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Recientemente, el Parlamento europeo ha dado un paso más y ha presentado las primeras conclusiones en un informe de fecha 31.05.2016 de un grupo de trabajo que aborda recomendaciones sobre normas de Derecho civil sobre robótica e inteligencia artificial especialmente, en este último caso, aquella denominada fuerte y que se conecta con un sistema que puede emular el total funcionamiento de una mente humana.


Una de las claves de entendimiento y resolución de los problemas legales derivados de los robots se relaciona con su autonomía para tomar decisiones y si pueden o no ser considerados responsables de actos u omisiones y se plantea la duda de si los robots encajan en las categorías jurídicas existentes -personas físicas, jurídicas, animales y objetos - o si sería conveniente crear una nueva categoría legal para los robots inteligentes y autónomos.

La Comisión Europea, a resultas de esta polémica, ha avanzado que puede ser interesante y adecuado crear un régimen legal específico para que los robots autónomos más sofisticados puedan tener el estatus de "personas electrónicas con derechos y obligaciones especificas". Además avanza la posible conveniencia de reconocer un principio de responsabilidad objetiva (strict liability) de los robots de modo que solo haya que probar el daño y la relación causal con la acción del robot y graduar la responsabilidad de los robots en función de la autonomía de los mismos de modo que cuanto mayor sea la capacidad de aprender o la autonomía de los robots, menor será la responsabilidad de las partes.  

Asimismo, se ha anunciado la posibilidad de exigencia de un seguro obligatorio de responsabilidad civil de los robots (similar al de los automóviles) que se podría completar con un fondo de compensación compatible con el reconocimiento de un régimen de responsabilidad limitada del fabricante, el programador, el propietario o el usuario y que se podría nutrir de las contribuciones financieras de las empresas fabricantes y/o usuarias de los robots.
 

El auge de los robots desde la perspectiva de las relaciones laborales (Segunda Parte)
La fiscalidad y la seguridad social de los robots y la inteligencia artificial y su posible impacto en el mercado legal y utilización por los Tribunales.
 
Respecto a la fiscalidad y a la seguridad social se ha incluido en los informes europeos la necesidad de incorporar mecanismos obligatorios de reporte a las empresas sobre la extensión y proporción de la robótica y en su caso la inteligencia artificial a los resultados económicas de la compañía a los efectos de contribuciones fiscales y de seguridad social.

En el ámbito del mercado legal, ya existen soluciones de software que permiten con gran automatismo llevar a cabo informes de diligencia debida y de valoración de riesgos en operaciones de M&A sin intervención de abogados y no será extraño en el futuro un mayor uso del software en el asesoramiento legal a clientes e incluso un apoyo mayor de la tecnología en las decisiones de la Administración o los Tribunales. ¿Llegaremos a sentencias dictadas por un robot?.

El auge de los robots desde la perspectiva de las relaciones laborales (Segunda Parte)
Las leyes de la robótica de Isaac Asimov y el impacto de los robots en los empleos.

En este contexto, resulta increíble que las leyes de la robótica escritas por Isaac Asimov en 1950 en su libro "Yo robot" mantengan vigencia y actualidad.

Según Asimov:
1) Un robot no debe hacer daño a un ser humano ni, por inacción, dejar que este sufra daño;
2) Un robot debe obedecer las órdenes que recibe un ser humano, excepto cuando tales ordenes entran en conflicto con la primera ley; y
3) Un robot debe proteger su propia existencia siempre que dicha protección no entre en conflicto con la primera y segunda ley y
0) Un robot no debe hacer daño a la humanidad ni, por omisión, dejar que esta sufra daño.

También parece increíble la profecía de Keynes en una conferencia en 1930 cuando señalaba que como consecuencia del aumento de la productividad nuestra jornada laboral no se extendería más allá de las 15 horas semanales a partir de 2030.

