado" es muy valioso y absolutamente indispensable para lograr un "CBDC completo", esto es un sistema basado en dinero público en vez del pseudo-dinero de los depósitos en bancos comerciales..
En primer lugar, se está avanzando mucho en la solución de muchas cuestiones técnicas como la elección de las mejores tecnologías, el diseño de arquitecturas que den un rol adecuado al sector privado, la interoperabilidad de las diferentes plataformas, o las diferentes formas de asegurando la privacidad deseada por los usuarios.
Y muchos más. Para tener una idea de los muchos temas importantes que se están estudiando, recomiendo leer la Tabla 1 en la página 11 del último informe del BIS.
 
Todo este enorme trabajo experto habría sido igualmente esencial en un proyecto que proponía reemplazar todos los depósitos privados con dinero público y, por lo tanto, esta CBDC limitada facilitará la transición, en el futuro, a una CBDC completa.
 
Más importante aún, la introducción limitada de CBDC ya ha servido para difundir el conocimiento sobre los beneficios del dinero público a muchos expertos y analistas que hasta ahora prácticamente han ignorado la idea de reemplazar el sistema actual por uno más estable. Y es probable que los medios de comunicación, que todavía apenas se ocupan del dinero público digital, empiecen a informar sobre él.
 
La consulta pública abierta por el BCE debería servir para completar estos trabajos con la visión del interés público y la participación de la sociedad civil.
 
 
                          (EL FUTURO: CBDC COMPLETO)
 
Terminaré diciendo algunas palabras sobre el futuro del sistema financiero, una vez que este acceso limitado a CBDC esté en su lugar.
 
A pesar de las limitaciones que finalmente se impongan para proteger a los bancos, cuando los pagos con dinero público se abran a nuevos competidores, los bancos comenzarán a sentir sus efectos disruptivos. Estas disrupciones tendrán el efecto positivo de alertar a los bancos de que no podrán mantener para siempre todos los privilegios y protecciones del Estado, y esto debería animarles a transformarse en entidades que puedan funcionar en un mundo totalmente sometido a la competencia.
 
Hoy los bancos cuentan con un capital humano de alta calidad porque han podido ofrecer altos salarios a los mejores profesionales. Estos gestores deben transformar sus entidades para que, sin ayudas estatales, puedan ofrecer lo que los usuarios quieren. Los ciudadanos y las empresas ya dejarán de estar cautivos, ya no se verán obligados a pasar por los bancos para realizar sus pagos.
 
Los bancos ahora solamente ven los males de permitir que los ciudadanos accedan al dinero público. Pero, en algún momento, se darán cuenta de que, al dejar de crear depósitos, podrán desarrollar otras actividades financieras más rentables que ese negocio. Además, se liberarán de cumplir con estrictas regulaciones que ya no tendrían justificación ya que el dinero público estaría totalmente seguro.
 
Aquellos bancos que no se adapten a lo que quieren los usuarios, desaparecerán. Pero normalmente, algunos bancos se adaptarán y sobrevivirán. Esto ha ocurrido en otros sectores - transporte aéreo o telecomunicaciones, por ejemplo - donde la tecnología y la liberalización han alterado radicalmente el inventario de empresas.
 
 
La mejora en los servicios de pago será el efecto más visible porque los nuevos proveedores ofrecerán una variedad de nuevos servicios que ni siquiera podemos imaginar hoy.
 
La innovación es el efecto más importante de la competencia.
 
Además, el uso de dinero público por parte de todos los ciudadanos llamará la atención sobre otros problemas del sistema actual. Hoy la gente desconoce estos graves problemas porque la protección del Estado tiene un efecto de “anestesia” que les impide sentir los problemas, porque el objetivo de los subsidios y protecciones es precisamente que los depositantes no se den cuenta de la vulnerabilidad del dinero privado.
 
Pero la introducción, incluso limitada, del dinero digital público será una caja de Pandora que aumentará las demandas de mantener todo el dinero seguro y eliminar protecciones innecesarias.
 
En el caso concreto de la zona euro, la gente se dará cuenta de que no necesitaríamos un seguro de depósitos común ni un fondo de resolución común, cuestiones que están produciendo un enfrentamiento entre nuestros países, porque el euro digital no sería frágil. La estabilidad y seguridad del dinero no dependería de la solvencia de los bancos privados.
 
No necesitaríamos más inyecciones de capital para salvar a los bancos y la política monetaria no requeriría intervenciones masivas en los mercados financieros porque el banco central no necesitaría manipular las tasas de interés.
 
