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Blog de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa




Storms are natural. They happen from time to time, they are unpleasant and frightening, but in the end one survives and the sun reappears.
("The Most Dangerous Enemy: A History of the Battle of Britain", written by Stephen Bungay)


La Tempesta, Giorgione, cerca 1508, Galería de la Academia, Venecia, Italia
La Tempesta, Giorgione, cerca 1508, Galería de la Academia, Venecia, Italia
El pasado 23 de junio se produjo, sin que casi hubiéramos tenido tiempo de ver relámpagos ni escuchar truenos, el comienzo de la mayor tormenta de verano de los últimos tiempos: los partidarios del "Brexit" ganaban el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

Dejo a las páginas monográficas sobre el Brexit el análisis de sus posibles consecuencias y me remito, entre las excelentes fuentes que están apareciendo, a la que ha creado nuestro despacho al respecto (Bird&Bird & Brexit).

No pretendo sumar más palabras a la "verborrea Brexit" pero sí compartir con los seguidores del blog las dos reflexiones que para mí ha supuesto lo que considero una "tormenta de verano" y no un "tsunami" como algunos lo consideran.

En primer lugar, mi gran sorpresa no se encuentra tanto en el resultado sino en el hecho de que los padres del "consensus binding approach" se hayan entregado a la perversa tiranía de las mayorías que implican este tipo de referéndum. A todos los que trabajamos desde hace años con ingleses nos fascina su peculiar manera de conducir reuniones y llegar a soluciones por unanimidad, en las que no hay vencedores y vencidos y en las que todos ceden y son partícipes de la decisión, es verdad que a veces se trata de un consenso muy "teledirigido" y "precocinado" pero consenso a fin de cuentas. El ya clásico libro de Lawrence Susskind Breaking Robert's Rules traducido en castellano como "Mejor que la mayoría" lo describe muy bien.

En segundo lugar y entrando en la esencia del blog, mi gran inquietud no es cómo le afectará a la economía digital del Reino Unido la salida de Europa sino cómo afectará a la economía digital europea que el gran defensor de la libertad económica, la innovación y el pragmatismo deje total o parcialmente de tener voz y voto en Europa Continental.

Por supuesto, son comprensibles las preocupaciones británicas sobre el impacto que el Brexit puede tener en importantes iniciativas legislativas que el país estaba discutiendo como el proyecto de ley conocido como "Digital Economy Bill" en el que se establece el derecho a banda ancha de 10 Mbps entre las obligaciones de servicio universal de telecomunicaciones; el acceso a los fondos europeos que están financiando grandes proyectos de infraestructura como el despliegue de los "Smart meters"; el marco de protección de datos de carácter personal en el que quedará el Reino Unido considerando que el nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos ya ha sido aprobado y será de aplicación a partir de mayo de 2018; el estado en que quedarán materias objeto de las importantes Directivas que se vienen discutiendo desde hace más de cuatro años y que han sido recientemente aprobadas y ahora pendientes de incorporación en el derecho de los Estados Miembros –como la Directiva 2016/1148 sobre seguridad de redes  sistemas de información conocida como Directiva "NIS" o de "Cyberseguridad" o la futura Directiva de secretos comerciales ("Trade Secrets Directive"); y todo un largo etcétera.

Pero, personalmente, somos los europeos continentales quienes debemos estar más preocupados por la inquietante senda que puede tomar la futura regulación europea y el desarrollo de nuestra economía digital sin el Reino Unido que ha sido el claro contrapeso a la tendencia a la sobre-regulación o a los frenos a la libre circulación de datos personales con Estados Unidos que se han incitado desde el Continente –y algunos tribunales.

Resulta bochornoso leer estos días algunas opiniones interesadas que empiezan a postular ya a ciudades del Continente como posibles sustitutas de Londres como principal foco de creación de start-ups en Europa como Berlín o París. Quienes hacen estas afirmaciones no entienden que por encima de esta Unión Europea (digo "esta Unión Europea" y no Europa) está la libertad económica que es la clave para la creación de las condiciones que permiten que se desarrolle el círculo virtuoso del espíritu empresarial, la innovación y el desarrollo y crecimiento económico sostenido.

El Reino Unido ha sabido siempre entender que las diez libertades que miden la libertad económica, esto es la libertad de negocios, de comercio internacional, fiscal, monetaria, de inversión, financiera, laboral, la libertad frente a la corrupción desde el respeto absoluto a los derechos de propiedad y, por supuesto, con un sector estatal de un tamaño racional, son la clave de ese espíritu virtuoso y por eso estoy convencido que el Brexit, al menos para el Reino Unido, será nada más –y nada menos- que una virulenta tormenta de verano.

Dice el proverbio asiático que "Cuando empieza a soplar el viento, algunos corren a esconderse mientras otros construyen molinos de viento" a lo que añadiría que cuando empieza a llover los ingleses siempre sacan, no se sabe de dónde, su paraguas y tienen el arte de saber sobreponerse a las inclemencias del tiempo pero, también, si hace falta, mojarse como demostraron en el "Storm of War" de hace 76 veranos.

Verano de tormentas. ¿Tormentas de verano?
© Javier Fernández-Samaniego, 2016



 



Jueves, 21 de Julio 2016
Javier Fernández-Samaniego
Javier Fernández-Samaniego
Ardiel Martinez
Socio Director de Samaniego Law. Abogado y especialista en asesoramiento contractual y contencioso de proveedores y clientes de Tecnologías de la Información. Fue uno de los abogados pioneros en España en el asesoramiento en materia de protección de datos de carácter personal. Asesora a empresas nacionales y multinacionales en contratos de outsourcing, nuevos modelos de negocio vertebrados en tecnologías disruptivas y en la prevención y resolución de conflictos que involucran cuestiones tecnológicas complejas. Cuenta con estrechos vínculos en Estados Unidos y Latino América. Es árbitro de la sección especializada en TIC de la Corte de la Cámara de Comercio de Madrid y asociado del Club Español de Arbitraje. Es mediador acreditado por CEDR de Londres y forma parte del Panel de Distinguidos “Neutrales” de CPR en Nueva York. Abrió la oficina de Madrid de Bird & Bird en 2005 y anteriormente colaboró profesionalmente con los despachos Linklaters y Cuatrecasas. Comenzó su carrera como abogado en el ente público CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial). Miembro del Consejo Académico de FIDE. Senior Fellow del Steven J Green School of International and Public Affairs (FIU - Florida International University).