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BLOG DE LA FUNDACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL DERECHO Y LA EMPRESA




Lecturas para el verano
Una de las satisfacciones del verano es dar con un buen clásico. Mi recomendación para los interesados en los sistemas monetarios y bancarios es el libro de Charles P. Kindleberger “Manias, Panics and Crashes” Es un libro relativamente breve y muy entretenido.
 
Es “Una historia de las crisis financieras”,  el menos aburrido de los asuntos económicos . No entra en el detalle de ninguna de las crisis pero da pistas de sus rasgos comunes lo que va en contra de la visión todavía mayoritaria de que la última crisis tiene una explicación específica y distinta de las anteriores. Visión tranquilizadora como pocas, porque lleva a creer que si resolvemos los problemas específicos que fueron la causa de la crisis, no volveremos a sufrir otra crisis. Muchos piensan que con la Supervisión Macroprudencial y Basilea III podemos dormir tranquilos aunque dejemos a los bancos comerciales seguir creando deuda y esos activos frágiles que utilizamos como si fueran dinero.
 
Sorprende la frescura de pensamiento de Kindleberger porque, en unos años en  que se enseñaban unos modelos que ignoraban los problemas estructurales de nuestro sistema monetario y bancario, decidió tomar como modelo para su libro la visión de Minsky, un economista heterodoxo y arrinconado por el resto de la academia, que no se cansaba de repetir que el sistema monetario y bancario era frágil, inestable e inevitablemente abocado a las crisis.
 
Nada más estallar la actual crisis hubo un momento de reconocimiento del trabajo de Minsky, admitiendo que tanto keynesianos como monetaristas habían ignorado los problemas de un sistema que estimula la deuda y que, cuando estalla la burbuja, paraliza la concesión de créditos. Pero diez años después de Lehman todo el mundo se ha olvidado de Minsky. Se ha vuelto a pensar en los problemas del sistema bancario pero se habla poco de que el sistema es el problema. Y por eso el sistema sigue siendo el mismo que antes de la crisis. Tenemos más regulaciones y más supervisores pero el dinero sigue siendo frágil.
 
Cuando hace cuarenta años Kindleberger escribió su libro no pudo imaginar un dinero distinto del creado por los bancos privados. La posibilidad de que todos los ciudadanos y empresas puedan tener cuentas corrientes en los bancos centrales hoy no tiene problemas técnicos gracias a los progresos en la capacidad de computación y almacenamiento que se ha desarrollado en las últimas décadas. Entonces la única alternativa al dinero creado por las entidades de depósito era  el “patrón oro”, sistema desacreditado por su inflexibilidad en la oferta monetaria y  que Kindleberger menciona en su libro.
 
Pero hoy , cuando el dinero seguro es políticamente complicado pero técnicamente sencillo, es interesante leer los episodios de crisis imaginando que hubiera pasado si entonces el dinero hubiera sido seguro, creado por los bancos centrales. Obviamente no habrían dejado de producirse algunas de las crisis financieras descritas en el libro. Las manías, el comportamiento de rebaño y otros mecanismos sicológicos habrían producido burbujas especulativas. Solo habrían dejado de producirse las corridas de depósitos y las crisis de solvencia de los bancos .
 
Lo que no es poco.





Si se compara el parlamento español con el parlamento europeo, se observa que las sesiones de control del gobierno por parte del parlamento español son bastante vivas y vistas con interés por la opinión pública, mientras que ninguna otra sesión  del Parlamento Europeo es seguida con  la misma atención por la opinión pública. Son muchas las razones que explican este alejamiento de la opinión pública de las actividades del parlamento europeo, entre otras, que no se sabe muy bien cuál es el “gobierno” europeo que debe controlar.

Sin embargo, como he explicado en otro lugar, en lo que se refiere al estudio y debate de políticas públicas, el parlamento español se compara muy desfavorablemente con otros parlamentos nacionales y con el europeo. Un ejemplo reciente es la lista de los trabajos encargados  para preparar el “diálogo monetario” que se ha celebrado este lunes en la Comisión de Asuntos Monertarios delel Parlamento Europeo y que  da una idea de la distinta forma de preparación de  los trabajos parlamentarios

Aunque la reinión  del lunes pasado con el presidente Dtaghi se ha ocupado de otras cuestiones, el interés de este blog se centra en el documento elaborado por unos profesores del Instituto Kiel, que dedica uno de sus apartados al dinero digital emitido por los bancos centrales. En ese documento, concretamente en su apartado 6, se admite que “la creación de dinero por los bancos centrales supone un ataque al corazón del sistema bancario actual”.

Pero lo más interesante, sobre todo viniendo de una institución tan prestigiosa como el Instituto Kiel, es que el documento concluya diciendo que “este efecto disruptivo en la actividad bancaria  no debe ser visto como algo negativo sino como algo que podría allanar el camino hacia un sistema financiero más estable”.





