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Blog de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa




Algún ciberdelincuente,
de cuya identidad y ubicación me temo que nadie podrá acordarse,
no sólo ha hackeado mi tarjeta de crédito
sino que me ha chafado mi post.
Y lo siento, sobre todo, por Microsoft.
Y no es una rima fácil,
Ni es una vana invención.


https://blogs.microsoft.com/blog/2018/01/17/future-computed-artificial-intelligence-role-society/
https://blogs.microsoft.com/blog/2018/01/17/future-computed-artificial-intelligence-role-society/
Efectivamente, la realidad se ha colado en este post en el que, con gran entusiasmo, quería reseñar el libro The Future Computed: Artificial Intelligence and its role in society que Microsoft nos entregó a los participantes de la conferencia internacional Privacy Law Salon celebrada en Estados Unidos a principios de febrero y cuya versión electrónica se encuentra disponible siguiendo el anterior link.
 
Sí, escribo estas líneas con el libro todavía en mis manos desde la sala de espera de una comisaría de policía. Resulta que para que se retrocedan los cargos fraudulentos realizados con mi tarjeta de crédito no tengo más remedio que remitir al banco una copia de la denuncia que tengo que interponer o ratificar físicamente en comisaría. Y resulta también que, para tramitar la denuncia en comisaría, la policía me exige un certificado de los cargos fraudulentos sellados físicamente por el banco.
 
En fin, que tuve que visitar mi sucursal bancaria –a la que llevaba años sin ir– a primera hora de la mañana para que me sellasen el extracto de cuenta con los cargos fraudulentos. Es lunes y durante el fin de semana se acumulan las denuncias, y voy ya por mi tercera hora de espera en esta comisaría.
 
Pero salgamos de esa diminuta sala de espera y volvamos al “Future Computed” de Microsoft que empieza con una retrospectiva de Brad Smith –presidente y director de asuntos jurídicos de Microsoft– que cuenta en el prólogo del libro el fenómeno ocurrido hace veinte años –que tuve la suerte de vivir en primera persona– consistente en la aparición de una práctica del derecho: el derecho de protección de datos que en aquellos días los más agoreros presagiaban que no tendría mucho recorrido y que, veinte años después y en pleno furor del RGDP (Reglamento General de Protección de Datos) aglutina a miles de profesionales. Según Brad Smith eso mismo ocurrirá en el futuro con la práctica del derecho de la Inteligencia Artificial (I.A.).
 
Y es que, la reflexión de Microsoft no se centra en cuestiones tecnológicas sino los interrogantes ético-jurídicos que plantea la I.A. y es una llamada –sobre todo– a un diseño y uso responsable de ella, al establecimiento de unos principios éticos que protejan a las personas. El libro incluye una reflexión realista – pero ciertamente optimista – de su impacto en el mercado de trabajo y, por último, una visión sobre los modelos de supervisión y regulación que deben regirla.
 
La realidad que un actor tan importante como Microsoft anticipa es que la I.A. nos ayudará a gestionar de una forma más eficiente nuestro más precioso y limitado activo: el tiempo. Las previsiones de Microsoft son que, para el 2038, nuestros asistentes digitales personales habrán sido entrenados para anticipar nuestras necesidades, gestionar nuestras agendas, ayudarnos a preparar nuestras reuniones, planificar nuestro ocio, contestar y gestionar nuestras comunicaciones y conducir los vehículos que nos transporten.
 
Fuera de nuestro ámbito personal, la I.A. permitirá extraordinarios avances en áreas como la salud, agricultura, educación y transporte que ya estamos experimentando hoy en día y que el libro ilustra con algunos de los proyectos en que Microsoft está trabajando como “InnerEye” en el ámbito oncológico, “Premonition” en la prevención y anticipación de epidemias, “FamBeats” en agricultura y un largo etcétera en el que son especialmente llamativos los actuales proyectos que su filial LinkedIn está acometiendo en la transformación del mercado laboral.
 