Ciertamente, todavía habrá problemas en el sistema financiero, pero ya no tendremos los problemas que hemos creado nosotros mismos, con las muchas y variadas regulaciones y protecciones del Estado.
Ahora, después del fracaso de las economías planificadas, en la mayoría de los países del mundo, tanto la producción de bienes y servicios como parte del sistema financiero ya están sujetos a las reglas del mercado, pero los servicios bancarios siguen siendo fuertemente intervenidos por el Estado y esto es perjudicial para el crecimiento y el bienestar.
 
Ahora, después de la caída del muro, todos sabemos que los objetivos sociales se logran mejor corrigiendo los fallos del mercado que suprimiéndolo.
 
Cuando finalice esta fase de introducción de dinero público en nuestro sistema, cuando todos los ciudadanos puedan utilizar un euro digital, los beneficios de pasar del sistema actual a un sistema diferente, más seguro y liberalizado se verán más claramente. Y el debate, que ahora se centra en la introducción de dinero público, se centrará en el diseño de las mejores fórmulas de transición.
 
Si hoy estamos discutiendo la "introducción" de un "CBDC limitado", mañana hablaremos de la "transición" a un "CBDC completo".
 
En cualquier caso, el camino hacia ese futuro, como sucede en la historia y la vida, no será lineal. Lo más probable es que el futuro sea como el presente, una mezcla impredecible de disrupción y reforma.
 
Muchas gracias.





Un buen articulo.


Vicente Nieves ha publicado ayer un artículo sobre el euro digital en elEconomista.es. De una forma correcta y con mínimos errores consigue atraer la atención sobre el experimento europeo de CBDC.

Pronto veremos en la prensa española muchos artículos de este tipo, pero este ha sido de los primeros y merece celebrarse.






17/10/2020


Introductory speech in Monetative Conference


The CBDC revolution


                                      (THANKS)
 
Many thanks to Monetative for inviting me to this seminar. I´ve learned a lot from Monetative and I am delighted to share with you my thoughts on the CBDC debate.
 
                                  (INTRODUCTION)
 
This is an interesting time. I never thought it could come so soon.
 
Most central banks are studying the introduction of public digital money. In the European Union, the ECB has presented a good report on the digital euro for public consultation and the Eurogroup has scheduled a first discussion on the digital euro for March next year.
 
The explosion of reports, documents, conferences, the extensive and intense work of public and private entities, is being a revolution. Now it is a revolution in ideas, but it will end up having effects on reality. It will end up transforming money and the financial system.
 

 This interest in CBDC appears now when, just two years ago, the idea of public money accessible to all citizens was ignored by most central bankers, by finance ministers, and by most of the academic economists.
 
So, before I deal with the current debate on CBDC, I will compare the conventional view of our monetary system with the view of those who propose to replace the current private and fragile money with a public and safe money which would allow the full liberalization of banking activities.
  
                                      (PROBLEMS)
  
The most serious problems of our current system are the lack of stability, an indirect monetary policy and the lack of innovation and competition in the payments market. There are other problems, but these 3 are the most important.
 
Most economists have held the belief that these problems could be mitigated by increasing regulation and state protection of banks. This explains why, after every banking crisis, the reactions of the authorities have always been to approve more regulation and more protection for banks.
 
This happened after the great crisis of 2008. Most economists and those responsible for governments, central banks and international organizations agreed on the diagnosis of the crisis. "The market has failed," we all said. Not only leftist economists but even liberals like Alan Greenspan confessed the error of having believed too much in the market.
 
The result of this diagnosis was to increase state interventionism and protectionism. The volume of regulations multiplied with Basel III. New supervisory bodies were created. Deposit guarantees were extended. And central banks increased the volume and variety of their interventions, reaching levels of interference in the markets that years ago would have been inconceivable.
 
 
                     (THE SOLUTION TO THE PROBLEMS)
 
But in those years, a minority of thinkers emerged who proposed a different solution: to replace the fragile money of bank deposits with a Public and Safe Money issued by central banks.
 
The cause of the problems is that private money is not safe money. If we had safe money, we would not need all the protections and privileges that banks have, and we could also eliminate the prudential regulation with which regulators believe they can prevent bank failures.
 
From this different point of view, the diagnosis that the market was to blame for the Great Crisis was wrong. On the contrary, the problems are the consequence of a system in which the State, for many years, decades, even centuries, and in order to avoid bankruptcies and deposit runs, has increasingly protected the banks with all sorts of privileges and regulations so that citizens could use bank deposits as if they were Safe Money without fear.
 
 
                                 (A “LIMITED” CBDC)
 
Until very recently this idea of introducing public and safe money (what we call now CBDC) was a quasi-clandestine idea, discussed in small circles.  Why, suddenly, the debate on the introduction of a public and safe money has left the underground?
 