Mas recientemente, Tomas Ford ha publicado el libro de "El auge los robots". Ford no es un neoludita y no defiende la destrucción de los robots. Es fundador de una empresa de software en Silicon Valley y nos cuenta que estamos en pleno crecimiento exponencial de la tecnología y ello propiciará que las cosas sean cada vez más baratas y, paralelamente, dispondremos de menos puestos de trabajo porque las máquinas, los robots, los algoritmos las hacen mejor que los trabajadores y de manera más eficiente. En ese contexto, Ford propone una renta universal básica (con incentivos) asumiendo que es necesario repartir mejor la riqueza y que el trabajo remunerado está a punto de extinguirse prácticamente en todas las áreas.

Quizás el universo y las predicciones de Ford son demasiado apocalípticas. Lo que nadie ya duda es que la robótica y  la inteligencia artificial es un tsunami que va a cambiar el futuro del trabajo y que urge anticipar y resolver los problemas jurídicos y de compliance (incluidos los laborales) que pueden emerger y, especialmente, cuando el autoaprendizaje de los robots exceda de la programación base que le puso el fabricante o de las órdenes directas del dueño del robot.

La vinculación de la robótica con los empleos y la interacción de los robots con los trabajadores y, especialmente, con su efecto seguro de eliminación de empleos no cualificados pero también de desplazamiento o sustitución de empleos debido al impulso de la robótica en los centros de trabajo  requerirá también de ajustes y nuevas regulaciones que permitan también la contribución de los robots (o de las compañías que se benefician de ellos) con la seguridad social o con las rentas universales para los empleos que destruyan los robots que, de una u otra forma, acabarán regulándose en muchos mercados laborales.



Viernes, 3 de Marzo 2017

La regulación de los robots lleva varios años en el punto de mira de los organismos internacionales y de los Gobiernos. En marzo de 2012, la Comisión Europea inició un proyecto denominado robolaw que tuvo como resultado final un informe sobre cuestiones éticas y legales que presento a finales de octubre de 2014 la profesora Erica Palmerini de la Scuola Superiore Sant Anna de Pisa que plantean los robots así como ofrecer orientaciones y principios que pudieran guiar a los reguladores europeos y nacionales que tengan que legislar sobre estas cuestiones.


El auge de los robots desde la perspectiva de las relaciones laborales (Primera Parte)

Dicho informe ya consideraba que los valores esenciales de las leyes de la robótica tenían que ser la justicia, la dignidad, la privacidad, la solidaridad, la protección de los consumidores y de los derechos fundamentales, la no discriminación, la integración de los discapacitados y la asistencia sanitaria. Ya entonces, la robótica se vinculaba con sectores como el transporte o la sanidad y se abordaba la necesidad de regular la problemática de los coches sin conductor, los robots cirujanos, las prótesis robóticas y los robots para el cuidado de personas ancianas o con discapacidad.

Más recientemente, los drones están abriendo un mercado para su utilización en entregas de productos o servicios a consumidor final o en tareas de apoyo en servicios de agricultura, forestales, de vigilancia o industriales e incluso en actividades bélicas o de espionaje militar. El auge de las impresoras 3D tendrá, igualmente, un impacto posiblemente devastador en empleos tradicionales.

Existen estudios internacionales que pronostican un crecimiento de la robótica en la próxima década del 10% anual y que algunas industrias alcanzarán en los próximos años hasta un 40% de robotización. Incluso se ha escrito que el desempleo tecnológico avanzará muy severamente por el efecto de destrucción de empleos ante la generalización de la robótica y de la inteligencia artificial para muchas tareas. En el futuro, no habrá trabajo para todos y las personas tendrán que acostumbrarse a jornadas más reducidas y a incrementar los espacios de ocio, creatividad e innovación.

El impacto de la robótica en la economía y los principales retos jurídicos de ámbito laboral.

El impacto de la robótica en la actualidad en la economía es colosal. En 2016 los datos económicos muestran que es un mercado que facturo 32.000 millones de dólares incluyendo software, dispositivos periféricos e ingeniera de sistemas y por ejemplo la concentración geográfica muestra una distribución muy relevante en Japón dónde se encuentran el 40% de los robots; en Europa dónde están un 33%; y en América del Norte dónde hay un 15%. El sector está dominado por dos empresas japonesas (Yaskawa y Fanuc) y por dos empresas europeas (ABB y KUKA).

