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Blog de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa




Los proveedores alternativos de servicios legales (“ALSP” por sus siglas en inglés) han irrumpido en el mercado legal al igual que hace veinticinco años surgieron los grandes despachos de abogacía de negocios que, emulando el modelo de las grandes firmas norteamericanas, se convirtieron en “alternativa” a los despachos tradicionales normalmente “individuales” y dirigidos por eminentes catedráticos. La nueva coyuntura y entornos regulatorios y, fundamentalmente, la irrupción de la tecnología evidencia la posibilidad de ofrecer soluciones a los problemas legales con estructuras más flexibles y abiertas en las que no sólo el capital humano (abogados) sino también la tecnología y otros profesionales se conforman como piezas claves del modelo. Los efectos en el mercado legal afectarán no sólo a los despachos tradicionales que ya están incorporando muchos de los elementos de los ALSP e invirtiendo en legal tech , también se anticipa un gran crecimiento de la oferta legal por parte de las grandes auditoras y consultoras, el aumento del portfolio de servicios legales de los grandes grupos editoriales jurídicos, inyecciones de capital e inversiones en ALSP y legal techs, traslación de recursos a los nuevos modelos y transformación de las grandes asesorías jurídicas internas y de su forma de comprar servicios legales en la que los ALSP tendrán cada vez más protagonismo.


(Primeros) efectos de la irrupción de los “ALSP” en la abogacía de negocios.
1. INTRODUCCIÓN
 
Se cumplen ahora tres años de la sesión que con el sugerente título de ¿Es la hora de las firmas alternativas? tuvo lugar en la Fundación FIDE a finales de 2016.
 
Moderados por Miguel Ángel Pérez de la Manga (socio fundador de Pérez + Partners), los ponentes Silvia Pérez-Navarro (socia directora de Iterlegis), Marta García Alba, (directora de la asesoría jurídica de Campofrío) y el coautor de este artículo (Javier Fernández-Samaniego) trataron sobre el impacto que estaban teniendo  unos nuevos operadores “alternativos” que, más allá de las tradicionales firmas de abogados, empezaban a convertirse en una opción para ayudar a las empresas en la resolución de sus asuntos legales. Ya entonces era evidente que bajo la etiqueta de “firmas alternativas” había distintos modelos -desde el de “managed services” o de asunción como subcontratistade las tareas de asesorías jurídicas que planteaba Riverview Law adquirida el año pasado por EY- hasta el modelo de “staffing” y de abogacía por proyectos de Axiom -que en el momento de escribir estas líneas acaba de anunciar la entrada del mega fondo Permira en su capital-, por poner sólo dos ejemplos, que estaban cambiando el status quo en el sofisticado mercado de la abogacía internacional de los negocios.
 
En aquella sesión el “coautor abogado” de este artículo hizo público que, tras más de dos décadas de ejercicio profesional en despachos “tradicionales”, empezaba una nueva andadura lanzando su propia firma “alternativa” y, semanas más tarde, Samaniego Law  empezó a prestar sus servicios en España y EEUU. El presente artículo tratará de evitar cualquier tipo de “auto cita” si bien las reflexiones que compartimos con los lectores se hacen desde la experiencia práctica que implican los tres últimos años de prestación de servicios desde una estructura “alternativa” y no desde las atalayas desde la que a veces se escribe sobre este fenómeno.
 
No obstante, para quien desee profundizar sobre los ALSP nos remitiremos a los estudios y artículos más solventes aparecidos en los últimos años entre los que, desde este momento, destacamos el del Centro para el Estudio de la profesión Legal  de la Universidad de Georgetown que en el año 2018 ya distinguió a los “ALSP” como una categoría con autonomía propia dentro del sector legal y que en su última edición de 2019 ha realizado, junto con la consultora Acritas y el Saïd Business School de la Universidad de Oxford un análisis exhaustivo de esta “industria” que, según ese informe, generó una facturación de10.700 millones de dólares en 2017 .
 
El presente artículo se centrará en los efectos inmediatos que entendemos que va a implicar en el mercado legal la irrupción de los proveedores alternativos. Obviamente, se trata de una visión subjetiva y sesgada ante el inevitable condicionamiento que implica nuestra experiencia práctica reciente que, no obstante, esperamos que aporte elementos de reflexión y valor al debate actual y a los deseables cambios que deben producirse en el mercado de los servicios legales en beneficio de nuestros clientes que, a la postre, son a quienes nos debemos. 
 
2.NO HAY NADA MÁS PODEROSO QUE UNA IDEA A LA QUE HA LLEGADO SU TIEMPO” (Víctor Hugo)
 
2.1. ¿Cómo hemos llegado a este momento? Breve análisis de dos décadas: 1996-2006 y 2006-2016.

Empezamos a ejercer la profesión de abogado hace veinticinco años en lo que eran las “firmas alternativas” a los despachos tradicionales de aquella época que, emulando el modelo de las grandes firmas norteamericanas, establecieron una estructura organizativa basada en un modelo piramidal de un gran número de asociados en la base y pocos socios en su cúspide que, con unos celosos controles de calidad y protección de su know-how, vendían a sus servicios conforme a tarifas horarias. El reciente artículo de David B. Wilkins y María José Esteban Ferrer sobre los ALSP (1) cuya lectura recomendamos explica muy bien cómo, efectivamente, hace no tanto tiempo que las firmas que hoy se denominan “tradicionales” fueron “alternativas” al adoptar el “Cravath system” o lo que otros denominan -no sin cierta ironía- “timesheeting”en alusión a las hojas de tiempos que religiosamente deben cumplimentar los abogados o “fee earners” de estas estructuras. 

En España, la década 1996-2006 implicó el boom de ese modelo de “gran firma” a “tarifa horaria” frente al que hasta entonces había sido la abogacía “tradicional” de despachos dirigidos por eminentes académicos. La fusión de Garrigues y Andersen en 1997 fue, en nuestra opinión, el hito más importante de aquellos últimos años de los 90 del siglo pasado que vieron como “despachos de piso” se transformaban en grandes organizaciones empresariales al calor de un crecimiento económico sin precedentes en España. También despachos más pequeños emularon a los grandes en sus estructuras organizativas y de precios. En aquellos años desembarcaron todas las firmas de abogados internacionales importantes que quedaban por llegar y que, frente a los auspicios de los agoreros, no pararon de crecer y obtener unos impresionantes resultados. La apertura y posterior evolución de Linklaters en España es sólo una muestra de este fenómeno. 

Ahora bien, ya entonces empezaban a aparecer críticas a ese sistema que, para esos críticos, no premiaba los resultados sino el tiempo incurrido. Richard Susskind fue uno de los pioneros y visionarios que abogaba por otro sistema posible ya desde uno de sus primeros libros “The future of law” (Oxford University Press- OUP-, 1996) (2) al que siguieron otros paradigmáticos libros en esa llamada al cambio con títulos tan provocadores como sugerentes como “The End of Lawyers? Rethinking the Nature of Legal Services” (OUP, 2008) o “Tomorrow’s Lawyers. An introduction to your future” (OUP, 2013). También y ante el boom tecnológico de los 2000 que supuso la irrupción de Internet en el otro lado del Atlántico empiezan a aparecer firmas, como Axiom que ya en el año 2000 empiezan -todavía de forma muy incipiente- a propugnar nuevos modelos organizativos. Por el lado de la oferta las grandes corporaciones “profesionalizan” también sus asesorías jurídicas que, en muchos casos, convierten en sofisticadas centrales de compras que demandan los servicios de esas grandes firmas.

La siguiente década (2006-2016), marcada por la crisis económica mundial de 2008, es en la que se empieza a producir un de punto de inflexión en el modelo. Se empieza a exigir “más por menos” y nuevas estrategias de diferenciación, pero el modelo “tradicional” sigue funcionando. El “coautor abogado” de este artículo puede dar buena fe de ello ya que asumió el reto de abrir la sede española de un despacho internacional y -frente a los pesimistas presagios de algunos y el desfavorable contexto económico- el despacho logró un excelente posicionamiento con una estructura organizativa “tradicional” si bien adoptando una relativamente novedosa estrategia de diferenciación: en aquél caso un enfoque organizativo por sectores o industrias en lugar de por áreas de práctica del derecho como ya venían haciendo las empresas de consultoría desde hacia años. 