In the first place, it is curious that the idea of introducing public money has not jumped from theory to reality because public authorities would have wanted to solve the stability problems of our system, but has arisen due to inefficiency in payments.
 
It has been the slowness, the cost of payment services, the exorbitant commissions charged in cross-border services, the exclusion of millions of people who do not have bank accounts and the lack of innovation in these services that has led the public money idea  to jump from theory to practice.
 
It has not been the public authorities, it has been the private initiative, that is forcing the authorities to consider the need for such a reform. Facebook's initiative to launch Libra has been an important driver of this debate and we could also mention the Central Bank of China project and even the Coronavirus.
 
Whatever has led us to consider introducing CBDC, how do we evaluate it?
 
We know the benefits of sovereign money that will completely replace fragile private money. It is what we could now call a "full CBDC". But this is not what is being discussed now, but the introduction of a "limited CBDC" to prevent it from hurting private banks.
 
    How do we evaluate this “limited CBDC” from a public interest point of view?
 
 
Certainly, the introduction of a limited CBDC will not imply a system change in its first phase. The conventional view will continue to predominate. Access of all citizens to public money will be limited to avoid its negative impact on commercial banks. Bank deposits, those fragile assets, will continue to exist. The problems of systemic instability and ineffectiveness of monetary policy will subsist.
 
All of this is true, but the work that is now being done to introduce a "limited CBDC" is very valuable and absolutely indispensable to achieving a "full CBDC".
In the first place, much progress is being made in solving many technical issues such as the choice of the best technologies, the design of architectures that give an adequate role to the private sector, the interoperability of the different platforms, or the different ways of ensuring the privacy desired by users.
And many more. To get an idea of the many important topics being studied, I recommend reading Table 1 on page 11 of the latest BIS report.
 
All this enormous expert work would have been equally essential in a project that proposed to replace all private deposits with public money and therefore this limited CBDC will facilitate the transition, in the future, to a full CBDC.
 
Most importantly, the limited introduction of CBDC has already served to spread knowledge about the benefits of public money to many experts and analysts who until now have practically ignored the idea of replacing the current system with a more stable one. And the mass media, still barely dealing with digital public money, are likely to start reporting on it.
 
The public consultation opened by the ECB should serve to complete these works with the vision of the public interest and the participation of civil society.
 
  
                          (THE FUTURE: FULL CBDC)
 
I will end by saying a few words about the future of the financial system, once this limited access to CBDC is in place.
 
Despite the limitations that are finally imposed to protect the banks, when payments with public money are opened to new competitors, banks will begin to feel their disruptive effects. These disruptions will have the positive effect of alerting banks that they will not be able to maintain all the privileges and protections of the State forever, and this should encourage them to transform themselves into entities that can function in a world totally subjected to competition.
 
Today banks have high-quality human capital because they have been able to offer high salaries to the best professionals. These managers must transform their entities so that, without state aid, they can offer what users want. Citizens and companies will no longer be captive, they will no longer be forced to go through banks to make their payments.
 
Banks now see the evils of allowing citizens access to public money. But, at some point, they will realize that, by giving up creating deposits, they will be able to develop other financial activities more profitable than this business. In addition, they will be freed from complying with strict regulations that would no longer have justification since public money will be totally safe.
 
Those banks that do not adapt to what users want, will disappear. But normally, some banks will adapt and survive. This has occurred in other sectors - air transport or telecommunications, for example - where technology and liberalization have radically altered the inventory of companies.
 
 
The improvement in payment services will be the most visible effect because new providers will offer a variety of new services that we cannot even imagine today.
 
Innovation is the most important effect of competition.
 
Furthermore, the use of public money by all citizens will draw attention to other problems in the current system. Today people are unaware of these serious problems because the protection of the State has an "anesthetic" effect, which prevents them from feeling the problems because the objective of subsidies and protections is precisely that depositors do not realize the vulnerability of private money.
 
But the introduction, even limited, of public digital money will be a Pandora's box that will increase the demands of keeping all money safe and removing unnecessary protections.
 
In the specific case of the euro zone, people will realize that we would not need a common deposit insurance or a common resolution fund, issues that are producing a confrontation between our countries, because the digital euro would not be fragile. It would not depend on the solvency of private banks.
 
We would not need more capital injections to save banks and monetary policy would not require massive interventions in financial markets because the central bank would not need to manipulate interest rates.
 
Certainly, there will still be problems in the financial system, but we will no longer have the problems that we have created, with the many regulations and protections of the State.
Now, after the failure of planned economies, in most countries of the world, both the production of goods and services and part of the financial system are already subject to market rules, but banking services are still heavily intervened by the state and this is damaging growth and welfare.
 