Ahora bien, como ya ocurrió con el advenimiento de las nuevas tecnologías ocurrido hace veinte años, esta expansión de la I.A. en nuestras vidas también plantea preocupaciones y complejos debates que Microsoft no evita en su libro. Y es aquí donde el libro aporta valor ya que, más allá de la inevitable publicidad subliminal sobre las soluciones de quien lo edita* , el libro abre el debate sobre las fórmulas para asegurarnos que la I.A. sea diseñada y usada de una forma responsable.
 
El debate se centra en la necesidad de plantear principios éticos que protejan a las personas, el rol y uso que deben hacer los gobiernos de estas soluciones y el inevitable impacto que tendrá en el futuro del empleo y el mercado de trabajo.
 
Los seis principios éticos que propone Microsoft para delimitar el desarrollo futuro de la I.A. son su imparcialidad, fiabilidad y seguridad, privacidad y seguridad, inclusión, transparencia y responsabilidad proactiva (en inglés: fairness, reliability and safety, privacy and security, inclusivity, transparency, and accountability). Se propone que esos principios guíen toda la actuación de las partes implicadas – desde los programadores hasta los usuarios finales.
 
Como decíamos, no se evita tampoco el complejo debate sobre el impacto que la I.A. tendrá en el mercado de trabajo con la destrucción y creación de empleo que generará. Y es que si ha habido una constante evidente en los últimos 250 años de cambio tecnológico éste ha sido el gran impacto que las nuevas tecnologías e invenciones han tenido en la creación de nuevos trabajos, la desaparición de otros y la evolución de las funciones y tareas de los trabajos existentes. Constante que podemos estar seguros de que continuará.
 
Las conclusiones que se adelantan es que, en primer lugar, aquellos gobiernos y sectores privados que adopten la I.A. antes y de forma efectiva serán los que más se beneficien de ella porque es una constante que el crecimiento económico y los nuevos empleos benefician siempre a los que se adaptan y adoptan el cambio y no a los que se resisten al mismo o hacen todo lo posible por retrasarlo.
 
En segundo lugar, si bien Microsoft cree que la I.A. contribuirá a la solución de muchos de los problemas a los que se enfrentan nuestras sociedades no debe bajarse la guardia respecto a su desarrollo futuro que debe ser analizado siempre de forma crítica y teniendo siempre presentes unos inquebrantables y sólidos principios éticos y legislación que la gobierne, una imprescindible adaptación de las nuevas habilidades y competencias que serán necesarias y la reforma inevitable de la legislación laboral y de los mercados de trabajo que plantea el nuevo escenario ante el que nos encontramos.
 
En tercer lugar, se hace una llamada a una responsabilidad conjunta en el desarrollo de la I.A. cuyo desarrollo no es competencia exclusiva del sector tecnológico. Microsoft se compromete públicamente a democratizar la I.A. de la misma forma que apostó porque el PC se convirtiera en un bien al alcance de todo el mundo. De hecho, desde luego hoy un PC o un smartphone se pueden calificar ya de “bienes de primera necesidad” en muchas sociedades avanzadas. El gigante tecnológico insiste en su compromiso de que las herramientas que está creando sean accesibles a todos los desarrolladores de soluciones, empresas y gobiernos que deseen construir soluciones basadas en I.A. para contribuir al desarrollo de la sociedad.
 
A la postre este libro – en tono de manifiesto – insiste en que el futuro desarrollo de la I.A. no sólo vendrá de la mano de la ciencia y tecnología o la ingeniería y las matemáticas ya que, en la medida que las computadoras cada vez se comportan de forma más similar a los humanos, será imprescindible que las ciencias sociales y las humanidades tengan su rol protagonista en su desarrollo. La literatura, el arte, la historia, la economía, ética, filosofía, psicología serán críticos – afirma Microsoft – en el desarrollo y gestión de las soluciones basadas en I.A.
 
Cada uno juzgará si el libro es un manifiesto publicitario de quien lo edita o una reflexión válida y seria pero desde luego, es loable que un actor fundamental en el desarrollo de la I.A. haya hecho estas manifestaciones y compromisos de forma pública y me permito a recomendar su lectura ya que, como mínimo, permitirá a los lectores vislumbrar los fascinantes proyectos y las aplicaciones prácticas que tiene ya hoy en día la I.A. sin necesidad de imaginar mucho cómo será ese “future computed”.
 