Ahora bien, frente al período anterior, a la crisis económica global se unen otros importantes hitos en aquella década. Por un lado, la “laborización” de los abogados (RD 1331/2006 relación laboral de carácter especial de los abogados) que más allá del aumento de costes que supuso en las estructuras implicó una cierta pérdida del carácter liberal inherente a la profesión y del apetito de los abogados asociados por una carrera profesional a la sociatura que hasta entonces había justificado las eternas jornadas del modelo “tradicional”. Por otro lado, la Ley 2/2007, de 15 de marzo, de sociedades profesionales que permite la inversión de no profesionales en sociedades profesionales. 

Este segundo cambio regulatorio-organizativo no es, a nuestro juicio, menor y en el Reino Unido -siempre por delante en cuanto a libertad económica - se promulga, también en el 2007, la Legal Services Act 2007 que contempla los “ABSs” (“Alternative Business Structures”) como firmas de servicios jurídicos en la que la propiedad puede estar en manos de no abogados. Son años en los que, ante los retos de la crisis, se producen grandes concentraciones entre despachos y aparecen grandes firmas globales (caso de Dentons) y en los que las grandes Big Four de la auditoría se hacen con licencias de ABS y avanzan en la prestación de muchos servicios legales que empiezan a dejar de ser prestados por las firmas tradicionales y se “desagregan” y comienzan a prestar de forma más eficiente por otras estructuras.

Y, por último, son los años en que se empieza acuñar el término del “sharing economy” y a aparecer los modelos económicos “P2P” (Peer-to-Peer), la economía de plataformas, etc. y es que aunque parezca que llevamos toda la vida usando Uber o Cabify, Uber se creó (entonces como UberCab) en el 2009 y Cabify en el año 2011 que no empezaron a usarse con intensidad hasta hace unos cinco años.
Nos parece particularmente reseñable en este contexto la nota que la “Law Society” -equivalente a nuestros Colegios de Abogados- de Inglaterra y Gales publica en enero de 2016 “The future of legal services” (3) en el que hace un llamamiento a la reinvención de los modelos de despachos para adaptarse al nuevo entorno si se quiere evitar su declive. Según ese estudio las causas que han llegado al cambio en el mercado de los servicios legales se categorizan en (i) los nuevos entornos de negocios globalizados (ii) la nueva forma de compra o suministro de servicios legales que los clientes demandan -tanto las grandes corporaciones como clientes más pequeños e incluso los clientes particulares (iii) la revolución tecnológica y la innovación acaecida en todos los procesos (iv) la llegada de nuevos oferentes de servicios y formas de competencia (v) las nueva visión regulatoria de la profesión y percepción con respecto a la competencia y precios, la posibilidad de acudir a fuentes de financiación externas, los nuevos fondos de financiación de litigios, etc. 

2.1. El “pasado reciente”: 2016-2019 

Como ya manifestamos en aquella sesión de FIDE sobre ALSP de finales de 2016 en esos momentos es cuando el fenómeno se empieza a “etiquetar” y a analizarse y cuantificarse. A ello se une la irrupción de un sinfín de empresas de “LegalTech” (paraguas bajo el que se encuentran desde soluciones de software para procesos legales concretos, consultoras tecnológicas especializadas en el sector legal, desarrolladores de apps y un sinfín de star-ups de todo tipo) y el hecho de que la economía de plataformas ha dejado de ser ya algo anécdotico y la “uberización” de grandes sectores de la economía es ya un hecho cierto.

El directorio Chambers & Partners, claro punto de referencia o “benchmark” de la abogacía internacional de negocios empieza a incluir una nueva categoría en sus rankings denominada “Legal Process Outsourcing” (LPO) en la que firmas como UnitedLex, Elevate Services, Pangea 3, Integreon y un largo etcétera entran dentro del mapa hasta entonces sólo reservado a una elite de despachos organizados de forma “tradicional”.

Como decíamos en la introducción, en el año 2018 el prestigioso informe sobre el estado del mercado legal del Centro para el Estudio de la profesión Legal de la Universidad de Georgetown distingue ya a los “ALSP” como una categoría con autonomía propia dentro del sector legal cuya facturación estimada en 10.700 millones de dólares en 2017 y en la última edición del informe de este 2019 categoriza cinco segmentos dentro de los ALSP: (i) las firmas de auditoría “Big Four” que han irrumpido en la prestación de servicios legales, (ii) los “LPO” (“Legal Process Outsourcers”) “cautivos” o vinculados a grandes firmas legales que se encargan de las tareas de bajo coste normalmente en emplazamientos geográficos con costes bajos, (iii) los “LPO” independientes (i.e no vinculados a ninguna firma y a quienes cualquier firma o departamento legal puede subcontratar tareas de bajo valor añadido), (iv) los prestadores de  “managed services”  (i.e. subcontratistas de todas las funciones y tareas que implica el día a día de una asesoría jurídica) y, por último, (v) las empresas que ofrecen abogados para por proyectos temporales o “staffing solutions”.

El vertiginoso desarrollo de nuestros aliados norteamericanos de UnitedLex es un ejemplo de la dimensión e importancia del fenómeno y como muchos de estos proveedores se transforman y pasan de tener un modelo de puro LPO a convertirse en verdaderas empresas de servicios legales a las que grandes corporaciones externalizan toda su asesoría jurídica siendo capaces de atraer grandes inversiones de capital. La reciente entrada de CVC Capital Partners (4) en UnitedLex o la de Permira (5) en Axiom son buenos testimonios de ello.

3.1. Nuestra particular visión y entendimiento de un ALSP 

Sin entrar ahora en disquisiciones teóricas sobre lo que se debe entender por un “proveedor alternativo” y sus elementos diferenciadores con un despacho “tradicional” nuestro particular planteamiento parte del reconocimiento, ante todo, de que estamos en palabras de Forrester en la “era del cliente” con clientes más exigentes e informados, con mercados cada vez más complejos y cambiantes, donde la innovación y la evolución tecnológica son elementos críticos para la transformación del negocio. Los despachos de abogados “tradicionales” no tienen ya el monopolio del conocimiento y de las soluciones a los problemas legales complejos y cuando los clientes acuden a un despacho tienen ya mucha más información sobre las posibles soluciones a su problema que en otras épocas gracias al fácil acceso a la información que implica la tecnología y la sofisticación de los compradores de servicios legales. 
 
La necesidad de innovar obliga a un cambio de mentalidad para obtener nuevos resultados. En nuestro caso, apostamos por “thinking outside the box” y optar por lo que entendimos que era la lógica respuesta a los retos actuales: un modelo lógico híbrido entre un despacho de abogacía de negocios, una consultora estratégico-jurídica y una plataforma tecnológica que provee soluciones a problemas complejos.
 
Creemos que dos de los paradigmas fundamentales de la abogacía tradicional consistentes en que para solucionar problemas legales complejos la fórmula debe pasar por un modelo “cerrado” e intensivo en capital humano (esto es que soluciona los problemas con “su” know-how y procesos y “sus” abogados) no es la respuesta -o al menos la respuesta más eficiente- para los retos legales a los que se enfrentan nuestros clientes. Y es que, por muy selectivo, elitista y estricto que sea en la selección y entrenamiento de abogados no siempre un despacho cuanta con “los mejores” para dar solución a un problema concreto ni y, esto es más importante, la solución debe alcanzarse necesariamente con abogados -ni con otros profesionales- ya que, por ejemplo, una solución de software puede ser la respuesta más eficiente a un problema o a un proceso legal. 
 
