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BLOG DE LA FUNDACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL DERECHO Y LA EMPRESA




Una por el supervisor

26/06/2017

Alberto Calles


Alberto Calles
Alberto Calles
Siendo esto un homenaje a Antonio Moreno, precisamente quien ha sido uno de los reguladores/supervisores más reputados desde que se creó la CNMV, me van a permitir que mis primeros dos posts a este blog sean dos alegatos de apoyo a un oficio que tras los acontecimientos de los últimos años, no pasa por su mejor momento. El primero pretendo apoyar el oficio en sí y el segundo exponer las características que debe tener un supervisor como individuo.
 
1. Supervisor como oficio de riesgo ¿ La siete y media?
 
El  oficio supervisor lleva necesariamente acarreado tomar decisiones de riesgo y, desgraciadamente, cuando surge algún problema, el supervisor está siempre expuesto a críticas, bien porque haya actuado demasiado pronto o demasiado contundentemente, o bien porque haya actuado demasiado tarde o demasiado condescendientemente.

De toda la vida los supervisores son conocedores de este riesgo pero necesitamos que se asuma y necesitamos que se sigan tomando decisiones de riesgo, evidentemente lo más acertadas posibles. La supervisión es importante para la estabilidad financiera de un país, para su crecimiento económico y, por consiguiente, para el bienestar de los ciudadanos.

La inacción en la supervisión preventiva es una situación nada deseable  y aunque no podemos en absoluto aventurar si eso ha pasado en la sorprendente crisis de liquidez del Popular, lo cierto es que la imputación de la cadena técnica del Banco de España en el caso Bankia,  valga la redundancia, pone en riesgo que se tomen en el futuro decisiones de riesgo.

Aunque todo apunta que el juez desestimará finalmente la imputación tras la propuesta de la fiscalía, lo cierto es que han sido declarados investigados por el caso Bankia, con lo que ello supone, el inspector que era en el momento de la salida a bolsa de Bankia Jefe del grupo de Bankia, su jefe superior o Coordinador Ejecutivo, el jefe de su jefe o Director de Departamento,  el jefe del jefe de su jefe o Director General de inspección, el jefe del jefe del jefe de su jefe o subgobernador y el jefe del jefe del jefe del jefe de su jefe o Gobernador, todo ello al parecer basado en lo que se puede deducir de ciertos correos de un inspector (el subordinado del jefe de grupo, es decir el subordinado del subordinado del subordinado del subordinado del subordinado del gobernador).

Por lo que se va sabiendo del caso, todo apunta a que esa imputación está basada en el análisis, evidentemente hecho ahora con la información disponible ahora,  de que la decisión de salida a bolsa de Bankia fue errónea. Porque todavía no se vislumbra dónde está el atisbo de indicio de delito penal en la gente que ha hecho esos análisis técnicos y que ha sido imputada.  Si por decisiones erróneas se imputa a la gente ya sabemos que va a pasar, la parálisis total de toma de decisiones y la supervisión necesita tomar decisiones de riesgo.
En efecto, la supervisión parte de la premisa de que el sector bancario es de capital y gestión privada y en su labor siempre existen tres etapas de actuación muy identificables, 1) la del conocimiento preventivo de la situación financiera y de control de la entidad, 2) la etapa de las acciones correctoras tempranas para intentar reconducir potenciales situaciones de riesgo sin cambiar gestores ni propiedad y 3) la etapa final para resolver problemas serios con la correspondiente intervención pública plena en la gestión y, en su caso, desenlace de la entidad.

Pues claro, lo que se deduce de estos ya famosos correos es simplemente que las etapas 1 y 2 se estaban gestionando.  El supervisor estaba encima de los temas y tenía esa preocupación sobre Bankia.

El problema no es el que se apunta cuando se ensalzan los correos internos del Banco de España filtrados en el proceso judicial.
El análisis se debe centrar en qué se hizo para solventar o mitigar los problemas, riesgos o amenazas.  Aquí el supervisor siempre, y resalto lo de siempre, será objeto de críticas. 

En efecto, la clave es que, desgraciadamente, el supervisor se encontró  en la gestión de la etapa 2 y se enfrentó a dos retos: 1) intentar que los gestores privados adopten adecuadas medidas correctoras para girar la situación y 2) determinar cuándo hay que quitarle la confianza a esos gestores. Es decir, cuando empieza la etapa 3.

En castizo esto se llama la siete y media, en palabras de Don Mendo,  o te pasas o no llegas. Si el supervisor interviene pronto se le critica por ahogar al banco y meter dinero público sin dar opciones a que el privado solvente su propio problema.  Por el contrario, si se interviene tarde los problemas para el supervisor se habrán agrandado y todas sus decisiones previas por muy meditadas y sensatas que fueran  se considerarán un grave error. 

