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Blog de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa




He querido utilizar la versión digital de la famosa frase utilizada por Bill Clinton en su exitosa campaña en las presidenciales americanas de 1992 contra George H. W. Bush (“Es la economía, estúpido”), para establecer algunos pronósticos sobre lo que puede ser la evolución del Bitcoin en los próximos años.


Es digital, estúpido.
La mayoría de los analistas de medios económicos hablan de burbuja a punto de estallar. Esos son los casos de Jamie Dimon (JP Morgan), John Wasik (Forbes) o Eric Schiffer (Bloomberg) sólo por citar algunos de las decenas de artículos que se han podido ver últimamente en las noticias y que pronostican una hecatombe del fenómeno Bitcoin*. El calificativo de burbuja me resulta en cualquier caso un poco extraño, ya que es un término utilizando a posteriori, cuando se ha producido, no antes de que se produzca.
 
Y en cualquier caso, estoy de acuerdo en que un valor del mundo real que creciera con esa velocidad, se podría calificar como de burbuja. Pero el mundo digital es diferente y la historia ya nos lo ha enseñado. Tratar de predecir la futura evolución del Bitcoin a partir de lo que sabemos o hemos aprendido del mundo real es un profundo error en el que la mayoría de analistas están cayendo.
 
Pondré un ejemplo para ilustrarlo. Un avión en 1974 de París a Nueva York costaba 900 dólares y tardaba 7 horas en realizar su recorrido. Si el progreso de los aviones (mundo real) hubiera sido similar al de los ordenadores (mundo digital), el avión debería tardar en la actualidad 1 segundo en realizar la ruta y costar 1 centavo de dólar. Y sin embargo los ordenadores sí han cumplido esa progresión siguiendo la Ley de Moore enunciada por el vicepresidente de Intel en los años 70. El mundo real está presidido por las progresiones aritméticas y el mundo digital por las geométricas. El Bitcoin es una divisa digital caracterizada por su naturaleza deflacionista basada en una creación controlada y exponencialmente decreciente, con una producción limitada a 21 millones y cobertura mundial. Y ante todo es un activo digital. Todas las cosas en el mundo digital crecen de forma radicalmente diferente al mundo real. Eso ya lo aprendimos con la web 2.0. Por tanto no nos debería extrañar que el Bitcoin y otras criptomonedas alcancen en el futuro inmediato tendencias alcistas difíciles de explicar para cualquier tipo de mercado alejado de la realidad digital. Porque el mundo digital es muy diferente al real tanto en progresión como en números y forma de crecimiento. Tal vez por eso cuesta tanto aceptar con cierta lógica que la moneda haya disparado su cotización en los últimos tiempos. Aunque en realidad ha seguido una trayectoria más o menos prevista en 2014 ** y que guarda enormes similitudes con la curva de crecimiento del activo oro *** en los años 70. Y el oro no era ni es una burbuja.
 
De hecho, ya el mundo digital nos ha demostrado que progresa geométricamente y no aritméticamente. Si en el año 98 nos hubieran dicho que iba a haber una especie de asociación en unos años que por número de socios se podría situar como el segundo país del mundo, como es en la actualidad Facebook, directamente nos hubieran tildado de locos porque no se puede organizar algo de esas características. Sin embargo hoy en día Facebook es una realidad de 1.100 millones de personas, cuando las mayores asociaciones del mundo real, con estructuras centenarias y complejos sistemas burocráticos de funcionamiento, apenas pueden llegar al millón de socios, como es el caso de Cruz Roja. Una vez más las cifras del mundo digital no pueden compararse con las del mundo real. Se mueven con parámetros y escenarios diferentes.
 
De esta forma, lo previsible para el precio del Bitcoin en los próximos años, que irá acompañado de incursiones en los mercados bursátiles o de futuros como ha ocurrido últimamente con CBOE o CME, será de una progresión imparable no exenta de altibajos como ya hemos visto en los últimos días de diciembre. Quienes llevan ya algo de tiempo en el mundo de las criptofinanzas se han acostumbrado ya a estos altibajos y pueden observar con relativa tranquilidad como el Bitcoin un día baja hasta un 20% y al día siguiente sube un 30% sobre una corriente que hasta ahora ha sido alcista. Esos increíbles movimientos para el mundo real, son completamente habituales en el mundo digital.
 