Si bien hace unos años por razones de eficiencia económica (“lo mejor es enemigo de lo bueno”) era preferible optar por una solución “one stop shop” ya que no era eficiente ni accesible encontrar quien pudiese analizar los elementos necesarios para llegar a una solución más eficiente e integrar las distintas piezas de una forma rápida, eficiente y con suficientes garantías de calidad, el entorno tecnológico actual, la economía de plataformas y la mayor transparencia de información permiten llegar a esas soluciones.
 
Un caso real reciente que ilustra este planteamiento fue la reciente respuesta a una solitud de ofertas para cumplir realizada por un gran grupo turístico español para ayudarles a implantar su política de conductas no toleradas en el ámbito laboral en España y varias jurisdicciones de Latinoamérica. La respuesta de un gran despacho vino en forma de tarifas descontadas por volúmenes y precios cerrados por cada expediente pero, obviamente, utilizando únicamente sus abogados. La respuesta “alternativa” que ofrecimos al cliente consistió en una unión temporal de empresas (UTE) entre tres despachos y la implantación de un paquete de software de denuncia de conductas no toleradas: un despacho de origen auditoria contable-laboral con un fuerte departamento laboral, una boutique laboral altamente especializada para los casos más delicados y nuestra firma como integrador y coordinador de la solución y del paquete de software (ya existente que no exigía desarrollos a medida y simplemente unas pequeñas “parametrizaciones” para adaptarse a las necesidades del cliente). Nuestra solución, en el plano económico, suponía además un notable ahorro respecto a las propuestas “tradicionales”. 
 
Rogamos que el anterior ejemplo no se interprete como crítica al modelo “tradicional” -del que procedemos, al que nos debemos y en cuyo futuro no dudamos- pero creemos que ayuda a ilustrar el cambio ante el que nos encontramos y anticipar sus efectos -a los que nos referiremos en el apartado siguiente-.
 
Así pues, aunque no sabemos si nuestro ALSP puede ser categorizados dentro de los cinco segmentos en lo que Georgetown -de momento- aglutina a los ALSP, creemos que existen fórmulas “alternativas” de dar solución a los problemas legales reconociendo a la tecnología existente -no necesariamente propia- como un factor tan importante como el capital humano y el talento existente -no necesariamente propio- como el óptimo para, integrado debidamente y siempre con la necesidad del cliente presente, dar soluciones a medida a sus problemas y retos legales.
 

3. EFECTOS Y PREVISIONES
 
¿Cuáles son los efectos que la irrupción de los ALSP van a tener -o están teniendo ya- en el mercado legal? Nos aventuramos a anticipar los siguientes (primeros) efectos que van a producirse en el mercado agrupándoles desde el punto de vista de la actual oferta (despachos tradicionales), desde el de la “oferta alternativa” y desde el de los clientes. Asimismo, nos referiremos también a los cambios en capital humano, tecnológico y financiero que anticipamos.
 
3.1. Efectos en los despachos tradicionales 
  1. Adopción de muchos de los elementos de las firmas “alternativas” por las firmas “tradicionales
 
Basta revisar las páginas web de algunas de los despachos de abogados internacionales para observar esta tendencia. Muchos despachos crean negocios “paralelos” como “LPO” o centros de bajo coste en emplazamientos con costes bajos que el de sus sedes de Londres u otras capitales para gestionar su volumen de trabajo propio con costes más reducidos (los denominados LPO cautivos); otros despachos empiezan a ofrecer servicios de abogados por proyectos con su capital humano propio o vinculado -son muchos los que acuden a sus “alumni” para buscar candidatos a trabajar por proyectos-; otros ofrecen soluciones legal tech on-line, etc..
 
Ha habido despachos que también han creado sus divisiones de consultoría para tratar de aportar soluciones integradas en áreas que exigen no sólo abogados sino técnicos (ciberseguridad, compliance penal, protección de datos, etc.) o gestión de software de portfolios de marcas y otra propiedad industrial, etc.
 
Asimismo, se observan que muchas firmas empiezan a crear sus propias plataformas y soluciones de software, adquirir start-ups de “legal tech”, ofrecer “managed services” (i.e. asumir a los abogados de una asesoría jurídica y prestar ellos el servicio de asesoría jurídica ya externalizado,) etc.
 
Ahora bien el modelo “tradicional” sigue apostando en la mayoría de los casos por soluciones “cerradas” (esto es, se tiene a utilizar únicamente recursos humanos propios o desarrollar soluciones para uso exclusivo propio). 
 
  1. Reconversión de despachos tradicionales del segundo y tercer escalón
 
Como dijimos, nadie continúa sosteniendo que estemos ante el fin de las grandes firmas ya que, antes al contrario, éstas no dejan de mejorar sus resultados pero, desde luego, sí que parece que las firmas del segundo y tercer escalón sin grandes elementos diferenciadores, con menos capacidad financiera para retener talento y centrados en actividades fácilmente asumibles por la nueva competencia serán los más afectados por la irrupción de los ALSP. En este segmento es, como veremos a continuación, donde más transformación, concentración e incluso desaparición se anticipa.
 
  1. Cambios en capital humano: traslación de recursos humanos a los nuevos modelos y flexibilización de las estructuras existentes en el modelo tradicional
 
Desde nuestro punto de vista los despachos tradicionales hasta ahora altamente intensivos en la contratación de capital humano tenderán a redimensionar sus plantillas, empezar a contar con recursos “por proyectos” y, en definitiva, a adoptar modelos más flexibles ante el efecto que consideramos inevitable de traslación de muchos de sus recursos -en todos los escalones de la pirámide- hacia modelos alternativos -particularmente los liderados por grandes consultoras y “Big Four”. Esta traslación será particularmente importante en las firmas del segundo y tercer escalón a las que aludíamos más arriba.
 
  1. Incremento en las inversiones tecnológicas
Si bien hasta la fecha la inversión en capital humano (abogados fundamentalmente) era la partida fundamental de inversión se seguirá observando e incrementando la inversión de los despachos en tecnología, software, blockchain, inteligencia artificial, etc. Algunos despachos están creando ya sus propios modelos predictivos y soluciones de software.

3.2. Efectos y previsiones para los “ALSP” 
  1. Las grandes firmas auditoras y los grandes grupos editoriales jurídicos continuarán su crecimiento en el mercado ALSP
 
Aunque influyentes consultores del mundo legal como Mark Cohen cuestionan la inclusión de las “Big Four” entre los ALSP (6),  nuestra previsión -considerando la evolución y movimientos corporativos que han realizado en los últimos años- es que además de las “Big Four” (PWC, Deloitte, EY, KPMG), el resto de empresas que se encuentran entre los grandes grupos mundiales de auditoría ( Grant Thornton, BDO, Crowe Horwath, RSM, etc.) seguirán aumentando el portfolio de sus servicios legales que trascienden ya de laboral y fiscal y servicios conexos y de apoyo a litigación (forensics) y en los últimos años no sólo abarcan todas las áreas del derecho sino que han demostrado ser capaces de dar soluciones más completas en áreas como la ciberseguridad y privacidad donde contar con perfiles técnicos y no sólo jurídicos es fundamental. 
 
Sus estructuras híbridas y capacidad financiera les seguirán permitiendo invertir en la compra de ALSPs y otras start up legal tech (ya destacamos más arriba la compra de Riverview Law por EY en 2018), soluciones de inteligencia artificial y, no menos importante, en la atracción de talento de los despachos tradicionales
 
Lo mismo ocurrirá con los tres grandes grupos editoriales globales (Wolters Kluwer, Thomson Reuters y RELX) y como meros ejemplos baste reseñar la reciente adquisición CLM Matrix por Wolters Kluwer o la de HighQ por Thomson Reuters.
 
  1. El “Sector legal” se convertirá en un nuevo “vertical” en el portfolio de las grandes consultoras
 
Si repasamos las páginas web de las principales consultoras éstas incluyen entre las “industrias” a las que sirven “banca, sector público, telecomunicaciones, energía, etc.”. El “sector legal” hasta la fecha no se incluía entre esas industrias. Nuestro pronóstico es que la necesaria transformación que tanto grandes despachos como, muy notablemente asesorías jurídicas de las grandes corporaciones, hará que las grandes consultoras empiecen -emulando a los ALSP de las Big Four- a empezar a ofrecer sus servicios en este nuevo “vertical” o industria.
 
  1. Cambios en capital humano: traslación de recursos humanos a los nuevos modelos y flexibilización de las estructuras existentes en el modelo tradicional
 
Como espejo de los efectos que anticipábamos en los despachos tradicionales consideramos que los ALPS necesitarán atraer cada vez más abogados y talento de los despachos tradicionales y que la traslación, como decíamos, ocurrirá en todas las escalas de la pirámide. No descartamos fichajes de renombre por parte de Big Four y grandes consultoras tecnológicas y estratégicas procedentes de grandes despachos.
 
  1. Los ALSP seguirán atrayendo capital 
 
Si bien las estructuras “tradicionales”, por su alta dependencia en los socios profesionales que las integran y las limitaciones regulatorias existentes en la mayor parte de las jurisdicciones, no eran objetivo de inversión hasta la fecha, los ALSP están siendo objetivo de inversión y atrayendo capital. La inversión de CVC Capital Partners en UnitedLex antes mencionada y la que acaba de producirse de Permira en Axiom corroboran esta afirmación.
 
Asimismo, las start up centradas en legal tech, sobre todo aquéllas que facilitan soluciones de Inteligencia Artificial representan un enorme atractivo de inversión.
 
3.3. Efectos en los clientes  
  1. Reconfiguración de los “paneles” legales
 
Hasta la fecha era frecuente que las grandes corporaciones y entidades financieras incluyeran, como resultado de sus sofisticados procesos de sus departamentos de compras, paneles de proveedores legales que solían incluir exclusivamente a un número de grandes despachos como proveedores de servicios legales. Observamos ya que esta tendencia ha cambiado y se combinan grandes despachos con boutiques especializadas -sobre todo para cuestiones ligitiosas- a los que se sumarán determinados ALSP.
 
  1. Incremento de la demanda de abogados por proyectos y “LIMers” (legal interim managers).
 
Íntimamente relacionado con la previsión anterior cada vez será más frecuente que las empresas den respuesta a determinadas necesidades (grandes operaciones mercantiles, crisis empresariales, litigios complejos, etc.) no externalizando esta necesidad a sus despachos externos o mediante “secondees” o abogados del despacho enviados en exclusiva al cliente sino mediante la contratación de “abogados por proyectos” o “LIMers” (legal interim managers), segmento en el que se han especializado alguno de los ALSP y compañías especializadas en talento legal.
 
  1. Reconfiguración y transformación de las asesorías jurídicas internas
Como consecuencia del proceso anteriormente descrito cada vez será más frecuente el que asesorías jurídicas enteras (con sus abogados) sean asumidas por los ALSP especializados en “managed services” o, al menos, objeto de profundas reestructuraciones. 
Las operación llevada a cabo por UnitedLex con la asunción de parte de la asesoría jurídica de DXC Technology es una buena muestra de este fenómeno y se han convertido ya en un caso de estudio (7).
Dentro de esta tendencia observamos que importantes corporaciones y entidades financieras están creando unidades de “transformación” dentro de sus asesorías jurídicas que, a buen seguro, concluirán con proyectos de transformación de dichas asesorías.

4. CONCLUSIÓN (Y DESIDERATUM)

Tras tres años desde que nos embarcamos en el lanzamiento de un ALSP, podemos confirmar con conocimiento de causa que existe una forma “alternativa” de dar soluciones a los retos legales a los que se enfrentan nuestros clientes y, más importante, que los clientes están confiando en ella y existe un gran apetito de cambio. No podemos ocultar que el negocio “tradicional” sigue siendo un importante motor de nuestro negocio, que muchas soluciones tecnológicas exigen de grandes esfuerzos para implantarse y dar los resultados esperados, que no existen tantos abogados dispuestos a trabajar por proyectos, que la inteligencia artificial que hemos querido utilizar a veces parece algo “tonta” y un largo etcétera de obstáculos. 

Ahora bien, formar parte del ecosistema que está liderando el cambio de la abogacía hace que todas las frustraciones y sacrificios inherentes a cualquier emprendimiento merezcan esas penas.

Estamos convencidos que la abogacía de negocios española que, sin exageraciones, es una de las más sofisticadas del mundo y que cuenta con reconocidos líderes internacionales, no sólo sabrá adaptarse a los cambios que se están produciendo sino que liderará muchos de ellos, ese es nuestro deseo y esa es nuestra ambición para nuestro proyecto de ALSP también.
 
Este artículo fue primeramente publicado por Wolters Kluwer en su edición especial "Innovación y Tendencias. Sector Legal 2020"  https://tienda.wolterskluwer.es/p/innovacion-y-tendencias-sector-legal-2020
 
 




Martes, 15 de Octubre 2019
Mientras florecían los cerezos
En el momento de escribir esta crónica sobre mis impresiones del International Privacy + Security Forum (IPSF) que tuvo lugar en Washington D.C. en pleno “cherry blossom” los pasados días 4 y 5 de abril de 2019, concluye en esa misma ciudad el Global Privacy Summit organizado por la influyente IAPP que reúne a casi cuatro mil profesionales de la privacidad evidenciando que el D.C. es -junto con Bruselas- la capital del mundo en materia de privacidad pese a que Estados Unidos continué sin contar con una ley federal sobre la materia.
Los organizadores del IPSF, los veteranos “evangelistas” de la privacidad en Estados Unidos, Daniel J. Solove de la George Washington University -donde tuvo lugar el Fórum- y Paul M. Schwarz del Berkeley Center of Law and Technology nos encomendaron a Laura Juanes, leader de privacidad en Facebook y a mí mismo, la organización de los dos paneles sobre privacidad Latinoamérica y esta crónica se centrará en lo discutido en esos paneles y las sesiones que más me estimularon del Fórum siendo, por tanto, una crónica personal y no un exhaustivo informe de todo lo allí discutido.
 
PRIVACIDAD EN LATINOAMERICA
 
¿Hacia dónde va la región?
 
Tras recordar que la región -si se incluye el Caribe y los países de Centroamérica- está compuesta por más de una veintena de jurisdicciones en ocasiones muy distintas entre sí, Laura Juanes, director global de Privacy Policy Engagement repasó las normas de privacidad ya existentes en la mayoría de los países “leyes de primera generación” -en las que tuvieron bastante influencia las hoy derogadas LORTAD y LOPD españolas que no habían traspuesto correctamente del todo la también hoy derogada Directiva de protección de datos- al no incluir por ejemplo el interés legítimo como base legitimadora del tratamiento-, las leyes de “segunda generación” -con gran influencia del RGPD- actualmente en discusión (caso de Argentina) y, por último, las iniciativas legislativas que actualmente siguen varios países (notablemente Chile) sin olvidar la gran importancia que puede tener en la región la futura ley brasileña por el gran peso demográfico y económico de Brasil.
Los panelistas resaltaron que la Red Iberoamericana de Protección de Datos, que cuenta con más de quince años de historia ya, es el foro regional de autoridades y sus Estándares de Protección de Datos para los Estados Iberoamericanos se han consolidado como el eje -o en la terminología jurídica europea- la especie de “directiva” para la cooperación efectiva relacionada con la protección de datos personales y privacidad regional. No obstante, el panel constató que los mecanismos de cooperación y coherencia existentes en la región están lejos de poder ser equiparados con los creados por el modelo europeo debido al distinto marco jurídico e institucional que existe entre los Estados Miembros de la Unión Europea y los países de la región iberoamericana.
Asimismo, debido a la gran influencia económica que -por ejemplo, en economías como la mexicana- tiene EEUU los panelistas también coincidieron en que si bien la adecuación con la Unión Europea (que hoy por hoy sólo reconoce a Argentina y Uruguay como países con un régimen adecuado equivalente al europeo) es un importante objetivo político no hay que perder perspectiva de las influencias económicas y políticas de la región. Así, Isabel Davara (reconocida abogada de privacidad en México) recordó que si bien México sigue dando pasos firmes para obtener la adecuación con la Unión Europea -como constata su reciente ratificación del Convenio 108- es un líder regional con criterios y autonomía propia. La abogada subrayó como en el futuro Tratado entre México, Estados Unidos Canadá (T-MEC) -USMCA en sus siglas in inglés- que sustituirá al NAFTA incide en la importancia del respeto a la protección de datos en el comercio digital haciendo referencias expresa a los principios de la OCDE y de APEC CBPR que, como también subrayó José Alejandro Bermúdez Durana (ex Superintendente de Protección de Datos en Colombia y abogado en Colombia), están también consolidándose como un importante estándar regional.
Por ello y pese a ser evidente la gran influencia que el RGPD está ejerciendo en todo el mundo -muchos lo califican ya del estándar global en materia de privacidad- los panelistas coincidieron en que si bien el enfoque existente hacia problemas globales (por ejemplo las brechas de seguridad) tiende a emular las soluciones de notificación del RGPD, cada país es distinto y es imprescindible tener en cuenta el contexto local a la hora de adentrarse en la región que, a efectos regulatorios, se mueve entre distintas influencias y está entrando en la elaboración de sus leyes de “segunda generación” que, esperemos, asuman lo mejor de cada modelo regulatorio y aprendan de los errores sufridos.
 
Brasil: el gigante despierta al mundo de la privacidad
 
Nada mejor que el considerado como “padre de la ley”, Danilo Doneda (profesor de la Universidad de Rio de Janeiro) y André Giaccheta (prestigioso abogado del despacho Pinheiro Neto) para desgranar, con la aguda y pragmática moderación de Laura Juanes un panel que comenzó con una impactante afirmación que no conviene olvidar y es que, si la ley brasileña entra finalmente en vigor en el verano de 2020 -fecha en la que concluirá su extendida vacatio legis-, Brasil se convertirá -con sus casi 210 millones de habitantes- en el mayor país del mundo con ley general de protección de datos.
 
Ahora bien, al tortuoso proceso de elaboración que tuvo la promulgación de la Ley, sus vetos por el Presidente y las complejidades presentes en el marco jurídico brasileño debido a la existencia de varias leyes que regulan esta materia como el Marco Civil de Internet (Ley Nº 12.965/14), su decreto reglamentario (Decreto Nº 8.771/16) y la Ley de Acceso a la Información (Ley Nº 12.527/11) que -como se evidenció en el panel- plantean contradicciones entre las distintas normas, existe todavía un obstáculo previo que se resolverá en fechas muy próximas (junio de 2019) y es si la ley será convalidada o no por el nuevo Congreso.
 
Confiando en que dicha convalidación tenga lugar, los panelistas desgranaron las claves de la Ley, en la que el RGPD ha tenido gran influencia y coincidieron en que para que Brasil tenga el papel de liderazgo que corresponde y alcance la adecuación con la Unión Europea será crítico que su futura autoridad de protección de datos Autoridade Nacional de Proteção de Dados o ANPD se configure como un supervisor realmente independiente en el que, si me puedo permitir la sugerencia, ojalá veamos a Danilo Doneda como primer director.
 
DE IRLANDA, HELEN DIXON Y EL CHERRY ON THE CAKE EN LA SEMANA DE LOS CEREZOS EN FLOR
 
El discurso magistral de la primera sesión plenaria corrió a cargo de la directora de la autoridad irlandesa de protección de datos, Helen Dixon, que en la semana del impresionante espectáculo natural del florecimiento de los cerezos de Washington D.C. (“cherry blossom”) fue el “cherry on the cake” de la conferencia.
 
Conviene recordar que Irlanda ha pasado de ser uno de los países que, infaustamente, formaban parte de los PIIGS (Portugal-Irlanda-Italia- Grecia-España) y que más afectado estuvo por la crisis financiera para pasar a ser un atractivo destino para las multinacionales tecnológicas americanas que han ubicado allí sus sedes europeas. Su atractivo régimen fiscal, su población bien educada y angloparlante y el Brexit son algunos de los ingredientes del éxito conseguido en el que, su pragmático -que no laxo- régimen de supervisión ha jugado un importante papel.
 
Helen Dixon desgranó la estrategia del Data Protection Commission que dirige que cuenta con el apoyo del gobierno irlandés para seguir aumentando la plantilla de su oficina de 130 a 170 empleados este año. Irlanda es muy consciente de la importancia que ha tomado su autoridad de protección de datos, que es ya uno de las principales autoridades de control europeas, al contar entre sus supervisadas a las grandes tecnológicas americanas como Facebook (Whatsapp-Instagram), Microsoft-Linkedin, Apple, Twitter, etc. Dixon que afirmó que está determinada a utilizar sus potestades sancionadoras cuanto sea necesario, si bien no tuvo reparos en reconocer los esfuerzos que realizan esas empresas y las innovaciones que están realizando para dotar de mayor control a los ciudadanos sobre sus datos y resaltó lo mucho que se puede obtener de la colaboración público-privada en los objetivos comunes a los que se enfrenta la sociedad.
 
Frente a los planteamientos maniqueos a los que estamos acostumbrados en otras latitudes del sur de Europa, el discurso de Helen Dixon y el “business case” o “proyecto país” por el que ha optado a Irlanda con su régimen fiscal y regulatorio son un ejemplo de atracción de talento e inversión tecnológica a seguir muy de cerca.
 
EL COMITÉ EUROPEO DE PROTECCIÓN DE DATOS: PRIMERAS IMPRESIONES
 
Anna Zawila-Niedzwiecka, del departamento legal del nuevo Comité Europeo de Protección de Datos explicó a la audiencia americana las diferencias entre el antiguo Grupo de Trabajo del artículo 29 de la Directiva y el nuevo Comité que, si algo quedó claro, cuenta -de momento- con poco personal y una apretadísima agenda de reuniones en Bruselas de las distintas autoridades supervisoras nacionales.
 
En la sesión plenaria que el Comité Europeo de Protección de Datos y la Federal Trade Comisssion americana se evidenció un buen entendimiento entre los responsables de los reguladores de ambos lados del Atlántico y de los esfuerzos porque el Privacy Shield se consolide en un mecanismo adecuado pese a que si me puedo permitir- se es consciente que algunos supuestos “activistas” de la privacidad -o más bien de su propio ego- no cejarán en tratar de impedirlo.
 
El Comité -como la Comisión Europea- expresó su voluntad de que el RGPD termine con las disparidades nacionales de la Directiva y su compromiso para que el mecanismo de cooperación y coherencia funcione. Si no es así nuestra opinión es que entonces será el Tribunal de Justicia en Luxemburgo quien tenga que realizar esa labor y sería deseable que el RGPD se pueda ejecutar de forma homogénea en todos los Estados Miembros sin tener que involucrar a Luxemburgo cada vez que se produzcan discrepancias.
 
ROL DE LOS PROVEEDORES DE SOLUCIONES DE CUMPLIMIENTO DEL RGPD
 
El RGPD ha dado lugar a una auténtica explosión de proveedores de soluciones de “compliance” para dar cumplimiento con el RGPD. En este panel Ari Ezra Waldman de la Universidad de Nueva York compartió con la audiencia el estudio realizado sobre esos “vendors” y compartió panel con representantes de la filial de IBM (Promontory) y como representantes de los “vendors” BigID y Anonos.
 
El panel dejó claro que la contratación de estas soluciones no debe ser percibida como la contratación de un seguro que elimine todos los riesgos de cumplimiento con el RGPD. Ahora bien, se coincidió en que estas soluciones ayudan a reforzar las medidas de responsabilidad activa exigidas por el RGPD.
 
