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BLOG DE LA FUNDACIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL DERECHO Y LA EMPRESA




Hoy se ha clausurado el V Congreso de Propiedad Industrial e Intelectual en la Fundación FIDE. En el grupo de trabajo que he podido fácilmente moderar, "Innovación colaborativa y Propiedad Intelectual", hemos reflexionado sobre el camino que mejor nos permitiría enfrentarnos a los retos de la sociedad digital. Parece que la solución es una integración de cabezas pensantes con mentalidades diversas que sepan hacer un mejor uso de las herramientas disponibles.


Yo mismo no sé qué es la innovación colaborativa. Podría definirla como el resultado de las miles de novedades que siguen una dinámica viralmente centrípeta conectada en tiempo real, en espacios donde no existía un mercado y que ahora catalizan bajo conexiones Peer to Peer donde impera la confianza, pero sólo definiría parte de ella. Podría explicar cómo la innovación colaborativa genera una dinámica centrífuga destinada a la creación de nuevas soluciones adaptadas a cada una de las personas que se benefician de ella, y contaría una parte. La innovación colaborativa es muy reciente y sólo se comprende bajo una mentalidad disruptiva.

Tras invitar a los asistentes a pensar en disruptivo, de visionar un video sobre blockchain y de escuchar atentamente los retos que han planteado Miguel Arjona, Director de I+D de Altran, y Marcos Camacho, CEO de Battever y Onlegality, hemos comenzado nuestros ejercicios como deportistas intelectuales de élite, reflexionando, naturalmente. No tenemos las respuestas, pero ante los retos que nos enfrentaremos en estos próximos años, hemos concluido que:

La solución pasa por un buen abogado

Ahora consideramos que “un buen abogado” debería idealmente ser operativamente multidisciplinar, con mentalidad digital y un perfil bastante técnico/tecnológico, sin necesidad de que sea experto en ninguna tecnología concreta. Parece conveniente que sea capaz de integrarse en equipos transversales y comprender las incógnitas de la sociedad digital, sin necesidad de ser un experto en la misma. Debe comprender que sus compañeros de bufete, además de abogados, pueden ser ahora informáticos, ingenieros o expertos en seguridad.

Deberemos proteger lo que realmente haga falta proteger

Los retos con que se encuentra la abogacía ante la innovación colaborativa se resumen en (1) la falta de territorialidad, puesto que ahora se opera digitalmente; y (2) en la ultrarapidez con que opera la inteligencia artificial. Por ello, ahora que parece que los sistemas tradicionales no acceden fácilmente al no mercado y que la lógica indica que no todo se puede registrar, habrá que priorizar aquello que “realmente” haga falta proteger. No parece que haya conflictos con la normativa, que apenas se ha mencionado en la mesa de trabajo, ni parece que falten más herramientas, que tampoco se han puesto en cuestión las actuales. Lo que ahora parece necesario es apuntar a lo que realmente debe ser el objeto a proteger en la expresión de la idea.

Soy tu asesor proactivo desde el minuto 1 de tu idea

En un entorno tan cambiante donde resulta fácil el robo de un modelo de negocio no protegido, parece conveniente que el papel de este “buen abogado” sea estelar en todo esquema de negocio digital. De esa manera, los esquemas de negocio deberán centrar sus esfuerzos desde el principio ya no sólo en producto y en marketing, sino también en protección legal, y en la misma medida. El papel del abogado 3.0 será importante, porque deberá saber diferenciar entre ideas y “ocurrencias”.

Se ha remarcado que muchos de los retos que se plantean se solucionan con una buena comunicación entre las partes y en un mayor comprensión bidireccional, tanto del mundo de la abogacía hacia el de la tecnología como lo contrario, con ingenieros con un mayor conocimiento de nuestra realidad normativa.

En el 2020 ¿los abogados serán directores de estrategia de sus clientes y los ingenieros trabajarán en bufetes? En el 2017 esa hipótesis no es tan descabellada, porque ese tipo de abogado 3.0 con mentalidad disruptiva ya se da.

Muchas gracias a Javier Fernández-Lasquetti por confiar en que podía moderar unas reflexiones tan complejas.
 




Viernes, 31 de Marzo 2017

Mónica Figuerola

El nuevo viajero social está cada día más informado, demanda más transparencia, tanto en las reseñas como en la gestión de reservas, y utiliza las distintas plataformas sociales para sacar más partido a sus viajes. El nuevo cliente se podría percibir como el nuevo concepto de cliente, el “viajero 3.0”.


Los destinos y las empresas turísticas, junto con saber identificar a este nuevo viajero, deben tener en cuenta una serie de elementos intrínsecos a esta nueva tipología del siglo XXI.

1. Nuevos modelos de consumo

La adaptación a los nuevos modelos de consumo es fundamental y la irrupción de los dispositivos móviles está siendo clave para el sector del viaje. Queda aún un pequeño lastre en este sentido, y que es que aunque la inmensa mayoría de los viajeros tienen smartphone y lo usan en sus viajes, cuando salen al extranjero las cifras caen (solo el 50% activa el roamming internacional) por las altas tarifas que les suponen acceder a una buena conexión.

En este sentido, hay que destacar la importancia de que los hoteles ofrezcan wifi gratuito a sus clientes para responder a esta necesidad.

2. Presencia 24/7

Para este cliente hay que estar presente en todas las fases del viaje, teniendo en cuenta las fases de inspiración, la de planificación y la de compartir las experiencias. Cada vez hay un abanico más amplio de internautas que utilizan las plataformas sociales de comunicación y es más frecuente encontrar diversidad en el contenido de las crónicas viajeras.