Ahora bien, mientras ese futuro llega yo continúo en la sala de espera de la comisaría de policía de la calle Príncipe de Asturias de Madrid tras toda una mañana perdida en tratar de conseguir que el banco retroceda los cargos fraudulentos. Me congratula saber que Microsoft quiere ayudarme a gestionar mi bien más escaso y precioso, pero, mientras tanto, claramente algunos van más rápido que otros en este mundo en tránsito.
 
La dicotomía no debe mantenerse más ya que si me cyber-atacan debería poder cyber-defenderme y en eso, desde luego, también le doy la razón a Microsoft porque si mi banco y la policía no se adaptan tan rápido a la tecnología como los cyber-delicuentes y siguen dando tanta importancia a los certificados y denuncias “físicas” y si “los malos” siguen siendo más rápidos que “los buenos” aquí seguiré, cyber-atacado yo, mientras llega ese “future computed” que augura Microsoft.
 
© Javier Fernández-Samaniego, 2019
javier.samaniego@samaniegolaw.com
 
* Referencias a Cortana -asistente digital de Microsoft - y a alguna de sus filiales – notablemente Linkedin y sus funcionalidades y gran ayuda que está prestando a demandantes de empleo, empresas y gobiernos en la transformación del mundo del trabajo.



Jueves, 14 de Marzo 2019

“Creo que la ley más importante con diferencia de todo nuestro código es la de la difusión del conocimiento entre el pueblo. No se puede idear otro fundamento seguro para conservar la libertad y la felicidad. [... ] Aboga, mi estimado compañero, por una cruzada contra la ignorancia; establece y mejora la ley de educar a la gente común. Informa a nuestros compatriotas [... ] de que el impuesto que se pague con el propósito [de educar] no es más que la milésima parte de lo que se tendrá que pagar a los reyes, sacerdotes y nobles que ascenderán al poder si dejamos al pueblo en ignorancia”.
Thomas Jefferson


Christmas Blues
Un año más volé el día 24 de diciembre camino de Francia para pasar la Nochebuena con la “belle famille” –delicioso eufemismo del idioma francés para referirse a la familia política- que hace ya años se jubiló en el Dauphiné en el triángulo entre Lyon, Chambéry y Grenoble. El paisaje pre-alpino mantiene todavía la fisonomía de lo que fue el feudalismo en Europa, allí siguen en pie los “chateaux” de los señores feudales  y los campos alrededor que labraban sus siervos. El paisaje urbano se conforma por pequeñas ciudades que tuvieron su esplendor desde los tiempos en que  Lyon tuvo el monopolio del comercio de la seda y que hoy lucen “deslucidas” con sus fábricas cerradas, sus fachadas sucias y sus centros urbanos llenos de negocios vacíos. La deslocalización textil terminó con ellos y les convirtió en ciudades dormitorio de Lyon, en la Francia de los “lotissements” que se levanta muy pronto todas las mañanas y conduce en sus viejos, muy contaminantes y poco bo-bos (bourgeois bohème) vehículos muchos kilómetros para llegar al trabajo.

La A-43, autrefois llena de coches de gran cilindrada con todas las matrículas europeas –del Reino Unido incluidas- cargadas de sonrisas rumbo a los Alpes no tienen casi tráfico bo-bo  este año y es que hay poca nieve y para esquiar “hay que subir muy alto” este año. Como cuando yo era pequeño que para esquiar había que “estar muy alto” también.

Al salir de la A-43, mi suegra me pide que coloque el “gilet jaune” en el salpicadero y que sonría a los “gilets jaunes” para que nos dejen pasar. Efectivamente, no hay Papa Noël en rojo pidiendo el aguinaldo y allí están los “gilets jaunes” de amarillo el día de Nochebuena en su rotonda. No son los “gilets jaunes” que había visto por televisión sino personas que salieron a la calle en protesta del anuncio de subida de los impuestos a los carburantes de sus contaminantes vehículos y que transpiran que un día fueron clase media y que hoy se han empobrecido y que viven en territorios “abandonados”. ¿Las víctimas de la globalización? ¿Los trabajadores que pagan para mantener un estado de bienestar que no les llega a ellos y en el que otros tienen subsidios sin trabajar y que siguen trabajando, levantándose cada mañana y viendo su poder adquisitivo mermar y que han quedado fuera de los nuevos trabajos de la nueva economía en lugares que no saben o no pueden encontrar su lugar en el nuevo mundo?