Pese al alcance extraterritorial del RGPD y el impacto que está tiendo en Estados Unidos es llamativo como estos “vendors” son más populares en el mercado americano que en el territorio de aplicación por excelencia del RGPD que es Europa donde las compañías siguen confiando más en abogados y consultoras para apoyarse en el cumplimiento normativo que en soluciones tecnológicas ofrecidas por estos proveedores de soluciones. Ahora bien, el imparable crecimiento de la industria “legal tech” y la expansión a Europa de estos “vendors” augura irá en aumento y su éxito dependerá de cómo valoren los reguladores el hecho de contar con estas soluciones implantadas o no cuando llegue la hora de iniciar un procedimiento sancionador.
 
PROYECTO SOBRE IDENTIDAD DIGITAL, PRIVACIDAD Y DESARROLLO ECONÓMICO DEL BANCO MUNDIAL
 
El último panel del Fórum como en el episodio bíblico hizo que el mejor vino llegase al final ya que el Banco Mundial, de la mano de la española Fredes Montes presentó su proyecto Identification for Development ID4D junto con el abogado Roy MacMillan y el profesor de la universidad de San José (California) Mike Jerbic.
 
La iniciativa ID4D pretende ayudar a los países a ser conscientes del potencial transformador que tiene la implantación de sistemas de identificación digital. Y es que, como es sabido, existen todavía en el mundo un millón de millones de personas sin identificación lo que las excluye de protección social, acceso a los sistemas de salud, servicios financieros, derechos políticos y otros tipos de servicios llevándolos a ser objeto de discriminación, y exclusión social. La identidad digital podría facilitar el acceso a servicios a un gran número de personas, sin embargo, esta forma de identidad no está exenta de riesgos ni de retos para su adopción.
 
El panel despertó mucha interacción entre los asistentes ya que, incluso en economías desarrolladas la identificación digital (digital identity) está siendo un gran reto debido a la falta de acuerdo respecto a la gestión de la identidad por parte de proveedores privados o la ausencia de interconexión entre los distintos proveedores de identidad. Retos que de alguna manera el Reglamento europeo e-IDAs pretende solucionar.
 
CONCLUSIÓN
 
Mientras florecían los cerezos de Washington D.C. cientos de profesionales de la privacidad se enclaustraron entre las paredes de la George Washington University para tratar de vislumbrar el rumbo que debe tomar la privacidad y seguridad de la información en los tiempos que nos ha tocado vivir.
El “cherry blossom” o festival nacional de los cerezos en flor, es una celebración anual que tiene lugar todas las primaveras en Washington D. C. en conmemoración del regalo que hizo el alcalde de Tokio, Yukio Ozaki de tres mil (3.000) cerezos japoneses el 27 de marzo de 1912. El alcalde Ozaki donó estos árboles en un esfuerzo para incrementar la creciente amistad entre Estados Unidos y Japón y también para celebrar la estrecha relación entre ambos pueblos.
No sé si el RGPD puede verse como el regalo que Europa hizo al mundo, pero esperemos que en la próxima cita anual del IPSF, países como Brasil que han optado por alinear sus futuras legislaciones con la norma europea puedan contarnos si ese árbol procedente de latitudes mucho más frías cuajó y floreció y que podamos admirar sus flores.
 
Este artículo ha sido inicialmente publicado en el boletín de LA LEY Privacidad.
 
© 2019. Javier Fernández-Samaniego
javier.samaniego@samaniegolaw.com



Jueves, 13 de Junio 2019

Algún ciberdelincuente,
de cuya identidad y ubicación me temo que nadie podrá acordarse,
no sólo ha hackeado mi tarjeta de crédito
sino que me ha chafado mi post.
Y lo siento, sobre todo, por Microsoft.
Y no es una rima fácil,
Ni es una vana invención.


https://blogs.microsoft.com/blog/2018/01/17/future-computed-artificial-intelligence-role-society/
https://blogs.microsoft.com/blog/2018/01/17/future-computed-artificial-intelligence-role-society/
Efectivamente, la realidad se ha colado en este post en el que, con gran entusiasmo, quería reseñar el libro The Future Computed: Artificial Intelligence and its role in society que Microsoft nos entregó a los participantes de la conferencia internacional Privacy Law Salon celebrada en Estados Unidos a principios de febrero y cuya versión electrónica se encuentra disponible siguiendo el anterior link.
 
Sí, escribo estas líneas con el libro todavía en mis manos desde la sala de espera de una comisaría de policía. Resulta que para que se retrocedan los cargos fraudulentos realizados con mi tarjeta de crédito no tengo más remedio que remitir al banco una copia de la denuncia que tengo que interponer o ratificar físicamente en comisaría. Y resulta también que, para tramitar la denuncia en comisaría, la policía me exige un certificado de los cargos fraudulentos sellados físicamente por el banco.
 
En fin, que tuve que visitar mi sucursal bancaria –a la que llevaba años sin ir– a primera hora de la mañana para que me sellasen el extracto de cuenta con los cargos fraudulentos. Es lunes y durante el fin de semana se acumulan las denuncias, y voy ya por mi tercera hora de espera en esta comisaría.
 
Pero salgamos de esa diminuta sala de espera y volvamos al “Future Computed” de Microsoft que empieza con una retrospectiva de Brad Smith –presidente y director de asuntos jurídicos de Microsoft– que cuenta en el prólogo del libro el fenómeno ocurrido hace veinte años –que tuve la suerte de vivir en primera persona– consistente en la aparición de una práctica del derecho: el derecho de protección de datos que en aquellos días los más agoreros presagiaban que no tendría mucho recorrido y que, veinte años después y en pleno furor del RGDP (Reglamento General de Protección de Datos) aglutina a miles de profesionales. Según Brad Smith eso mismo ocurrirá en el futuro con la práctica del derecho de la Inteligencia Artificial (I.A.).
 
Y es que, la reflexión de Microsoft no se centra en cuestiones tecnológicas sino los interrogantes ético-jurídicos que plantea la I.A. y es una llamada –sobre todo– a un diseño y uso responsable de ella, al establecimiento de unos principios éticos que protejan a las personas. El libro incluye una reflexión realista – pero ciertamente optimista – de su impacto en el mercado de trabajo y, por último, una visión sobre los modelos de supervisión y regulación que deben regirla.
 
La realidad que un actor tan importante como Microsoft anticipa es que la I.A. nos ayudará a gestionar de una forma más eficiente nuestro más precioso y limitado activo: el tiempo. Las previsiones de Microsoft son que, para el 2038, nuestros asistentes digitales personales habrán sido entrenados para anticipar nuestras necesidades, gestionar nuestras agendas, ayudarnos a preparar nuestras reuniones, planificar nuestro ocio, contestar y gestionar nuestras comunicaciones y conducir los vehículos que nos transporten.
 
Fuera de nuestro ámbito personal, la I.A. permitirá extraordinarios avances en áreas como la salud, agricultura, educación y transporte que ya estamos experimentando hoy en día y que el libro ilustra con algunos de los proyectos en que Microsoft está trabajando como “InnerEye” en el ámbito oncológico, “Premonition” en la prevención y anticipación de epidemias, “FamBeats” en agricultura y un largo etcétera en el que son especialmente llamativos los actuales proyectos que su filial LinkedIn está acometiendo en la transformación del mercado laboral.
 
Ahora bien, como ya ocurrió con el advenimiento de las nuevas tecnologías ocurrido hace veinte años, esta expansión de la I.A. en nuestras vidas también plantea preocupaciones y complejos debates que Microsoft no evita en su libro. Y es aquí donde el libro aporta valor ya que, más allá de la inevitable publicidad subliminal sobre las soluciones de quien lo edita* , el libro abre el debate sobre las fórmulas para asegurarnos que la I.A. sea diseñada y usada de una forma responsable.
 
El debate se centra en la necesidad de plantear principios éticos que protejan a las personas, el rol y uso que deben hacer los gobiernos de estas soluciones y el inevitable impacto que tendrá en el futuro del empleo y el mercado de trabajo.
 
Los seis principios éticos que propone Microsoft para delimitar el desarrollo futuro de la I.A. son su imparcialidad, fiabilidad y seguridad, privacidad y seguridad, inclusión, transparencia y responsabilidad proactiva (en inglés: fairness, reliability and safety, privacy and security, inclusivity, transparency, and accountability). Se propone que esos principios guíen toda la actuación de las partes implicadas – desde los programadores hasta los usuarios finales.
 