En el ámbito de la robótica se planteaban los siguientes retos jurídicos:

(i) ¿es necesario reconocer la personalidad jurídica de todos los robots? ¿o únicamente de los robots inteligentes? ¿en caso afirmativo habrá que reconocer a estos robots su capacidad para ser titular de derechos y obligaciones laborales?;

(ii) ¿se puede reconocer la posibilidad de que los robots firmen transacciones con personas? ¿pueden ser entonces considerados como empleados y firmar un contrato de trabajo?

(iii) ¿quién debe asumir la responsabilidad administrativa, civil o penal por daños derivados de acciones u omisiones de los robots? ¿y particularmente quien responde en el caso de que esa responsabilidad afecta a daños de otros trabajadores que interactúan con los robots? ¿el fabricante del hardware? ¿el programador del software? ¿el propietario del robot? ¿el titular del establecimiento que utiliza los robots?  ¿el usuario final del robot que también obtiene los frutos de la prestación del robot?

(iv) ¿deben pagar impuestos los robots o al menos los titulares o propietarios o usuarios de los robots? ¿y cotizaciones sociales?

(v) ¿Cómo debemos limitar la actividad de los robots cuando interaccionen con la privacidad de los particulares?
 


La regulación de los robots: ¿hard law o soft law?. Posibles ámbitos de regulación.

La operativa de los robots abre un nuevo campo de juego en sus relaciones entre robots de distintos propietarios o compañías o en relaciones con terceros (trabajadores, contratistas, consumidores, etc.) en dónde se precisa tomar decisiones sobre que aspectos requieren una regulación fuerte (hard law) y que ámbitos precisan de mayor flexibilidad (soft law) para evitar que un exceso de regulación genere barreras y frenos a la innovación tecnológica y al desarrollo de la robótica y de la inteligencia artificial.

Un ejemplo interesante es la autorregulación de los fabricantes asociado al lema "privacy by design" de modo que los propios robots incorporen teclas de interrupción de urgencia que paralicen la actividad de los robots en caso de desviación de los objetivos de diseño que se consideraron razonables. Y por supuesto, llegará la necesidad de coordinar la regulación de los robots con las cuestiones éticas derivadas de la relación robot-humano.
 



Viernes, 3 de Marzo 2017
CARLOS DE LA TORRE GARCÍA
Ardiel Martinez
Ardiel Martinez
Abogado Of Counsel del Departamento Laboral de Baker&Mckenzie. Especialista en asesoramiento laboral y de Seguridad Social de clientes nacionales e internacionales. Comenzó su carrera profesional como Inspector de Trabajo (ahora en excedencia) y ha sido Director de RRHH del Instituto de Crédito Oficial y Consejero de Fomento de la Embajada de España en Londres y desempeñado cargos internacionales como Representante Permanente de España en la OMI y en el FIDAC y Consejero de CECA. Ha sido profesor asociado de Derecho del Trabajo de la Universidad Carlos III de Madrid y cursado programas de postgrado en el Instituto de Empresa y en IESE. Asesora a empresas multinacionales en España y coordina el asesoramiento laboral en otros países o jurisdicciones en contratos de trabajo, negociación colectiva de convenios y/o acuerdos de empresa, periodos de consulta en reestructuraciones de empresas. Es mediador en conflictos laborales. En la actualidad es codirector de los Foros de FIDE "Actualidad Laboral" y "La RSE y el Derecho". Es Vicepresidente de la Asociación de Directivos de Relaciones Laborales (ADIRELAB) y miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Abogados Laboralistas (AIAL). Es coautor de los siguientes libros: "Mercado laboral sostenible 2020: estrategias públicas y empresariales" (2012, Ed Wolters Kluwer) ,"Innovación y Responsabilidad social: tándem de la competitividad" (2013, Ed. Wolters Kluwer) y "Reestructuraciones de empresas y planes sociales de acompañamiento (2010, Ed. Cinca).