We all know that social goals are better achieved by correcting market failures than by suppressing the market.
 
When this phase of introducing public money into our system ends, when all citizens can use a digital euro, the benefits of moving from the current system to a different, safer and more liberalized system will be seen more clearly. And the debate, which is now focused on the introduction of public money, will focus on the design of the best transition formulas.
 
If today we are discussing the introduction of a "limited CBDC", tomorrow we will talk about the "transition" to a "full CBDC".
 
In any case, the path to that future, like everything in history and life, will not be linear. Most likely, the future will be as the present, an unpredictable mix of disruption and reform.
 
Thank you very much.
 





La posición de Monetative sobre el actual debate .


El interés publico y el dinero de los bancos centrales (CBDC)
Monetative acaba de publicar un documento que es una aportación fundamental al debate actual y  que complementa los trabajos que están publicando el Banco Central Europeo, el BIS  y otros bancos centrales.

El trabajo “Digitales Zentralbankgeld aus Sicht der Zivilgesellschaft” (en español, CBDC desde el punto de vista de la sociedad civil, )  de Simon Hess y S. Sonnenberg está publicado exclusivamente en alemán y tiene 30 páginas. Pero han publicado también un resumen de 3 páginas en inglés titulado “Central Bank Digital Currency (CBDC) from a public perspective” cuya lectura es imprescindible para aquellos que les interese la visión económica de lo que significa la introducción del dinero digital público y seguro ,el que ahora llamamos CBDC.

El lector de este blog conoce ya la importancia que ha tenido Monetative y algunos de sus fundadores, como el Profesor Huber, en atraer la atención sobre los beneficios que proporcionaría pasar del sistema actual de dinero privado a un sistema de dinero público, tanto para la estabilidad financiera y la política monetaria, como para la liberalización de las actividades bancarias.

Lo hicieron cuando casi nadie se interesaba por este asunto con lo que están especialmente preparados para orientar hacia el interés publico el diseño de la introducción del dinero digital público y seguro aunque, lógicamente, se deba hacer con mucha cautela y con  limitaciones que impidan un desplome abrupto de los bancos comerciales antes de tener una fórmula adecuada de transición del sistema actual a un sistema basado en la competencia.





El primer informe del grupo de siete Bancos Centrales


Informe del BIS sobre CBDC
Hoy ha publicado el BIS el primer informe sobre el dinero público digital (CBDC) Elaborado por el grupo de los siete bancos centrales más importantes del mundo. Del mundo occidental, porque no está el Banco Central de China. No lo he leído todavía pero me parece interesante destacar lo que resume la nota de prensa.

Por un lado, destaca los tres principios clave para una CBDC:
-Coexistir con el efectivo y otros tipos de dinero en un sistema de pago flexible e innovador.
-Cualquier introducción debe apoyar objetivos políticos más amplios y no dañar la estabilidad monetaria y financiera.
-Sus características deben promover la innovación y la eficiencia.
 
Por otra parte, resume las características principales de cualquier sistema CBDC futuro:
-Resiliente y seguro para mantener la integridad operativa.
-Práctico y disponible a muy bajo costo o sin costo para los usuarios finales.
-Respaldado por estándares apropiados y un marco legal claro.
-Otorgar al sector privado un papel apropiado, además de promover la competencia y la innovación.

Buena lectura!





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Miguel A. Fernández Ordóñez
Miguel Ángel Fernández Ordóñez
Eduardo Martínez de la Fe
Miguel A. Fernández Ordóñez es Licenciado en Derecho y Economista del Estado. Ha sido Secretario de Estado de Economía, de Comercio y de Hacienda y Presupuestos, Presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia y de la Comisión Eléctrica (CSEN). Entre 2006 y 2012, período en el que se produjo la mayor crisis económica y financiera desde la Gran Depresión, fue Gobernador del Banco de España y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (ECB). Desde entonces imparte Seminarios sobre Política Monetaria y Regulación Financiera en la IEUniversity.


Objetivo del Blog

La Gran Crisis ha acarreado un aumento extraordinario de la regulación bancaria pero no ha modificado el sistema de creación de dinero. Algunos estudiosos, muy minoritarios, han propuesto pasar del sistema actual de creación de dinero frágil por parte de los bancos comerciales a un sistema de dinero seguro emitido por los bancos centrales, lo que, además, permitiría la liberalización de la actividad bancaria. El objetivo de este Blog es proporcionar información sobre estas reformas monetarias y financieras.

En el enlace superior se accede al apartado en la web de Fide donde recogemos los artículos y referencias que el Autor utiliza en este blog.


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