Como decíamos, no se evita tampoco el complejo debate sobre el impacto que la I.A. tendrá en el mercado de trabajo con la destrucción y creación de empleo que generará. Y es que si ha habido una constante evidente en los últimos 250 años de cambio tecnológico éste ha sido el gran impacto que las nuevas tecnologías e invenciones han tenido en la creación de nuevos trabajos, la desaparición de otros y la evolución de las funciones y tareas de los trabajos existentes. Constante que podemos estar seguros de que continuará.
 
Las conclusiones que se adelantan es que, en primer lugar, aquellos gobiernos y sectores privados que adopten la I.A. antes y de forma efectiva serán los que más se beneficien de ella porque es una constante que el crecimiento económico y los nuevos empleos benefician siempre a los que se adaptan y adoptan el cambio y no a los que se resisten al mismo o hacen todo lo posible por retrasarlo.
 
En segundo lugar, si bien Microsoft cree que la I.A. contribuirá a la solución de muchos de los problemas a los que se enfrentan nuestras sociedades no debe bajarse la guardia respecto a su desarrollo futuro que debe ser analizado siempre de forma crítica y teniendo siempre presentes unos inquebrantables y sólidos principios éticos y legislación que la gobierne, una imprescindible adaptación de las nuevas habilidades y competencias que serán necesarias y la reforma inevitable de la legislación laboral y de los mercados de trabajo que plantea el nuevo escenario ante el que nos encontramos.
 
En tercer lugar, se hace una llamada a una responsabilidad conjunta en el desarrollo de la I.A. cuyo desarrollo no es competencia exclusiva del sector tecnológico. Microsoft se compromete públicamente a democratizar la I.A. de la misma forma que apostó porque el PC se convirtiera en un bien al alcance de todo el mundo. De hecho, desde luego hoy un PC o un smartphone se pueden calificar ya de “bienes de primera necesidad” en muchas sociedades avanzadas. El gigante tecnológico insiste en su compromiso de que las herramientas que está creando sean accesibles a todos los desarrolladores de soluciones, empresas y gobiernos que deseen construir soluciones basadas en I.A. para contribuir al desarrollo de la sociedad.
 
A la postre este libro – en tono de manifiesto – insiste en que el futuro desarrollo de la I.A. no sólo vendrá de la mano de la ciencia y tecnología o la ingeniería y las matemáticas ya que, en la medida que las computadoras cada vez se comportan de forma más similar a los humanos, será imprescindible que las ciencias sociales y las humanidades tengan su rol protagonista en su desarrollo. La literatura, el arte, la historia, la economía, ética, filosofía, psicología serán críticos – afirma Microsoft – en el desarrollo y gestión de las soluciones basadas en I.A.
 
Cada uno juzgará si el libro es un manifiesto publicitario de quien lo edita o una reflexión válida y seria pero desde luego, es loable que un actor fundamental en el desarrollo de la I.A. haya hecho estas manifestaciones y compromisos de forma pública y me permito a recomendar su lectura ya que, como mínimo, permitirá a los lectores vislumbrar los fascinantes proyectos y las aplicaciones prácticas que tiene ya hoy en día la I.A. sin necesidad de imaginar mucho cómo será ese “future computed”.
 
Ahora bien, mientras ese futuro llega yo continúo en la sala de espera de la comisaría de policía de la calle Príncipe de Asturias de Madrid tras toda una mañana perdida en tratar de conseguir que el banco retroceda los cargos fraudulentos. Me congratula saber que Microsoft quiere ayudarme a gestionar mi bien más escaso y precioso, pero, mientras tanto, claramente algunos van más rápido que otros en este mundo en tránsito.
 
La dicotomía no debe mantenerse más ya que si me cyber-atacan debería poder cyber-defenderme y en eso, desde luego, también le doy la razón a Microsoft porque si mi banco y la policía no se adaptan tan rápido a la tecnología como los cyber-delicuentes y siguen dando tanta importancia a los certificados y denuncias “físicas” y si “los malos” siguen siendo más rápidos que “los buenos” aquí seguiré, cyber-atacado yo, mientras llega ese “future computed” que augura Microsoft.
 
© Javier Fernández-Samaniego, 2019
javier.samaniego@samaniegolaw.com
 
* Referencias a Cortana -asistente digital de Microsoft - y a alguna de sus filiales – notablemente Linkedin y sus funcionalidades y gran ayuda que está prestando a demandantes de empleo, empresas y gobiernos en la transformación del mundo del trabajo.



Jueves, 14 de Marzo 2019

“Creo que la ley más importante con diferencia de todo nuestro código es la de la difusión del conocimiento entre el pueblo. No se puede idear otro fundamento seguro para conservar la libertad y la felicidad. [... ] Aboga, mi estimado compañero, por una cruzada contra la ignorancia; establece y mejora la ley de educar a la gente común. Informa a nuestros compatriotas [... ] de que el impuesto que se pague con el propósito [de educar] no es más que la milésima parte de lo que se tendrá que pagar a los reyes, sacerdotes y nobles que ascenderán al poder si dejamos al pueblo en ignorancia”.
Thomas Jefferson


Christmas Blues
Un año más volé el día 24 de diciembre camino de Francia para pasar la Nochebuena con la “belle famille” –delicioso eufemismo del idioma francés para referirse a la familia política- que hace ya años se jubiló en el Dauphiné en el triángulo entre Lyon, Chambéry y Grenoble. El paisaje pre-alpino mantiene todavía la fisonomía de lo que fue el feudalismo en Europa, allí siguen en pie los “chateaux” de los señores feudales  y los campos alrededor que labraban sus siervos. El paisaje urbano se conforma por pequeñas ciudades que tuvieron su esplendor desde los tiempos en que  Lyon tuvo el monopolio del comercio de la seda y que hoy lucen “deslucidas” con sus fábricas cerradas, sus fachadas sucias y sus centros urbanos llenos de negocios vacíos. La deslocalización textil terminó con ellos y les convirtió en ciudades dormitorio de Lyon, en la Francia de los “lotissements” que se levanta muy pronto todas las mañanas y conduce en sus viejos, muy contaminantes y poco bo-bos (bourgeois bohème) vehículos muchos kilómetros para llegar al trabajo.

La A-43, autrefois llena de coches de gran cilindrada con todas las matrículas europeas –del Reino Unido incluidas- cargadas de sonrisas rumbo a los Alpes no tienen casi tráfico bo-bo  este año y es que hay poca nieve y para esquiar “hay que subir muy alto” este año. Como cuando yo era pequeño que para esquiar había que “estar muy alto” también.

Al salir de la A-43, mi suegra me pide que coloque el “gilet jaune” en el salpicadero y que sonría a los “gilets jaunes” para que nos dejen pasar. Efectivamente, no hay Papa Noël en rojo pidiendo el aguinaldo y allí están los “gilets jaunes” de amarillo el día de Nochebuena en su rotonda. No son los “gilets jaunes” que había visto por televisión sino personas que salieron a la calle en protesta del anuncio de subida de los impuestos a los carburantes de sus contaminantes vehículos y que transpiran que un día fueron clase media y que hoy se han empobrecido y que viven en territorios “abandonados”. ¿Las víctimas de la globalización? ¿Los trabajadores que pagan para mantener un estado de bienestar que no les llega a ellos y en el que otros tienen subsidios sin trabajar y que siguen trabajando, levantándose cada mañana y viendo su poder adquisitivo mermar y que han quedado fuera de los nuevos trabajos de la nueva economía en lugares que no saben o no pueden encontrar su lugar en el nuevo mundo?