En cualquier caso, hay un buen número de incógnitas que van a marcar el futuro, como va a ser la entrada en funcionamiento de la red relámpago de Bitcoin, la regulación que vayan imponiendo los Estados, los importantes retos de seguridad a los que se va a enfrentar y el fenómeno de la bitcoinización de algunas economías entre otros. Eso va a marcar un futuro alcista y ayudará a establecer la velocidad de consolidación de la moneda. Pero el Bitcoin está aquí para quedarse y para poner en marcha junto con su tecnología base, el blockchain, la Internet de los valores que desplegará una economía alternativa a la tradicional, con sus propios parámetros y forma de funcionamiento y con un carácter descentralizado, universal, desintermediado y más democrático, donde los usuarios serán dueños de sus propios activos sin intermediarios de por medio. Es solo cuestión de tiempo.
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* ver http://time.com/money/5066095/bitcoin-cryptocurrency-bubble-pop-signals/?utm_source=time.com&utm_medium=email&utm_campaign=the-brief&utm_content=2017122011am&xid=newsletter-brief

** https://steemit.com/bitcoin/@jonasbostoen/extremely-accurate-bitcoin-price-prediction-chart-from-2014 
 
*** https://medium.com/swlh/will-the-futures-market-do-to-bitcoin-what-it-did-to-gold-b7d35704641
 

Es digital, estúpido.
Joaquín López Lérida
 (http://es.linkedin.com/in/joaquinlopezlerida/)  es Doctor en Informática, Ingeniero de Telecomunicación y Master en Coaching Ejecutivo por AECOP. En la actualidad es CEO de Kolokium (www.kolokium.es), una empresa dedicada al desarrollo de tecnologías blockchain. Adicionalmente, es profesor de economía digital en la Escuela de Organización Industrial (www.eoi.es) y director de la conferencia TEDxSevilla (www.tedxsevilla.com). Es autor de libro “La economía de blockchain: los modelos de negocio de la nueva web”, la publicación sobre blockchain en castellano más vendida en el mundo en el año 2016.

Con anterioridad ha participado y puesto en marcha diferentes start-ups centradas fundamentalmente en el negocio digital y ha sido director de tecnología de Sandetel SA, gerente de negocio electrónico de Arthur Andersen, profesor asociado de la Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Politécnica de Madrid y Universidad Alfonso X El Sabio de Madrid, e investigador en la Universidad de Stanford, California. 



Lunes, 1 de Enero 2018
Ego sum qui sum
You may know who you are, but how do I know that you really are who you say you are? How, in other words, can you be identified as an individual, and how are you going to prove this identity. (Prof. Jane Caplan )


Cuando Moisés le pregunta cuál es su nombre, Dios le responde – al menos según sostiene la tradición latina - : Ego sum qui sum “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14) respuesta que parece que no engendró a Moisés ninguna duda sobre la identidad de su interlocutor. Los mortales, sin embargo, llevamos toda la historia tratando de resolver la forma en la que identificarnos y demostrar nuestra identidad frente a terceros.

Ese reto es, probablemente y sin exageraciones, el mayor a los que se enfrenta nuestra revolución digital que, veinticuatro años después de la publicación de la viñeta más reproducida del New Yorker aquél ya lejano verano de 1993 sigue sin resolver el que “en Internet nadie sabe que eres un perro” con todas las terribles consecuencias prácticas, ciberdelitos de toda naturaleza y debates técnicos, jurídicos, regulatorios y filosóficos que ello conlleva. 

Ego sum qui sum
Tras años dando palos de ciego, Directiva de firma electrónica del año 1999 y consecuentes normativas locales dispersas incluidas, la Comisión Europa entendió hace unos años que esa normativa no ofrecía un marco global transfronterizo e intersectorial capaz de garantizar unas transacciones electrónicas seguras, fiables y de fácil uso. La Comisión entendió que era necesaria una nueva estrategia y enfoque para superar el reto de la identificación on-line y que se hacían necesarias soluciones globales y homogéneas. Y es que de nada sirve que todos tengamos un DNI “electrónico” si nadie lo usa y si los pocos que usan/usamos certificados de firma electrónica avanzada no podemos usarlo fuera de este pequeño “barrio” de la aldea global en que vivimos y, además y pese a ese DNI electrónico, si seguimos apuntando en nuestras agendas listas interminables de distintas contraseñas que no paramos de olvidar –y los proveedores de restablecernos con todos los costes y riesgos que ello implica- para acceder a los cada vez más imprescindibles servicios de la sociedad de la información que necesitamos cada día.