A la postre, es totalmente evidente que la decisión de los gestores de sacar Bankia a bolsa fue equivocada, pero, insisto, este es un análisis que se hace en el postre, es decir, teniendo ya información del primero y del segundo plato.  Las cartas ya están boca arriba y así es fácil tomar la decisión de si hubiese sido o no correcto pedir una más.  ¿Fue una mala decisión en su momento?  Desde luego era una decisión con riesgos como así se demostró. ¿Qué opciones había en el contexto financiero y normativo de aquella época? ¿Existían opciones mejores con menos riesgo?  ¿Se tenía que haber inyectado más dinero público antes? Esas son las preguntas a analizar
¿Ha sido buena decisión de Simeone que Diego Costa jugara la final de champions de Lisboa?  Pues a la postre no.
Salvando las evidentes distancias de repercusión de estas decisiones de lo que un juego se refiere, lo que si podrçiamos decir es que el supervisor en este caso ha pedido carta y se ha pasado de siete y media. ¿Cuántas veces ha ganado en este juego sin pasarse? Eso no trasciende públicamente.
Pues bien, lo primero que pensé meses atrás ante esta situación creada es que  el supervisor  pasaría de jugar a la siete y media a jugar a las dos y media, es decir, pasarse ni por el forro. Aquí no se toma una decisión de riesgo ni borracho como diría un castizo. 
 
¿Ha podido pasar esto en la tan especial crisis de Popular? Es muy difícil saberlo y convendría analizarlo porque si esa inacción ha sucedido ya tenemos el primer impacto de esta incomprensible imputación penal.

Como decía anteriormente, necesitamos un supervisor fuerte y necesitamos proteger las decisiones técnicas del supervisor, evidentemente, sin son técnicas y tomadas de buena fe.

Tenemos un sector financiero español con muchos retos de transformación, tenemos una Europa con una estructura regulatoria y de gestión compleja  y con un Mecanismo Único de Supervisón (MUS en su acrónimo) todavía joven.  Es decir, tenemos una situación compleja y debemos ayudar en lo que podamos para que el supervisor español tenga la tranquilidad de tomar las decisiones de riesgo y que acierte por supuesto que también es verdad que últimamente se ha acertado poco.

Volviendo al símil de las cartas, no hacer nada es jugar a la chica y quien juega al MUS sabe que “jugador de chica perdedor de MUS”.
 
Don Mendo
           ...Y un juego vil
que no hay que jugarlo a ciegas,
pues juegas cien veces, mil,
y de las mil, ves febril
Que o te pasas o no llegas.
Y el no llegar da dolor,
pues indica que mal tasas
y eres del otro deudor.
Mas ¡ay de ti si te pasas!
¡Si te pasas es peor
 
 
 

2. El Decálogo del buen supervisor
 
Al igual que en el anterior blog hablaba de que necesitamos de buenos supervisores para tomar buenas decisiones de riesgo, también en lo que al individuo se refiere necesitamos buenas personas  supervisoras. 

Es cierto que  en los últimos tiempos entre tantos problemas en las entidades supervisadas, entre la constitución de nuevos organismos supervisores europeos, entre la confluencia en los propios organismos de personas de distintos países, idiomas, perfiles técnicos y, sobre todo, con diferente modelo de supervisión de origen, entre la crisis de poder de los supervisores locales ante la preponderancia de las estructuras europeos, entre la pérdida de reputación de las entidades supervisadas, y entre el escrutinio público que está teniendo los organismos supervisores,  tenemos también una necesidad de supervisores completos que ayuden a poner cordura a esta situación. Necesitamos Antonios Morenos.
 
Quiero aquí mostrar lo que en mi entender es el decálogo del buen supervisor a nivel persona individual.
  1. Claridad en la misión y objetivo- Tener absolutamente claro su role
  2. Independencia como principio máximo de actuación
  3. Alta capacidad técnica yde visión global del entorno supervisado
  4. Firmeza y coherencia- Tener criterio, saber formarlo y cuando cambiarlo
  5. Capacidad de escucha y de captura de información
  6. Reflexivo evitando mantras y prejuicios
  7. Dosis de realismo y preocupación por la problemática del supervisado (empatía y entendimiento)
  8. Integridad personal y humildad. Sin protagonismos por ser autoridad.Mejor convencer que vencer.
  9. Compromiso por el servicio público
  10. Discernir lo importante de lo accesorio y los objetivos supervisores de corto de los de largo plazo
     
Iremos desarrollando y dando ejemplos constructivos de la importancia de estas virtudes necesarias para el buen supervisor.  Desde luego si a todas ellas añadimos la de buena persona, claramente me viene a la cabeza Antonio Moreno como una de las mejores referencias en la que fijarse para esa búsqueda. Supervisores buenos haberlos “haylos” pero no los desaprovechemos que no abundan. 
Victoria Dal Lago



Blog colectivo Homenaje a Antonio Moreno Espejo
Eduardo Martínez de la Fe
Eduardo Martínez de la Fe
Antonio Moreno Espejo

Inauguramos este blog homenaje a Antonio Moreno Espejo, quien fuera Director de Autorizaciones y Registros, Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), co-director del Foro de Mercados Financieros de Fide y Miembro del Consejo Académico de FIDE. En este blog colectivo se recogen artículos y reflexiones generados por personas que participan de manera regular en el Foro de Mercados Financieros de Fide.


Co-directores del Foro de Mercados Financieros

Ignacio Santillán, Director General, FOGAIN
Eduardo Muela, Abogado
Alberto Calles, Socio Responsable de Regulación Financiera, PWC
Antonio del Campo, Director de Cumplimiento, BBVA.
Victor Rodriguez Quejido, Director General de Política Estratégica y Asuntos Internacionales, Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV