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BLOG DE LA FUNDACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL DERECHO Y LA EMPRESA




Algunos de los grandes retos de la sociedad digital


José Luis Nevado

26/01/2017

Artículo elaborado por José Luis Nevado, CEO de Sipay


José Luis Nevado plantea dos retos: (1) La rápida y flexible regulación de las actividades de la sociedad digital y (2) cómo las empresas deben incentivar, asumir y aplicar de forma práctica la innovación desarrollada por terceros
José Luis Nevado plantea dos retos: (1) La rápida y flexible regulación de las actividades de la sociedad digital y (2) cómo las empresas deben incentivar, asumir y aplicar de forma práctica la innovación desarrollada por terceros
Tenemos el privilegio de ser testigos directos de una revolución social que está transformando nuestra sociedad en su totalidad, desde cómo trabajamos a cómo nos comunicamos en nuestro ámbito personal. La forma de comprar, de socializarnos, de buscar pareja, de desarrollar una actividad profesional ha sufrido una transformación radical en los últimos años. Pero como testigos también tenemos la responsabilidad de participar en el cambio. Es por ello que tanto las empresas, como las instituciones públicas deben adaptarse a esta revolución, ofreciendo bienes, servicios y marcos legales pensados por y para el ciudadano, y esta labor, aunque evidente, no es tan sencilla.

Un ejemplo lo tenemos en los diferentes servicios de economía colaborativa que han ido surgiendo recientemente, desde compartir medio de transporte privado a plataformas de alquiler vacacional de vivienda. Por un lado, los usuarios finales han adoptado, de forma más que satisfactoria, el uso de estas plataformas que les permiten, en su concepción original, obtener unos ingresos extra de algunos activos ociosos en determinado momento. Pero otro tipo de usuarios, quizá más intrépidos y visionarios, han profesionalizado su actividad en estas plataformas, convirtiendo los servicios que allí ofrecen en su principal actividad económica. Es por ello que podemos decir que se ha cerrado el círculo del modelo que proponen estas startups tecnológicas a los usuarios: partiendo de modelos de ‘sharing’ de recursos como fuente alternativa de ingresos, se evoluciona a un servicio profesional especializado, y siempre basándose en las mismas plataformas. Es este el momento en el que se crea un punto de fricción con la industria tradicional, que considera (en algunos casos) la oferta de estos servicios competencia desleal.

Bajo este escenario es donde la regulación, según la opinión del que suscribe, no debe ser sólo lo suficientemente flexible como para no entorpecer la natural evolución de la sociedad digital, sino que debe ser rápida. De no serlo, las startups morirán de inanición en el camino. Hemos llegado al primero de los retos: Rápida y flexible regulación de las actividades económicas de la sociedad digital.

Al mismo tiempo las grandes empresas y corporaciones en ocasiones actúan como freno de la innovación, bien porque desean interiorizar y desarrollar la innovación en el seno de su compañía, o bien por considerar a estos proveedores de innovación amenazas en sí mismos. En realidad, atendiendo a su respuesta a la innovación podemos diferenciar entre dos tipos de empresas, a las que denominaremos ‘locomotoras’ y ‘vagones’. La conclusión es evidente: tanto las locomotoras como los vagones acaban en la misma vía  y realizando el mismo trayecto, pero unos llegarán a destino antes que otros, y además lo harán teniendo el control del viaje.

Presionados por el ecosistema que nos rodea, no es extraño encontrarnos con empresas que plantean la innovación como un caso de marketing, buscando una imagen de frescura y renovación, que en última instancia no refleja la realidad de la compañía, o bien una nota de prensa con la que capturar una imagen innovadora que les diferencie de la competencia. Desde esa perspectiva, basada en pilotos y pruebas de concepto que no cristalizan en productos y servicios reales, las startups nunca obtendrán los ingresos que les permitan seguir con vida y generando ideas disruptivas, pero lo que es peor, los usuarios finales nunca disfrutarán de las mejoras y beneficios que la sociedad digital puede ofrecer. En esta línea, en un estudio publicado por StartupBootCamp bajo el título de “Collaborate to innovate” (Colaborar para innovar), se indica que más de un 53% de los encuestados pensaban que las grandes corporaciones realmente no innovan de forma disruptiva, pero a su vez el 70% de las startups consideran muy importante colaborar con estas corporaciones en algún aspecto, generalmente como proveedores. Esto nos lleva al segundo de los retos: Las grandes empresas y corporaciones deben incentivar, asumir y aplicar de forma práctica y efectiva la innovación desarrollada por terceros.

Al igual que la economía colaborativa, todo lo relacionado con ciudades inteligentes o Smart cities está adquiriendo una relevancia primordial en el ecosistema innovador, aunando bajo el mismo techo a startups, grandes compañías  y ente públicos, que deben trabajar de forma conjunta en el diseño y ejecución de los proyectos que convertirán nuestro entorno urbano en ciudades más sostenibles y eficientes. Debido a la magnitud del concepto de Smart cities, es importantísimo realizar una planificación estratégica que permita la interoperabilidad y escalabilidad de las soluciones a adoptar, de tal forma que tengan recorrido en el tiempo y puedan integrarse, relacionarse y complementarse con otras soluciones, o con soluciones homólogas en otras ciudades. En definitiva evitar la creación de islas independientes, aisladas y limitadas en su crecimiento.

La planificación estratégica que requieren las Smart cities supone un claro ejemplo de la necesidad de los dos retos anteriormente expuestos de forma conjunta. Por un lado los diferentes gobiernos deben dotar de un marco regulatorio flexible, que sepa conjugar las necesidades del ciudadano con las soluciones a implementar, garantizando la seguridad y privacidad de los primeros, pero debe hacerlo de forma rápida, puesto que las startups, verdaderas locomotoras en innovación, no pueden sobrevivir años sin ingresos esperando por estas regulaciones. En paralelo, las grandes empresas y corporaciones deben apoyarse e incentivar a las startups y los emprendedores, otorgando o compartiendo al menos el papel de locomotoras de la innovación más disruptiva que cambiará el paisaje donde vivimos. La correcta relación entre la innovación que nace del pequeño emprendimiento, las grandes corporaciones y las instituciones públicas, es la clave que viabilizará, un futuro con soluciones inteligentes para nuestras ciudades que redunde en un mejor entorno donde vivir.
 



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Blog colectivo editado por Rafael Martínez-Cortiña
Eduardo Martínez de la Fe
Eduardo Martínez de la Fe
Rafael Martínez-Cortiña es CEO de Thinkeers, un Think Tank de reflexión distribuida y conectada que ayuda a comprender la Sociedad Digital y que facilita la transformación digital de empresas tradicionales hacia ecosistemas de negocio basados en comunidades conectadas peer-to-peer. Participa en esquemas digitales globales de integración de conocimiento. Pionero de la economía colaborativa en España.