Las recomendaciones de viajes publicadas difieren bastante en función del sexo y edad del autor del texto y están estrechamente ligadas a un universo tecnológico que ofrece la posibilidad de comentar y compartir esas experiencias en tiempo real.

3. Usabilidad intuitiva

Se  señala que, a la hora de organizar un viaje, se visitan una media de veinte páginas en un período aproximado de un mes y medio, por lo que el reto está en ofrecer una respuesta rápida, fácil e intuitiva al viajero.  

4. Experiencias diversas

El uso de la tecnología y el cambio en las relaciones entre las personas han dado lugar a una revolución cultural. Esta renovación refleja la idea de que los grandes participantes de las redes sociales no son solo aquellos con un perfil joven, sino que cada vez hay un abanico más amplio de internautas que utilizan estas plataformas de comunicación y es más frecuente encontrar diversidad en el contenido de las crónicas viajeras.

Las recomendaciones de viajes publicadas difieren bastante en función del sexo y edad del autor del texto y están estrechamente ligadas a un universo tecnológico que ofrece la posibilidad de comentar y compartir esas experiencias en tiempo real. De ahí que la conectividad sea ya uno de los factores más valorados a la hora de elegir el alojamiento.

5. Datos para conocer a tu cliente

También se presenta como clave el redefinir el servicio al cliente a través de medios modernos. Los establecimientos turísticos han de convertirse en los reyes del servicio al cliente, y tradicionalmente eso se ha traducido en inversión en personal cualificado, pero hoy en día significa inversión en datos y análisis. Los millennials han descubierto una interesante paradoja relacionada con la tecnología: los servicios se perciben más personales cuando dejas fuera de la ecuación a las personas.

6. Reputación digital

En cuanto a las reseñas sobre establecimientos y destinos turísticos, se puede afirmar que están mejor consideradas aquellas que vienen acompañadas de un video o una galería de fotos. Trasladarse de forma virtual al lugar seleccionado permite al viajero saber si esa pre-selección se asemeja o no a sus preferencias.

Se destaca, también, la importancia de estos detalles y la diferencia de costes de producción que supone añadir material gráfico y audiovisual a una reseña. Dicen, además, que en la variedad está el gusto, por lo que cada vez hay más opiniones y recomendaciones sobre viajes y experiencias que sirven de guía para decidir cuál será el destino final de los viajeros.  Pero lo que está claro es que, la posibilidad de compartir las experiencias es trascendental. En muchas ocasiones, los millennials valoran más lo que pueden compartir que incluso lo que pueden tener.

7. Valoraciones sobre experiencias memorables

Profundizando en el aspecto de la percepción del servicio por parte de los usuarios y su capacidad de recomendación, hay que mencionar el reciente estudio de la Universidad de Boston sobre valoraciones otorgadas por usuarios y, centrado en la comparativa entre Airbnb y Tripadvisor, donde se destaca que la empresa colaborativa registra una nota media de 4,7 estrellas en prácticamente todos los alojamientos que comercializa en su plataforma, lo que significa que la puntuación del 95% de las 600.000 viviendas analizadas ha rozado la perfección, frente a lo que sucede en TripAdvisor, donde el análisis de casi medio millón de hoteles concluyó con una nota media de 3,8 estrellas. Airbnb proyecta por tanto, la imagen de que es capaz de ofrecer una experiencia consistente y memorable.

La elevada puntuación tiene que ver con la naturaleza personal y directa del servicio prestado en las viviendas vacacionales. Los usuarios, además, se sienten más capacitados a la hora de dejar su comentario sobre un hotel anónimo que sobre un propietario con el que, además, ha tenido un trato personal. Otro de los factores que puede influir es demográfico, relacionado con la edad media de los usuarios de ambas webs. Y es que, aunque ninguna de las dos empresas facilita datos demográficos desglosados que puedan ser verificados, los analistas coinciden en que el cliente de Airbnb es más joven que el de TripAdvisor. Esto implica que los más jóvenes pueden ser menos propensos a la crítica.

Parece que las viviendas de uso turístico provocan una mayor satisfacción en el usuario al permitirle crearse su propia experiencia tal y como quiera. Esta flexibilidad inherente y la eliminación de obstáculos de servicio puede ser la razón principal que explique esa calificación superior. Los hoteles, según el estudio de la Boston University, lo tienen más difícil para ofrecer una experiencia consistente y excepcional, además de costes más elevados que el alquiler vacacional, lo que se traduce en un precio superior con más puntos de contacto que pueden provocar una experiencia no tan perfecta.
 
En definitiva, el viajero español del futuro estará más hiperconectado, geolocalizado y será más social y veloz. Los nuevos viajeros harán un uso intensivo de cualquier tipo de dispositivo wearable y de las redes sociales. Además, serán compradores más proactivos que cada vez demandarán más contenido a las marcas y de las empresas dedicadas al turismo. Al mismo tiempo serán más exigentes con los productos y servicios a la hora de tomar una decisión de compra y organización de viajes. También, en el destino, los viajeros realizarán sus consultas en tiempo real y de manera inmediata. Y en el caso de la percepción explícita de las experiencias P2P, el trato personalizado con los “anfitriones” condicionará su valoración.
 




Martes, 14 de Marzo 2017
Blog colectivo editado por Rafael Martínez-Cortiña
Eduardo Martínez de la Fe
Eduardo Martínez de la Fe
Rafael Martínez-Cortiña es CEO de Thinkeers, un Think Tank de reflexión distribuida y conectada que ayuda a comprender la Sociedad Digital y que facilita la transformación digital de empresas tradicionales hacia ecosistemas de negocio basados en comunidades conectadas peer-to-peer. Participa en esquemas digitales globales de integración de conocimiento. Pionero de la economía colaborativa en España.