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Blog de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa




"La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo" (Paulo Freire)


"REPENSANDO" LA CARRERA DE DERECHO PARA LOS FUTUROS ABOGADOS DE LA ALDEA GLOBAL
Se acaba de clausurar la conferencia mundial de la asociación de abogados de Derecho de las Tecnologías (iTechLaw) en Miami en la que centenares de abogados de todo el mundo han debatido durante varios días sobre los retos legales que las disrupciones tecnológicas están planteando y donde más allá de los ya conocidos debates derivados de los regímenes de responsabilidad a aplicar a los vehículos autónomos o los robots dotados de inteligencia artificial los cambios en las relaciones laborales ante la imparable "uberización" del factor trabajo o las nuevas formas de delincuencia y los retos que plantea su persecución y prevención, se han examinado casos reales que evidencian que el que todo el planeta utilice los mismos productos y servicios hace que las respuestas "locales" casen mal con la realidad del mundo globalizado:

El bloqueo por un juez brasileño de Whatsapp durante 48 horas en Brasil que "castigó" – en palabras de la empresa- a más de 100 millones de brasileños que dependen del servicio para comunicarse personal y profesionalmente para forzar a entregar informaciones que Whatsapp afirmó repetidamente que no tenía o, por poner otro ejemplo, el pulso entre el FBI y Apple por el bloqueo del iphone del terrorista de San Bernardino han sido debates "globales" porque la mayoría del planeta usa ya Whatsapp o un iphone y se siente concernido por las respuestas judiciales "locales" a estos casos.

¿Están los jueces y abogados preparados para estas nuevas realidades? Si bien los responsables de la formación profesional o ejecutiva, las asociaciones de profesionales como iTechLaw y de los programas  de post grado están entiendo y dando respuesta a este nuevo escenario sin embargo, y con honrosas excepciones,  las Facultades de Derecho continúan de espaldas a este cambio disruptivo  tanto en sus programas, metodologías y claustros de profesores. Por eso es muy loable la iniciativa que ha arrancado la Facultad de Derecho de la Universidad Francisco Marroquín (UFM) de Guatemala para "repensar" la carrera de Derecho mediante una "desconferencia" que ha tenido lugar en abril en Antigua Guatemala como primer paso de ese objetivo.

Algo así sólo podía pasar en "la Marroquín" que durante mucho tiempo yo pensé que era una especie de "ensoñación libertaria", una de esas "quebradas de Galt" que se han querido hacer realidad a lo largo de la historia pero que han resultado efímeras utopías pero que afortunadamente es una institución real que, desde su fundación por Manuel Ayau hace ya 45 años, ha sido fiel a su misión de enseñar  y difundir los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables.

A diferencia de una conferencia en la que una persona habla a una audiencia, una "desconferencia" es un ejercicio de innovación abierta en la que todos los asistentes intercambian ideas. Qué mejor manera que ese innovador formato para el ambicioso objetivo de reconsiderar, deconstruir, actualizar y rearmar los distintos elementos de la formación de los abogados y futuros profesionales jurídicos, es decir:
  • qué se enseña en la carrera (programa);
  • cómo se enseña (metodologías);
  • quién debería de enseñar cada materia (claustro);
  • qué posgrados en Derecho generan un valor agregado en el ejercicio profesional;
  • qué otras experiencias dentro de la carrera enriquecen la formación del estudiante.
La "desconferencia" se divide en "estaciones de trabajo" a cargo de un "facilitador" y en ellas se proponen temas y los participantes se dividen, conforme al "orden espontáneo" por las estaciones que más les atraen y permanecen en ellas aportando ideas el tiempo que estiman conveniente hasta que deciden cambiar a otra estación.

Permitidme, verbi gratia, llevaros a la estación en la que se discutía el “pénsum” o programa de la carrera de Derecho. Una de las discusiones se centró en si tiene sentido seguir incluyendo el Derecho Romano. Las ideas que fluyen van desde los que dicen que no tiene ningún sentido, hasta los que consideran que es absolutamente fundamental. Hay quien piensa que el problema es la forma en que se enseña y aboga por ser capaces de hacer "practicums" en Romano. Sin Romano no podríamos entender la importancia del respeto a la propiedad privada o el laizzez faire se argumenta también. Cuando yo estudié Romano tenía 18 años y realmente no entendí su importancia, tampoco lo tuve presente – como hubiera sido lógico- al estudiar Derecho Civil. Fue muchos años después cuando en mi primera experiencia forense – un “juicio de cognición” de aquéllos de la antigua Ley de Enjuiciamiento- el juez fundamentó su fallo en los tres principios de Ulpiano (Honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere) y rescaté el manual del Profesor Juan Iglesias y me reconcilié con el Romano. Así van fluyendo las ideas en la "desconferencia".

Tanto en la reunión de los abogados de iTechLaw como en la desconferencia de la Marroquín la disrupción que está ocasionando la tecnología es el centro de todas las discusiones y debates y  lo que está claro es que, aunque son tiempos para “repensar” tampoco debe olvidarse que, como decía Borges, " La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa".
 

"REPENSANDO" LA CARRERA DE DERECHO PARA LOS FUTUROS ABOGADOS DE LA ALDEA GLOBAL
Yo sólo espero que vía videoconferencia, mediante un videojuego e incluso con un profesor robot con inteligencia artificial que en la Facultad de Derecho no se olvide presentar  a nuestros futuros abogados a Ulpiano por favor.

© Javier Fernández-Samaniego, 2016
fdezsamaniego@gmail.com


 



Miércoles, 25 de Mayo 2016
Javier Fernández-Samaniego
Javier Fernández-Samaniego
Ardiel Martinez
Socio Director de Samaniego Law. Abogado y especialista en asesoramiento contractual y contencioso de proveedores y clientes de Tecnologías de la Información. Fue uno de los abogados pioneros en España en el asesoramiento en materia de protección de datos de carácter personal. Asesora a empresas nacionales y multinacionales en contratos de outsourcing, nuevos modelos de negocio vertebrados en tecnologías disruptivas y en la prevención y resolución de conflictos que involucran cuestiones tecnológicas complejas. Cuenta con estrechos vínculos en Estados Unidos y Latino América. Es árbitro de la sección especializada en TIC de la Corte de la Cámara de Comercio de Madrid y asociado del Club Español de Arbitraje. Es mediador acreditado por CEDR de Londres y forma parte del Panel de Distinguidos “Neutrales” de CPR en Nueva York. Abrió la oficina de Madrid de Bird & Bird en 2005 y anteriormente colaboró profesionalmente con los despachos Linklaters y Cuatrecasas. Comenzó su carrera como abogado en el ente público CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial). Miembro del Consejo Académico de FIDE. Senior Fellow del Steven J Green School of International and Public Affairs (FIU - Florida International University).