Menu
BLOG DE LA FUNDACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL DERECHO Y LA EMPRESA




¿La innovación colaborativa generará abogados 3.0 que operarán en el 2020 como asesores estratégicos proactivos y digitales?


Rafael Martínez-Cortiña

31/03/2017

Hoy se ha clausurado el V Congreso de Propiedad Industrial e Intelectual en la Fundación FIDE. En el grupo de trabajo que he podido fácilmente moderar, "Innovación colaborativa y Propiedad Intelectual", hemos reflexionado sobre el camino que mejor nos permitiría enfrentarnos a los retos de la sociedad digital. Parece que la solución es una integración de cabezas pensantes con mentalidades diversas que sepan hacer un mejor uso de las herramientas disponibles.


Yo mismo no sé qué es la innovación colaborativa. Podría definirla como el resultado de las miles de novedades que siguen una dinámica viralmente centrípeta conectada en tiempo real, en espacios donde no existía un mercado y que ahora catalizan bajo conexiones Peer to Peer donde impera la confianza, pero sólo definiría parte de ella. Podría explicar cómo la innovación colaborativa genera una dinámica centrífuga destinada a la creación de nuevas soluciones adaptadas a cada una de las personas que se benefician de ella, y contaría una parte. La innovación colaborativa es muy reciente y sólo se comprende bajo una mentalidad disruptiva.

Tras invitar a los asistentes a pensar en disruptivo, de visionar un video sobre blockchain y de escuchar atentamente los retos que han planteado Miguel Arjona, Director de I+D de Altran, y Marcos Camacho, CEO de Battever y Onlegality, hemos comenzado nuestros ejercicios como deportistas intelectuales de élite, reflexionando, naturalmente. No tenemos las respuestas, pero ante los retos que nos enfrentaremos en estos próximos años, hemos concluido que:

La solución pasa por un buen abogado

Ahora consideramos que “un buen abogado” debería idealmente ser operativamente multidisciplinar, con mentalidad digital y un perfil bastante técnico/tecnológico, sin necesidad de que sea experto en ninguna tecnología concreta. Parece conveniente que sea capaz de integrarse en equipos transversales y comprender las incógnitas de la sociedad digital, sin necesidad de ser un experto en la misma. Debe comprender que sus compañeros de bufete, además de abogados, pueden ser ahora informáticos, ingenieros o expertos en seguridad.

Deberemos proteger lo que realmente haga falta proteger

Los retos con que se encuentra la abogacía ante la innovación colaborativa se resumen en (1) la falta de territorialidad, puesto que ahora se opera digitalmente; y (2) en la ultrarapidez con que opera la inteligencia artificial. Por ello, ahora que parece que los sistemas tradicionales no acceden fácilmente al no mercado y que la lógica indica que no todo se puede registrar, habrá que priorizar aquello que “realmente” haga falta proteger. No parece que haya conflictos con la normativa, que apenas se ha mencionado en la mesa de trabajo, ni parece que falten más herramientas, que tampoco se han puesto en cuestión las actuales. Lo que ahora parece necesario es apuntar a lo que realmente debe ser el objeto a proteger en la expresión de la idea.

Soy tu asesor proactivo desde el minuto 1 de tu idea

En un entorno tan cambiante donde resulta fácil el robo de un modelo de negocio no protegido, parece conveniente que el papel de este “buen abogado” sea estelar en todo esquema de negocio digital. De esa manera, los esquemas de negocio deberán centrar sus esfuerzos desde el principio ya no sólo en producto y en marketing, sino también en protección legal, y en la misma medida. El papel del abogado 3.0 será importante, porque deberá saber diferenciar entre ideas y “ocurrencias”.

Se ha remarcado que muchos de los retos que se plantean se solucionan con una buena comunicación entre las partes y en un mayor comprensión bidireccional, tanto del mundo de la abogacía hacia el de la tecnología como lo contrario, con ingenieros con un mayor conocimiento de nuestra realidad normativa.

En el 2020 ¿los abogados serán directores de estrategia de sus clientes y los ingenieros trabajarán en bufetes? En el 2017 esa hipótesis no es tan descabellada, porque ese tipo de abogado 3.0 con mentalidad disruptiva ya se da.

Muchas gracias a Javier Fernández-Lasquetti por confiar en que podía moderar unas reflexiones tan complejas.
 



Nuevo comentario:


Blog colectivo editado por Rafael Martínez-Cortiña
Eduardo Martínez de la Fe
Eduardo Martínez de la Fe
Rafael Martínez-Cortiña es CEO de Thinkeers, un Think Tank de reflexión distribuida y conectada que ayuda a comprender la Sociedad Digital y que facilita la transformación digital de empresas tradicionales hacia ecosistemas de negocio basados en comunidades conectadas peer-to-peer. Participa en esquemas digitales globales de integración de conocimiento. Pionero de la economía colaborativa en España.