Mientras, al sur de los Pirineos se acaba de regular por Ley Orgánica el derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral para que “los trabajadores y empleados públicos tengan derecho a la desconexión digital a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar” con modificación del artículo 20 del Estatuto de los Trabajadores incluido. Un derecho muy “bourgeois bohème” dirían los “gilet jaunes” ya que para desconectarse digitalmente habrá que estar conectado o, para empezar, tener un trabajo. Y para eso, mucho antes,  el programático “derecho a la educación digital” también incluido en esa Ley Orgánica debería ser real, posible y efectivo: la ley establece que el sistema educativo garantizará la plena inserción del alumnado en la sociedad digital, obliga a que se incluya en el plazo de un año las competencias digitales en el bloque de asignaturas de libre configuración y que el profesorado reciba competencias digitales y formación necesaria.

Simultáneamente, el Gobierno planea implantar la llamada ‘tasa digital’ o ‘tasa Google’ a las grandes compañías digitales para poder financiar pensiones y estado de bienestar pese a  que el avance del estudio de impacto de la propuesta de impuesto sobre la economía española evidencia que la traslación del impuesto a lo largo de la cadena de valor será devastador para el incipiente ecosistema que  forman pymes,  usuarios y consumidores que usan de las plataformas digitales y ello sin hablar del impacto que tendrá para la atracción de inversión y talento digital. Porque los afectados por la anunciada tasa no saldrán a las rotondas con su chaleco amarillo sino que, simplemente, no vendrán o  -peor aún-se irán.

En el día de los Santos Inocentes mi carta a los Reyes Magos es que nadie se quede encasillado como perdedor o ganador de la nueva economía digital, como “bo-bo” o “gilet jaune” –si se me permite simplificar un problema tan complejo- y que abramos un diálogo donde tal vez concluyamos, ese es mi deseo, que el Gobierno no puede exigir más impuestos si la riqueza no aumenta y que las grandes compañías digitales aportarían mucho más ayudando a hacer efectivo ese “derecho a la educación digital” que pagando nuevas tasas. Tal vez así, las rotondas se vaciarán de residentes de los “lotissements” de la periferia con “gilet jaunes” y los centros de las ciudades de la vieja Europa dejarán de ser reductos de “bo-bos” y visitantes cual chateaux de los señores feudales del Dauphiné medieval.

Las rebeliones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias" (Aristóteles).

28 de diciembre de 2018. Día de los Santos Inocentes.

© Javier Fernández-Samaniego, 2018
javier.samaniego@samaniegolaw.com



Sábado, 29 de Diciembre 2018

“Mueren jóvenes los que los dioses aman”
Menandro de Atenas


In memoriam: Luis dos Santos Martins (Oporto (Portugal) 3 de agosto de 1976 - Madrid (España), 11 de julio de 2018)
Luis dos Santos Martins


Querido Luis:

Hoy se cumple un mes desde que nos dejaste. Faltaban sólo unos días para que cumplieras 42 años y, sobre todo, faltaba toda una vida llena de proyectos apasionantes por vivirse. No quiero perturbar el luto que tu familia, tus amigos, tu familia profesional de IBM -donde desarrollaste prácticamente toda tu impresionante trayectoria profesional - y todos lo que te queríamos estamos viviendo, pero este mes te había ofrecido escribir el artículo del blog y este espacio debe ser para ti.

Como te dije cuando te ofrecí escribir el post estaba convencido de que tu visión sobre el desarrollo de las nuevas soluciones de inteligencia artificial en el ámbito jurídico resultaría de enorme interés para los lectores. Insistías en la gran importancia de los datos y la información que debe nutrir las soluciones y plataformas -ya que sin esa información éstas eran como un vehículo sin energía que los propulsase- y te importaba especialmente que los algoritmos tuvieran también en cuenta variables emocionales en sus modelos ya que, como bien decías, la inteligencia artificial no sería inteligente sin incluir de alguna forma las emociones que tanto condicionan nuestra inteligencia emocional que es parte fundamental del proceso de toma de decisiones de la inteligencia humana. Aunque las circunstancias no han permitido que puedas escribir el post que amablemente habías aceptado escribir, sí dejaste las claves de los mensajes que querías dar a los lectores ya escritas por lo que espero que me permitas transmitirlas a todos in memoriam.