Así, la Comisión Europea (ha reconocido que el  E-Identification es una herramienta fundamental para garantizar la protección de los datos personales y prevenir el fraude on-line y es de alabar que frente a la preponderancia otorgada en determinados ámbitos –como el financiero- a la identificación basada en la presencia física de las personas y los documentos “físicos”, la identificación electrónica prevista en el Reglamento  910/2014 de 23 de julio de 2014 relativo a la identificación electrónica y los servicios de confianza para las transacciones electrónicas en el mercado interior y por la que se deroga la Directiva 1999/93/CE (Reglamento eIDAS) está llamada a convertirse en el estándar.

Sin embargo, quedan por superar determinadas inconsistencias y anacronismos regulados en la normativa de prevención de blanqueo que están frenando el desarrollo de los nuevos servicios financieros electrónicos y la industria Fintech. En este sentido, debe existir una respuesta coherente respecto de los nuevos mecanismos de identificación por videoconferencia que ofrecen ya muchos proveedores como por ejemplo los españoles Electronic ID y resulta fundamental que prospere la propuesta de que se reconozcan los mecanismos de identificación electrónica del Reglamento eIDAS  entre las medidas de diligencia debida con respecto al cliente a las que se refiere el artículo 13 de la Cuarta Directiva de Prevención de Blanqueo (Directiva 2015/849, 20 de mayo de 2015 o 4ª Directiva AML) que sigue dando preponderancia a la identificación del cliente y la comprobación de su identidad sobre la base de documentos, datos o informaciones obtenidas de fuentes fiables e independientes.

También resulta fundamental que se avance en la interoperabilidad de los DNI electrónicos de los distintos Estados Miembros porque de otro modo de nada servirá que todos los europeos tengamos un DNI electrónico en nuestra cartera si no lo podemos, sabemos o queremos usar y si no resulta operativo fuera de nuestras cada vez más limitadas fronteras nacionales.

Y, todo lo anterior, sin olvidar las enormes posibilidades que blockchain ofrece. La recién creada Red Lyra es una buena muestra al respecto.

Dejando estos “problemas de ricos” al margen, 1.500 millones de personas viven sin una identidad oficialmente reconocida y como la iniciativa ID2020  constata, que sin identidad estas personas son totalmente vulnerables y susceptibles de todo tipo de discriminaciones.

El problema no tiene fácil solución y para quien desee ahondar en el mismo resulta particularmente interesantes las reflexiones al respecto realizadas por la Global Identidity Foundation de Paul Simmonds. Videos de “Tom” incluidos!

El debate sobre la identidad es uno de los grandes debates quijotescos y, si todavía a estas alturas del verano alguno de los lectores del blog no ha elegido su lectura de verano me permito recomendarle que relea el Quijote donde –como muchos expertos han escrito- se puede ahondar bastante sobre el debate de la identidad.  Y es que, desvaríos de todo tipo al margen, don Quijote siempre tuvo claro quién era y su “Yo soy quien soy” se repite en varios capítulos de la novela y es que pese a su tal vez errónea percepción de la realidad don Quijote nunca tuvo dudas sobre su identidad:

Mire vuestra merced, señor, pecador de mí, que yo no soy don Rodrigo de Narváez, ni el marqués  de Mantua, sino Pedro Alonso, su vecino; ni vuestra merced es Valdovinos, ni Abindarráez, sino el honrado hidalgo del señor Quijana.
Yo sé quién soy —respondió don Quijote—, y sé que puedo ser, no solo los que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia, y aun todos los Nueve de la Fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por sí hicieron se aventajarán las mías.
(Quijote I, 5)

PD: Artículo inspirado en la ponencia Fintech OnLine identification: solutions and challenges impartida por el autor en la 30th Conferencia organizada por Privacy Laws & Business “Promoting Privacy with Innovation” que tuvo lugar St. John’s College, Cambridge (Reino Unido) el 5 de julio de 2017. El vídeo de la ponencia está disponible aquí: https://www.youtube.com/watch?v=ZWmndoQRtg0

© Javier Fernández-Samaniego, 2017
javier.samaniego@samaniegolaw.com

Ego sum qui sum



Domingo, 13 de Agosto 2017

El pasado 11 de mayo conocimos las conclusiones del Abogado General del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en las que analiza la naturaleza de la actividad de Uber, señalando que se trata de un servicio mixto, en el que la prestación de transporte constituye el elemento principal, mientras que el servicio de puesta en contacto de pasajeros y conductores mediante una aplicación instalada en teléfonos inteligentes sería un elemento secundario. (1)