Mientras, al sur de los Pirineos se acaba de regular por Ley Orgánica el derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral para que “los trabajadores y empleados públicos tengan derecho a la desconexión digital a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar” con modificación del artículo 20 del Estatuto de los Trabajadores incluido. Un derecho muy “bourgeois bohème” dirían los “gilet jaunes” ya que para desconectarse digitalmente habrá que estar conectado o, para empezar, tener un trabajo. Y para eso, mucho antes,  el programático “derecho a la educación digital” también incluido en esa Ley Orgánica debería ser real, posible y efectivo: la ley establece que el sistema educativo garantizará la plena inserción del alumnado en la sociedad digital, obliga a que se incluya en el plazo de un año las competencias digitales en el bloque de asignaturas de libre configuración y que el profesorado reciba competencias digitales y formación necesaria.

Simultáneamente, el Gobierno planea implantar la llamada ‘tasa digital’ o ‘tasa Google’ a las grandes compañías digitales para poder financiar pensiones y estado de bienestar pese a  que el avance del estudio de impacto de la propuesta de impuesto sobre la economía española evidencia que la traslación del impuesto a lo largo de la cadena de valor será devastador para el incipiente ecosistema que  forman pymes,  usuarios y consumidores que usan de las plataformas digitales y ello sin hablar del impacto que tendrá para la atracción de inversión y talento digital. Porque los afectados por la anunciada tasa no saldrán a las rotondas con su chaleco amarillo sino que, simplemente, no vendrán o  -peor aún-se irán.

En el día de los Santos Inocentes mi carta a los Reyes Magos es que nadie se quede encasillado como perdedor o ganador de la nueva economía digital, como “bo-bo” o “gilet jaune” –si se me permite simplificar un problema tan complejo- y que abramos un diálogo donde tal vez concluyamos, ese es mi deseo, que el Gobierno no puede exigir más impuestos si la riqueza no aumenta y que las grandes compañías digitales aportarían mucho más ayudando a hacer efectivo ese “derecho a la educación digital” que pagando nuevas tasas. Tal vez así, las rotondas se vaciarán de residentes de los “lotissements” de la periferia con “gilet jaunes” y los centros de las ciudades de la vieja Europa dejarán de ser reductos de “bo-bos” y visitantes cual chateaux de los señores feudales del Dauphiné medieval.

Las rebeliones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias" (Aristóteles).

28 de diciembre de 2018. Día de los Santos Inocentes.

© Javier Fernández-Samaniego, 2018
javier.samaniego@samaniegolaw.com



Sábado, 29 de Diciembre 2018

“Mueren jóvenes los que los dioses aman”
Menandro de Atenas


In memoriam: Luis dos Santos Martins (Oporto (Portugal) 3 de agosto de 1976 - Madrid (España), 11 de julio de 2018)
Luis dos Santos Martins


Querido Luis:

Hoy se cumple un mes desde que nos dejaste. Faltaban sólo unos días para que cumplieras 42 años y, sobre todo, faltaba toda una vida llena de proyectos apasionantes por vivirse. No quiero perturbar el luto que tu familia, tus amigos, tu familia profesional de IBM -donde desarrollaste prácticamente toda tu impresionante trayectoria profesional - y todos lo que te queríamos estamos viviendo, pero este mes te había ofrecido escribir el artículo del blog y este espacio debe ser para ti.

Como te dije cuando te ofrecí escribir el post estaba convencido de que tu visión sobre el desarrollo de las nuevas soluciones de inteligencia artificial en el ámbito jurídico resultaría de enorme interés para los lectores. Insistías en la gran importancia de los datos y la información que debe nutrir las soluciones y plataformas -ya que sin esa información éstas eran como un vehículo sin energía que los propulsase- y te importaba especialmente que los algoritmos tuvieran también en cuenta variables emocionales en sus modelos ya que, como bien decías, la inteligencia artificial no sería inteligente sin incluir de alguna forma las emociones que tanto condicionan nuestra inteligencia emocional que es parte fundamental del proceso de toma de decisiones de la inteligencia humana. Aunque las circunstancias no han permitido que puedas escribir el post que amablemente habías aceptado escribir, sí dejaste las claves de los mensajes que querías dar a los lectores ya escritas por lo que espero que me permitas transmitirlas a todos in memoriam.

Así te presentabas cinco días antes de dejarnos a una de las escuelas de formación ejecutiva más prestigiosas de España donde ibas a dar clases:

Después de 5 años en Cuatrecasas, llevo 14 años en el área de tecnologías de la información como abogado in-house de IBM. Durante todo este tiempo asesoré todo tipo de transacciones en distintas geografías, desde transacciones para la adquisición de capacidad de computación, contratos de outsoursing de servicios, acuerdos corporativos y multi-geográficos de software, hasta el cambio de paradigma tecnológico que conlleva la transformación digital que se está desarrollando actualmente. Transición de los data centers a cloud computing, el software como servicio, y cambio de un modelo basado en programación a las soluciones cognitivas, mediante la utilización de algoritmos con capacidad de análisis, prescriptivo, predictivo e incluso, emocional.

En particular estoy específicamente involucrado en la investigación e implementación de soluciones de inteligencia artificial (machine learning, Deep learning, natural language processing, …) en el sector jurídico (por ej. las implicaciones de la utilización de soluciones de AI en la Administración de la Justicia, investigación y decisiones judiciales). Además de todo lo relacionado con la información (big data) sobre la cual los algoritmos extraen los datos para producir insights que la mente humana no alcanzaría.

Bueno…. perdona porque empiezo hablar de estos temas y no termino.

Y es que, efectivamente, nuestra limitada mente humana no alcanza a entender muchas cosas como el que ya no estés entre nosotros querido Luis.

Te preocupabas por todos los que te rodeaban y tu mirada azul, como tu amado Océano Atlántico, nos reconfortaba a todos siempre. Tratar contigo era siempre como una delicada caricia: siempre atento, agradecido y exquisitamente elegante. Como buen portugués, cruzaste el Océano y tuviste grandes responsabilidades en Nueva York y Sao Paulo. Acababas de regresar a nuestra Península, este espacio único que compartimos españoles y portugueses, ibéricos todos, pero el Océano estaba siempre presente en ti e inspiró el nombre del start-up que fundó tu hermano Miguel (Oceanxbox) a la que ayudabas con las innovadores visiones y análisis que apuntabas en el mensaje que he transcrito más arriba.

Tu recuerdo estará siempre entre nosotros y espero que nuestra limitada mente no se pregunte más el “porqué” te has ido sino “para qué” ya que tu vida ha estado llena de sentido aunque no seamos capaces de entender y procesar porqué ha terminado de forma tan prematura. No sé si algún día, con ayuda de la inteligencia artificial -que siempre decías que había que nutrir de nuestras emociones humanas- conseguiremos entender el sentido de nuestra existencia pero, mientras llega ese día, espero que tu ejemplo sea siempre un estímulo para quienes hemos tenido la suerte de haberte conocido.

Descansa en Paz.


© Javier Fernández-Samaniego, 2018
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Miércoles, 15 de Agosto 2018
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Javier Fernández-Samaniego
Javier Fernández-Samaniego
Ardiel Martinez
Socio Director de Samaniego Law. Abogado y especialista en asesoramiento contractual y contencioso de proveedores y clientes de Tecnologías de la Información. Fue uno de los abogados pioneros en España en el asesoramiento en materia de protección de datos de carácter personal. Asesora a empresas nacionales y multinacionales en contratos de outsourcing, nuevos modelos de negocio vertebrados en tecnologías disruptivas y en la prevención y resolución de conflictos que involucran cuestiones tecnológicas complejas. Cuenta con estrechos vínculos en Estados Unidos y Latino América. Es árbitro de la sección especializada en TIC de la Corte de la Cámara de Comercio de Madrid y asociado del Club Español de Arbitraje. Es mediador acreditado por CEDR de Londres y forma parte del Panel de Distinguidos “Neutrales” de CPR en Nueva York. Abrió la oficina de Madrid de Bird & Bird en 2005 y anteriormente colaboró profesionalmente con los despachos Linklaters y Cuatrecasas. Comenzó su carrera como abogado en el ente público CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial). Miembro del Consejo Académico de FIDE. Senior Fellow del Steven J Green School of International and Public Affairs (FIU - Florida International University).