La forma del sistema monetario y bancario vigente  es la de una “pirámide de bancos”. En la base están los bancos comerciales que son los que crean el dinero. Estos bancos, en su mayoría privados, obtienen liquidez y otros servicios de otros bancos -los Bancos Centrales- que son  fundamentalmente públicos, y  que forman el segundo nivel . Y en la cúspide, está el BIS, el Banco Internacional de Pagos, que se considera el banco de los Bancos Centrales. Para los tres niveles de la pirámide usamos la misma denominación - “bancos” -, pero sus funciones son distintas.

El BIS acaba de publicar su Annual Report 2017/18  y, por primera vez separadamente, un Informe Económico Anual 2018.  En el primer informe se explica muy bien  que hace el BIS y el Informe Económico dedica su capítulo V a “Las Criptomonedas más allá del fenómeno de moda”. Este capítulo, después de hacer algunas referencias a la historia del dinero, compara el Bitcoin y otras criptomonedas con el sistema de dinero actual y señala las limitaciones que tienen las criptomonedas para poder ser consideradas y aceptadas como dinero.

Recomiendo  leer este capítulo y a la vez realizar  esas mismas comparaciones con  un sistema de dinero seguro basado en la creación de dinero por los bancos centrales. Así por ejemplo, el informe muestra como las criptomonedas son más deficientes que el sistema actual en cuanto a la escalabilidad, consumo de energía, lentitud en las transacciones, valor estable, etc. Y estas diferencias entre  las criptomonedas  y  el sistema monetario actual,  son las mismas que emergen si se compara las criptomonedas con cualquier sistema del tipo  de dinero seguro.

La razón por la que los argumentos del informe del BIS contra de las criptomonedas valen tanto para defender el sistema actual como para defender cualquier sistema de dinero seguro, es que, a diferencia de las criptomonedas, estos dos sistemas tienen  un ente emisor público con un mandato de garantizar la estabilidad.

No obstante  hay  una característica que es común entre las criptomonedas y los sistemas de dinero seguro. Los partidarios de las criptomonedas alardean de que su dinero no dependerá ni de un ente público ni de los bancos privados. Y es verdad que, tanto en  los sistemas de dinero seguro como en las criptomonedas, los bancos privados ya dejan de ser los creadores del dinero. Esto diferencia a las criptomonedas y al dinero seguro del sistema monetario actual cuyos problemas surgen precisamente de que son los bancos privados son los que crean el dinero.  A diferencia de las criptomonedas y de los sistemas de dinero seguro, en el sistema actual el dinero emitido por los bancos es frágil ya que su solidez depende por completo de la de los activos que lo respaldan, y esta es la razón por la cual en situaciones extremas la confianza en el dinero emitido por entidades privadas puede esfumarse de un día para otro.

Este V capítulo del  Informe Económico del BIS es muy largo y  trata en sus 24 páginas muchas más cuestiones . Por ejemplo, reconoce que la tecnología del blockchain puede ser muy útil para otros fines distintos del de inventar un nuevo dinero.  Incluso, en un brevísimo apartado, se pregunta si  los bancos centrales deberían emitir sus propias monedas digitales. Sobre esto no dice nada nuevo pero reitera una idea que es muy atinada: que la valoración de las ventajas y desventajas del sistema monetario y bancario actual frente a un sistema de CBDC  depende de las  características de diseño concretas.





Miguel A. Fernández Ordóñez
Miguel Ángel Fernández Ordóñez
Eduardo Martínez de la Fe
Miguel A. Fernández Ordóñez es Licenciado en Derecho y Economista del Estado. Ha sido Secretario de Estado de Economía, de Comercio y de Hacienda y Presupuestos, Presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia y de la Comisión Eléctrica (CSEN). Entre 2006 y 2012, período en el que se produjo la mayor crisis económica y financiera desde la Gran Depresión, fue Gobernador del Banco de España y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (ECB). Desde entonces imparte Seminarios sobre Política Monetaria y Regulación Financiera en la IEUniversity.


Objetivo del Blog

La Gran Crisis ha acarreado un aumento extraordinario de la regulación bancaria pero no ha modificado el sistema de creación de dinero. Algunos estudiosos, muy minoritarios, han propuesto pasar del sistema actual de creación de dinero frágil por parte de los bancos comerciales a un sistema de dinero seguro emitido por los bancos centrales, lo que, además, permitiría la liberalización de la actividad bancaria. El objetivo de este Blog es proporcionar información sobre estas reformas monetarias y financieras.

En el enlace superior se accede al apartado en la web de Fide donde recogemos los artículos y referencias que el Autor utiliza en este blog.


Mail: mangel.fernandez@fidefundacion.es