Carsharing: un nuevo fruto del ya indisociable binomio movilidad – tecnología.
Al margen de polémicas mediáticas y posiciones enfrentadas en procedimientos judiciales en los que se debate la naturaleza de los servicios prestados a través de plataformas como Uber o BlaBlaCar, y por ende la normativa que les resulta de aplicación, lo que nadie discute hoy día es que el futuro de la movilidad sobre ruedas pasa por su indisociable relación con las nuevas aplicaciones tecnológicas puestas al alcance de los usuarios.

No es casualidad que en el Salón Internacional del Automóvil de Barcelona que acaba de clausurarse hace unos días, referente en las tendencias del sector, el número de empresas tecnológicas participantes superase al de automovilísticas, mostrando una cada vez mayor integración entre conectividad, tecnología y automoción, y un correlativo interés en dicha integración por parte de los potenciales compradores: El 47% de los visitantes que querían comprar un coche se han interesado por el vehículo conectado, ha informado la organización. (2)

Hace ya años que los fabricantes de automóviles vienen facilitando esta integración, introduciendo en los vehículos los sistemas eCall, que permiten una asistencia rápida y geolocalizada en caso de accidente o de incidencia mecánica, tecnologías de ayudas a la conducción como la alerta de riesgo de colisión, la alerta activa de cambio involuntario de carril o el sistema activo de vigilancia de ángulo muerto. Todas ellas, tecnologías que proporcionan una mayor seguridad en nuestros desplazamientos.

Esta realidad y su potencial, que marcan la evolución del vehículo conectado al coche autónomo, no ha pasado desapercibida para empresas que, hasta hace bien poco, no asociábamos con la automoción, como Google y Apple, a las que también ahora vemos apostar por la obtención de patentes que desarrollen estas tecnologías.

Por otro lado, la confluencia y participación de diferentes actores (fabricantes, desarrolladores de software, etc.) en este binomio movilidad/tecnología, hace que de momento no sea fácil delimitar quién deba responsabilizarse en la utilización de estas tecnologías. El pasado mes de febrero fue publicada una resolución del Parlamento Europeo que considera que la rápida evolución de la robótica requiere establecer normas comunes en toda la UE, para imponer, por ejemplo, estándares éticos y determinar la responsabilidad en caso de accidentes con coches sin conductor. (3)

Esta nueva realidad tecnológica también está transformando los modelos de negocio de movilidad, favoreciendo el auge de servicios como el carsharing, que permite con tan solo un par de clics en nuestros smartphones, la utilización al momento de vehículos para trayectos puntuales, pagando únicamente por dicho trayecto. Y es que el concepto de movilidad está en plena evolución. Actualmente, cada vez más usuarios muestran su predilección por sistemas más flexibles, que ponen a su disposición un medio de movilidad para desplazamientos puntuales, donde y cuando se necesita, gracias a sistemas de geolocalización, que permiten reservar el vehículo más próximo a nuestra ubicación, abrirlo mediante la app descargada en nuestro smartphone, desplazarnos al destino deseado y estacionarlo en cualquier punto del área de utilización, sin la necesidad de hacerlo en bases fijas de alquiler. Además de factores como la flexibilidad y el coste, la utilización de vehículos eléctricos contribuye a la sostenibilidad medioambiental, reduciendo las emisiones de CO2, un valor añadido sin duda fundamental en este nuevo concepto de movilidad.

Un estudio publicado por el proveedor de tecnología Vulog (4) muestra que son más de 50 las ciudades en todo el mundo que ya cuentan con estos servicios, con más de 30.000 vehículos compartidos por más de 3 millones de usuarios. Entre las ciudades destacadas se sitúan Berlín, Vancouver, Milán, Seattle, Hamburgo, Viena, Roma, Madrid, Montreal y Múnich. Según informaciones publicadas (5), en Madrid, una de las ciudades donde más rápidamente se ha desarrollado este modelo, las dos empresas de carsharing con vehículos 100 % eléctricos, Car2go - de la alemana Daimler - y Emov - de la francesa PSA y la española Eysa - ya han superado los 250.000 usuarios. El avance es imparable.
  1. https://curia.europa.eu/jcms/upload/docs/application/pdf/2017-05/cp170050es.pdf
  2. http://www.automobilebarcelona.com/
  3. http://www.europarl.europa.eu/news/es/news-room/20170210IPR61808/robots-e-inteligencia-artificial-el-pe-pide-normas-europeas
  4. https://www.vulog.com/potential-market-free-floating-carsharing/
  5. http://www.eleconomista.es/ecomotor/motor/noticias/8259024/03/17/El-crecimiento-del-carsharing-continua-imparable-en-Madrid-entre-Car2Go-y-Emov-ya-superan-los-250000-usuarios.html