Así te presentabas cinco días antes de dejarnos a una de las escuelas de formación ejecutiva más prestigiosas de España donde ibas a dar clases:

Después de 5 años en Cuatrecasas, llevo 14 años en el área de tecnologías de la información como abogado in-house de IBM. Durante todo este tiempo asesoré todo tipo de transacciones en distintas geografías, desde transacciones para la adquisición de capacidad de computación, contratos de outsoursing de servicios, acuerdos corporativos y multi-geográficos de software, hasta el cambio de paradigma tecnológico que conlleva la transformación digital que se está desarrollando actualmente. Transición de los data centers a cloud computing, el software como servicio, y cambio de un modelo basado en programación a las soluciones cognitivas, mediante la utilización de algoritmos con capacidad de análisis, prescriptivo, predictivo e incluso, emocional.

En particular estoy específicamente involucrado en la investigación e implementación de soluciones de inteligencia artificial (machine learning, Deep learning, natural language processing, …) en el sector jurídico (por ej. las implicaciones de la utilización de soluciones de AI en la Administración de la Justicia, investigación y decisiones judiciales). Además de todo lo relacionado con la información (big data) sobre la cual los algoritmos extraen los datos para producir insights que la mente humana no alcanzaría.

Bueno…. perdona porque empiezo hablar de estos temas y no termino.

Y es que, efectivamente, nuestra limitada mente humana no alcanza a entender muchas cosas como el que ya no estés entre nosotros querido Luis.

Te preocupabas por todos los que te rodeaban y tu mirada azul, como tu amado Océano Atlántico, nos reconfortaba a todos siempre. Tratar contigo era siempre como una delicada caricia: siempre atento, agradecido y exquisitamente elegante. Como buen portugués, cruzaste el Océano y tuviste grandes responsabilidades en Nueva York y Sao Paulo. Acababas de regresar a nuestra Península, este espacio único que compartimos españoles y portugueses, ibéricos todos, pero el Océano estaba siempre presente en ti e inspiró el nombre del start-up que fundó tu hermano Miguel (Oceanxbox) a la que ayudabas con las innovadores visiones y análisis que apuntabas en el mensaje que he transcrito más arriba.

Tu recuerdo estará siempre entre nosotros y espero que nuestra limitada mente no se pregunte más el “porqué” te has ido sino “para qué” ya que tu vida ha estado llena de sentido aunque no seamos capaces de entender y procesar porqué ha terminado de forma tan prematura. No sé si algún día, con ayuda de la inteligencia artificial -que siempre decías que había que nutrir de nuestras emociones humanas- conseguiremos entender el sentido de nuestra existencia pero, mientras llega ese día, espero que tu ejemplo sea siempre un estímulo para quienes hemos tenido la suerte de haberte conocido.

Descansa en Paz.


© Javier Fernández-Samaniego, 2018
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Miércoles, 15 de Agosto 2018
¿Otro e-mail RGPD más? O de las torpezas humanas en los tiempos de la inteligencia artificial.
“Video killed the radio star”, los Christmas electrónicos acabaron con las felicitaciones navideñas y, por el bien de Europa y su economía digital, esperemos que el “spam” global del que estamos siendo todos “víctimas” estos días no mate o eclipse al Reglamento (UE) 2016/679, de 27 de abril de 2016 (Reglamento General de Protección de Datos o “RGPD”) que - es imposible que nadie a estas alturas no lo sepa- es aplicable a partir de hoy 25 de mayo de 2018.

Han transcurrido más de 6 años desde que la Comisión Europea publicó su Propuesta de RGPD y dos años desde que el RGPD - que hoy es ya plenamente aplicable- entró en vigor tras su publicación en el DOCE el 4 de mayo de 2016. No se pueden añadir más palabras a la “verborrea RGPD” porque el RGPD es lo que es y, como diría Sancho Panza, "Cada uno es como Dios lo hizo, y aún peor muchas veces (1)".