Carsharing: un nuevo fruto del ya indisociable binomio movilidad – tecnología.
Juan José Lahiguera 
https://es.linkedin.com/in/jjlahiguera
@JuanjoLahiguera
Abogado. Durante más de 15 años ha trabajado en el grupo automovilístico PSA (Peugeot, Citroën, DS), donde ha desempeñado el cargo de Secretario de los consejos de administración de diferentes sociedades de dicho grupo. En 2015 fundó Lahiguera Abogados, despacho especializado en automoción y movilidad. Actualmente es Secretario del Consejo de Administración de la empresa de carsharing Emov.



Viernes, 26 de Mayo 2017

“La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella”
Salvador Dalí


Historias del Uber
Los centros de excelencia –como el Harvard Law School - tienen, un magnetismo especial y  su “magia” no surge tanto de su arquitectura o de sus famosas aulas diseñadas para fomentar el debate, la creatividad y el trabajo en equipo sino de la búsqueda de la excelencia que nos auto-impone y que nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Lo experimenté el verano de 2016 como alumno de su Instituto de Negociación y volví a experimentarlo de nuevo el pasado viernes 7 de abril esta vez teniendo el honor de poder hablar a sus estudiantes en un almuerzo-debate sobre arbitraje internacional.

Pero lo más inspirador de mi jornada en Harvard ocurrió cuando, tras terminar mi cena en un restaurante de Harvard Square y despedirme del profesor español con el que impartí lección, pedí mi “Uber pool” para regresar a mi hotel en el centro de Boston.

Los pasajeros con que compartía “pool” ocupaban ya los asientos de atrás así que me senté al lado de Maha, nuestra joven conductora. El trayecto transcurrió en silencio hasta el Hyatt Regency al lado del rio Charles donde se bajaron los pasajeros del asiento de atrás. Para entablar conversación pregunté a Maha de dónde venía su nombre y –no sorpresivamente ya que todos mis conductores desde que había llegado a Boston eran haitianos o marroquís- Maha me dijo que era de Rabat.

Maha ha vivido los últimos tres años en Estados Unidos, ha hecho un post-grado en Boston y trabaja en el equipo de ventas de una empresa tecnológica que provee soluciones de voz sobre IP y sistemas de video conferencia. Le encanta España y pasamos del inglés, al francés y español–si yo hubiera podido asumo que también al árabe- durante todo el trayecto. Es viernes por la noche y Maha aprovecha para sacar un dinero extra conduciendo con Uber y aunque está feliz en Estados Unidos quiere volver a Marruecos y mejorar su país donde ve un sinfín de oportunidades.

Maha tiene 23 años.

Nació el año en que yo empezaba a trabajar como joven abogado. Ese año Montxo Armendáriz adaptó al cine la novela de José Ángel Mañas “Historias del Kronen” que para muchos fue el retrato de la “Generación X” y de la juventud española de los 90, una generación supuestamente desencantada que no encontraba su lugar en el mundo.

Kronen era un Madrid visto a través de la ventanilla de un coche que circula por la Emetreinta” dijo Mañas. Supongo que parecido al Rabat que se verá hoy desde la “Autoroute de counternement” y, dependiendo con que ojos se mire, los de todas las ciudades vistas desde su carretera de circunvalación.

Esas carreteras de circunvalación son muy distintas al Boston que Maha ve a través de la ventanilla de su coche mientras “hace Uber” y no porque el paisaje no sea parecido –que en algunos tramos podría serlo- sino porque Maha mira – con sus 23 años- mucho más allá y se esfuerza porque sus sueños se cumplan.

Tampoco es porque los “Millennials” o -considerando el año de nacimiento Maha- los “Generación Z ” sean mejores que la Generación X  porque aunque en los noventa los jóvenes no podíamos ni imaginar que una forma de ganar dinero extra sería haciendo unas horas con “uber” hacíamos el equivalente –en mi caso poner copas en un bar de copas de ese Madrid de los noventa mientras estudiábamos-  aunque, eso sí, soñando en pisar algún día la Universidad de Harvard.

Y es que metamorfosis y cambios irreversibles al margen –que de eso trata este blog-, lo esencial no cambiará mientras los seres humanos seamos capaces de soñar y sacar lo mejor de nosotros mismos por deprimentes que sean las autovías de circunvalación de todas las grandes ciudades del mundo incluso aunque en algún momento de nuestra vida pensemos que no saldremos de ellas.

PD: Artículo publicado con la autorización de Maha Hajaj, mi “Uber driver” de la noche del 7 de abril de 2017.

© Javier Fernández-Samaniego, 2017
javier.samaniego@samaniegolaw.com



Miércoles, 26 de Abril 2017

Hacia años en que Buenos Aires y Madrid no estaban tan cerca como estos últimos días de febrero gracias a la Visita de Estado del Presidente Macri y su esposa en la que, entre otras actividades, inauguraron la 36ª edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo – ARCOMadrid-, en la que Argentina ha sido el país invitado.


Argentina y el liderazgo europeo en la regulación de la privacidad global
Con ocasión de esa Visita Su Majestad el Rey subrayaba estos días las "sólidas" relaciones económicas existentes que, en lo económico y como recordaba Don Felipe "España sigue siendo el segundo mayor inversor en Argentina y unas 300 empresas españolas contribuyen en Argentina al desarrollo productivo, a crear empleos directos y muchos más indirectos, y a modernizar y a hacer más competitiva la economía en sectores estratégicos como las telecomunicaciones, la energía, las infraestructuras de transporte o la banca y los seguros, entre otros”.
 
Don Felipe también recordaba estos días que compartimos con Argentina un “destino iberoamericano común y unos mismos principios y valores universales” entre los que se encuentra “el respeto a los derechos de la persona”.
 
Efectivamente, existe un ámbito jurídico en el que Argentina fue pionero a la hora de alinearse con Europa: su marco normativo de protección de datos de carácter personal. Así, la Constitución argentina del año 1994 prevé un recurso judicial especial, denominado «habeas data» para proteger los datos personales y en el año 2000 aprobó su Ley 25.326 sobre protección de datos personales y el Decreto Reglamentario no 1558/2001 que le valió, en el 2003, ser el primer país de Latino América al que la Comisión Europea reconoció el estatus de “adecuación” de su normativa (Decisión 2003/490/CE de la Comisión, de 30 de junio de 2003). A fecha de hoy sólo Argentina y Uruguay son considerados por la Comisión Europea países que garantiza un nivel adecuado de protección por lo que respecta a los datos personales en Latino América.
 
Precisamente, ese año 2003 en que Argentina era declarado un “país adecuado”, se constituyó la denominada Red Iberoamericana de Protección de Datos en la que participaron 14 países iberoamericanos que, en lo sustancial siguen el modelo europeo de privacidad.
 
No es de extrañar que cuando el pasado mes de mayo se publicó el Reglamento Europeo 2016/679, de 27 de abril de 2016 (el Reglamento General de Protección de Datos o “RGPD”) que será de aplicación a partir del 25 de mayo de 2018, la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales argentina (“DNPDP”) inició un proceso de reflexión para modificar su normativa y, precisamente, adecuarla al nuevo Reglamento europeo. El pasado enero de 2016 la “DNPDP” hizo pública a través dela plataforma digital del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación Argentina un anteproyecto de ley de protección de datos personales para reemplazar su Ley 25.326 e Protección de Datos Personales y a la Ley 26.951 conocida como la “Ley del Registro No Llame” (4)
 
Y es que, el que un país sea considerado “adecuado” a efectos de protección de datos por la Comisión Europea, tiene importantes repercusiones económicas ya que exime de la necesidad de procesos de autorización previa las transferencias de datos a dicho país lo que, más allá de facilitar negocios concretos (ubicación de data centers, call centers, etc.) a nadie se le oculta que es de enorme transcendencia en el desarrollo de la economía digital que es hoy por hoy el motor de todas las economías desarrolladas. En tal sentido Argentina en diciembre ha adoptado clausulas modelo para la transferencia interancional de datos personales copiando nuevamente el modelo europeo (ver http://www.allendebrea.com.ar/NovedadLegal/Details/1593/argentina-%E2%80%93-new-regulation-on-data-transfers ).
 