Tras tantos años de trabajos y encomiables esfuerzos realizados para reforzar los derechos fundamentales de los ciudadanos europeos, armonizar las legislaciones de los Estados Miembros acabando con la fragmentación e inseguridad jurídica existente e impulsar la economía digital europea muchos (entre los que mi incluyo pues no en vano llevamos más de dos décadas dedicándonos a esta materia) veíamos el 25 de mayo de 2018 como un día casi tan importante como el que entró en circulación el euro.  Otros, más escépticos, pensaban que hoy sería un día similar al 1 de enero de 2000 donde, a pesar de toda la preocupación global por el error del milenio o efecto 2000 (Y2K) finalmente no pasaría nada relevante.

Pero para todos los que hasta hace poco eran ajenos al RGPD lo cierto es que, de momento, sus siglas se asocian a un suerte de “spam” global a la búsqueda del consentimiento  que deja al banner de “cookies” en una insignificante molestia al lado de los incesantes correos que nos demandan ya en tono circunspecto (Su privacidad es muy importante para nosotros), educado (Nos gustaría seguir en contacto con Ud. ) apremiante (Actúa rápido si quieres seguir en contacto) o jocoso (Y otro más…) a renovar nuestro consentimiento.

Una de las voces críticas al RGPD y, más allá de esta norma, a las políticas europeas recientes en materia de educación y economía digital, se esconde en un excelente “libro para el momento” (2) - del cirujano y neurobiólogo francés Laurent Alexandre La Guerre des Intelligences. Intelligence Artificielle versus Intelligence Humaine. Comment l’ Intelligence Artificielle va révolutioner l’éducation  en el que el doctor Alexandre, sin ambages, defiende que China y California, esto es, los BATX (Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi) y  los GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) son los que han ganado la guerra de la economía “digital” sin disparar un tiro. En esa dialéctica bélica el doctor Alexandre crítica la labor de la legislación europea existente hasta la fecha y el rol jugado por las autoridades de protección de datos nacionales europeas (empezando por la de su país de origen, la CNIL francesa) que contribuyeron a la fragmentación e inseguridad jurídica en Europa favoreciendo el crecimiento exponencial que tuvieron las redes sociales de origen norteamericano sin competencia alguna de ningún “gigante europeo” que, por ese entorno regulatorio, no pudo nacer.

Más allá de esa visión, ciertamente no muy esperanzadora para la industria digital europea, el libro del Dr. Alexandre analiza de forma profunda los cambios que nuestro sistema educativo necesita ante el advenimiento de la IA (Inteligencia Artificial) y realiza una serie de proposiciones – descarnadas y provocadoras- como la introducción de un QCIA (Coeficiente de Complementariedad con la Inteligencia Artificial) como un nuevo indicador de empleabilidad de las personas. Se trata de una lectura muy recomendable.

Y es que, efectivamente, la propia Comisión Europea, lleva años transmitiendo esta preocupación y en su reciente Comunicación de 24 de enero de 2018 para que las legislaciones nacionales que se están aprobando en estos momentos en relación con el RGPD no nos lleven de nuevo a la fragmentación y falta de coherencia que tan nefastas consecuencias tuvo para nuestra industria.
 
Pero en día para tan importante para la protección de datos en Europa como hoy y “spam” de bienvenida y demás torpezas al margen –muchas realizadas por “imperativo legal” y otras por mero “efecto simpático” no reflexionado- me voy a permitir cuestionar al bueno de Sancho Panza porque aunque “Cada uno es como Dios lo hizo, y aún peor muchas veces” el RGPD será aquello en lo que todos los implicados en el mismo le conviertan (ciudadanos, empresas para los que la información es hoy su activo fundamental, profesionales de la privacidad incluyendo esos futuros “delegados de protección de datos”, “activistas” de la privacidad, futuro Comité Europeo de Protección de Datos, autoridades supervisoras nacionales y un largo etcétera en el que no se puede olvidar a la Comisión Europea y al Tribunal de Justicia de la Unión Europea) y, será por optimismo patológico, no me resigno a pensar que Europa es capaz de crear  un espacio de libre circulación de datos y libertad económica en el que se den las condiciones para que nazca un BATX o un GAFA . Y que cobre sus servicios en euros.

*****
(1) Don Quijote de la Mancha, 2ª parte, 1615, Cap. IV
(2) Véase la referencia a la clasificación de los libros realizada por John Ruskin en https://www.fidefundacion.es/mjuridico/El-Futuro-de-las-Profesiones_a7.html
 
© Javier Fernández-Samaniego, 2018
javier.samaniego@samaniegolaw.com

¿Otro e-mail RGPD más? O de las torpezas humanas en los tiempos de la inteligencia artificial.



Viernes, 25 de Mayo 2018

Los autómatas, los mecanismos ingeniosos, nos fascinan desde la antigüedad y abrieron el camino a otras criaturas mecánicas, como los robots, y después a ingenios inmateriales o no corporales como los sistemas de inteligencia artificial (IA) que llevan ya cierto tiempo entre nosotros. Luego vendrían los cyborgs, anunciando lo transhumano y lo poshumano, fruto de las investigaciones sobre las relaciones entre cerebro y máquinas, sobre los interfaces cerebro-ordenador -los Brain-machine interfaces (BMIs) o Brain-computer interfaces (BCIs)- y, más en general, sobre la interacción persona-ordenador -la Human-computer interaction (HCI)-.


Derecho de los Robots
Ello quiere decir que los robots ya han llegado, y que más están en camino. Los robots han salido de las cadenas de montaje de las fábricas para circular por las carreteras, como sucede con los primeros prototipos de coches autónomos, para volar en espacios aéreos más bajos para entregar mercancías por medio de drones o realizar reconocimientos para detectar construcciones no declaradas, por ejemplo. También están reemplazando a los electrodomésticos para crear hogares conectados e inteligentes, y asimismo están viajando a lugares más allá de la capacidad humana para abrir nuevas fronteras del descubrimiento espacial.

Así las cosas, los robots, grandes y pequeños, se han integrado en la asistencia sanitaria, el transporte, la recopilación de información, la producción industrial o el entretenimiento. Todo ello en espacios públicos y privados. Lo mismo cabe señalar de los cada vez más complejos sistemas de inteligencia artificial, que nosotros englobamos dentro del concepto de «robot» (o «sistema robótico»), los cuales ordenan las modalidades de funcionamiento de amplias áreas de nuestras organizaciones sociales, incluso dando lugar a lo que se ha denominado como la dictadura del algoritmo.

Por ello, cabe afirmar que los robots y los sistemas de inteligencia artificial son uno de los grandes inventos verdaderamente disruptivos del entorno digital, y constituyen, sin duda, un vector de cambio vertiginoso de nuestras sociedades que apenas si se ha comenzado a vislumbrar.

Lo que une a todos estos artefactos es la característica de que tales sistemas presentan cierto grado de autonomía en su funcionamiento, de «impredecibilidad», y también cuentan con la capacidad de causar daño físico, lo que abre una nueva etapa en la interacción entre los seres humanos y la tecnología.

Y son estos rasgos lo que convierte a la robótica en su conjunto en un campo relevante para los reguladores y los operadores jurídicos. ¿Son nuestros ordenamientos jurídicos en vigor adecuados para hacer frente a los avances de la robótica? ¿Pueden regularse las nuevas tecnologías robóticas, en particular si se caracterizan por un comportamiento autónomo cada vez mayor, dentro de los marcos legales y éticos existentes o, en caso contrario, deben hacerse más genéricas las normas jurídicas existentes para que incluyan también a las tecnologías robóticas?, o más bien ¿debemos aspirar a una disciplina jurídica autónoma y propia para los robots?

Para estudiar estas cuestiones e intentar aportar algunas respuestas he dirigido una obra que se acaba de publicar en marzo de 2018, titulada precisamente “Derecho de los Robots ”. En este libro, que es pionero en lengua castellana, hemos identificado una serie de cuestiones nucleares suscitadas por el despliegue generalizado de la robótica y de la inteligencia artificial en la sociedad, mediante un estudio interdisciplinar que incluye los aspectos científicos, jurídicos, médicos y éticos más relevantes. Es un área del Derecho que cada vez más irá creciendo en importancia, hasta integrar una nueva disciplina jurídica, el Derecho de los Robots, como en su momento sucedió con el Derecho del Trabajo o el Derecho Ambiental.