Este paso dado por Argentina de seguir el modelo europeo de protección de datos lleva a una reflexión más profunda que es las fricciones que se están produciendo ya que pese a que, nuestros smart phones, las redes sociales que utilizamos o la gran mayoría de las plataformas de comercio electrónico o de mensajería que utilizamos son norteamericanas  -evidencia que reconoce no sin cierta frustración la Comisión Europea en su empeño por impulsar el Mercado Único Digital (1)- el modelo e regulación en una materia tan crítica con la de la protección y libre circulación de datos es, sin embargo, el modelo europeo.
 
Es cierto que el gran revés que supuso la anulación del programa “Safe Harbor” que facilitaba los flujos transfronterizos de datos entre Europa y Estados Unidos a finales del 2016 (objeto de uno de los primeros post de este blog (2) ha sido momentáneamente superado por la aprobación del nuevo programa “Privacy Shield” (3) pero, pese a ello, y pese al indiscutible liderazgo económico de las empresas tecnológicas norteamericanas en la escena mundial, el modelo de privacidad que se extiende es el que viene marcando Europa y Estados Unidos ha entendido que no puede permitirse que se puedan producir nuevos varapalos a su sistema que dificulten la libre circulación de datos desde o hacia su territorio.
 
La iniciativa tomada por Argentina inspirándose en el modelo europeo está siguiéndose por el resto de la región iberoamericana (México y Colombia tienen leyes siguiendo el modelo europeo y Chile y Brasil están discutiendo proyectos de leyes similares) y resulta una gran oportunidad para que todos los países que los principios de protección y también de libre circulación de datos personales sean efectivos a los dos lados del Atlántico. Es pronto para saber cómo funcionará el “Privacy Shield” norteamericano y qué postura adoptará Estados Unidos ante la evidencia de que la región iberoamericana ha abrazado el modelo del Reglamento Europeo de Protección de datos, pero lo que está claro es que, como bien saben en Argentina “it takes two to tango”.
 
(3) https://www.privacyshield.gov/welcome
(4) 
Para quien quiera ahondar en ese anteproyecto, adjunto un link http://www.allendebrea.com.ar/NovedadLegal/Details/1596/new-argentine-data-protection-bill--deadline-to-file-comments-with-the-dpa-feb-28,-2017 al análisis sobre el mismo realizado por el abogado argentino especialista en Protección de Datos Pablo A. Palazzi http://www.allendebrea.com.ar/Abogado/DetailsSocio/16?printPreview=False  que, en lo fundamental, sigue el modelo europeo del Reglamento General de Protección de Datos introduciendo en su derecho el concepto de “accountability” o responsabilidad proactiva de los responsables de tratamientos de datos.
 

Argentina y el liderazgo europeo en la regulación de la privacidad global
Artículo escrito por Javier Fernández-Samaniego y Pablo Palazzi.

Pablo A. Palazzi, pap@allendebrea.com.ar
Pablo Palazzi es abogado y socio del estudio Allende & Brea. Su práctica se focaliza en empresas de tecnología, propiedad intelectual y protección de datos personales.



Lunes, 27 de Febrero 2017
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Javier Fernández-Samaniego
Javier Fernández-Samaniego
Ardiel Martinez
Socio Director de Samaniego Law. Abogado y especialista en asesoramiento contractual y contencioso de proveedores y clientes de Tecnologías de la Información. Fue uno de los abogados pioneros en España en el asesoramiento en materia de protección de datos de carácter personal. Asesora a empresas nacionales y multinacionales en contratos de outsourcing, nuevos modelos de negocio vertebrados en tecnologías disruptivas y en la prevención y resolución de conflictos que involucran cuestiones tecnológicas complejas. Cuenta con estrechos vínculos en Estados Unidos y Latino América. Es árbitro de la sección especializada en TIC de la Corte de la Cámara de Comercio de Madrid y asociado del Club Español de Arbitraje. Es mediador acreditado por CEDR de Londres y forma parte del Panel de Distinguidos “Neutrales” de CPR en Nueva York. Abrió la oficina de Madrid de Bird & Bird en 2005 y anteriormente colaboró profesionalmente con los despachos Linklaters y Cuatrecasas. Comenzó su carrera como abogado en el ente público CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial). Miembro del Consejo Académico de FIDE. Senior Fellow del College of Law de FIU -Florida International University.



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