En definitiva, el Derecho ya ofrece herramientas para dar respuesta a este fenómeno disruptivo, si bien queda naturalmente mucho por hacer en un campo todavía incipiente en parte. Abordar estas cuestiones de manera organizada es una empresa colosal, la cual requiere un diálogo permanente y profundo que debe implicar a las disciplinas jurídicas, éticas y científicas si se quiere que sea fecundo y útil, para permitir a los diseñadores de robots evitar los problemas legales y éticos concernientes a los mismos. Y todo ello en una rama jurídica nueva, el Derecho de los Robots que a la vez adaptará el Derecho general —en cuanto que previamente vigente—, y, en la medida de lo necesario, creará un Derecho nuevo que respete los principios estructurales de dignidad, libertad e igualdad en el marco del mantenimiento de la democraticidad total de los sistemas robóticos y de inteligencia artificial.
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Derecho de los Robots
Moisés Barrio Andrés es Letrado del Consejo de Estado, Doctor en Derecho, Profesor de Derecho Digital, Abogado y Consultor. Ha realizado estudios de postgrado en la Universidad de Harvard y es Máster en Investigación en Ciencias Jurídicas por ICADE, ESADE y Deusto. En 1992 fundó IDESOFT, empresa fabricante de software y de la cual ha sido su CEO hasta hace dos años. La compañía fue pionera en comercializar programas informáticos en Internet, y desde entonces desarrolla soluciones tecnológicas y de ciberseguridad para el sector privado y público.

También es Profesor de Derecho Digital, así como de Derecho de la Regulación económica, es Académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, es Secretario de la Revista «Documentación Administrativa» y es el Secretario del Foro de Debate Jurídico.
Igualmente es Asesor de distintas Administraciones Públicas, tanto en España como a nivel internacional, en materias de Derecho Digital y Derecho Público. Asimismo, pertenece al grupo de expertos sobre Ciberpolítica del Real Instituto Elcano.

Es autor de siete libros titulados "Derecho Público y propiedad intelectual: su protección en la Red", "Ciberdelitos: amenazas criminales del ciberespacio", "Derecho Público e Internet: la actividad administrativa de regulación de la Red", "Fundamentos del Derecho de Internet", "Ciberderecho. Bases estructurales, modelos de regulación e instituciones de gobernanza de Internet", "Internet de las Cosas" y "Derecho de los Robots". Ha escrito más de 30 artículos en revistas y otras obras especializadas en el campo del Derecho Digital, propiedad intelectual, nuevas tecnologías y Derecho Público económico.

www.moisesbarrio.es
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Martes, 20 de Marzo 2018
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Javier Fernández-Samaniego
Javier Fernández-Samaniego
Ardiel Martinez
Socio Director de Samaniego Law. Abogado y especialista en asesoramiento contractual y contencioso de proveedores y clientes de Tecnologías de la Información. Fue uno de los abogados pioneros en España en el asesoramiento en materia de protección de datos de carácter personal. Asesora a empresas nacionales y multinacionales en contratos de outsourcing, nuevos modelos de negocio vertebrados en tecnologías disruptivas y en la prevención y resolución de conflictos que involucran cuestiones tecnológicas complejas. Cuenta con estrechos vínculos en Estados Unidos y Latino América. Es árbitro de la sección especializada en TIC de la Corte de la Cámara de Comercio de Madrid y asociado del Club Español de Arbitraje. Es mediador acreditado por CEDR de Londres y forma parte del Panel de Distinguidos “Neutrales” de CPR en Nueva York. Abrió la oficina de Madrid de Bird & Bird en 2005 y anteriormente colaboró profesionalmente con los despachos Linklaters y Cuatrecasas. Comenzó su carrera como abogado en el ente público CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial). Miembro del Consejo Académico de FIDE. Senior Fellow del Steven J Green School of International and Public Affairs (FIU - Florida International University).